Capítulo 4: Enfoques de atención a la diversidad
4.2. La educación especial como perspectiva pedagógica
4.2.4. El enfoque de la inclusión
4.2.4.3. El rol de la educación especial en el modelo de inclusión
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4.1. Desde la exclusión a la inclusión escolar
En el apartado anterior presentábamos las tres perspectivas pedagógicas que brindan respuestas a la atención educativa a la diversidad de los alumnos en las escuelas. Estas tres perspectivas pedagógicas tienen un desarrollo y evolución histórica, lo cual permite la construcción de cuatro enfoques pedagógicos de atención a la diversidad, los cuáles son: la exclusión, la segregación, la integración y la inclusión (ver figura nº 11). Entendemos por enfoque pedagógico a la acción de dirigir la atención y el interés hacia un aspecto o problema educativo desde unos supuestos teóricos previos, con el fin de tratar de resolverlo acertadamente, en este caso sobre la atención a la diversidad de los alumnos.
Figura n° 11 Enfoques de atención a la diversidad en educación
En la figura aparecen dos ejes, los cuáles al cruzarse nos permiten visualizar el enfoque que prevalece en las escuelas para la atención a la diversidad de los alumnos. El primero es el eje organizacional, donde aparecen contrapuestos dos abordajes:
El de la simplificación, el cual se caracteriza por unos supuestos organizacionales que se rigen desde la racionalidad donde todo puede ser medible y cuantificable. Aquí se observa a los sujetos como objetos, por lo tanto sólo se valora la parte objetiva. La objetividad está presente en todo momento dejando a la subjetividad a un lado, por ser aleatorio e inseguro.
La de la complejidad, desde donde se observa a los sujetos desde todos los ángulos posibles, no es sólo objetivo, no tiene norte ni rumbo establecido, la subjetividad es su cimiento, propicia la confrontación, lo dialógico, preeminentemente cualitativo y permite la participación de diferentes disciplinas (interacciones). Aquí no hay una verdad absoluta y la característica principal es que se prioriza al sujeto, en este caso su educación.
Complejidad Simplificación Objeto Abordaje Exclusión Segregación Integración Inclusión Alumno Escuela DIVERSIDAD
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Con el segundo eje señalamos al sujeto/objeto donde se focaliza la atención educativa. En este caso puede ser el alumno/a o los alumnos/as o la escuela como institución en un contexto social. Aquí, se contraponen, por un lado, una postura que sostiene realizar una atención centrada en el alumno, por lo tanto se deposita todo el estigma sólo en la persona. En el otro extremo, aparece una postura social, representada en la figura de la escuela, donde la atención a la diversidad educativa es un hecho social-institucional.
A su vez, el término diversidad aparece en el centro de la figura haciendo alusión a la variedad y diferencias intrínsecas y cualitativas de los seres humanos y a su vez a las semejanzas que existen entre las personas. Hace referencia a las características de las personas en relación con su procedencia familiar, etnia, cultura, valores, ritmos y tiempos de aprendizaje, experiencias previas, conocimientos, aptitudes, motivaciones. De acuerdo con el concepto y valoración de diversidad que adoptemos las personas e instituciones, nos decantaremos por respuestas más segregadoras o inclusivas.
Del cruce de los dos ejes señalados se configuran los cuatro enfoques de atención a la diversidad. Estos modelos fueron construidos a partir de las respuestas que brindo la sociedad y la educación a la atención y escolarización de las personas, especialmente desde el campo educativo. A continuación pasamos a caracterizar los enfoques:
El enfoque de la exclusión es básicamente social, dado que hace referencia a las desigualdades sociales en un contexto. En este sentido, según Guiddens197 (1991), la exclusión es básicamente social porque es el proceso mediante el cual los individuos o los grupos son total o parcialmente excluidos de una participación plena en la sociedad en la que viven.
