I. Introducción
“Trust begins where prediction ends”
Frankel
“No hay nada mas sospechoso que alguien que confía”
Anónimo
“More to know, could not be more to trust”
Shakespare
II. Algu nas dimensi ones y pro blemas conc eptuales de la
confianza
III. Nivele s o sujetos de la con fianza IV. Defin ició n de conf ianza
V. Determ inant es de la co nfi anza
VI. Efectos de la conf ianza VII. Apun tes fin ales
VIII. Bibliografía
Documento de Trabajo Nº 77 Departamento de Sociología
1Quisiera agradecer a Francisco Pucci, Carlos Bianchi, Rodolfo Levin, Marcos Supervielle, Natalia Lacruz y Carlos Pareja por sus interesantes comentarios a borradores previos de esta versión. Algunas secciones del presente trabajo aparecieron en forma modificada en los siguientes trabajos: Pucci, Francisco, Rodolfo Levin, Carlos Bianchi y Nicolás Trajtenberg (2006a) y (2006b).
I. Introduc ción
Alguien señaló alguna vez que escribir sobre el buen gusto es algo en sí mismo de muy mal gusto2. Análogamente se podría señalar que escribir sobre la confianza parece inicialmente algo bastante sospechoso o poco confiable. Y es que con dicho tópico ocurre algo curioso. Por un lado, la confianza parece ser un componente clave para la existencia, funcionamiento y reproducción de las relaciones, instituciones y sociedades. Por otro lado, generalmente la academia parece bastante renuente a trabajar profesional y sistemáticamente dicho tópico, y tiende más bien a darlo por descontado, a tratarlo como una variable o entidad exógena. De hecho, algunos autores como Williamson creen que utilizar el concepto de confianza constituye un error en tanto se está aplicando una nueva etiqueta a un simple proceso ya conocido donde los actores interesadamente calculan riesgos de oportunidad bajo una racionalidad limitada3
a) Una pareja contrata a una chica comobaby sitter de su pequeño hijo. . Es decir, en términos explicativos, la confianza no agrega nada y simplemente complejiza innecesariamente nuestras explicaciones. Creo que este tipo de posturas son extremadamente tajantes y difíciles de sostener. Precisamente, este artículo es un intento de defender y reconstruir un concepto útil de confianza. Hagamos un breve paréntesis y veamos cuatro ejemplos:
b) Un individuo le da una copia de emergencia de las llaves de su casa a un vecino amigo.
c) Dos ladrones deciden robar un banco y se asocian con un empleado del banco para llevar adelante el atraco.
d) Durante una importante crisis financiera, los ciudadanos deciden retirar su dinero de los depósitos bancarios, agudizando enormemente la crisis existente.
A primera vista, encontramos que los cuatro ejemplos parecen mostrar un denominador común: la confianza. Pero ¿qué es la confianza? Ciertamente
parece difícil definirla. Generalmente este término es confundido con palabras similares tales como honestidad, confiabilidad, cooperación, fe, seguridad, etc. Inclusive, cuando se habla de confianza a veces se hace referencia a un estado de ánimo, otras veces a una creencia y muchas otras directamente a un comportamiento observado. Propongo comenzar por unos comentarios inicialesbastante intuitivos y abiertos para luego profundizar y lograr mayor precisión4
En términos muy generales, la confianza parece ser una entidad intangible que juega un rol primordial en las relaciones entre personas, y entre
.
2Comentario de Mary Douglas citado en Berger, Bennett M. (1986). 3Williamson, Oliver E. (1993).
4
En cierto sentido, propongo seguir metodológicamente a Durkheim y comenzar por definiciones abiertas y flexibles de manera tal de no clausurar o prefijar excesivamente nuestra exploración del tópico desde un principio.
individuos e instituciones. Por usar dos malas metáforas iniciales, parecería ser una suerte de “pegamento” y/o “aceite lubricante” social: ciertas decisiones, acciones, objetivos, acuerdos y vínculos no tendrían lugar o serían mucho más complejos y dificultosos en ausencia de confianza.
Al mismo tiempo, la confianza parece involucrar dos elementos clave: i) por un lado, la creencia o expectativa de que algo beneficioso probablemente ocurrirá en un tiempo futuro; ii) por otro lado, e íntimamente ligado, la ausencia de racionalidad perfecta por parte de las personas. No tenemos información suficientemente buena como para poder prever con total certeza que nuestras expectativas se cumplirán fehacientemente en el futuro. Es decir, existe una ambigua inseguridad respecto a lo que ocurra en el futuro. Pero, entonces, cuándo y por qué necesitamos de la confianza? Y yendo un poco más allá, ¿qué es lo que la genera? ¿Qué vínculos posee con las emociones, las normas o los intereses? ¿En que contextos o escenarios la misma se srcina, se mantiene, se deteriora o directamente se corta? ¿Qué la puede llegar a reestablecer? ¿Por qué la confianza parece ocupar un rol no solo de causa, sino también de consecuencia de cierto tipo de arreglos sociales e institucionales?
El propósito del siguiente trabajo es quíntuple: i) hacer algunas precisiones y comentarios sobre distintas concepciones y definiciones teóricas de la confianza y sus problemas; ii) distinguir algunas de las instancias donde la confianza tiene lugar; iii) elaborar una definición de confianza que supere problemas presentes en conceptualizaciones previas; iv) establecer algunos de los determinantes o causales de la confianza; v) finalmente dar cuenta de algunos de los efectos o consecuencias que posee la confianza.
II. Algu nas dimensio nes y prob lema s con ceptuales de
la conf ianz a
En los términos más simples, ¿quéprocesotiene lugar cuandoconfiamos?
Muy básicamente, como señala Deutsch, tenemos un Agente X que enfrenta la posibilidad ambigua de seguir un camino con dos opciones, una percibida como positiva y otra como negativa. Pero lo relevante es que: i) por un lado, el output (positivo o negativo) depende del comportamiento de otro agente (Y); y ii) por otro lado, el resultado negativo es visto como más probable que el positivo. Si opta por seguir dicha posibilidad ambigua, elagente X está
confiando, en caso contrario, estádesconfiandoosospechando5
Autores como Kee y Knox hablan de lasituación de confianza como aquella
donde las dos partes intervinientes ven que los resultados de sus opciones son mutuamente dependientes. Uno de los agentes (X) enfrenta la disyuntiva de confiar o no confiar en el otro agente (Y), cuya opción es presentarse como confiable o poco confiable. Hay entonces para el jugador inicial (X) tres opciones. Si X no confía, excluye el riesgo, o sea la posibilidad de ser
.
5
traicionado por el agente Y, quedando éste sin opciones. En cambio, si confía, el agente Y puede traicionarlo, o puede responder de acuerdo a las expectativas o previsiones de X6.
