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Efecto s: la con fianza co mo c ausa

In document confianza (página 32-39)

Sin confianza, la vida tal como la conocemos sería imposible. Hausman refiere a la confianza en términos de “bien social precioso”119

La confianza parece aportar a una de las preocupaciones centrales de la teoría social: Más implícita o explícitamente,para muchos autores, la ausencia de la confianza comofuerza sintética

. Y es que

muchas de las cosas que hacemos en nuestra vida cotidiana a distinto nivel (otras personas, grupos, instituciones, etc.) parecen requerir o ser antecedidos por la confianza. Es más, independientemente de cuál sea nuestra meta o proyecto, tendemos a creer que es siempre mejor tener de nuestro lado a la confianza y sus efectos indudablemente positivos. Me interesa aquí llevar adelante dos objetivos: i) señalar algunos beneficios o efectos positivos de la confianza; ii) establecer un matiz crítico hacia una mirada excesivamente benévola de la confianza.

120 promovería el desastre social en términos deinestabilidad , desorden y desintegración . En

términos más funcionalistas, Luhmann entiende que la confianza es un prerrequisito funcional clave para que la sociedad no desemboque en el caos o miedo, paralizando la capacidad de decisión a todo nivel121

119Hausman, Daniel M. (1998); pag. 268. 120Término que tomo de Georg Simmel.

121Luhmann, Niklas (1979) citado en Lewis, David J. (1985); pag. 968.

Recordemos aquí lo planteado anteriormente acerca de la importancia de que todo aparente estar funcionando y reproduciendose tal como debería: el contenido “presentacional” goffmaniano que poseen las estructuras de la sociedad.

. Parsons ha

destacado cómo la estabilidad y la integración de las instituciones sociales básicas dependen fundamentalmente de la confianza pública en la confiabilidad, efectividad y legitimidad que poseen los símbolos culturales

(dinero, leyes, etc.)122. En un tenor parecido Habermas señala la importancia de los mecanismos de control deslinguistizados (dinero y poder) como forma de asegurar un eficaz funcionamiento, una reproducción social, y una síntesis y sustitución de los procesos simbólicos y comunicativos; sobre todo cuando estamos frente a sociedades de mayor tamaño, alta secularización y enormes grados de complejización en sus estructuras123. Es imprescindible que los mecanismos de control gocen de la confianza de los agentes para que tenga lugar la reproducción material y simbólica de las sociedades modernas124

Pero la confianza no solo nos da una alternativa para operar más eficientemente en el mundo. Al mismo tiempo nos otorga una base para poder obtener mayorseguridad, certeza e inclusivesentido. En parte es

gracias a la confianza, ya sea en personas o sistemas, que podemos evitar o reducir la angustia, la ansiedad, y generar lo que Giddens llama un sentimiento de seguridad ontológica que nos habilita a hacer frente mejor los desafíos y riesgos de la sociedad

.

Obsérvese que ésta función ordenadora y estabilizadora puede ser traducida, en términos luhmanianos, como un alto valor de la confianza comoreductora

de la com plejidad en entornos de alta incertidumbre. Esta capacidad opera

en todos los niveles. Reducimos complejidad por la vía de confiar, y así podemos decidir y actuar, tanto en relación a otras personas (con diferente nivel de conocimiento y de familiaridad), como en relación a grupos o incluso instituciones de alto nivel de abstracción.

125. En contextos de alta certeza y estabilidad, requerimos menos de “suspensiones”, “puestas entre paréntesis” o “saltos de fe”, y podemos obtener la seguridad en formas más directas, automáticas o naturales. En cambio, la volatilidad, fragmentación, complejización y diferenciación propios de las sociedades actuales parecen demandar enormemente de la confianza como base para que la vida de los agentes tenga una dosis de orden y significado y no quede reducida a la angustia, la ansiedad126o inclusive al mero caos o furia. Una vida en la cual no operemos con un mínimo de confianza respecto a los objetos y agentes que nos rodean constituiría una vida fácticamente imposible de llevar adelante, o en el mejor de los casos, un infierno paranoico127

122Parsons, Talcott (1967) citado en Lewis, David J. (1985); pag. 969. 123Habermas, Jurgen (1981).

