Capítulo II. La enseñanza musical en el sistema educativo peruano
2.4 Revalorización de una educación musical de calidad
2.4.1 Educación musical escolar: una formación con miras profesionales
En el año 1912 se crea una de las primeras instituciones oficiales de enseñanza musical con el título de Academia Musical, que posteriormente se le denomina Academia Nacional de Música “Alcedo”. Durante los próximos treinta años esta institución se dedicó a la enseñanza ininterrumpida de diversos instrumentos de vientos, canto y piano. Su principal alumnado provenía de lugares donde la música se cultivaba con un diletante espíritu.
En el gobierno de José Luis Bustamante y Rivero en el año 1945, el Ministerio de Educación cuenta con la presencia del doctor Luis. E. Valcárcel, quien promueve la construcción del Conservatorio Nacional de Música en el año 1946. La institución estuvo destinada a la formación de compositores, instrumentistas, cantantes, directores y maestros precisos para el desarrollo musical en nuestro país. En el mismo año la Universidad Nacional Mayor de San Marcos a través de su Consejo Universitario aprueba un pacto federativo con el conservatorio musical con la idea de incorporarla entre sus filas. Se estableció en las bases de la facultad de letras la entrega del grado de Bachiller en Música, así como el reconocimiento de las prerrogativas y categorías de sus docentes. El golpe militar ocurrido en el año 1948, causaría la salida del rector Luis Alberto Sánchez, ocasionando el quiebre de la iniciativa y cese inicial propuesto por el Conservatorio.
Al regreso de los civiles al poder, el historiógrafo Jorge Basadre desde el Ministerio de Educación, emite un diagnóstico sobre la educación musical en el país, abarcando algunas medidas sobre dos de nuestras instituciones musicales más importantes, con la finalidad de restablecer un ímpetu y significativo avance en la enseñanza musical. Una de ellas era el concederle la autonomía al conservatorio de música, y, de igual manera a la Escuela de Bellas Artes. El conservatorio en este proceso establece la sección normal, enfocada en la
preparación de directores y maestros de coros en colegios. Esta situación cambia a partir del año 1969, cuando el conservatorio deja su autonomía, cambiando su nombre por el de Escuela Nacional de Música. La sección normal fue suprimida y pasó a formar parte del Instituto Nacional de Cultura. Luego en el año 1985, vuelve a recuperar su autonomía, siendo esta ahora restringida, definiéndose únicamente con el nombre de Conservatorio Nacional, el cual conlleva un valor histórico, precisando su alto nivel académico.
El conservatorio como una institución al igual que otras, estuvo adaptándose a las necesidades y la realidad cambiante de nuestro país. Uno de sus principales objetivos es la actualización constante de sus maestros y el establecer un renovado perfil del músico
profesional con una visión proyectada hacia el futuro. Sus actividades deberán estar articulado con las diferentes tareas que cumplen otras instituciones musicales del estado: Coro de niños, coro nacional, la Orquesta Sinfónica Nacional y los 16 institutos o escuelas de música
existentes en provincias, la cual en la actualidad atraviesan una crisis muy seria, en la que a través de múltiples soluciones imaginativas y creativas se trata de subsanar y resolver los diversos problemas.
Nuestros conservatorios que en su mayoría son estatales, tratan de actualizarse y sobrevivir, en un país donde la crisis económica y los problemas sociales son propios en nuestro contexto
cultural. En algunos países de Latinoamérica se han comprometido en la formación musical profesional de la persona, creando sus propios departamentos o facultades de música. Es una realidad y un hecho positivo que hoy en día, alguien que desee estudiar música de manera profesional no tenga que marcharse necesariamente a los Estados Unidos o Europa, como lo que sucedía hace algunas décadas. En algunos de nuestros países se vienen desarrollando diferentes alternativas en cuanto a la formación musical. Un claro ejemplo es lo que sucede en Argentina a través del compositor Alberto Ginastera, quien fundó el Instituto Di Tella,
provocando que muchos jóvenes de Latinoamérica en el año 1960 pudieran estudiar con los compositores contemporáneos más importantes. En vez de ir en su búsqueda a sus países, se encontraban en Buenos Aires con Oliver Mesian, Luigi Nono, Luciano Berio entre otros. La experiencia pedagógica vivida era única, y significó un avance cualitativo sin precedentes en la formación y desarrollo de la creación y expresión musical en Sudamérica y el Caribe. Muchos peruanos, hoy en día prestigiosos compositores, se pudieron beneficiar con los estudios musicales impartidos en ese entonces. En cuanto a interpretación a través de la ejecución instrumental surgieron diversas iniciativas que se volvieron en modelos para el desarrollo musical, como por ejemplo el programa creado en el año 1972 en Costa Rica denominado Orquesta Sinfónica Juvenil, también podemos observar el desarrollo del programa Movimiento de Orquestas Juveniles en Venezuela, el cual transformó la vida
musical en Venezuela, generando múltiples orquestas alrededor del país. Otro buen ejemplo es el Plan Batuta, la cual se genera y extiende hoy en día por todo el territorio colombiano.
En estos países se divisa un incremento en la práctica y ejecución instrumental por parte de niños y jóvenes. En la que se emplea novedosas metodologías que han venido enmarcando un modelo tradicional de formación musical en conservatorios y escuelas musicales de Europa.
Se ha comprobado la efectividad en la unión del estudio teórico y su estudio individual, además de la práctica grupal constante desde el inicio de su aprendizaje.
De las experiencias evidenciadas, las cuales procuran encaminarse hacia la modernización de la educación musical, se puede deducir útiles conclusiones. Sin recusar los métodos y modelos tradicionales de enseñanza musical europeos, debemos constituir un sistema de enseñanza musical propio en las diferentes instituciones musicales e ir adentrándose de a poco en la educación escolar. El formar músicos competentes, requiere de una sólida formación técnica, además de una verdadera conciencia nacional, que debe ser promovida a lo largo de su estudio en su propia institución. Por otro lado, se vuelve necesario a su vez la formación del músico hacia una alineación cultural y humanística más amplia, disponiendo diversas
herramientas pedagógicas cuando este opte por la enseñanza. Un buen maestro en el campo musical no precisa únicamente de conocimientos técnicos, sino también de una correcta formación pedagógica.
Aunque hoy en día el solicitar la implementación con instrumentos y herramientas para el desarrollo de la enseñanza musical en los colegios suena reiterado, esa medida es de
consideración relevante, dado que, impulsa a dar un paso importante para el continuo desarrollo de una educación musical más íntegra y oportuna en el aula. Hace treinta años, Costa rica vivió un importante cambio en la revolución de la enseñanza musical, la cual se preside por la consiga: ¿para qué tractores y camiones si faltan violines y guitarras en las escuelas? En la actualidad nosotros también podríamos decir en el Perú: ¿para qué tantos aparatos electrónicos si faltan pianos en nuestras instituciones?
Un modelo educativo en el que los niños y adolescentes canten y ejecuten algún
instrumento musical y puedan ser capaces de improvisar, crear y comprender la música logrando familiarizarse con la gran variedad y formas de expresiones, y reconozcan los grupos musicales existentes en su país y el mundo (p. 8).
Es decir la obtención de una educación musical intercultural e integradora.
Habrá que superar entonces de esta forma la tradicional idea que la educación musical en nuestro sistema educativo se base únicamente en ejecutar la flauta dulce y recibir meras nociones de teoría musical en las aulas.