Sr. Y
Confía Desconfía
Sr. X Desconfía Competencia
-Confía Cooperación Traición
La centralidad de la incertidumbre futura asociada a otros individuos es recalcada por otros autores como Sztompa, donde la confianza es conceptualizada como una solución para contrarrestar la incertidumbre y reducir el riesgo, realizando una suerte deapuesta sobre el futuro
contingente de las acciones de otros7
La interdependencia de metas e intereses se ve reflejada también en la definición utilizada por Hardin, quien visualiza a la confianza comointerés encapsuladobasado en la creencia de que la parte confiada tiene el incentivo de ser confiable. Ello es planteado en forma ilustrativa de la siguiente manera: el agente X confía en el agente Y, porque está en los intereses del agente Y tomar en cuenta los intereses del agente X. Se observan entonces dos elementos centrales en esta idea de interés encapsulado: comunalidad de intereses, y el potencial de continuar una relación entre dos agentes
.
8
No obstante, este punto es algo controversial ya que hay otros autores que consideran que confiar está asociado a un rasgo desinteresado. Es decir, habida cuenta la poca transparencia de las intenciones, motivaciones y preferencias del otro agente, para que tenga lugar la confianza es muy relevante que exista en los agentes una creencia en labenevolenciao buena
disposición del otro agente
.
9
6Kee, Herbert W. and Knox, Robert E. (2004); pag. 359.
7
Sztompa, P. (1999) citado en Cabral, Luis (2003); pag. 955.
8Hardin, Russell (1996); pag. 25 y 26 y Hardin, Russell (2002) citado en Cabral, Luis (2003); pag. 955. 9
Hausman, Daniel M. (1998), Pettit, Philip (1995), Uslaner, Eric M. (2004) y Sztompa, P. (1999).
. Sr. X Sr. Y competencia Traición Cooperación
Con respecto a la comunalidad de intereses, Hardin destaca que la confianza no se desarrolla ni reproduce en ninguno de los dos escenarios extremos i) ni cuando hay total desconexión y heterogeneidad de intereses entre los dos agentes; ii) ni cuando hay una absoluta y total conexión y homogeneidad de los mismos, en cuyo caso, la confianza y la confiabilidad del agente se vuelven innecesarias. Consecuentemente, la confianza opera solo en escenarios donde existe cierta ambigüedad, es decir, donde el agente Y tiene oportunidades e incentivos para traicionar10. Existe un ineludible rasgo de
vulnerabilidad del agente X, que confía a pesar de la incertidumbre. Incertidumbre que en los hechos significa que agente X, i) no solo desconoce parcialmente al agente Y, sus motivos y sus intenciones, ii) sino que carece de capacidad para controlar y monitorear totalmente el comportamiento futuro del agente Y; iii) y por ende, depende de que dicho agente Y pueda llegar a abusar de dicho poder discrecional11. En otras palabras, la confianza implica en los agentes X e Y una situación intermedia e imprecisa que oscila entre la
autonomía y la necesidad: i) por un lado, libertad para elegir participar (rehuir) y/o cooperar (traicionar); por otro lado, necesidad de considerar una cooperación atractiva12
La confianza tiene lugar entonces cuando el agente X se encuentra en una situación con algun grado de vulnerabilidad, pero al mismo tiempo debe haber una alta probabilidad de que el otro agente Y se encuentre motivado a seguir los intereses de dicho agente X. No obstante, bajo este mismo enunciado podemos encontrar dos perspectivas enfrentadas.I)Por un lado
encontramos algunos autores vinculados a la llamadaescuela de la
confianza relacional (entre ellos el propio Hardin), donde la confianza opera cuando tiene lugar dicha motivación interesada, basada no tanto en características particulares de los agentes (que pueden estar presentes o ausentes), sino rasgos estructurales o institucionales, es decir, incentivos generados por reiteradas interacciones secuenciales que recompensan los compromisos y el conocimiento de la reputación de los agentes. El corolario de estos supuestos es evidente: lo valioso o importante a la hora de entender las bases dela cooperción social no es la confianza, sino la reciprocicidad y la reputación
.
13. Dicho de otra manera, la confianza pierde importancia como
explanans de la cooperación y estabilidad sociales, y es más bien el explananduma ser explicado por la confiabilidad14
10Hardin, Russell (1991) citado en Molm, Linda D. et al (2000). Ver también Uslaner Eric M. (2004). En este sentido, algunos autores como el propio Uslaner señalan que la verdadera confianza opera en escenarios donde interactuamos con extraños y con personas diferentes de nosotros, y no tanto con personas que ya conocemos o con personas parecidas a nosotros, en cuyo caso operaría una suerte de
confianza estratégica. Más adelante profundizaré en este punto.
11Hausman, Daniel M. (1998); pag. 270 y Fox, Alan (1974) citado en Burawoy, Michael (1976); pag. 241 – 242, y Hardin, Russell (1993) citado en Pettit, Philip (1995); pag. 207.
12Gambetta, Diego (2000c); pag. 220.
En este sentido, el que un individuo se haya visto “obligado o forzado por la situación a confiar” pierde sentido. Cuando el agente carece de alternativas mínimas ante la opción, cuando no posee salida en el sentido de Hirschman (1970), entonces no estamos hablando de confianza.
13Karen Cook citada en Macy, Michael W. (2002); pag. 473 y Molm, Linda D. et al (2000); pag. 1403 – 1404. También tomé ideas de Hardin, Russell (2002) y Kee, Herbert W. y Knox, Robert E. (2004).
14
Como denuncia el propio Hardin (criticando explícitamente a Luhmann) la literatura especializada tiende a focalizarse equivocadamente en la confianza, descuidando la confiabilidad, cuando el fortalecimiento de ésta última constituye el mejor mecanismo para construir confianza.
II) Por otro lado, se encuentra la llamadaescuela de confianza social .
Desde ésta perspectiva hay una marcada oposición a la noción de confianza esbozada por la anterior escuela. Precisamente, cuando un agente espera una conducta cooperadora por parte del otro agente es relevante distinguir si dichas expectativas: a) se fundamentan en el conocimiento deuna estructura
de incentivos, en cuyo caso hablamos decertezaogarantía15, la cual está
basada en relaciones profundas de mutuo interés (en donde es situada a la escuela de confianza relacional); b) o si se basan en habilidades sociales de
los agentes para reducir la incertidumbre por la vía de interpretar e inferir las intenciones, rasgos y señales del otro agente, donde entonces sí hablamos deconfianza. A medida que se reiteran las interacciones o los juegos, hay un perfeccionamiento de los talentos necesarios para juzgar e identificar a los agentes1617
Ambas perspectivas estan interesadas en el problema de la cooperación, pero discrepan en torno a cual es el factor relevante para generarla. En los precisos términos de Cook, mientras i) la escuela de la confianza social otorga primacía a las condiciones que promueven la confianza, incentivando así a la confiabilidad de los agentes; ii) la escuela de la confianza relacional se focaliza en la aquellos factores estructurales que promueven la confiabilidad, lo cual otorga incentivos para que los agentes confíen
.
18
En este sentido, una forma de ver los límites de atenernos al planteo de la escuela de la confianza relacional puede ser mostrar cómo sus resultados pueden variar enormemente si introducimos algunos supuestos sobre el tipo de actores o jugadores participantes. Tomemos la situación más simple: un dilema del prisionero, con dos jugadores X e Y. Ahora vamos a introducir una especificación sobre el tipo de actor que debería ser irrelevante para la
.