124

Como veremos un poco más adelante, Habemas no puede con su genio. Si bien pretendió una difícil conciliación o articulación teórica (entre por un lado, la tradición estructural – funcionalista Durkheim

– Parsons, y por otro lado, la tradición de la teoría crítica Marx – Weber – Escuela de Frankfurt )

finalmente lo acaba venciendo el espíritu frankfurtiano ya que la lectura de su monumental obra “Teoría de la Acción Comunicativa” tiene definitivamente un retrogusto amargo y sombrío.

125Giddens, Anthony (1993).

126Evidentemente, las conexiones entre la angustia o ansiedad y los riesgos son más complejas. Como señala Brownlie y Howson (citando a Wilkinson) el conocimiento del riesgo puede tanto i) servir para aliviar la sensación de angustia por la vía de aclarar el escenario, como ii) puede estar construido de tal manera que puede volver más vulnerable al agente a dichas ansiedades. Ver Brownlie, Julie and Howson, Alexandra (2005); pag. 14.

. Análogamente,

127Si coherentemente sospechara de todo, personas, objetos o sistemas, no podría hacer nada. Ni siquiera podría quedarme quieto en mi cuarto ya que sospecharía tanto de los individuos que construyeron el edificio (arquitecto, ingeniero, obreros, etc.) como de los conocimientos sobre los que se fundamenta (arquitectura, ingeniería, física, etc.). Aún si solo sospechara de las personas, la vida sería prácticamente imposible si quisiera llevar adelante alguna meta o propósito, en tanto, debería

si no conservamos una mínima confianza en nosotros mismos o nuestros yoes futuros, quedamos completamente inhabilitados para continuar adelante con cualquiera de nuestras metas y deseosque involucrara apostar o fiarse de lo que yo fuera hacer en un futuro próximo128

Otro efecto positivo de la confianza es el de garantizar o favorecer la comunicación entre los agentes, grupos o instituciones. Es cierto que

muchas veces ocurre lo contrario: una buena comunicación entre agentes da

elementos para confiar

.

129. No obstante, también ocurre que muchas veces ni

si quiera nos molestamos en dialogar o escuchar a quienes nos resultan sospechosos. La consideración a priori de confiable o no confiable puede constituir una llave clave para ser escuchado y para que se genere comunicación entre distintos tipos de agentes, grupos o instituciones, sobre todo en una sociedad caracterizada por multiplicidad y heterogeneidad de estímulos y posibilidades de interacción. En muchos escenarios no hay oportunidad de comunicar, escuchar o evaluar a todos los emisores, por ende, la selección puede estar sesgada por la evaluación de la confiabilidad130. Inclusive, aún cuando la confianza no opere como filtro de

selección para la comunicación entre las partes, sí puede operar como sesgo para la valoración, evaluación y aceptación de las razones y/o de la posición del agente. La ausencia de la reputación o etiqueta de agente confiable, puede cuestionar o poner en duda incluso los mejores argumentos, razones o activos131. Inclusive, el punto interesante es que para que tenga lugar una adecuada comunicación a veces, no solo es necesario i) confiar en los otros, ii) o que losotros confíen en mí, iii) sino que yo debo creer que los otros confían en mi132

Si bien ya hemos insistido que confianza ycooperación no son lo mismo,

ello no inhabilita a señalar que en ciertas ocasiones, la primera puede incidir positivamente sobre la segunda

.

133

necesariamente interactuar y depender de otros agentes y sería incapaz de monitorearlos y controlarlos a todos en todo momento. La sospecha sistemática y completa me volcaría a distribuir casi todas mis energías en tareas de vigilancia y control, enlenteciendo y paralizando el logro de mis objetivos sustantivos.

128No obstante recordando lo planteado páginas atrás (pag. 14 y 15), a veces la confianza tambien nos ayuda a conseguir algo opuesto y que también consideramos valioso: poder romper con la inercia, monotonía y determinismo del pasado.

129Por ello la comunicación aparece como uno de los determinantes de la confianza en página 27 del presente trabajo.

130Un caso típico es el de la selección de personal por parte de las empresas. Muchas veces la empresa prefiere recurrir al capital social disponible entre sus actuales integrantes y citar algunos pocos

candidatos vinculados a los empleados, que hacer un llamado universalista y público que demandaría mucho tiempo y esfuerzo. En otras palabras, la empresa prefiere confiar en sus empleados y su capital social, y por ende comunicarse y escuchar solo a un subconjunto sesgado de candidatos, a comunicarse con el total de potenciales candidatos.

