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Capítulo 4: Enfoques de atención a la diversidad

4.2. La educación especial como perspectiva pedagógica

4.2.2. El enfoque de la segregación: ¿un antecedente aun presente?

4.2.2.1. La educación en función de la discapacidad de las personas

Desde esta perspectiva la educación se brinda en función de la discapacidad de las personas. Aquí encontramos la aparición de las escuelas de educación especial. Estos centros vienen a marcar institucionalmente la división o segregación a que son sometidas las personas consideradas en ese momento por la sociedad como diferentes o deficientes.

En esta etapa de segregación, por lo menos en Europa, aparece la educación especial como institución. Sus inicios pueden ser a fines del siglo XIX. Si bien desde el siglo XVI ya existían instituciones para discapacitados sensoriales y asilos para los mentales, podemos tomar al siglo XIX como el siglo de la creación y consolidación de la educación especial. En países europeos como Francia o Dinamarca se señalaba lo siguiente:

"Francia que expresaba ya la obligación de educar a ciegos y sordos en un apartado de la Ley de Educación de 28 de marzo dé 1882. Dinamarca abrió su primera escuela (privada) para niños con retraso mental en 1885. Pero la educación especial, sobre todo para niños con retraso mental, no empieza a generalizarse hasta principios del siglo XX”223.

Llegados al siglo XX, aparece una nueva realidad, la difusión en los países occidentales de una educación primaria obligatoria para todos los niños. En este contexto Grau (1994) plantea que:

"la extensión de la escolarización permite detectar una serie de niños que tienen dificultad para seguir el ritmo de aprendizaje de sus compañeros. Estos niños no tenían grandes

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129 minusvalías, pero presentan un aprendizaje anómalo ya que no aprendían a leer ni sabían

las nociones elementales de calculo"224. Es entonces cuando "(...) la debilidad mental, históricamente, apareció en un principio como una incapacidad escolar, creándose clases especiales para reagrupar a los que tenían desventajas"225.

Según Jiménez Martínez y Vilá226 (1999) a estos niños con problemas en el aprendizaje se les mantenía en las aulas, pero la cantidad aumentaba considerablemente y sobrepasaban la capacidad de las propias clases.

Otro factor determinante en este periodo es el surgimiento de la psicología evolutiva como disciplina científica. Ésta permitía conocer las etapas y comportamientos por las que van pasando los niños. El desarrollo científico y técnico se profundiza de tal forma que Alfred Binet en 1905 pasó a la historia como el creador de la prueba de la inteligencia que lleva su nombre. De esta forma se convierte en el representante del llamado modelo psicométrico o estadístico.

Grau227 señala que, en esta época, el desarrollo y utilización de instrumentos de medición o tests permite realizar una clasificación de los sujetos según sus discapacidades. A partir de criterios propios del positivismo científico en educación

"se dispone de un instrumento objetivo y científico que permite diferenciar entre el alumnado aquellos que poseen un nivel intelectual normal de los que no lo tienen normal, a los que dicho autor llama débiles mentales"228. No obstante, el avance en la ciencia, las pruebas de medición psicométricas que pretenden ser universales y objetivas se convierten en "el punto de inflexión clave a partir del cuál se inicia en educación la práctica

de la segregación, creando la subcultura de la educación especial”229.

El hecho de aceptar y utilizar en forma universal la fórmula del cociente intelectual (c.i.) da lugar a la aparición de numerosas pruebas para evaluar la inteligencia de las personas. Según Arnaiz230 (2003), esta forma de medir la inteligencia favoreció la clasificación y etiquetación de los alumnos, acentuando la clasificación entre lo normal y lo patológico (denominado como anormal) que ya había señalado el ámbito médico.

Es decir que esta separación total entre personas normales y anormales, llevó a las escuelas a tener una visión totalmente negativa de los alumnos con discapacidad. Los docentes internalizaron que un niño con el c.i. por debajo de la

224

Grau, C. (1994). Educación especial. Integración Escolar y Necesidades educativas especiales. Valencia: Promolibro, p. 13.-

225

Dueñas, M. (1991). La integración escolar: Aproximación a su teoría ya su práctica. Madrid: Universidad Nacional de Educación a Distancia, p. 18.

226

Jiménez Martínez, P. y Vilá. M. (1999). Op. Cit.

227

Grau, C. Op. Cit. p. 13.

228

Jiménez Martínez, P. y Vilá, M. (1999). Op. Cit. p. 94.

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Porras, R. (1998). Una escuela para la integración educativa. Una alternativa al modelo tradicional. Sevilla: Publicaciones MCEP, p.30.

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media, era inamovible y por lo tanto sólo podía aprender ciertos contenidos escolares que venían prefijados. También le dedicaban menos tiempo en la enseñanza, hasta el punto que aquellos alumnos que tenían un c.i. muy bajo les brindaban sólo una atención y contención social.

Bautista231 (1993), señala que en esta época al crecer el número de niños considerados deficientes, con su correspondiente clasificación, hace que surjan las escuelas de educación especial en función de las diferentes etiologías: ciegos, sordos –las cuales ya existían-, deficientes mentales o con dificultades del aprendizaje, entre otros. Este surgimiento desmesurado de los centros hace que la educación especial quede "(...) configurada dentro de un subsistema educativo

diferenciado del general, y las escuelas especiales se extendieron por todos los países: es la era de las escuelas especiales"232.