Hardin señala que si precisamos que los otros jueguen a nuestro favor para manejar la enorme complejidad (es su interpretación de la reducción de complejidad luhmaniana), y no contamos de antemano con que ellos actuarán en nuestro interés, nunca les otorgaremos poder para actuar. Consecuentemente, solo si ellos son confiables, nos volveremos vulnerables ante ellos otorgándoles poder, y ello nos permitirá manejar la complejidad de mejor manera. Ver Hardin, Russell (1996); pag.
28 y 29.
Creo que es posible afirmar que la crítica de Hardin a Luhmann es débil o al menos discutible por dos razones: 1) asume su noción de confianza muy acotada basada en incentivos estructurales (una suerte de certeza), algo con lo cual es posible disentir no solo desde Luhmann sino desde múltiples autores; 2) presupone que la confianza es algo cuyo destinatario es siempre un agente humano, lo cual nuevamente es altamente discutible, y adicionalmente, no rescata el sentido que posee la confianza para Luhmann que incluye ambos niveles (personal y sistémico) lo cual otorga a la noción de reducción un significado diferente y mas amplio del que Hardin está dispuesto a concederle.
15
El término srcinal utilizado por los autores es “assurance”.
16Por ejemplo, Molm et al (2000) visualizan a la confianza como las expectativas de que otro agente con el cual interactuamos, bajo un escenario de incertidumbre, tendrá una conducta benéfica, basando dicho juicio en una atribución de disposiciones e intenciones positivas a dicho agente.
17
Yamagishi and Yamagishi (1994) citados en Molm, Linda D et al(2000); pag. 1404 y siguientes. También Karen Cook citada en Macy, Michael W. (2002); pag. 473; Ver también Kee, Herbert W y Knox, Robert E. (2004), y Bacharach, Michael y Gambetta, Diego (2000).
Bacharach y Gambetta complejizan el problema ya que plantean como el proceso de confianza tiene lugar en la interacción de algunos agentes que buscan identificar y discriminar, y otros agentes que emiten señales que incluso pueden buscar confundir deliberadamente. Pero escapa a mi preocupación continuar por este terreno.
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escuela relacional. Imaginemos que Agente X es hiperconfiable y Agente Y es hiperdesconfiado. El Agente X sería alguien como Net Flanders, el confiado e ingenuo vecino de Homero Simpson, alguien que pese a ser estafado reiteradas veces y pese a las pocas garantías vuelve a confiar en cada nueva ocasión. En cambio, Agente Y sería más bien un tipo de persona como el jefe de Homero Simpson, el cínico y desconfiado Sr. Burns; alguien que no confía ni en su propia sombra y siempre espera la peor reacción de todos cuanto lo rodean19
Gráfico del Ag ente Y (Burns ): baja
conf ianza pese a contexto de baja incertidum bre
. Observemos a continuación dos gráficos que ilustran como Flanders (agente X) y Burns (agente Y) ejercen la confianza en forma diferencial en relación a un entorno de mayor o menor inciertidumbre.
Gráfico d el Agente X (F landers): alt a conf ianza pese a contexto de alta incertidu mbr e
19
Los dos tipos (hiperconfiado e hiperdesconfiado) y la representación gráfica están tomadas de Kee, Herbert W. and Knox, Robert E. (2004); pag. 360. Los ejemplos específicos (Flanders vs. Mr. Burns) van por mi cuenta.
Nivel de confianza manifiesta
Probabilidad subjetiva de que el otro agente sea poco confiable Nivel de confianza
manifiesta
Probabilidad subjetiva de que el otro agente sea poco confiable
Ahora bien, lo interesante es como cambia dramáticamente el resultado de la interacción entre dos agentes (cooperar o no cooperar) debido a un factor supuestamente débil o intrascendente: qué tipo de actores participan. Si tenemos dos agentes del tipo Flanders, sistemáticamente el intercambio derivará en cooperación. Si en cambio, tenemos dos agentes del tipo Burns, la probabilidad de que haya cooperación prácticamente desaparece. Si tenemos un agente Flanders y otro agente Burns, el resultado dependerá de quien haga la primer jugada. Si Flanders es el que inicia la interacción, el agente Burns lo traicionará sistemáticamente. Si es un agente tipo Burns el que inicia la jugada, la cooperación quedará inutilizada desde el principio. En definitiva, el tipo de agentes enfrentados en la negociación es un dato básico para establecer los ponderadores que determinan la probabilidad de confiar o no, y por ende son determinantes en la posibilidad de que haya cooperación o no.
Analizar la confianza a partir de juegos experimentales como el dilema de prisionero posee también otras desventajas. Me interesa señalar dos limitaciones, ambas debidas al carácter simultáneo que generalmente poseen las decisiones de los actores en este tipo de modelos o experimentos
Un primer problema es que la confianza como un proceso simultáneo o en el mejor de los casos, unilateral (donde X confía, y queda vulnerable a manos de ver que decide Y, si cooperar o traicionarlo) parece una descripción limitada y escasamente realista a la hora de captar buena parte de los contratos e interacciones existentes entre los agentes. Esta forma de representar los procesos de confianza no logra captar el carácter secuencial y bilateral que habitualmente posee la confianza en la vida real20
No obstante, estas debilidades pueden ser superadas modificando el esquema levemente. La excesiva vulnerabilidad por parte del agente X frente al agente Y puede ser atenuada cuando los agentes interactúan frecuentemente. Esto no es otra cosa que la diferencia entre un juego simple y un super juego o un juego repetido. En el primer caso, la traición que puede sufrir el agente X a manos del agente Y, carece de implicancias para futuros acuerdos o intercambios. Precisamente, en el segundo tipo de juegos, existe
. Es decir, en muchas ocasiones cuando confiamos en alguien, lo vimos actuar antes, tuvimos oportunidad de conocerlo mínimamente, luego confiamos, luego vemos su respuesta, para después evaluar si volver o no confiar. Rara vez la confianza es una acción simultánea, o unilateral, donde una vez que actuamos quedamos completamente jugados a la respuesta del otro. Y algo similar puede decirse del otro agente. El incentivo a ser confiable o a responder fiablemente está generalmente muy determinado por nuestros encuentros futuros con el mismo agente, y por ende, por la reputación que generemos.
20Vale aclarar el sentido de simultaneidad. Autores como Deutsch han señalado que una de las bases para el establecimiento de la confianza es la simultaneidad sicológica, diferente de la mera simultaneidad física. Mientras ésta última simplemente refiere a que las decisiones o actos tienen lugar en el mismo momento físico, la simultaneidad sicológica alude más bien a que los agentes tienen plena conciencia de lo que está haciendo el otro agente cuando están por decidir que hacer. Deutsch (1960) citado en Kee, Herbert W. and Knox, Robert E. (2004); pag. 363 – 364.
memoria de la jugada inicial, y la traición del agente Y impacta en su imagen o confiabilidad, y por ende, en la futura disposición del agente X a confiar (otra vez). El que ambos actores sepan que van a existir sucesivas jugadas, incide en la conducta de los actores, tanto en la decisión de confiar, como en la de respaldar o no dicha confianza; y por ende, naturalmente, disminuye la vulnerabilidad del agente X.
