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Dr Bernie S Siegel

In document Louise L Hay Gratitud (página 114-117)

El doctor Bernie S. Siegel es un médico de medicina general y pediatra retirado que actualmente se dedica a humanizar la atención y la educación médicas. Es el fundador de ECAP (Pacientes de Cáncer Excepcionales) y el autor de Amor, medicina milagrosa y Paz, amor y autocuración. Creo que la gratitud es un estado mental, no una circunstancia de la vida relacionada con la salud o la riqueza. Algunos de mis grandes maestros de gratitud son aquellos que yo llamo «prisioneros de la vida». ¿Qué quiero decir con eso? Me refiero a las personas que están presas en un cuerpo o una institución y sin embargo se sienten agradecidas de vivir. Creo que una vez que sentimos gratitud por la vida, considerándola una oportunidad de dar amor, nuestra vida cambia y vivimos como nuestro Creador quiere que vivamos.

Ejemplos de esto son personas que conozco, afectadas por diversas enfermedades y discapacidades, y a las que yo llamo «sanas». ¿Por qué están sanas? Porque han aprendido lo que el socio de mi padre (un médico de medicina general) dijera una vez: «La verdadera buena salud es la capacidad de vivir sin ella».

Sam Keen nos habla de un amigo suyo que padece de esclerosis lateral amiotrofica. Está muy grave, e incluso tiene problemas para respirar. Sam fue a visitarlo y lo felicitó por su actitud.

—¿Qué otra opción tengo? —le preguntó su amigo. —Podrías irritarte y quejarte un poco —le respondió Sam. —Jamás se me ha ocurrido.

Sin embargo, la mayoría de las personas, si uno les pregunta si la vida es justa, gritan: «¡No!». Cuanto más ricas son, más fuerte gritan. Lo que tenemos que comprender es que, si bien la vida es difícil, no es injusta. Todos tenemos nuestros problemas. La clave es aprender a vivir con ellos e incluso aprovecharlos.

El mensaje que recibí de mi madre fue: «Esto estaba destinado a ocurrir. Dios quiere dirigirte por otro camino. Algo bueno va a salir de ello». Se parecía mucho

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a Cari Jung, quien, según me han dicho, cuando sus amigos le contaban algún acontecimiento trágico, les respondía: «Abramos una botella de vino. Algo bueno va a salir de esto». Y si le informaban de algún acontecimiento maravilloso, decía: «Es una pena, pero si lo afrontamos juntos, tal vez puedas salir de ésta». Ya puedes reírte, ya, pero más del noventa por ciento de los ganadores de la lotería, de tres a cinco años después de haberla ganado se quejan de que les arrumó la vida.

¿Qué nos dicen la Biblia y el Talmud? La Biblia dice que el Hijo del Hombre no vino a ser servido sino a servir y a dar la vida por el bien de muchos. El Talmud nos dice que aquel que se regocija en las aflicciones que le causa su yo, trae la salvación al mundo. Otras religiones también nos enseñan el regalo o la lección que se puede descubrir en una aflicción o adversidad.

Incluso de Job aprendemos que las aflicciones sanan y las adversidades dejan al descubierto una nueva realidad. Sobre la mesa de trabajo de Dios están Sus dichos favoritos, que nos ayudarán a aligerar nuestras cargas y a sentir gratitud por la vida como una oportunidad de dar amor a nuestra manera, única y especial. El primero dice: «No te sientas total, personal, irrevocable y eternamente responsable de todo. Ese es mi trabajo». Firmado: «Dios». El otro dice: «Todo lo que tú recuerdas yo lo olvido, y todo lo que tú olvidas yo lo recuerdo». Así pues, aquí estamos, viviendo en medio de todas las dificultades y sufrimientos, ¿y qué es lo que realmente nos hace agradecidos y nos enseña el tesoro que es la vida? Nuestra mortalidad. Sí, sin nuestros dolores físicos y emocionales no sobreviviríamos. Ellos nos protegen y nos despiertan para que nos ocupemos de nuestras necesidades y las de nuestros seres queridos. Nuestra mortalidad nos enseña que nuestro tiempo aquí es limitado e intensifica nuestra conciencia del tesoro que es la vida. Como escribió Peter Noll en su último diario: «El tiempo no es oro. El tiempo lo es todo. Ver algo por última vez es casi tan agradable como verlo por primera vez, y pasas más tiempo con las cosas y personas que amas y menos con las cosas y personas que no amas».

Sólo puedo decir que estoy agradecido por la vida y la oportunidad de participar en toda la maravilla de la creación, y al mismo tiempo sentir y conocer mucho dolor. Más que nada, estoy simplemente agradecido de despertar por la mañana y ser consciente del mundo que me rodea. Sé que hay otras personas que elegirían no despertar a la mañana siguiente. ¿En qué diferimos?

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Creo que la diferencia subyacente es el amor que he recibido desde el momento de mi nacimiento, y eso me hace más fácil ser agradecido. Esto es lo que pediría yo a todo el mundo: «Por favor, trataos mutuamente como lo haría una madre amorosa, para que todos podamos sentirnos agradecidos por la vida». Cómo amar, eso es cosa vuestra. Sencillamente, que cada cual elija su camino de amor y servicio, y siempre que se encuentre con otras personas exprese ese amor.

Sí hacemos esto, entonces todos lo niños se sentirán agradecidos por la vida y la oportunidad de servir y hacer algo por los demás. Pese a todo, recordemos que la gratitud es siempre una elección que se hace por libre voluntad. El Jardín del Edén no duró porque no había la posibilidad de elegir.

Tenemos elección. Amemos la vida, amemos a nuestros compañeros los seres vivos, y seamos agradecidos.

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IRAR CON LOS OJOS DE LA GRATITUD

In document Louise L Hay Gratitud (página 114-117)