OBJETO MATERIAL
3. Para materiales gráficos
2.1.5 Educación ambiental
2.1.5.1 La educación ambiental y las escuelas
Los estudiantes entran en las escuelas secundarias entre los 11 y los 14 años de edad y egresan de ellas entre los 16 y los 19 años. Pertenecen pues, a uno de los grupos más sensibles de la población que pueden iniciarse, comprometerse y prepararse para comprender y abordar los problemas ambientales en la medida que sea posible. Los estudiantes de las escuelas secundarias son por lo general receptivos y fuertemente motivados. Son capaces también de asimilar una educación ambiental:
- Orientada a través de valores, - Orientada a la comunidad y
- Preocupada del bienestar humano. Los programas de educación ambiental para este grupo de edad deberían, por tanto, adecuarse para proporcionar estas dimensiones. A través de los años se han desarrollado dos enfoques de la educación ambiental (Holdgate et al., 1982).
(a) subrayar los aspectos ambientales de cada componente de los procesos de aprendizaje del estudiante;
(b) presentar la educación ambiental como una síntesis de diversos elementos de los currículos de la escuela secundaria a través de un estudio integrador de las interrelaciones.
Aun cuando estos enfoques sean similares a los de la escuela primaria, los estudios experimentales y en terreno deben formar parte de la educación ambiental de la escuela secundaria. Los estudiantes deberían participar en actividades extraescolares, en la solución de problemas y en la actividad comunitaria relacionada con problemas ambientales.
La dimensión ambiental puede ser incorporada en el currículo escolar en varias formas. Los estudios ambientales se pueden introducir como una asignatura especial, que podría ser enseñada por profesores especialmente preparados. Pero esto podría sobrecargar a los estudiantes con una asignatura extra, a la cual serían contrarios desde el comienzo. Como alternativa, el contenido de la educación ambiental se puedo fragmentar en unidades que podrían fusionarse con diferentes áreas de asignaturas como biología, geografía, historia, etc. extendiéndose por todo el curso de enseñanza secundaria. Sería mejor aún si, en vez de unidades, los conceptos se integraran en las diferentes asignaturas. Pero en ambos casos los profesores incompetentes podrían basar la enseñanza de estas unidades en conceptos meramente incidentales sin relacionar de un modo pertinente los temas ambientales con la vida de los estudiantes.
Para evitar este problema, podría constituirse un comité de asistencia en educación ambiental a nivel nacional, el cual ayudaría a diseñar los cursos propuestos (Stapp, 1971). Los profesores deberán recibir la formación correspondiente.
FAO, (2006). Proyecto "Escuela, Ecología y Comunidad Campesina" (pp.1-24). Dice: por lo tanto, la estrategia actual para lograr el desarrollo efectivo de proyectos, experiencias, estudios, investigaciones y otros trabajos pilotos, requiere tener en cuenta y cumplir con lo siguiente:
- Diagnosticar eficientemente el problema ambiental territorial;
- Identificar puntualmente el objeto de estudio (recurso natural o componente del medio ambiente y el problema ambiental);
- Definir el objetivo específico de la experiencia;
- Expresar posibles hipótesis, preguntas científicas e ideas a defender; - Formular las tareas afines a ejecutar;
- Seleccionar los métodos, técnicas, procedimientos e instrumentos;
- Implementar los enfoques, estrategias y fundamentalmente, las actividades y acciones para resolver el problema ecológico;
- Determinar cómo se transformará y solucionará el problema puntual y territorial;
- Valorar el resultado educativo y la contribución a la cultura ambiental; - Determinar la participación humana en la solución de los problemas
ambientales;
- Diseñar los indicadores, variables o parámetros para determinar con efectividad la solución del problema ambiental y cómo se desarrolló la educación ambiental;
- Realizar la evaluación cuantitativa y cualitativa que permita evaluar el proceso;
- Presentar, comunicar y extender los resultados del trabajo;
- Concebir e implementar el seguimiento para que nos manifieste otra vez el problema;
- Considerar la retroalimentación del proceso, proyecto y experiencia.