Otro punto relevante es que este tipo de juegos dan por sentado la perfecta emisión y recepción de señales de confianza y desconfianza. Y este es un supuesto problemático. No basta con que los agentes sepan que confían o sospechan unos de otros. Ello no se traduce automáticamente en una señal inequívoca correspondiente. No todos los agentes están igualmente capacitados o equipados para leer o emitir señales positivas o negativas acerca de la confianza. Este supuesto se vuelve aún más endeble si pensamos en juegos con una única interacción, o en los primeros intercambios donde no tienen gran conocimiento unos de otros. Como señalan Bacharach y Gambetta los jugadores han de aprender a interpretarse
mutuamente21. Pero ello no es todo, hemos de asumir también que algunas
de las señales emitidas por los agentes son deliberadamente engañosas, lo cual vuelve aún más compleja la labor de detectar quién es confiable y quién no22
Uno de los supuestos más discutibles en este tipo de análisis es la cuestionable asimilación entre el acto de cooperar y el de confiar
.
23. Y esto se
debe a que buena parte de los planteos vistos hasta ahora, en lugar de elaborar una definición sustantiva de la confianza, refieren a las situaciones donde tiene lugar la confianza y/o a los factores externos que la generan, debilitan o refuerzan. Hablar de interdependencia, de intereses comunes, de vulnerabilidad, de incertidumbre futura, reputación o de habilidades interpretativas, parece no ser suficiente para establecer que es la confianza propiamente dicha. Tal vez sea posible ir más allá e introducirnos, aunque sea superficialmente, en algunos de los procesos internos de los agentes, en “las tuercas y tornillos de la mente”24
Ya en la obra de Georg Simmel, la confianza aparece como un estado de la mente basado en un conocimiento inductivo débil que, le jos de ser racional o cognitivo, es más bien de corte afectivo y místico o de fe
.
En este sentido, cuando uno consulta la bibliografía parece haber un denominador común, a saber: hablar de confianza involucra ir más allá del lenguaje de la racionalidad y de la comprensión cognitiva.
25
21Bacharach, Michael and Gambetta, Diego (2000). 22Bacharach, Michael and Gambetta, Diego (2000).
23Más adelante discutiremos con detenimiento los problemas involucrados al asimilar la cooperación con la confianza. Ver página 15 y 16 del presente artículo.
24La frase pertenece a Jon Elster 25
Simmel, Georg (1950) citado en Möllering, G. (2005); pag. 4.
. Es decir, hay una notoria brecha o desconexión entre los fundamentos de la creencia que posee el agente sobre que algo ocurrirá en un futuro (asignar valor de confiable o de no confiable a algo o alguien), y las expectativas positivas de
que ello ocurra efectivamente. Por eso Simmel apela a la fe como elemento explicativo clave para entender porque es que dichas expectativas son generadas. Consecuentemente, Simmel refiere a la confianza como aquello que es a la vez más y menos que el conocimiento; una suerte de punto intermedio entre el conocimiento y la ignorancia, ya que en cualquiera de los extremos, la misma se vuelve innecesaria26
El propio Möllering en un artículo posterior profundiza al respecto y califica a la confianza como una entidad triádica compuesta por: i) la interpretación ii) las expectativas, y iii) la suspensión. Lainterpretaciónes el algo así como el input, el contacto con la realidad y los datos que proveen de bases y razones para confiar. Lasexpectativasconstituyen eloutput, el resultado del proceso, cuyo signo puede ser positivo (confianza) o negativo (desconfianza). Como el vínculo entre (i) y (ii) es débil, se requiere de un tercer elemento intermediario entre ambas instancias, que Mollering llama lasuspensióny que da lugar a
que la confianza opere mediante un “salto de fe” .
27. En otras palabras, habilita a que se generen expectativas positivas respecto a personas o cosas, a las cuales no se podría arribar por la mera consideración cognitiva y racional de los datos y las bases fácticas. Por ello, si bien la familiariedad con el objeto es clave para desarrollar confianza, no importa cuánto mejoremos la información o conocimiento respecto al objeto, nunca dicho conocimiento constituirá la base exclusiva de la confianza28
No obstante, como señala Gambetta (siguiendo a Luhmann) la confianza tiene un vínculo más complejo con la información. Es decir, no solo se vuelve necesario confiar porque no disponemos de información perfecta, sino quela confianza afecta la propia evidencia que estamos buscando. En realidad, el fundamento de la confianza no está en la evidencia sino en la ausencia de evidencia contraria. Parece seguir una suerte defalsacionismo popperiano.
Mientras es posible encontrar evidencias para calificar un comportamiento como poco confiable, se vuelve virtualmente imposible encontrar evidencias para establecer que un comportamiento es definitivamente confiable. De igual modo, una fuerte desconfianza es difícilmente socavable a través de la experienciaya que tiene la capacidad de ser una suerte de profecía autocumplida
ya que lo singular lo constituye esa brecha, ese salto.
29. En relación a la referida “brecha”, como establece Mollering, el carácter reflexivo de la confianza se encuentra en la capacidad del agente para poner entre paréntesis o suspender la ignorancia y la contradicción, ya que por cada razón encontrada para confiar, probablemente existe una razón para no confiar30
26Simmel, Georg (1990) citado en Möllering, G. (2005); pag. 3.
27Möllering, G. (2005); pag. 5 y 15. En idioma srcinal salto de fe es “leap of faith”. 28Lewis, David J. and Andrew Weigert (1985); pag. 970 – 971.
Aquí es ilustrativo la frase de William Shakespare:“More to know, could not be more to trust”. 29
Gambetta, Diego (2000c); pag. 233 – 234. Vale señalar que el término falsacionismo popperiano va por cuenta mía.
30
Möllering, G. (2005); pag. 12 – 13 . .
Como señala Luhmann, confiar es otorgarle un rol clave a la decepción. Es vivir bajo la siempre presente posibilidad de que nuestras expectativas sean decepcionadas. ¿Y por qué nos sometemos a dicha tensión? Luhmann nos ofrece dos tipos de argumentos. 1) En primer lugar, realmente no tenemos muchas otras alternativas a la que aferrarnos! Sin confianza, no solo carecemos de método alternativo para la toma de decisiones, sino que nuestras vidas perderían sentido y se caracterizarían por unestado
permanente de incertidumbre, ansiedad o angustia existencial31
2) En segundo lugar, los agentes están dispuestos a confiar o lo que es lo mismo a dar ese salto cognitivo por su cáracter eminentemente social. Visualizar la suspensión o la brecha como una cuestión meramente sicológica o individual constituye un visión excesivamente parcial del asunto. Los individuos se deciden a confiar también porque saben que otros agentes también confían y son estables; porque ven que otros confian en ellos y eso los predispone a ser recíprocos y a confiar también; en definitiva, porque
saben que la confianza constituye una realidad colectiva cognitiva ; nos
gobernaría la incapacidad para generar cualquier tipo de compromiso y por ende para seguir casi cualquier curso de acción. Necesitamos vitalmente formarnos expectativas respecto a las personas o cosas y confiar, aún a riesgo de luego desilusionarnos.