Para Wieviorka198 (1992), la segregación se refiere al hecho de mantener a un grupo humano alejado del resto de la sociedad, para lo cual se le reserva espacios propios que sólo puede abandonar con determinadas condiciones. En este sentido, podemos decir que determinadas personas encuentran obstáculos para participar plenamente en la vida social, viéndose así privadas de una o varias opciones consideradas fundamentales para el desarrollo humano, en este caso del acceso a la educación.
197
Guiddens, A. (1991). Sociología. Madrid: Alianza.
198
121 Para Dussel199 (2000) la exclusión responde a un proyecto político de una
sociedad que ha excluido sistemática y categóricamente a grupos sociales denominados minoritarios. De ahí que desde lo social se hace referencia a la acción de marginar voluntaria o involuntariamente a una porción de la población.
Por lo tanto, este enfoque de la exclusión provoca desigualdades sociales a partir de la negación de derechos civiles, políticos y culturales a determinados grupos de personas, sociedades o culturas. Si bien la escuela moderna, tiene como logro la ilustración colectiva, garantizando supuestamente el accedo de todos los individuos a la educación, en la práctica esto no fue tan así, dado que las mujeres, los indígenas y las personas con discapacidad no eran considerados como sujetos con derecho a ser escolarizado.
Esta exclusión social se acentúa aún más para los individuos que pertenecen a múltiples grupos excluidos. Por ejemplo, las oportunidades de educación son más limitadas para las mujeres indígenas que para los hombres indígenas, o las oportunidades laborales para una mujer con discapacidad que para un hombre con discapacidad.
El enfoque de la segregación, según Margulis y Urresti200 (1999), es un fenómeno cuya dimensión más clara es la estigmatización social de un grupo de personas consideradas diferentes. Estamos frente a un proceso de discriminación socio-cultural ejercido por un grupo dominante respecto de otro, cuya posición social les obstaculiza o los pone en desventaja para el ejercicio pleno de un derecho, en este caso a una educación sostenida desde un currículo único.
Kymlicka201 (2003) plantea que el término, desde el campo social, hace referencia a la separación social de grupos que cohabitan en un mismo espacio geográfico, pero que no se mezclan porque entre unos y otros hay barreras físicas o culturales. Es decir que los distintos grupos conformados se concentran en un sector o campo, creando sectores o grupos internamente muy homogéneos.
Brown202 (2010) sostiene que desde la segregación se promovió la construcción de las diferencias entre las personas en base a su clasificación e inferiorización. Es evidente que desde este enfoque se visibilizan los procesos de discriminación de los alumnos en función de su sexo, clase social, etnia y capacidades.
199
Dussel, I. y Caruso, M. (2000). La invención pedagógica del aula. Una genealogía de las formas de enseñar. Buenos Aires: Santillana.
200
Margulis, M. y Urresti, M. (1999). La segregación negada. Cultura y discriminación social. Buenos Aires: Biblos.
201
Kymlicka, W. (2003). La política vernácula. Nacionalismo, multiculturalismo y ciudadanía. Barcelona: Paidós.
202
122
Para Reyes203 (2010) la segregación en el ámbito educativo asume como eje los procesos de discriminación, rechazo o estigmatización de los alumnos considerados diferentes. Situación sostenida por las características físicas individuales o grupales de los alumnos, otras arraigadas en la cultura, la etnia o la clase social. Desde lo educativo, da lugar a las escuelas para alumnos con discapacidad, las escuelas de aborígenes y la división entre instituciones para varones y otras para mujeres.
Por lo tanto, la segregación escolar forma parte y es un reflejo de la propia segregación social y cultural que prevalece en la comunidad. Según Torres204 (2008), nos encontramos ante la forma más antigua de educación segregadora y se corresponde con sociedades en las que los distintos grupos y clases sociales, etnias y sexos se escolarizan en instituciones y aulas especiales.