131Cuando debatimos, muchas veces nuestros argumentos no son totalmente escuchados o no logran generar convencimiento, no por la debilidad de los mismos sino por nuestra pertenencia a grupos, partidos, religiones, etc. El tener dicha pertenencia, nos vuelve menos confiables a ojos de nuestro contendiente, y por ende, puede ser que “nos escuche”, pero en los hechos terminará haciendo una valoración sesgada de nuestra posición.

132Gambetta, Diego (2000c); pag. 217. 133

Ver Karen Cook citada en Macy, Michael (2002); pag. 473 y Gambetta, Diego (2000c); pag. 219. . En éste caso, no vale cualquier tipo de confianza sino una que posea un rasgo particular:bilateralidad o

reciprocicidad. Es decir, en cierto tipo de cooperación solemos confiar en el otro, pero al mismo tiempo exigimos confianza de su parte, ya que en caso contrario la relación tendrá una vida corta.

La ausencia de confianza, y por ende el debilitamiento de la comunicación y la cooperación tiene como corolario un consiguiente debilitamiento de la solidaridad entre los agentes, grupos y mundos, y de laintegración en un

sentido amplio del término. Como señala Luhmann, el desvanecimiento de la confianza hacia las estructuras básicas del mundo y hacia otros agentes puede promover la alienación de los agentes, un sentimiento de ajenidad frente al mundo, y una suerte de progresiva reclusión en mundos más pequeños y locales; hasta favoreciéndose un actitud fundamentalista hacia los mundos de vida a los cuales se pertenece134. Habermas señala algo análogo, pero i) parte de de un enfoque teórico diferente al luhmaniano, ii) no refiere explícitamente a la confianza, iii) y asume que la causa de las graves patologías actuales se debe precisamente a la invasión o colonización de la lógica de los sistemas autonomizados (económico, político, etc.) por sobre el mundo de vida de los actores. Entre dichas patologías podemos incluir la perdida de sentido, anomia, alienación, ruptura de tradiciones, pérdida de legitimación, crisis de orientación, perturbaciones de la identidad colectiva, etc.135

En un sentido mucho más simple, la ausencia de confianza sencillamente disminuye las oportunidades y posibilidades de decidir y/ohacer cosas, y

más específicamente de decidir y/ohacer cosas razonablemente corriendo algún tipo deriesgos

. Si bien transita por otro camino teórico los resultados son similares en cuanto a lo que nos interesa a nosotros: la pérdida de sentido, la alienación, la anomia, etc. que sufren los agentes se debe entre otras cosas a que han perdido la confianza en el mundo perfectamente racional y “desencantado” que los rodea; se sienten progresivamente alienados y extraviados ante una racionalidad estratégica que avanza sin freno, priorizando el mecanismo de la influencia (con el dinero y el poder como principales medios) por sobre otros fines, metas, propósitos, racionalidades o formas de vida.

136

134Luhmann, Niklas (2000); pag. 104. 135Habermas, Jugen (1998); pag. 202 – 203.

Vale señalar que este Habermas es el de principios de los años 80. A partir de los años noventa, y sobre todo, de Habermas, Jurgen (2000): “Facticidad y Validez”, su visión de los sistemas, especialmente del derecho cambió sustancialmente.

136

Luhmann, Niklas (2000); 103 – 104 y Coleman, James (1990).

. Es inimaginable la enorme cantidad de decisiones y acciones que no tendrían lugar en la actualidad en las más diversas esferas si no operara la confianza: desde un préstamo que realiza el Fondo Monetario Internacional o el Banco Interamericano de Desarrollo a un país emergente como Uruguay o Vanuatu, hasta la compra de un jugador de alto presupuesto por parte de un club de fútbol cuando inicia la temporada futbolística; desde una decisión pública de destinar fondos para un proyecto piloto de rehabilitación para criminales jóvenes en una cárcel modelo hasta la decisión de abandonar los estudios o el trabajo para seguir una carrera futbolística. La lista es interminable, y en todos los casos, operar sin confianza, o lo que es lo mismo, operar solo bajo certeza, bloquearía la casi totalidad de metas y deseos que diariamente nos planteamos.