32. En el
desarrollo exitoso de la confianza subyacen mecanismos de aprendizaje e imitación: la (des)confianza lleva a más (des)confianza; algo nadanovedoso
en relación a lo que ocurre con muchas otras actitudes y conductas33
31
Luhmann, Niklas (2000); pag. 98 y Giddens, Anthony (1990). Giddens llega a señalar que “...confiar
en los demás es una necesidad psicológica persistente y recurrente”.
32Ver Hardin, Rusell (1996); pag. 36 y Luhmann, Niklas (1979) citado en Lewis, David J. and Andrew Weigert (1985); pag. 972.
Es por ello que Luhmann establece que el fundamento cognitivo de la confianza se encuentra precisamente enconfiar en la confianza. En este sentido ya el propio Simmel anticipaba, si bien de manera ambigua, este cáracter social de la confianza en algunos de sus escritos. Como bien muestra Mollering, por un lado, Simmel (1990) plantea la confianza como un estado mental individual, casi sicológico; pero por otro lado, cuando Simmel (1950) refiere a la emergencia de las sociedades secretas caracterizadas por una confianza entre sus miembros, esta es más bien recíproca y relacional. Möllering, Guido (2005); pag. 4 y 5.
33
Gambetta, Diego (2000c); pag. 235.
.
Se me ocurre un tercer argumento de cáracter más general y es la naturaleza
selfdefeatingo autosocavante de la desconfianza. Es decir, parece imposible
llevar adelante una actitud plenamente desconfiada respecto a todo y a todos. Dicha actitud debería desconfiar incluso de si misma! Debería poner bajo tela de juicio a dicha desconfianza generalizada. El propio criterio o método utilizado para desconfiar en forma extendida debería estar bajo sospecha. Precisamente, si desconfiamos de todo, debemos incluso desconfiar de nuestro criterio para desconfiar (la desconfianza generalizada), lo cual termina inhabilitándonos a desconfiar.
Ahora bien, recapitulemos un poco. La confianza parece operar de la siguiente manera: ante información limitada, excesiva o inconmensurable34no
queda más remedio que generarse unas expectativas o creenciasno perfectamente racionales ya que no pueden ser deducidas de los datos o razones antecedentes. Sin embargo, es importante distinguir los procesos donde opera la confianza de aquellos donde tiene lugar la formación de creencias racionales. Para poner en “suspenso” que no sabemos X, tenemos que saber algo de X; al menos saber que no lo sabemos. Porque si ni siquiera sabemos que no sabemos X, difícilmente lo pongamos en suspenso ya que ni siquiera lo tomaríamos en cuenta. En este ultimo caso, no operaría la confianza sino una formación racional de creencias según la cual algo es racional no cuando es verdadero, pero sí cuando existen cierto tipo de pruebas o evidencias disponibles que fundamentan dichas creencias y deseos35. Esto permite discernir entre aquello que es verdadero y aquello que es racional creer que es verdadero, pero que puede llegar a no serlo36
Por ello la definición de Mitzal (“confiar es creer a pesar de la incertidumbre”
. En
definitiva, hemos de distinguir entre i) creer en que algo ocurrirá ignorando existencia de elementos, cuyo conocimiento anularía dicha creencia; y ii) confiar en que algo ocurrirá bajo el conocimiento de dichos elementos.
37
34
Es ilustrativo el planteo de S. G. Winter con relación a la imposibilidad de recolección óptima de la información. Es decir, si el agente decide actuar en forma racional (llamémosle A1), debe evaluar los costos y beneficios de dicha acción y para ello a su vez debe recolectar información pertinente en forma óptima, ni muy poca, ni demasiada Ahora bien, ¿hasta cuándo se recoge información? ¿Cuánta información recoger? Si nuestra concepción del agente es coherente, el agente debería también tomar esta decisión en forma racional. Es decir, esta es una decisión racional previa, de segundo orden: ¿cuánta información recoger para actuar en forma racional? (llamémosle A2). Sin embargo, para poder tomar ésta decisión en torno a cuanta información debo recoger (A2), debo antes recoger información acerca de cuanta información es racional recoger para actuar (A3), y asíad infinitum.
35Elster, Jon (1988); pag. 28 y Elster, Jon (1993); pag. 33.
Según dicho autor, laracionalidad sustancial(o teoría amplia de la racionalidad) exige no solo que exista consistencia entre deseos, creencias y las acciones, sino que dichas creencias deben ser verdaderas.
36Un ejemplo puede ilustrar mejor esta distinción. Yo puedo decidir asaltar una casa porque creo fehacientemente que va a estar desguarnecida durante el fin de semana, y por lo tanto, desarrollaré posteriormente acciones consecuentes con dicha creencia para efectivamente robar dicha casa. En caso que pudiera dar el golpe exitosamente no habría problemas con el carácter racional de mi acción delictiva. Imaginemos ahora, que los dueños de casa sospecharan y me tendieran una trampa contratando unos agentes de seguridad privada. En caso de ser sorprendido y detenido en mi intento frustrado de robo, mi acción no necesariamente perdería su carácter racional. El caracterizar como racional o no a mi acción depende del carácter de las evidencias o fundamentos para justificar como racional mi creencia de que la casa era untarget sencillo.
37
Misztal, (1996); pag. 18 en Brownlie, Julie and Howson, Alexandra (2005); pag. 3.
) si bien ilustrativa puede llamar a equívocos. Todo lo anteriormente referido,no implica asumir que los procesos donde opera la confianza son completamenteirracionales . Cuando confiamos no creemos ciegamente en algo o alguien pese a la total inseguridad que nos rodea. Más bien como señalan Mollering y el propio Simmel en la confianza opera una racionalidad débil. Este tipo de racionalidad implica un tipo especial de formación de creencias/expectativas y de toma de decisiones que puede ser asemejada a la racionalidad limitada o satisfacente (bounded rationality)
buscan tomar decisiones que tengan cierto nivel de aceptabilidad o satisfacción de acuerdo a algún principio de decisión general estereotipado38 Asimilar confianza con predicción es un error. Como señalan Lewis, David J. and Andrew Weigert, la confianza empieza donde termina o donde falla la predicción
.
39. En este mismo sentido Luhmann afirma que la confianza y la
predicción son formas racionales y funcionales de enfrentar exitosamente la complejidad e incertidumbre del entorno40. No obstante, operan en forma diferente. Dos elementos conviene destacar: i) la confianza lejos de eliminar la incertidumbre o la contingencia, la distingue, laselecciona, la incorpora y la reduce; en todo caso, convive con ella41, solo que poniéndola temporariamente en “suspenso” (por usar un lenguaje más propio de Simmel). ii) En entornos de alta incertidumbre ycomplejidad, donde predecir se torna una estrategia muy costosa, lenta42 e incluso paralizante, la confianza aparece como una forma más económica y completa de hacer frente al entorno43
En este sentido la confianza podría ser vista como unavariante de racionalidad . Un punto intermedio entre la racionalidad y la irracionalidad, que podríamos llamar, en términos de Elster, “racionalidad imperfecta”
.