Para Arnáiz205 (2003), la segregación es el modelo del déficit que se fue construyendo en torno a la segregación y la homogeneización, con una facilidad para etiquetar, clasificar y jerarquizar a los alumnos, así como su identificación con prácticas basadas en la desigualdad y asociadas a una escuela selectiva. En esta misma línea de pensamiento, Ainscow206 (1995) lo denomina como el enfoque del déficit, dado que se caracteriza por el establecimiento de categorías y por etiquetar a los educandos. Señala que, desde esta visión, las causas de las dificultades de aprendizaje de los alumnos se encuentran en ellos, en sus características físicas, en su familia y en su contexto, olvidando los factores estrictamente escolares, como el rol docente, la propuesta curricular, lo institucional, entre otros.
El enfoque de la integración según Moliner y Moliner207 (2010), su denominación tiene sus bases en la el modelo integracionista postulado desde la educación especial. Desde aquí la diversidad, derivada de las condiciones de discapacidad de los sujeto, parte de la premisa de que los alumnos puede tener dificultades para aprender, las cuáles pueden obedecer a las características personales de los alumnos o de la propuesta de desarrollo curricular que realizan las escuelas.
Para Hegarty, Hodgson y Clunies-Ross208 (2004) la integración es la primera posibilidad cierta para acabar con la segregación y así eliminar las barreras
203
Reyes, M. (2010). La formación del profesorado. Motor de cambio en la escuela del siglo XXI, en Revista Educación Inclusiva Vol. 3, Nº 3, pp. 89.103.
204
Torres, J. (2008). “Diversidad cultural y contenidos escolares”, en Revista de Educación, 345. Enero-abril, pp. 83-110.
205
Arnáiz, P. (2003). Op. Cit.
206
Ainscow, M. (1995). Necesidades especiales en el aula. Guía para la formación del profesorado. Madrid: Narcea.
207
Moliner, L. y Moliner, O. (2010). “Percepciones del profesorado sobre la diversidad”, en Revista Educación Inclusiva Vol. 3, Nº 3, pp. 23-33.
208
123 pedagógicas construidas. A partir de los principios de éste movimiento la tarea de la
escuela consiste en promover el aprendizaje de los alumnos y en crear las condiciones bajo las que tenga lugar el aprendizaje para todos.
En este sentido Tenti Fanfani209 (2008) sostiene que los profesores y los sistemas de apoyo han de estar disponibles para todos los alumnos que así lo precisen. La cuestión es disponer de recursos, tanto materiales como profesionales, para poder compensar las posibles necesidades que presenten los educandos. En principio, se postula que las ayudas debían ser para las instituciones, así como el foco prioritario de actuación. Situación que luego se tergiversa, dado que la intervención vuelve a recaer en el alumno y su diferencia.
Díaz210 (2001), desde una mirada cultural, plantea que el modelo parte del paradigma educativo de la diferencia cultural, según el cual, la escuela debe modificar su ambiente para dar cabida a la cultura de todos los grupos, para evitar de este modo que el fracaso escolar de las minorías de produzca por la diferencia de su cultura con la de la institución escolar.
Sin lugar a dudas, este modelo aporta un aspecto positivo e importante, en la búsqueda del cambio de prejuicios, estereotipos y actitudes por parte de la comunidad escolar. Se busca integrar a los alumnos con discapacidad en los centros comunes y desarrollar propuestas educativas multiculturales y coinstructivas. Sin embargo, los modelos desarrollados buscan producir cambios sólo en el sistema educativo, procurando modificar y trabajar sobre las instituciones, dejando aún segundo plano lo social, la comunidad, el territorio donde viven los alumnos y su grupo cultural.
Aún desde lo educativo, podemos decir que los programas de integración implementados fueron en ocasiones puramente físicas, como la ubicación del alumno con discapacidad en el aula común, la provisión de rampas, de tecnologías de ayuda auditiva u otros equipamientos para los alumnos y hasta algunas adecuaciones curriculares a la cultura del contexto. Pero no se avanzó en las transformaciones más importantes a nivel currículo, desde donde se analice y construya un modelo que brinde una educación en y para la diversidad.
El enfoque de la inclusión viene a consolidar un nuevo modelo de escuela, donde la pedagogía de la exclusión y la segregación deben ser sustituidas por una
209
Tenti Fanfani, E. (2008). “Diversidad cultural, universalismo y ciudadanía. Consideraciones sociológicas”, en Soriano, E. (Coord.), Educar para la ciudadanía intercultural y democrática. Madrid: La Muralla, pp. 21-49.