Íntimamente conectado con el anterior punto, más bien como una especificación del caso general, se encuentra la asociación entre la confianza y la inversión en distintos tipos decapitales. Cuanto menor y más deteriorada se encuentre la confianza en un entorno, menor probabilidad y disponibilidad tendrán los agentes de invertir en capital económico, capital humano, o inclusive capital social. Al mismo tiempo, es interesante marcar que a diferencia de otros recursos (tiempo, capital, tierras, energía), la confianza no disminuye o se agota con su uso, sino que al contrario: aumenta cuando se la usa; inclusive, puede disminuir sino es utilizada137

Las crisis económicas y financieras son un ejemplo muy ilustrativo de los efectos de la confianza sobre la inversión económica. Cuando los ciudadanos dejan de creer y confiar en las instituciones (gobierno, parlamento, tribunales, ministerio de economía, medios de comunicación, etc.) y en los agentes que las encarnan y vehiculizan (presidente, ministros, directores o presidentes de bancos, parlamentarios, jueces, periodistas, etc.) no solo deja deinvertirse,

sino que comienzan a retirar la inversión realizada en el pasado ; y es que, de definitiva, no utilizar la confianza equivale ano confiar en la confianza.

138. Como señala Gambetta, las sociedades que se fundamentan en recursos alternativos a la confianza, como puede ser la coerción y el uso de la coacción, tienden a ser más costosas y menos eficientes porque deben destinar enormes cantidades de recursos hacia la coerción, vigilancia, búsqueda de información, castigo, etc139

Invertir en capital humano demanda alta confianza en las instituciones que imparten la educación

.

140. Al mismo tiempo, ¿qué persona o institución estaría dispuesta a invertir tiempo, energía y dinero en educación si no tiene confianza en la sociedad en la que vive y cree que todas las formas de acceso a distintos trabajos depende completamente de factores exógenos a la calidad de la oferta laboral?. Sin confianza, la propia idea de capital social es selfdefeating, en tanto se vuelve imposible utilizar y actualizar las relaciones sociales para conseguir empleos, cuando se debilita la confianza recíproca entre los dos agentes vinculados141

En relación a la confianza hay dos ideas básicas que manejamos como verdades incuestionables: a) la confianza es benéfica y tiene efectos

.

Quisiera ahora realizar un par de comentarios en torno a la visión aproblemáticamente positiva que se posee de la confianza.

137Hirschman, Albert O. (1984).

138Lamentablemente tenemos en Uruguay un ilustrativo y cercano ejemplo de los poderosos impactos de la confianza sobre la esfera económica con la crisis financiera del año 2002.

139

Gambetta, Diego (2000c); pag. 221.

140En este sentido, abrir la educación terciaria a las instituciones privadas genera fuertes reparos en precisamente por la desconfianza hacia como impartirían la educación.

141 En este sentido, mientras por un lado hay quienes creen que el desarrollo de la confianza generalizada tiene como resultados un desarrollo de mayor capital social para todos, generando efectos redistributivos (Uslaner), hay otros autores que desafían esta posición, señalando que muchas veces el aumento del capital social favorece una mayor inequidad social y racial de las políticas públicas (Rodney Hero). Ver Uslaner, Eric M. (2004); pag. 502.

benéficos; b) el alter ego negativo de la confianza es la ausencia de la misma, o sea, la sospecha. Con respecto al primer punto, dos puntualizaciones, una más superficial y otra más sustantiva. Lo primero a señalar es que independientemente de la bondad intrínseca de la confianza, cuando se refiere al aumento de la confianza en una sociedad, un sistema o un juego de interacción de agentes, ha de discriminarse i) la cantidad total de confianza respecto de ii) cómo se distribuye la misma entre los diferentes sistemas, subsistemas, sectores, grupos y tipos de agentes142. Es decir, un

aumento de la confianza en un sistema no necesariamente genera efectos positivos dependiendo de comose distribuya ese aumento entre los distintos sectores o partes de ese sistema143

Pero en términos más sustantivos, ¿cómo criticar la aparentemente razonable sentencia bajo la cual, “cuanto más confianza, mejor”? Por ejemplo, si un desconocido le ofrece 50.000 dólares simplemente por llevar un auto desde una ciudad a otra sin hacer preguntas, ¿usted confiaría o sería más razonable sospechar que hay algo turbio detrás? Evidentemente confiar siempre y/o excesivamente, o en forma crédula puede llegar a ser poco razonable y generar efectos muy perjudiciales para los agentes y/o instituciones. Como señala Deutsch, la confianza puede llegar a ser tan patológica como la sospecha; o en términos de Hardin, la confianza puede llegar a ser estúpida e incluso culpable

.