44. Los
individuos pueden desarrollar estrategias indirectas para maximizar globalmente frente a formas de maximización local. Frente a las múltiples formas en que puede fallar la racionalidad y que impedirían el logro de determinados objetivos, las referidas estrategias nos permiten prever los obstáculos, eludirlos y lograr nuestros objetivos45. Confiar podría ser visto
como una manera racional alternativa de poder tomar decisiones y lograr los objetivos, sacrificando satisfacción en el presente e intercambiándola por satisfacción futura46
38
Simon, Herbert (1954).
39Lewis, David J. and Andrew Weigert (1985); pag. 976.
40Juzgo poco feliz que Luhmann califique de racional a secas a la alternativa de la confianza ya que es justamente en escenarios donde no es posible ejercer la racionalidad plenamente donde la confianza
cobra importancia. Cuando la racionalidad puede operar, entonces la estrategia de la predicción se basta por si misma.
41Luhmann, Niklas (1979).
Aquí Luhmann sigue de cerca de lo planteado inicialmente por Deutsch (1962). La confianza juega un rol relevante cuando hay mayores probabilidades de que ocurra el mal resultado que el buen resultado. De otra manera, estaríamos ante una decisión de cálculo racional y no ante la confianza. Luhmann, Niklas (2000); pag. 99
42
Inclusive en algunos casos puede ser eterna si recordamos la observación de Winter sobre la imposibilidad de recolección óptima de información.
43Simmel, George citado en Burawoy, Michael (1976); pag. 241. 44Elster ilustra notablemente este concepto con la fábula de
Ulises y las sirenasde “La Odisea” de
Homero. El fragmento utilizado por Elster corresponde a un momento de la travesía donde Ulises le pide a los marineros que lo aten al mástil de manera tal de poder disfrutar del canto de las sirenas, sin
correr el riesgo de dejarse hechizar, y arrojarse al mar. El atarse es la metáfora utilizada por Elster para resolver los problemas de la racionalidad.
45Elster, Jon (1995); pag. 66 y siguientes. 46
Aquí estamos asumiendo como supuesto que los individuos prefieren consumir algo ya y ahora, a consumirlo en el futuro, dado que al no haber certeza total, cualquier probabilidad (por mínima que sea) de que pueda no consumirlo en dicho futuro genera una dosis de desutilidad o insatisfacción.
. En este sentido confiar constituye una apuesta realizada por los agentes en forma consciente y deliberada.
Esta forma de concebir la confianza es discutible en tanto parece presumir una excesiva voluntad por parte del agente. Como señala Gambetta, siguiendo a Williams, confiar es algo queno depende estrictamente de nuestravo luntad, es más bien un subproducto de acciones orientadas hacia otros fines47
Confiar parece incluir esa dualidad aparentemente contradictoria:creencia determinada yvoluntad de elegir . Los dos argumentos parecen tener una cierta dosis de plausibilidad. Sin embargo, ambos tomados en toda su extensión resultan difíciles de aceptar. Por un lado, es cierto que confiar no es algo que podemos elegir hacer en forma completamente voluntaria. Al mismo tiempo tampoco resulta plausible la imagen de la confianza como algo incontrolable o externo que hacemos sin saber bien porque. Hay dos argumentos a señalar en este sentido. En primer lugar, creo que la imagen determinista de la confianza está implícitamente asociada a concebir el confiar como un acto singular donde binariamente decidimos (confío o desconfío). Sin embargo, la mayoría de las veces confiar en personas o en cosas involucra una sucesión de múltiples actos (de confianza). Y a lo largo de dicho proceso la confianza inicialmente depositada puede reforzarse o debilitarse. En otras palabras, la confianza como sucesión de actos me habilita a pensar en cierta dosis importante de voluntad en el siguiente sentido: tal vez no pueda imponerme inicialmente confiar en algo, pero sí
puedo revisar las bases o razones por las cuales inicialmente confié
. Cuando confiamos en alguien o en algo, no lo hacemos porque simplemente deseamos hacerlo sino porque hay razones o factores más poderosos que nos mueven a ella.
48
En segundo lugar, considero un error desconocer que la confianza representa al menos en cierto sentido unforma de auténtica voluntad y libertad. Y es que
justamente, muchas veces aun cuando el escenario es incierto, aun cuando
el otro carece de las credenciales necesarias, aún cuando la información es inexistente o incluso nos orienta a desconfiar como estrategia más razonable; aun en estos casos, muchas veces optamos por poner en suspenso todas estas dudas o frenos, y apostamos a confiar, a creer en el otro. La libertad de confiar se encuentra en esa suspensión, en ese lugar no muy claramente localizable o definible, donde sin caer en la irracionalidad o en la confianza
.
Imaginemos que un agente A en un entorno complejo debe enfrentar dos opciones: I) Puede no confiar (en otros agentes y/o instituciones) en el tiempo T + 1, generando una utilidad X y un riesgo 0 de ser traicionado. II) O puede alternativamente confiar (en otros agentes y/o instituciones) en el tiempo T + 1, arriesgándose a ser traicionado, pero en caso de no serlo, lograr una utilidad mayor (Y) en un tiempo posterior (T + 2).
Imaginemos que alguien me pide dinero, y me ofrece: i) o bien devolverme exactamente la misma cantidad mañana; ii) o bien devolverme el doble un mes después. En el primer caso, no confío y opto por mayor seguridad y menor ganancia. En el segundo, confío y opto por mayor ganancia en el futuro
con cierta dosis de inseguridad. 47Gambetta, Diego (2000c); pag. 230.
48Examinar los fundamentos por los cuales confío puede tener al menos dos sentidos. Por un lado, es rever las bases empíricas sobre las que se asientan mis creencias. Por otro lado, puedo reflexionar sobre los principios o consideraciones que manejo a la hora de confiar. Mientras ésta última constituye una dimensión más moral o ética de la confianza, la primera alude más a una dimensión de orden más factual o explicativa.
ciega o ingenua49, buscamos romper con la monotonía y el determinismo del pasado, y apostamos hacia un futuro abierto y desconocido. En la confianza parece encontrarse ese componente de singularidad, imprevisión y novedad
que Arendt reclamaba como propio de la acción humana50
En otro sentido, podemos ir un poco más allá de lo planteado. Confiar constituye una forma no solo de lidiar con mi libertad y mis irracionalidades, sino también de manejar la libertad de otros. Cuando somos mutuamente vulnerables, cuando los agentes cuentan con alternativas, cuando la posibilidad de la traición y la decepción está vigente, un mecanismo indirecto al que apelamos esal compromiso mutuo que involucra lapromesa
implícita en la confianza
.
