3.3 LA ESCUELA Y LA EDUCACIÓN EN VALORES
3.3.2 La educación en valores en los procesos educativos actuales
En estos últimos años hemos escuchado en los noticieros que los jóvenes son protagonistas de una serie de conductas violentas, en algunos casos en las propias aulas escolares y otras en la calle, todos estos sucesos nos generan una serie de inquietud respecto a que es lo que está pasando con nuestros chicos.
La educación de una persona tiene que ser integral y de calidad, por tanto, en el proceso educativo el estudiante debe también, a más de recibir conocimiento científico, reciba conocimientos en valores que le servirán para ser una persona con conocimientos y actitudes adecuadas. La educación en valores debe de estar dentro de los currículos educativos, ya que forman parte de la convivencia social.
La educación en valores, como cualquier otra modalidad educativa, tiene su fundamentación teórica en una serie de presupuestos filosóficos, psicológicos o sociológicos, cada uno de los cuales tiene una determinada concepción sobre los valores y sobre el proceso de aprendizaje y de la intervención educativa, que hacen posible su adquisición.
A partir de las diferentes interpretaciones que de la conducta humana y de las causas que la determinan han aportado la teoría conductista, la teoría de la comunicación o la teoría cognitiva se han estructurado un conjunto de estrategias y de técnicas con el propósito de orientar la educación en valores en el aula (Parra, 2003, p. 78).
Los valores se perciben en las actuaciones de los otros, en la relación de cada uno con el resto; cada persona, debe construir su propio esquema de valores y la función de los educadores es colaborar en el proceso, permitiendo y desarrollando situaciones en el entorno de los alumnos para que los vivan y experimenten, y así, ser interiorizados por ellos (Parra, 2003, p. 86).
La educación en valores, hoy en día es una tarea muy difícil, y es más si los padres no comprenden el papel que realmente deben cumplir al momento de educar a sus hijos, piensan que con el solo hecho de dejar en la escuela a sus hijos es más que suficiente, echándole toda la responsabilidad de la educación en valores de sus hijos a los profesores.
La moderna investigación atribuye un papel importante a habilidades tales como: el control de las emociones, saber ponerse en lugar de los demás o el fomento de una actitud positiva ante el mundo y las cosas, para prevenir las conductas violentas y los conflictos interpersonales. Estas habilidades, que tienen que ver con lo que -se denomina inteligencia emocional-, tradicionalmente han sido olvidadas tanto por la educación formal (la realizada en la escuela), como por la educación informal (socialización y educación medio ambiental). La educación, principalmente la escolar, se había centrado en el desarrollo de las capacidades cognitivas y había descuidado la educación afectivo-emocional (E. González, s.f., p. 4).
Para que se dé una enseñanza de valores por parte de los docentes se requiere que este tenga influya positivamente en la actitud de los alumnos, haciendo y promoviendo que se respeten las normas de comportamiento social, pero este trabajo no debe hacerlo solo sino de la participación de toda la comunidad educativa, siempre promoviendo valores todos los días para que los estudiantes vayan apropiándose de estos y mejoren su vida (Ortega & Sánchez, 2006).
La educación en valores se puede definir como un proceso de desarrollo y construcción personal. Educar en valores significa encontrar espacios para que el alumnado sea capaz de elaborar de forma racional y autónoma los principios de valor, principios que la van a permitir enfrentarse de forma crítica a la realidad. Además de acercarles a costumbres y comportamientos relacionados con las normas y teorías que hayan hecho suyas, de manera que las relaciones con los demás estén orientadas con valores como la justicia, la solidaridad, el respeto y la cooperación.
La educación en valores se apoya en la necesidad que tenemos las personas de involucrarnos con determinados fundamentos éticos que son aptos para evaluar nuestras propias acciones y las de los demás.
Durante los últimos años estamos viviendo un notable aumento de problemas sociales, como incrementos de violencia, racismo, discriminación…cada vez son más frecuentes las noticias relativas a sucesos violentos en la escuela, hogares, etc.
A medida que aumentan estos problemas son más las personas que delegan a las escuelas, tareas y funciones para dar respuestas a dichos obstáculos sociales. La sociedad pide que no se transmita simplemente conocimientos, sino que las escuelas formen a personas capaces de vivir y convivir en sociedad, en un clima de respeto, participación y libertad (Valseca, 2009, p. 2).
Para que se dé una autentica educación en valores en las aulas educativas, en primer lugar, el profesor debe poseer cualidades que le permitan vivir los valores y que a su vez estos puedan ser imitados por sus estudiantes, convirtiéndose en el vivo ejemplo de la práctica de valores.
En la actualidad todos tenemos que poner nuestro contingente en la enseñanza de valores, no solo es trabajo de los profesores sino también de la sociedad en general quien debe potenciar esos valores, pero la realidad es diferente. En la escuela se hace todo por querer enseñar valores pero si no existe el compromiso de los padres y la sociedad esta tarea se vuelve un tanto difícil porque no es cuestión solo de enseñanza sino de vivencia.