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ECONOMÍA Y COMPARTICIÓN

In document iquaderni de isaveriani 90 (página 36-40)

Un compromiso para nuestras circunscripciones

2) ECONOMÍA Y COMPARTICIÓN

a)

Animación sobre el uso de los Bienes Temporales

Siendo la COSUMA como un Consejo General “ampliado”, la DG ha visto conveniente dedicar un espacio a la reflexión sobre el uso de los bienes temporales, sobre nuestro estilo de vida y de “pobreza evangélica” y sobre otros aspectos más ‘prácticos’ respecto a la conducción económica.

Estamos todos convencidos, en efecto, que también el aspecto de la economía debe en- trar en el esfuerzo de “reposicionarnos” para el Primer Anuncio. En la introducción de su Carta de marzo 2014, la DG escribía:

«El Carisma único abraza toda nuestra vida, porque con la expresión “Primer Anuncio” se entiende “la finalidad, la inspiración y el núcleo que articula un conjunto de actividades que van de la animación y la formación misionera, a los diversos servicios a la Congregación y a las Iglesias Locales, hasta el testimonio de una vida consagrada a Dios en el don de sí en la enfermedad y en el decaimiento de las propias fuerzas” (XVICG 50). Por consiguiente, el

“Primer Anuncio”, más que como un conjunto de actividades, se define como “el punto de referencia… para toda nuestra vida” (XVICG 53). Todo lo que cada uno de nosotros hace, debe ser sólo para el Primer Anuncio» (Carta DG, iSaveriani 80, Introducción).

No se quiere tocar aquí todo el espectro de elementos esenciales de nuestro estilo de gestión de los bienes: a la DG le interesa recordar, aunque brevemente, algunas proble- máticas actuales, que el mencionado criterio del “Primer Anuncio” hace aparecer como importantes y urgentes.

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a) El XVI CG ha dedicado todo un Documento, el n° 4, al tema que nos afecta (nn. 101–

123), titulado “Corresponsabilidad y comunión de bienes para una sustentabilidad

económica”. Comienza con una citación que nos parece adecuada al momento que

está viviendo la Congregación:

“En esta Providencia precisamente deben estar puestas nuestras mejores espe-

ranzas, las cuales han de crecer con el crecer de las necesidades y con el disminuir

de los recursos materiales de los que podíamos disponer un tiempo” (San G. M. Con-

forti, Parma 8 agosto 1918) (Doc. cit., n. 101).

En fidelidad a esto, el XVI Capítulo refuerza la radicalidad de nuestra opción confirmando el n. 29 de las Constituciones (n. 110). No obstante la crisis que ha afectado a todos y que

pesa sobre todo en muchos Países donde estamos presentes, el Capítulo habla de “crisis como de oportunidad” (n. 105): para revisar nuestro estilo de vida, para compartir más con los pobres y para el compromiso por un mundo más justo.

El n. 108 nos da algunos elementos para una permanente revisión: la compartición de los bienes a todos los niveles; el discernimiento comunitario; asumir un estilo de vida que tenga en cuenta el de la gente común y que se someta a la común ley del trabajo (cfr. C 28); cuidar la relación personal y comunitaria con los bienhechores.

También en muchos otros puntos el Capítulo hace referencia a este tema: la sobriedad (n. 66); la comunión de vida y de bienes y el aligeramiento de las estructuras (n. 54.1d; nn. 76–77); la necesidad de un cambio de mentalidad:

“Constatamos que la problemática de la crisis económica no es aún sentida en

toda su gravedad por los cohermanos como, por el contrario, es vivida por gran parte de la humanidad, y pensamos que esto depende del hecho de que nos sen-

timos aún en una situación relativamente acomodada y protegida” (n. 111).

El n. 112 contiene las exigencias realmente urgentes para nuestro estilo de vida. Y para este cambio de mentalidad “es importante el rol de animación en materia económica por

parte de los Superiores locales, dando a conocer la situación financiera y recordando los

principios y las reglas propias de nuestra vida de consagrados” (n. 113).

Esta “animación en materia económica por parte de los Superiores locales”, exhortando a los cohermanos a “poner nuestras esperanzas en la Providencia” debe tener, también, su punto de fuerza en el “Primer Anuncio”: más nos esforzamos, como personas y comu- nidades, para que “todo lo que cada uno de nosotros hace, sea sólo para el Primer Anun- cio”, más tendremos la ‘garantía’ de que nada nos podrá faltar para alcanzar este obje- tivo y para nuestras personas y comunidades. Cuando existe la fidelidad al carisma, hay fraternidad, armonía en el trabajar juntos, continuidad, simplicidad que atrae, vocacio- nes, etc. (cfr. Mt 6,24–34).

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b) Concretamente, queremos referir aquí algunos aspectos “de gestión económica y de

estilos de vida” que se derivan de este planteamiento.

― En nuestras visitas como DG estamos animando a los cohermanos a fin de que el punto de llegada de la gestión económica de cada Circunscripción sea la caja común en todo y para todo. Para alguna Circunscripción, la historia tiene aún su peso, pero eso ya no po- drá ser más un motivo suficiente para no empezar: ¿cómo justificar aún situaciones de poca fraternidad, a veces de verdaderas injusticias y de personalismos fuera de tiempo y anti-económicos (cfr. XVICG 66; DGBT 33–35; RMX 37)? El XVICG nos ha animado a confiar en la Providencia como en el “compartir los bienes”, considerando que esto, es uno de los medios más seguros para nuestro auto-sustentamiento. Lamentablemente, existen aún muchas resistencias.