51
En segundo lugar, aún si tomáramos el resultado conductual tan solo como indicador o predictor fiable de que tuvo lugar la confianza, igualmente parece poco convincente. Por un lado, este tipo de posturas o razonamientos parecerían asumir un actor excesivamente racional: una vez que ha interpretado los datos, que ha obtenido buenas razones, que ha desarrollado expectativas positivas (confianza), entonces irrevocablemente terminará actuando en forma cooperativa. No obstante, muchas veces los actores nos vemos bloqueados por debilidades de voluntad y otros tipos de irracionalidad lo cual puede llevara que no actuemos pese a estar adecuadamente motivados (confiados)
.
Otro problema que suele observarse en los trabajos acerca de la confianza es la confusión entre ladimensión más propiamentecognitiva y la
conductual . ¿Observar una conducta cooperativa por parte del agente X es suficiente para establecer que tiene lugar confianza por parte de dicho agente? Creo que la respuesta es negativa por dos razones. En primer lugar, tal como vimos, la confianza es algo más complicado e involucra no solo la implicación práctica o el resultado conductual, sino también una interpretación, unaformación de creencias, una generación deexpectativas,
y finalmente sí, una consecuencia en términos de acciones o comportamientos por parte del agente. En definitiva, cooperar o participar es tan solo unoutputdel proceso/acto de confiar, no una descripción de dicho proceso/acto.
52. Por otra parte, no toda forma de confianza tiene necesariamente que tener un correlato o manifestación conductual observable53
49
En página 37 de este trabajo explicito o aclaro un poco que significa una confianza excesivamente ingenua.
50Arendt, Hannah (1998); pag. 19.
51Para la noción de compromiso ver Elster, Jon (1995) y (2000) y Schelling, Thomas (1978). 52
En este mismo sentido, Lewis y Weigert (1985) distinguen entre confianza cognitiva y confianza conductual y señalan como no siempre están tan estrechamente relacionadas.
Gambetta plantea algo similar cuando nos llama a no confundir la falta de motivación con la falta de creencia. Naturalmente, las razones o motivos para actuar cumplen un rol preponderante. Sin embargo, es erróneo considerar que si no cooperamos es por razones racionales, es decir, porque no nos sirve, y preferimos no hacerlo. Ver Gambetta, Diego (2000c); pag. 217.
. Y al mismo tiempo, observar cooperación entre dos actores, no
53El agente X puede confiar profundamente en el agente Y (que es hijo del Agente X). Una tercera parte externa podría observarlos durante una semana y no observar ninguna acción concreta que
necesariamente debe explicarse como resultado de que dichos actores hayan confiado, sino que puede deberse a: conductas estratégicas basadas en una estructura favorable de incentivos54; conductas influidas por una estructura asimétrica de poder55; comportamientos punitivos o vengativos que intenten minimizar lo más posible la ganancia del otro aún a riesgo de altos costos propios56
En resumidas cuentas, se asume que solo hay dos opciones posibles:i)
cuando confiamos, cooperamos (y viceversa, si cooperamos es porque confiamos); yii) cuando no cooperamos es porque no confiamos (y
viceversa, si no confiamos, no cooperamos). Pero en realidad hay otras dos opciones factibles:ii i) podemos cooperar pese a no confiar por razones estratégicas
; conductas determinadas por una efectiva socialización y/o aprendizaje.
57;
iv) podemos no cooperar pese a confiar, por diversas irracionalidades que nos paralicen.
Todo esto no significa negar rotundamente la existencia de un vínculo o asociación positiva entre la cooperación y la confianza. Más bien, hacer tres precisiones: a) confianza y cooperación no son la misma cosa58; b) la
asociación entre ambas no siempre tiene lugar. c) a veces la dirección del vínculo es la inversa, y la confianzapuede llegar a ser más un resultado que una causa de la cooperación exitosa59
manifestara dicha confianza. ¿Acaso ello habilita a pensar de que no existe dicha confianza entre ambos agentes? Tiendo a pensar que no.
54
Aquí estamos tomando partido por la posición de Yamagishi and Yamagishi (1994) en oposición a Rusell Hardin, ya que no hacemos otra cosa que afirmar que, utilizando la conducta como indicador, se confunde la “certeza” con la “confianza”.
Kee y Knox (2004) también identifican este aspecto problemático y critican a Deutsch (1962) por igualar o asimilar cooperación con confianza y a la competencia con la sospecha. Siguiendo a otros autores (McClintock, Becker, McNeel, Meessick, Minas, Scodel, Marlowe, Rawson) establecen tres razones distintas de la confianza o desconfianza que pueden influenciar las conductas cooperativas o competitivas: a) lograr el mejor resultado individualmente; b) lograr el mayor resultado sumando las ganancias de ambos agentes; c) lograr la mayor diferencia entre la ganancia propia y las ganancias del otro agente. Kee, Herbert W. and Knox, Robert E. (2004); pag. 365.
55Luhmann, Niklas (1984) y (2000).
56Kee, Herbert W. and Knox, Robert E. (2004); pag. 365.
57Un caso extremo es el planteado por Pat Bateson quien muestra como los animales logran establecer, sin apelar a la confianza, formas exitosas de cooperación. Ver Bateson, Pat (2000).
58Möllering, Guido (2005); pag. 12 – 13. 59
Gambetta, Diego (2000c); pag. 226.
. Como ilustrativamente señalan Lewis y Weigert si bien la conductas o las acciones son el medio por el cual
Proce so d e confianza Si
No
Conducta cooperativa Si i ii iNo
iv iiefectivizamos la confianza, constituye un error intentar entenderla, inferirla o explicarla solo en términos conductuales60
Análogamente si no podemosconfundir la confianza con el output
conductual, tampoco podemos cometer el mismo error con la anticipación, interpretación o conciencia que poseen los actores sobre los efectos y resultados futuros involucrados en ciertas asociaciones, relaciones o acciones. Nuevamente,esto no es la confianza sino más bien elinputdel
proceso de la confianza
.
61
Existen otros dos elementos usualmente referidos como componentes de la confianza: la dimensión cultural o valorativa, y la dimensión emocional. En relación a la primer dimensión, la pregunta relevante es: ¿acaso la confianza está constituida por un tipo particular devalores o unaconfiguración
cultural específica? Considero que esta es una acepción problemática de la confianza. La confianza no es un tipo especial de valores, una cultura compartida, un tipo de solidaridad o un sentido compartido por los agentes. Algo diferente es establecer que dicha dimensión tiene influencia causal en la generación de la confianza
.
62
En un sentido muy intuitivo del término, podemos definir a la cultura como aquel conjunto de valores, normas, creencias, gustos y deseos que: a) caracterizan en forma distintiva y singular a un particular conjunto de agentes X; b) y genera ciertas pautas de conducta o acción Y habituales y reiteradas en dicho subconjunto de agentes X
.
63. Podríamos entonces señalar que algunos subconjuntos de agentes que presentan determinada cultura64
Esta dimensión axiológica ya aparece en el modelo de Simmel luego profundizado por Mollering, en la etapa de lainterpretación, base para
generar las expectativas positivas (confianza). Para algunos autores como
Durkheim, Putnam o Fukuyama, son las experiencias, obligaciones, normasy
valores comunes los que generan la certidumbre necesaria para confiar ,
tienden a desarrollar más confianza que otros agentes que poseen otro tipo de cultura.
