Varones Mujeres
IMAGEN ESTEREOTIPADA
3.7 EDUCACIÓN Y GÉNERO
Desde hace varios años la percepción del rol de la mujer ha experimentado profundos cambios propiciando el cuestionamiento del rol del hombre, llegando a hablarse inclusive de una crisis de la identidad en el varón; a pesar de aquello y según estadísticas del sector educativo, la desigualdad en cuanto a la educación de las niñas se mantiene, pues, la atención brindada a la formación que la educación es uno de los derechos irrenunciables que está contemplado en tratados y convenios internacionales de los Derechos Humanos firmados por la comunidad internacional que se encuentra garantizada en el artículo 13 de la Asamblea General de 1966 que indica: la educación debe estar conducida a “fortalecer el respeto por los derechos humanos y a capacitar a todas las personas para participar efectivamente en una sociedad libre, favorecer la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y entre todos los grupos raciales, étnicos o religiosos...”. (Moreira, 2, julio 2001). 24La educación constituye dentro de los derechos humanos como el eje transversal que guiará en la construcción de una cultura tolerante, en la que reine la paz y el respeto. Al interior del país existe el denominado Plan Nacional de Educación en Derechos Humanos regentado por el Ministerio de Educación y el aval del Gobierno Nacional.
Pero los buenos propósitos deben ir acompañados del impulso de un brazo ejecutor, de lo contrario, se corre el riesgo de no salir de país violador de los derechos humanos como lamentablemente se considera al Ecuador dentro de Latinoamérica, para ello se hace impostergable el cumplimiento irrestricto de los derechos en todos los niveles y más aún en los grupos vulnerables como mujeres, niños, negros, indígenas, minorías sexuales, discapacitados, etc., junto con ello la inequidad que resulta ser una de las más altas en Latinoamérica y, claro la desbordada corrupción cuyo fin parece no llegar jamás.
La actividad educativa que muchas organizaciones civiles conjuntamente con el Estado vienen desarrollando está provocando nuevas alternativas sobre la forma de
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percibir el rol de la mujer en la sociedad, siendo notorio desde hace niña recibe en la escuela es muy superficial.
Es importante tomar algunas definiciones de género para comprender su relación con la educación y para ello se esbozan algunos conceptos: la Real Academia de la Lengua Española indica que proviene del latín genus, genĕris, es un conjunto de seres
que tienen uno o varios caracteres comunes; "... un conjunto interrelacionado de estructuras sociales que definen a hombres y mujeres en términos de su papel reproductivo, género es mucho más que un atributo de un individuo o que una característica de una colectividad social; es el proceso activo que reduce a las personas, y concibe la vida social...25 (Hawkesworth, 1999, p.30). Como se advierte esta definición se relaciona con lo que la persona es, su formación, sexo, edad, educación enmarcados en un contexto social, político, económico, laboral, familiar, etc., en un orden establecido por la clase, etnia o grupo dominante.
Otros estudiosos del tema como Scott (1990), creen que el género tiene un carácter dialéctico y no causal, es decir que es una forma de señalar construcciones culturales o roles apropiados sea para hombres como para mujeres cuyo origen es subjetivo y que sirve para diferenciar la práctica sexual del macho y la hembra.26
Según las creencias tradicionales de épocas pasadas la mujer era una fuente de placer pero cuidada como símbolo de pureza enmarcada en principios cristianos, por lo que quien propiciaba un alejamiento de esos parámetros constituía una perversión. Esta forma de pensar estaba arraigada en el campo educativo justificando la inequidad sin permitir que se pueda hablar de igualdad de derechos entre muchachos y muchachas.
En torno a las diferencias que se han registrado en la educación se destaca que desde la década de los años 70 las tendencias de la educación en América Latina,
muestran una enorme expansión de la educación formal. Sin embargo, esta situación presenta grandes disparidades entre sus países, así también entre las
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(Hawkesworth, 1999, p.30)
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28 zonas urbanas y rurales, y más aún, en lo que se refiere a las diferencias entre hombres y mujeres. Pero, se debe tener en cuenta que la mayor igualdad de oportunidades se produjo en los niveles altos, manteniéndose las mayores discriminaciones en los grupos rurales pobres y ha persistido la diferencia entre las muy educadas y las analfabetas.27
En torno al liderazgo educativo, los investigadores afirman que el referente habitual es el modelo masculino que ha encabezado la dirección de los establecimientos educativos, aunque recientemente, se registra cierto cambio en la tradicional perspectiva de género.
Se advierte que la dificultad de acceso de la mujeres a ocupar puestos directivos en establecimientos educacionales se debe más a factores externos estructurales que a cuestiones personales de la profesional de la educación.
Cuando la mujer ocupa cargos directivos resulta positivo para la familia en general pues adquieren mayor autonomía cuando hay menor presencia de la madre en el hogar, hay una mayor valoración por parte de los hijos e hijas hacia las labores desempeñadas por la mama.
Así se presenta una participación mayor del padre en la educación de los hijos y se respeta el espacio que le corresponde a la madre en el desempeño de la tarea publica descartando la creencia que únicamente el varón era el que podía hacerlo.
Además se convierte inmediatamente en un referente de igualdad de derechos en el centro educativo, tanto para alumnas como para los alumnos, dejando atrás el viejo estereotipo de que los hombres son los que dirigen la institución, y, por otro lado, los hijos e hijas van fortaleciendo la nueva imagen de la mujer emprendedora y autosuficiente, capaz de enfrentar retos que antes le estaban vedados.
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