― El instrumento que puede favorecer una programación seria desde el punto de vista de estilo y de contabilidad, es el Presupuesto o preventivo. Es necesario que se recupere su importancia porque en el momento de su elaboración y aprobación es cuando se ejer- cita efectivamente la comunión y la corresponsabilidad de los cohermanos: se hacen las opciones prioritarias, se adecuan los estilos de vida teniendo en cuenta también el con- texto social, se realizan los ajustes presupuestarios necesarios, se adoptan decisiones no precipitadas sobre gastos extraordinarios, etc. Al Preventivo es preciso dedicarle tiempo. Los números de los Balances finales son elocuentes pero llegan, después de todo, cuando ya… se han hecho los juegos. La verdadera palanca que nos permite alcanzar una justa y fraternal gestión económica, es un compromiso serio en la elaboración del Preventivo, sea a nivel local como de Circunscripción (DGBT 20).

― Después de haber dado importancia, y con razón, a los “objetivos o proyectos priori- tarios” destinados a obras sociales u otras cosas, a los que colaboramos a menudo con un generoso aporte de sumas a veces significativas, nos parece justo ahora considerar también o sobre todo a nuestra Congregación como “un objetivo prioritario”: con sus frentes abiertos de formación, animación misionera y vocacional, presencias nuevas en- tre los no-cristianos, atención a ancianos y enfermos, etc. , utilizando y destinando lo mejor posible los recursos que la Providencia nos envía mediante nuestro trabajo y la generosidad de nuestros bienhechores. Sin desconocer situaciones de grave necesidad o trágica fatalidad a las que podemos y debemos salir al encuentro (DGBT 36–37), nos parece que nuestro esfuerzo, también el económico, debe ser puesto sobre todo al ser- vicio de la Congregación y su “misión”.

― Frente a la crisis actual que, entre otras cosas, ha hecho disminuir también la colabo- ración económica a la Misión, y frente a dificultades de orden económico padecidas por casi todas nuestras Circunscripciones, la respuesta más eficaz, nos dice el XVI CG en su

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4º Documento, nn. 107–114, sigue siendo la de la “compartición y la corresponsabili- dad”. En el n. 115 se recuerda: “Esta corresponsabilidad hacia la Congregación y entre

las Circunscripciones, sea vivida normalmente contribuyendo al FOCOGE, teniendo pre- sente que se deben afrontar los gastos de la formación y de la asistencia a los coherma- nos ancianos y enfermos”.

― Somos conscientes de que la pobreza profesada y vivida no se realiza sólo con balan- ces y preventivos: nos ayuda antes que nada un estilo sobrio, la ley común del trabajo y la ‘dependencia’ (dar cuentas). Que también este aspecto de nuestro carisma siga siendo objeto de animación: sobre este punto, la fragilidad y/o los egoísmos de alguno, en efecto, afectan muy directamente sea la vida comunitaria como la eficacia apostólica. ― Aumentando la composición multicultural de nuestras comunidades, se pide vigilancia a todos, a fin de que toda gestión, también la económica, se mantenga o se enmarque siempre en el ámbito fraterno y comunitario. Debería sentirse mal quien todavía persiste en tener cuentas personales en el banco o en llevar gestiones exclusivas de proyectos y de sumas, sin mandato comunitario.

― Estamos observando con una cierta preocupación que en varias Circunscripciones se están ‘engrosando’ los depósitos bancarios, más allá de los Fondos ya constituidos para diferentes necesidades (pero no nos lo ocultemos, los Fondos, cuyas finalidades pueden ser legítimas y aprobadas, constituyen, de hecho, una acumulación de dinero que nos pone al resguardo de ‘sorpresas’ y nos da seguridad.). Nos preguntamos si y cuánto esta forma de proceder y de “acumular” no esté desvirtuando nuestra confianza en la Provi- dencia, tan importante para nuestro Santo Fundador.

― Finalmente, algunos aspectos que continúan creando malestar en muchas comunida- des y a los que es bueno prestar atención: las cuentas en el banco (deberían tener siem- pre 2 firmas); la separación de los bienes (con un inventario siempre actualizado) y de las contabilidades; la presentación, al Superior de los balances de una obra no xaveriana por parte del Xaveriano encargado (DGBT 32.2).

b) asamblea general de los ecónomos de circunscripción

Teniendo en cuenta lo que dice el DGBT 95:

« A veces puede ser conveniente promover una asamblea de ecónomos o repre-

sentantes de las Regiones en lo que respecta a la economía, con el fin de estudiar orientaciones generales para la Congregación en el campo económico, alcanzar una mayor comunión de esfuerzos y de intercambios entre las Circunscripciones, o para estudiar algún problema particular».

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… y recordando que la última Asamblea de Ecónomos Regionales data de septiembre 2002 (en Roma, Casa General), la DG propuso un encuentro de Ecónomos de Circuns-

cripción para tratar temas que afectan la administración de los bienes, nuestros estilos

de vida, los aspectos “nuevos” de la gestión económica, introducidos por la composición cada vez más multicultural de nuestras comunidades, etc. La propuesta fue aprobada y será realizada según las siguientes modalidades:

― ¿Cuándo?: del 24 al 30 de octubre 2016. ― Duración: una semana.

― ¿Dónde?: en San Pietro in Vincoli (Ravenna) – Italia. ― Posible orden del día:

- compartir a nivel de Congregación: FOCOGE, otras modalidades… - auto-sustentamiento en cada Circunscripción;

- multiculturalidad de los miembros de la Congregación y aspectos económicos… - oportunidades de colaboración ‘externa’ por parte de expertos;

- cuestiones relacionadas con C 29 – “nuestra sociedad, fuera de las casas para uso

exclusivo de los misioneros y de las escuelas apostólicas, no puede poseer bienes

estables de ningún género” (cfr. RF 39) – y las exigencias que conllevan;

- unificación de programas informáticos para los balances; - Varios.

c)

Colaboración económica de las circunscripcio-

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