210
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educación para todos. Para Arnáiz211 (2003) el término diversidad es considerado como un principio ideológico que configura un sistema de valores y creencias positivos hacia las diferencias de las personas y proporciona un cambio para la acción y las actitudes de las personas.
Louzano212 (2011) caracteriza al enfoque como un conjunto de acciones y procesos que tienen como finalidad la interacción cultural en condiciones de igualdad, respetando las diferencias y convirtiéndolas en fuente de desarrollo. Nos encontramos ante una propuesta pedagógica que se opone a la asimilación de las minorías y reconoce y valora las diversas culturas presentes en la comunidad.
A estas características, Giné213 (2009) nos brinda mayor claridad cuando precisa que la inclusión, en lo educativo, depende en gran medida de la actitud positiva de los profesores a aceptar y respetar las diferencias de los alumnos. Desde la práctica en las aulas, sugiere la implementación de un trabajo colaborativo y cooperativo, con agrupamientos heterogéneos, con el desarrollo de un currículo único y flexible y un apoyo y evaluación permanente. En este sentido Echeita (2009) sostiene que:
“la inclusión debe verse como un proceso de restructuración escolar relativo a la puesta, precisamente, de procesos de innovación y mejora que acerquen a los centros al objetivo de promover la presencia, la participación y el rendimiento de todos los estudiantes de su localidad, aprendiendo de esa forma a vivir con la diferencia y a mejorar gracias, precisamente, a esas mismas diferencias entre el alumnado”214.
Para Moliner y Moliner215 (2010) el enfoque de la inclusión, en esta última década, centra su atención en cómo construir un sistema que incluya y esté estructurado para hacer frente a las necesidades de cada uno de los alumnos. Para los autores, la escuela inclusiva necesita de una restructuración de los pilares políticos de la sociedad, desde donde se procure un modelo social y pedagógico que incluya las diferencias.
Desde este modelo la diversidad de los sujetos se enriquece a partir de la interacción entre las personas y grupos humanos. Por lo tanto, según Moriña216 (2004), educar en la diversidad y para la diversidad implica asumir la diferencia como un valor y la necesidad de educar en ese valor. Desde este enfoque se establece la idea de que diversos somos todos, no sólo los alumnos con discapacidad, los que
211
Arnáiz, P. (2003). Op. Cit.
212
Louzano, M. (2011). “Elaboración y puesta en práctica de un proyecto escolar de educación intercultural en el marco de una investigación cualitativo-etnográfico”, en Revista Educación y Diversidad Nº 5, pp. 87-100.
213
Giné, C. (2009). Op. Cit.
214
Echeita, G. (2009). “Los procesos de inclusión educativa desde la declaración de salamanca. Un balance doloroso y esperanzado”, en Giné, C. (Coord.), La educación inclusiva. De la exclusión a la plena participación de todo el alumnado. Barcelona: Horsori, pp. 25-47, p.34.
215
Moliner, L. y Moliner, O. (2010). Op. Cit.
216
125 provienen de otras culturas, entre otros y, por ello, se promueve un cambio en la
organización de las escuelas y en las estrategias de enseñanza-aprendizaje.
A partir de las perspectivas pedagógicas expuestas en el capitulo tres y de los enfoques planteados, podemos conformar y caracterizar la evolución de la educación especial como perspectiva pedagógica (ver figura nº 12). Formular esta propuesta, tiene como objetivo poder conocer, analizar y comprender el tratamiento de la diversidad de los alumnos desde las escuelas de educación especial y común.
Enfoques Perspectiva Pedagógica Educación Especial Exclusión No escolarización
Segregación Educación en función
de la discapacidad
Integración Educación integrada
Inclusión Educación inclusiva
Figura n° 12 Enfoques de atención a la diversidad desde la educación especial
4.2. La educación especial como perspectiva pedagógica
En el apartado anterior comentamos que la diversidad en las personas se ve reflejada en las diferencias de género, características culturales, ritmos de aprendizajes, entre otras. Estas diferencias deben encontrar respuestas desde lo escolar, con la organización, el desarrollo del currículo, el rol docente y las propuestas didácticas, entre otras.