144. Y al mismo tiempo, se ha de conceder una visión más positiva de la contrapartida negativa: la sospecha. Cierto nivel de precaución, suspicacia y escepticismo pueden constituirse en importantes salvaguardias y garantías, generando múltiples consecuencias positivas y funcionales tanto en el nivel micro de interacciones entre agentes y/o grupos, como en el nivel institucional o societal145

142

Burawoy, Michael (1976); pag. 241.

143Imaginemos que en un tiempo (t) una sociedad X formada por dos grupos de actores (dominantes y dominados) hubiera un nivel N de confianza (entre los grupos y al interior de los mismos). En un tiempo (t + 1) hay un cambio y aumenta el nivel de confianza a N + 1; en tiempo (t + 2) disminuye el nivel de confianza a N - 1. ¿Cómo evaluar ambos cambios? Precisamente depende cual sea nuestro parámetro o criterio de evaluación. En todo caso, constituye un error o un apresuramiento juzgarlo como positivo o negativo basándose solo en la medida aumento o disminución del nivel total de confianza. Por ejemplo, si nos importa que exista la menor dominación posible o incluso una mayor eficiencia productiva de dicha sociedad, tal vez una disminución de la confianza total sería preferible a un aumento, si la misma implicara, por ejemplo, un aumento de la confianza de los dominados sobre los dominantes (que fuera compensado por una disminución de confianza a la interna del grupo de los dominantes).

144Hardin, Russell (1996); pag. 29 y Deutsch (1962) citado en Kee, Herbert W. and Knox, Robert E. (2004); pag. 357 – 359.

Esta objeción es interesante también porque sirve a Hardin para criticar a Luhmann por la función que le otorga a la confianza. La confianza “a secas” no resuelve o maneja adecuadamente la complejidad automáticamente. Inclusive cuando la confianza es estúpida o crédula, en lugar de permitirnos manejar la complejidad, nos vuelve víctimas de ella. David Lewis (1985) parece opinar en forma similar en este sentido, cuando señala que la desconfianza también cumple funciones análogas en el sentido de reducir complejidad al eliminar alternativas o posibilidades demasiado riesgosas o probablemente equivocadas. En definitiva, la idea (bastante de perogrullo, porque no admitirlo) que parece subyacer es que lo relevante a la hora de lidiar eficientemente con la complejidad no es la confianza o la desconfianza en si mismas, sino la forma en que se ejercen ambas.

145Lewis, David J. (1985) y Kee, Herbert W. and Knox, Robert E. (2004).

. Por ello, la cantidad de

Podemos citar a Adam Smith y al barón de Montesquieu como defensores de la idea de que la desconfianza cumple un rol vital para la organización y supervivencia de una sociedad justa y eficiente. Hay una famosa frase de Smith donde nos advierte que la mejor seguridad que poseemos de que vamos

confianza depositada tiende a generar efectos positivos pero hasta cierto punto, más allá del cual, empieza a ser perjudicial.

Por otra parte, si decimos que algo tiene consecuencias benéficas, hemos de explicitar cuál es el criterio para realizar dicha evaluación. Si cambiamos de punto de referencia, la evaluación puede volverse muy cuestionable. Por ejemplo, yo puedo establecer que dados dos agentes X e Y, con un objetivo Z, serán diez veces más eficientes si confían entre sí. Si hago más concreto dicho ejemplo y establezco que ambos agentes pueden o bien ser a) dos parlamentarios tratando de implementar un política social para una porción marginada de la población; o de b) o bien dos altos empresarios intentando hacer una gran estafa bancaria a una institución financiera pública en el medio de una crisis económica. Seguramente mi evaluación se alteraría notoriamente. Este tipo de ejemplos ilustran porqué resulta poco rendidor evaluar la confianza como inherentemente positiva146

El punto (i) nos lleva casi naturalmente a discutir el punto (ii). Como lo establecen Kee y Knox, si no es fácil asignar un valor o una función positiva o negativa a los conceptos de confianza y sospecha, ¿bajo que fundamentos o

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