- En este sentido, lo antes apuntado –avalado por su utilización e introducción favorables en nuestras escuelas-, no debe valorase como un algoritmo de trabajo rígido y estático; debe considerarse como una estrategia dialéctica, flexible, creativa, participativa, productiva y no reproductiva, que propicie y genere la utilización de la investigación educativa y sus potencialidades y ventajas para el desarrollo del proceso de educación ambiental.
Para que el proceso de educación ambiental que se realiza en países, regiones, continentes, y otros lugares durante su concepción, organización, desarrollo y práctica; considera y tiene presente las siguientes preguntas:
- ¿Tiene la línea temática o tema definido? - ¿Se parte de un problema?
- ¿El problema está determinado, clarificado y existe verdaderamente? - ¿Se encuentra precisado el objeto del trabajo?
- ¿Está delimitado el campo de acción?
- ¿Siempre se definen hipótesis, preguntas científicas, ideas a defender o se elabora una guía temática?
- ¿Se utilizan enfoques, estrategias didáctico - metodológicas; los contenidos están definidos, así como las actividades son productivas y no reproductivas para lograr acciones concretas?
- ¿Qué métodos teóricos, empíricos, matemáticos y estadísticos, entre otros, se utilizan?
- ¿Qué tareas se definen durante el proceso?
- ¿Se tiene determinada la novedad, la significación práctica, el aporte teórico, el aporte práctico y la relevancia ecológica, económica, social y ambiental de la experiencia?
- ¿Durante el desarrollo del proyecto, experiencia y programa, se determina y utilizan variables e indicadores para medir el impacto y evaluar el proceso?
- ¿Somos capaces de medir y evaluar el impacto del proceso de educación ambiental que se desarrolló y cómo fue la calidad de los resultados obtenidos?
- ¿Por qué declaramos que utilizamos el enfoque, paradigma o modelo cuantitativo o cualitativo u otro por separados?, ¿Se dan en la práctica educativa o social, la aplicación de enfoques paradigmas y modelos únicos o puro?, ¿Se tiene la compresión de que los enfoques, modelos o paradigmas no son dicotómicos, excluyentes, sino pares dialécticos? - ¿Cómo se evalúa la educación ambiental? ¿Se evalúa un proceso o una
asignatura?, ¿Se evalúa tradicionalmente conocimientos o un proceso escolar, familiar, comunitario y social?, ¿Se evalúa el conocimiento o actitudes, aptitudes, la participación, la gestión para la protección del medio ambiente de los individuos? y ¿es la evaluación de la educación ambiental sobre un determinado aspecto o integral?
Conseguir esta contribución al desarrollo sostenible del medio insular plantea a la escuela, a través de su profesorado, las siguientes exigencias:
- Establecer un diálogo educativo permanente con la realidad del medio en sus aspectos ambiental y geográfico, con las actividades productivas y económicas, con la vida sociocultural y con su historia. Diálogo educativo
que, de manera particular, debe entablarse con las personas que conocen la comunidad porque viven y trabajan en ella. Estas personas también transmiten sus conocimientos y actitudes al niño, forman parte de su proceso de socialización.
- Proporcionar conocimientos científicos, formar criterios, desarrollar actitudes y destrezas. La educación responderá a las necesidades e intereses de las familias y comunidades y a los cambios que se operan en los sistemas de producción, sociales y políticos.
- Formar en el respeto y valoración de la pluralidad de valores y formas de conocimiento, destacando la complementariedad entre los integrantes de una sociedad y entre ésta y su medio ambiente.
- Orientar y formar para la solución de los problemas que afectan la vida familiar y comunal, mediante el conocimiento, defensa y aprovechamiento adecuado de los recursos naturales propios, como camino seguro hacia un desarrollo autosostenible.
- Establecer relaciones de coordinación y apoyo con las instituciones y organismos locales, públicos o privados, para definir conjuntamente acciones.