En este caso nos centramos en la perspectiva pedagógica configurada a partir de la educación especial. Ésta nos permite conocer y comprender las características psicológicas, físicas y cognitivas de los alumnos y, en función de estas particularidades, definir las respuestas educativas en contextos escolares y sociales.
Debemos recordar que la educación especial es una disciplina dentro del campo de las ciencias de la educación que tiene una trayectoria en investigación y construcción teórica. Por ello el papel que juega en la lucha y desarrollo por una
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educación cada día más respetuosa de los derechos de las personas es fundamental. Por lo tanto tiene que ser tomada como punto de inicio de todo entendimiento sobre el abordaje de la diversidad de los alumnos en las escuelas.
En general gran parte de los términos y constructos teóricos que hoy se utilizan al dialogar, investigar y producir conocimiento en este nuevo campo de estudio de la diversidad y educación, deviene del aporte realizado por la educación especial. Así lo sostiene Giné (2009), cuando expone que existe una:
“estrecha relación que se ha establecido entre inclusión y educación especial, dada las múltiples iniciativas que desde este sector se han cometido, a partir del principio de normalización, con objeto de asegurar más y mejores oportunidades educativas para los alumnos con necesidades especiales; por otro lado, las políticas educativas a favor de la comprensividad del sistema educativo (…)”217.
A su vez sostenemos que es un campo disciplinar dentro de las ciencias de la educación, que tiene desarrollado un corpus teórico, metodológico y de investigación propio porque se configuró “(...) como una modalidad de enseñanza en su
conjunto, perfectamente institucionalizada en el actual sistema educativo (...)”218. Y hoy tiene como objetivo la atención educativa de todos los alumnos, realizando hincapié en aquellos que tienen dificultades psicológicas, sensoriales, cognitivas y físicas
4.2.1. El enfoque de la exclusión: un pasado reciente
Con el término exclusión queremos hacer alusión a la situación de “quitar o
echar a una persona de una sociedad (..)”219, o lo que es igual a decir rechazar y negar a un grupo de personas del grupo total. En este caso estamos hablando de aquellas personas que por sus características psicológicas, cognitivas y sensoriales eran excluidas de la sociedad en general y del sistema educativo en particular. Esto se traducía en la no escolarización de estos grupos y en el encierro en centros sociales donde se cubría las necesidades básicas de toda persona, alimentación, salud y vestimenta.
Estas personas por sus características fueron sometidas a una doble situación de desventaja. Primero como no tenían estatus como personas en la sociedad, las recluían en asilos. Por lo tanto, desde éste modelo las personas consideradas diferentes o inferiores para la sociedad eran excluidas totalmente del sistema educativo formal. Argentina en este momento histórico se encontraba en proceso de construcción el sistema educativo.
217
Giné, C. (2009). Op. Cit. p. 13.
218
Cano, R. (2003). Op. Cit. p.23.
219
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4.2.1.1. La prehistoria de la educación especial
Antes de iniciar la caracterización de esta perspectiva, queremos señalar que la información existente con un mayor grado de sistematicidad es la referente a la situación vivida en Europa y no así en América o específicamente en Argentina, lugar donde se realiza el estudio.
En este marco encontramos que la sociedad occidental brindó una respuesta a las personas consideradas en ese momento como deficientes, dementes o discapacitadas, la reclusión y el aislamiento social. El modelo proponía brindar a éstos sujetos espacios aislados, instituciones donde los encerraban para que no tengan contacto con la comunidad por temor al contagio.
Es decir que para el grupo de personas consideradas deficientes, en los siglos XVI, XVII y XVIII, según Palacios (1999), surgieron una serie de instituciones como asilos, hospitales, albergues u hospicios que eran el refugio de las personas inválidas, deformes, o para los considerados en ese momento como idiotas o