Como se ha podido apreciar durante esta época, y específicamente hasta finales de 1950, se forja y define: "un modelo de educación especial segregador que, a pesar de los numerosos cambios conceptuales y en el desarrollo de prácticas que se suceden con posterioridad,

cuaja con fuerza en la realidad educativa de muchos países"233. Así, "comienza un flujo constante de

alumnos que pasan de la educación general a la educación especial, son alumnos que se consideran

retrasados y que se convierten en la primera preocupación de educadores e investigadores”234.

En el caso de Argentina, encontramos los aportes realizados por Mantuano (2000)235, quien señala que los orígenes de la educación especial se remontan al 1857, año en el que se crea la primera escuela para sordos. Luego en 1887 se inicia la educación para ciegos, todo esto en Buenos Aires. La autora señala que, si bien a fines del siglo XIX aparecen estos primeros antecedentes de la escuela especial, éstas fueron sólo para discapacitados sensoriales. Como podemos observar, por lo menos en Buenos Aires, la situación avanza en forma similar a Europa.

Continuando con Mantuano, encontramos que recién en 1902 aparecen las primeras aulas de educación especial destinadas a brindar educación al discapacitado mental, lo llamativo es que aparecen insertas en las escuelas comunes, con la intención de bridar educación a los alumnos con dificultades de aprendizaje. Esta primera iniciativa, da pie a la creación de escuelas de educación especial, y:

231

Bautista, R. (1993). Necesidades educativas especiales. Málaga: Aljibe.

232

Aguaded, A. et. al. (1998). Op. Cit. p. 19.

233

Jiménez Martínez, P. y Vilá, M. (1999). Op. Cit. p. 102.

234

García Pastor, C. (1993). Una escuela común para niños diferentes: la integración escolar. Barcelona: Universitas 44, p.28.

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131 “cuyo auge determina en 1949, la fundación en la Provincia de Buenos Aires de la

Dirección de Escuela Especial, dependiente de la Dirección General de Escuelas y Cultura de la Provincia de Buenos Aires”. Y más adelante, “la problemática de niños y adolescentes, que a causa de su enfermedad o discapacidad físico-funcional no podían desplazarse con facilidad, llevó a la creación, en 1969, de la Escuela de Educación Especial N° 8 Domiciliaria, donde recibían escolaridad todos aquellos discapacitados, débiles mentales con imposibilidad motriz (…)”236.-

Es decir que el siglo XX se inicia con la certeza de haber solucionado el problema de los niños denominados como discapacitados o deficientes, con la creación de las escuelas de educción especial, ámbito donde “la Argentina, como en

casi todos los países donde se cuenta con cierta antigüedad, se desarrolló durante la mayor parte de este siglo sobre la convicción de que a niños diferentes les convenía ámbitos escolares diferentes”237.

Yendo al ámbito de la Provincia de Jujuy, encontramos que no existen investigaciones específicas que recojan la historia de la educación especial. Palou et. al. (1999), hace referencia a la educación especial, planteando que:

(…) la iniciativa de un grupo de padres de niños con necesidades educativas especiales, a comienzos de la década del 60 de crear un grado especial, tuvo dificultades para su identificación, y no les quedó otra alternativa que aceptar una denominación ya superada en otros contextos, de educación diferenciada. Con esta nomenclatura se constituye un grado diferencial que al poco tiempo se transforma en la Escuela Diferencial N° 1 de la Provincia de Jujuy, tomando el nombre de Oscar Orias. Si bien su objetivo inicial apunta a la educación de niños con discapacidad mental, por razones operativas debe aceptar también alumnos con diferentes patologías. Con esta primera escuela especial nacen en Jujuy las estructuras organizaciones paralelas: común y especial”238.

A esto debemos agregar que el antecedente normativo para la creación de las escuelas especiales en la provincia es la sanción de la Ley de Educación de la Provincia de Jujuy en 1947. Este hecho da lugar a la creación de un Sistema Educativo Común y el Sub-sistema de la Educación Especial. Y, tal como lo señala Palou (1999), en 1962 se crea la primera escuela de educación especial para discapacitados mentales, luego en 1966 se crea la escuela para sordos, hipoacúsicos y perturbados del lenguaje Helen Keller, donde también funcionaba un aula para la atención a niños ciegos. Posteriormente, en 1978 se crea la escuela especial María E. Pelletier, para alumnos con variaciones normales de la inteligencia y problemas de conducta. Y en 1979 se crea la escuela especial Juan Pablo II, para débiles mentales.

Esta situación, nos lleva a decir que en Jujuy, desde 1947 con la sanción de una Ley de Educación y a partir de una demanda social de los padres y de una

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Mantuano, D. (2000). Op. Cit. p. 46.

237

Lus, M. (1995). Op. Cit. p. 67.

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respuesta política del estado, se brinda el marco para la creación de las escuelas especiales, dando lugar a la aparición del periodo de institucionalización. Etapa donde se crean las escuelas especiales como instituciones donde se educaban o, mejor dicho, se brindaba un asistencialismo a los alumnos denominados como deficientes. Así se formaliza y reafirma, escolarmente hablando, la existencia de escuelas comunes y escuelas de educación especial.