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Edad Temprana: 3 – 6 años

Esta etapa del desarrollo infantil se inicia a los tres años de vida del niño, concluyendo a los seis. Durante su transcurrir se afianzan en él, más lentamente pero más potencia- lizados los procesos iniciados en la etapa anterior relacionadas con lo cognoscitivo, lo afectivo, lo comunicativo lo emocional y, en gran parte, la motricidad.

Transcurrida la etapa inicial de la infancia, 0-36 meses, la edad temprana de la niñez, se destaca por el desarrollo de destrezas en diferentes campos, pero especialmente en todo lo relacionado con la motricidad, el len- guaje, la memoria, la socioafectividad y la au- tonomía como se expone a continuación.

Motricidad, en el tercer año de vida el niño

afianza su motricidad gruesa observada en su andar seguro y voluntario para acelerar o moderar la marcha, cambiar de dirección y detenerse. El niño a esta edad sube y baja escaleras apoyado en una mano o bien pue- de prescindir del apoyo manual.

La apariencia física de niños y niñas es más estilizada en esta edad. El volumen de su es- tómago disminuye mientras tronco, brazos y pies se hacen más largos aunque la cabe-

za sigue siendo proporcionalmente grande, acentuándose la diferencia entre niños y ni- ñas. Ellos con mayor peso, estatura, muscu- latura y ellas con más tejido graso.

También a esta edad, se inicia el afianzamien- to de la motricidad fina que comienza a desta- carse desde su preferencia lateral que ya aso- maba, en algunos niños, antes de los 2 años la que se consolida, por lo general, entre los 3 y los 6 años. Gracias a esta nueva adquisición, a los 4 años, el niño comienza a dibujar letras y números, aunque sin un esquema defini- do siendo hasta el sexto año, que comienza el ejercicio con las letras y los números bien alineados horizontalmente aunque con un tamaño demasiado grande el que sólo conse- guirá reducir hasta el séptimo año.

Con esta nueva competencia, debido a la definición de su lateralidad y al gusto por la manipulación, por accionar con los objetos que le atrae. Se inicia el niño con los dibujos de cuya actividad los adultos pueden hacer abstracción sobre la madurez de su cerebro. A esta edad el garabateo del niño, al iniciar- se en sus dibujos, pareciera no tener sentido para el adulto, lo que no ocurre con el “di- bujante” quien básicamente está buscando la colocación de los trazos en el papel para, más tarde, interesarse por la forma. Cuando esto sucede se inclina por trazar en el pa- pel, o en cualquier superficie plana, figuras geométricas como diagramas en las que in-

Fundación Universitaria del Área Andina 106 Fundación Universitaria del Área Andina 7 tervienen las seis formas básicas: círculos,

cuadrados o rectángulos, triángulos, cruces, letras X y formas desiguales.

La mezcla de estas figuras la aplicará más tarde el niño para diseñar dibujos que los adultos no comprenden ni aprecian. Pablo Picasso decía que “los adultos no deberían enseñar al niño a pintar sino aprender de él”. Con esta actividad, llevada a cabo en for- ma abstracta en la que comienza mezclan- do dos o más formas básicas en un patrón complejo, el niño se inicia en un arte que le lleva a imaginar y a soñar para llevar a cabo la transformación plena de su realidad. La etapa pictórica tiene lugar gracias a que los niños han desarrollado una mayor compe- tencia intelectual. Comienza, entre los cuatro y cinco años, por interesarse en la forma y el diseño iniciándose en el dibujo de cosas de la vida real. Este paso del dibujo abstracto al re- presentacional marca un cambio fundamen- tal en el propósito del dibujo de los niños. La intromisión del adulto en forma impositiva en esta actividad infantil logra muchas veces que el niño pierda todo su interés artístico y termine odiando dibujar.

Desarrollo cognitivo, según Piaget, en

esta etapa que ha llamado operacional, en el niño se desarrolla la función simbólica. Quiere decir que con este adelanto de su inteligencia se hace presente en él la capa- cidad para utilizar símbolos que le represen- tan cosas. Un niño en esta etapa puede de- cir que quiere una galleta aunque no tenga cerca alguna. Lo que indica que no necesita claves sensoriales para pensar en algo, y que ya posee su propia representación mental del objeto que desea.

El símbolo es una representación mental a la que el niño le ha asignado un significado.

El símbolo más común es la palabra hablada o escrita. Ahora los niños pueden aprender no solo mediante los sentidos y la acción, también puede aprender ahora mediante el pensamiento simbólico.

A diferencia de la etapa anterior esta etapa se caracteriza por presentar drásticos cam- bios en el pensamiento del niño, especial- mente en cuanto a:

La comprensión de identidades, el niño

empieza a comprender que un objeto aun- que cambie su aspecto, color, forma o tama- ño, seguirá siendo el objeto. Es el momento en que el niño comienza a ser consciente de que las alteraciones superficiales no cam- bian las cosas. El disfraz es una forma de demostrar que esto es así. Aunque Juanito lo vistan de Batman, él nunca será Batman, siempre será Juanito.

La comprensión de causa - efecto, hacia

la edad de cuatro años los adultos cercanos al niño se cansan ante la gran cantidad de preguntas, especialmente “por qués” sobre todo lo que le rodea, sin comprender que en él se lleva a cabo la apertura hacia el cono- cimiento, pues lo que el busca, lo que más le interesa es averiguar sobre la causa de las cosas y, un poco más tarde, se intentará averiguar sobre el efecto de las mismas o de otras en su entorno.

La empatía, al observar los bebés cuyas

edades se encuentran entre los 10 y los 12 meses, cuando se les acerca otro bebé o un niño mayor u otra persona diferente a los pertenecientes a su grupo primario, su res- puesta inmediata es llorar y no es sino has- ta los 13 – 14 meses que se le acercan, se dejan acariciar, le abrazan y hasta le besan indicando la iniciación de la empatía que van desarrollando al compartir, con otros,

Fundación Universitaria del Área Andina 107 Fundación Universitaria del Área Andina 8 objetos especialmente juguetes. La calidad

del apoyo al niño en cuanto a la expresión de sentimientos en este sentido, por parte de sus padres, los acercamientos empáticos se harán más frecuentes y de mejor calidad.

La habilidad para clasificar, si en la etapa ini-

cial, el niño a los dos años ya era capaz de or- ganizar objetos, personas y sucesos, después de los tres años los clasificará según la fun- ción, forma, color, clase y uso. Harán lo mismo con las personas especialmente colocándolas como buenas, malas, amigas o no amigas.

Factores que influyen en el desa-