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2. Marco de Referencia Teórico – Conceptual

2.3 Educación y Comunicación Intercultural

Dentro de nuestro contexto de investigación, la educación y la comunicación son puentes introductorios a la cultura, los cuales nos permiten profundizar en las relaciones que subyacen en el diálogo entre actores sociales en la comunidad académica.

De acuerdo con Rodrigo, M (1997), la comunicación es la puesta en común, la interacción, la acción de compartir valores y un modo de establecer vínculos y relaciones entre las personas, es decir, el mecanismo activador del diálogo y la convivencia entre sujetos. La interculturalidad por su parte es necesariamente un proceso comunicativo y es comprendida como la puesta en escena de culturas en contacto. (p 20). Al mismo tiempo el autor agrega que concibe la comunicación intercultural como cualquier situación comunicativa donde interactúan al menos dos personas con matrices culturales-geográficas distintas.

Para efectos de nuestro trabajo, resaltamos el concepto de competencia intercultural emotiva del modelo de sensibilidad intercultural desarrollado por Chen y Starosta, (1996, citado por Rodrigo, 1997. p 18). Consideramos que el concepto está directamente relacionado con los procesos de acogida ya que, de acuerdo con los autores, se produce “(...) cuando las personas son capaces de proyectar y de recibir las respuestas emocionales positivas antes, durante y después de las interacciones interculturales” (p. 358-359).

En torno a lo anterior, existen centros educativos en los que se estudian las relaciones interpersonales y la promoción de la comunicación como herramienta fundamental en la construcción de escuelas inclusivas, y como afirman Leiva & Márquez (2012), donde la comunicación fluida y respetuosa entre los diferentes agentes de la comunidad educativa es un elemento clave en la generación de una convivencia intercultural. Así pues, lograr este objetivo implica tener en cuenta las diferencias propias de la población escolar que se educa y la distancia entre la cultura escolar y la de las familias y estudiantes procedentes de diversos contextos.

33 En este punto, la comunicación intercultural es una dimensión inherente a toda propuesta de educación que pone la cultura como foco prioritario de toda reflexión pedagógica y considera la diferencia cultural como norma al describir situaciones y poblaciones educativas (Leiva &Márquez, 2012. p 89).

La comunicación intercultural se puede entender como una competencia que puede ayudar a crear una atmósfera que promueva la cooperación y el entendimiento entre las diferentes culturas y tiene características especiales o singulares que le pueden permitir realizar tal función. (Slavin, 2003, citado por Leiva y Marquez, 2012). Estas características son la sensibilidad a las diferencias culturales y una apreciación de la singularidad cultural; la tolerancia, para las conductas de comunicación ambiguas; el deseo de aceptar lo inesperado; flexibilidad para cambiar o adoptar alternativas y expectativas reducidas respecto a una comunicación efectiva, esto es, estar satisfecho si se ha logrado la comunicación al menos a cierto nivel de entendimiento.

En nuestro estudio, hemos observado la importancia del diálogo y el respeto como fundamentos básicos de cualquier propuesta educativa que vaya en el camino de mejorar la convivencia escolar y de hecho encontramos que está a tono con la propuesta educativa ignaciana en donde hay prioridad por el ser humano y su desarrollo integral. De igual forma, consideramos valiosa en la comunicación la promoción de la competencia comunicativa intercultural en contextos educativos, la cual se refiere a la capacidad de las personas para proyectar y de recibir las respuestas emocionales positivas antes, durante y después de las interacciones interculturales (Chen y Starosta, 1996: 358-359). Vemos pues cómo, las relaciones afectivas son también muy importantes en la comunicación, en general, y en la comunicación intercultural en particular. (En Rodrigo, M. 1997, p 17)

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(Tomado de: Leiva &Márquez, 2012, p. 91)

Para complementar lo anterior, retomamos a Rizo, M & Romeu (2006) para quienes la clave de la comunicación intercultural es la interacción con lo diferente, con lo que objetiva y subjetivamente se percibe como distinto pues en la comunicación intercultural, se intercambian datos que son significados, evaluados e interpretados desde dos o más “ámbitos” culturales diferentes puesto que se da justamente en la interacción.

Desde la perspectiva de la compañía de Jesús, de la cual hace parte el CSBLM, el reconocimiento de las culturas diversas y la capacidad de vivir en contextos multiculturales debe tener como principio el respeto.

35 Afirman que la tentación sería conformarnos con la multiculturalidad como expresión de la universalidad. Sin embargo, la simple buena convivencia, como yuxtaposición, entre personas de diferentes culturas no basta para avanzar realmente hacia la universalidad, entendida como crecimiento de la interacción entre grupos humanos, culturalmente diversos, capaces de compartir una visión común de los intereses de toda la humanidad.

Al respecto, el sacerdote jesuita Arturo Sosa (2017), afirma que el intercambio enriquecedor entre las culturas permite experimentar y construir la universalidad de un modo más humano, siendo vista de esta manera la interculturalidad como un medio y no como fin, a través del cual creamos la condiciones para vivir plenamente contribuyendo a la humanización de las personas, las culturas y los pueblos.

La interculturalidad surge entonces de la construcción de puentes a través de la comunicación fluida entre culturas y como proceso complejo que no está exento de conflictos, que no es apenas un "encuentro" para crear un espacio, supra, meta o transcultural, es más bien un intercambio recíproco que puede conducir a la transformación y el enriquecimiento de todos los implicados. Para Sosa (2017), actual Superior General de la Compañía de Jesús, la interculturalidad en el contexto educativo es un proceso participativo e interactivo con el contexto histórico, social, económico y político en el que se desenvuelve; como tal dinamiza el desarrollo de las culturas, propiciando cambios que les permiten crecer en la comprensión de la condición universal de la humanidad (p. 9)

Considerando diferentes perspectivas, desde la postura política de los estudios culturales, Rojas (2011) afirma que en el contexto de educación indígena y de la etnoeducación en Colombia, la interculturalidad comenzó a ser conceptualizada como proyecto a mitad del siglo XX, no como algo existente, sino como algo por alcanzar. Los programas de educación que empezaron a ser calificados como interculturales (educación intercultural, epidemiología intercultural, filosofía intercultural, etc.), o sustentados en principios entre los que se incluye la interculturalidad, fueron presentados como proyectos dirigidos a la transformación de las formas históricas de sometimiento de poblaciones y de imposición de saberes, de tal manera que las relaciones jerarquizadas fueron remplazadas por otras de tipo horizontal.

36 Rojas (2011) afirma además que, simultáneamente, a medida que se consolida esta enunciación de la interculturalidad como proyecto, se produce un nuevo giro en los debates académicos, que la empiezan a plantear como una alternativa al multiculturalismo. En definitiva afirma que más que una alternativa al multiculturalismo, la interculturalidad opera como tecnología de gobierno de la alteridad. (p.175)

Si bien existen diferentes posturas frente a la interculturalidad, para el presente trabajo, pensamos en la acogida como una estrategia para mejorar la interacción ya que representa una forma de diálogo intercultural que debería enfocarse en el desarrollo de la competencia comunicativa intercultural entendida por Álvarez (2010) como el conjunto de habilidades sociales afectivas y cognitivas que le permiten comunicarse eficazmente en situaciones interculturales y establecer relaciones apropiadas dentro de contextos culturales diversos.

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