65
60Lewis, David J. and Andrew Weigert (1985); pag. 975. Vale señalar que el término “inferirla” fue agregado por nuestra cuenta.
61Möllering, Guido (2005); pag. 13.
Algo similar plantea Luhmann cuando llama a no confundir la confianza con simples deseos, esperanzas, preocupaciones o miedos. Ver Luhmann, Niklas (2000); pag. 95.
62En el capítulo destinado a los determinantes incluiré a la cultura como determinante de la confianza (ver pagina 28 del presente trabajo).
63Ver Pucci, Francisco y Trajtenberg, Nicolás (2004). 64
Dicha configuración cultural “ pro – confianza” podría poseer valores asociados a una menor aversión al riesgo, una mayor ingenuidad, una mayor creencia en la benevolencia de otros, etc. 65
Hausman, Daniel M. (1998); pag. 270.
.
Este argumento parece estar relacionado con la imposibilidad de confiar en lo completamente desconocido. Así como parece relevante saber algo del otro para confiar, el compartir valores o experiencias puede constituir también una importante plataforma para desarrollar confianza. Es más, parece constituir un filtro de confianza más exigente. Para confiar no solo he de conocer al otro, debo compartir una dimensión normativa o axiológica. No obstante, este
argumento no es del todo convincente. En primer lugar, si tengo una gran familiariedad con el otro, si comparto una total comunidad o familiariedad de valores, tengo tal nivel de certeza que no necesito confiar. La confianza se vuelve necesaria y aparece justamente cuando no hay ese tipo de vínculos tan poderosos de solidaridad mecánica, por usar términos durkhemianos. En segundo lugar, hay multitud de casos donde no hay un común denominador de valores, experiencias o normas entre dos agentes e igualmente opera la confianza66. De hecho, muchos autores67
Para la mayoría de los autores, lasemociones parecen ser uno de los componentes claves a la hora de entender qué es y cómo funciona la confianza. Si la confianza contraviene la idea de procesos concientes, racionales, cognitivos y estratégicos, el componente pasional o afectivo aparece como un elemento distintivo ideal para definirla y caracterizarla. Como señalan Lewis y Weigert, al igual que en el amor y en la amistad, en la confianza tiene lugar una gran inversión emocional. Ello determina que cuando las cosas no resultan tal como esperaban los agentes, se genera un sentido de indignación y/o de dolor emocional severo en los involucrados en la relación de confianza
plantean que la confianza se desarrolla y potencializa precisamente en sociedades de modernidad tardía caracterizadas tanto por la alta incertidumbre y contingencia, como por la heterogeneidad y multiplicidad de valores y racionalidades de los diferentes agentes y grupos.
68. No obstante, los argumentos planteados están lejos de ser satisfactorios, básicamente por tres razones. En primer lugar, muchas veces no hay una verdadera y específica definición conceptual de la confianza como entidad emocional y simplemente se distingue entre interacciones o intercambios donde están ausentes o presentes las emociones69. En definitiva, la confianza no es un tipo especial de emoción. En todo caso, las emociones pueden cumplir un papel respecto a la confianza análogo al de los valores: tener incidencia causal. En este sentido, y en segundo lugar, hay quienes intentan incorporar el componente afectivo a la confianza, pero lo hacen en forma ambigua, utilizando indistintamente términosheterogéneos y complejos comoafectivo,emoción,sentimiento,feo
intuición70
66En cualquiera de los cuatro ejemplos iniciales en la pagina 1 (a, b, c y d) los valores y experiencias comunes pueden facilitar la confianza pero no son el elemento primordial, y mucho menos imprescindible, para que la misma tenga lugar.
67Autores como Giddens, Anthony (1993), Beck, Ulrich (1985) y (1996), Luhmann, Niklas (1992), Bauman, Zigmund (2000), Young, Jock (1999).
68Lewis, David J. and Andrew Weigert (1985); pag. 971. 69
Por ejemplo, Molm, Linda D et al (2000) en relación a la confianza distingue entre i) compromisos compromisos conductuales
conductuales caracterizados por un simple intercambio reiterado entre agentes, y ii) compromisos compromisos afectivos
afectivos caracterizados por sentimientos positivos y compromisos entre los agentes. Aquí simplemente se afirma que la confianza opera en los compromisos afectivos, pero no porqué o bajo qué formas ello ocurre.
70
Por citar algunos ejemplos, Georg Simmel (1950) y Mollering, G. (2005) usan “fe” y “componente afectivo” en forma bastante indistinta. Lewis, David J. and Andrew Weigert (1985) refieren a “lo emocional” y a “lo intuitivo” como si fueran una misma esfera o dimensión.
. En tercer lugar, se observa un manejo conceptual incompleto e impreciso, y más bien se alude a las emociones asumiendo un sentido intuitivo y cotidiano de la palabra. No obstante, pareciera necesario ser más detallista tanto porque las emociones distan mucho de ser algo simple, como
porque se les asigna un rol clave a la hora de caracterizar o determinar a la confianza.
Si seguimos a Frijda parece observarse lo que sospechábamos: las emociones presentan una gran complejidad y alto nivel de especificidad. Dicho autor identifica seis características básicas: i) su componente más distintivo es la excitación de la que van acompañados, que puede ser sicológica o fisiológica, y de intensidad variable; ii) poseen signos externos claros y visibles en la postura del cuerpo, el tono de la voz o la expresión de la cara del individuo; iii) poseen un valor positivo o negativo (son buenas o malas); iv) suelen estar fuertemente vinculadas con ciertos tipos de comportamiento (golpear cuando se esta enojado, destruir por sufrir envidia, escapar por miedo, etc.); v) a diferencia de los meros sentimientos, las emociones poseen un objeto intencional, es decir se sienten por algo; vi) parece haber un acuerdo respecto a las características específicas que cada emoción posee, sus diferencias frente a otras emociones, y las situaciones que pueden generarlas7172
71
Todos parecemos tener una idea más o menos análoga de qué significa sentir vergüenza, odio, amor, compasión, envidia, celos, etc. Tal vez, resulte mas complejo o discutible aseverar que podemos acordar o consensuar cuáles son las condiciones que producen las emociones y en este sentido podría haber mas de un desacuerdo.
Por otra parte, aquí estamos haciendo una enorme simplificación en tanto desconocemos que las emociones no son un asunto universal de la raza humana, en el sentido de que el significado de las mismas y su incidencia en nuestra acción varía en forma significativa de una sociedad a otra. 72
Frijda, N. citada en Elster, Jon (1996); pag. 94 y Elster, Jon (2000); pag. 35 y siguientes. .
De esta manera, si utilizamos mayor precisión en los términos parece difícil argumentar que lo distintivo de la confianza es lo emocional. En primer lugar, encontramos que en múltiples casos en que tiene lugar la confianza, no están presentes las emociones. En segundo lugar, podemos pensar en versiones imperfectas de las emociones (que no cumplan con las seis características señaladas) o incluso en meros sentimientos y establecer un vínculo con la confianza. Si bien sería una conexión explicativa factible, no parece imprescindible su presencia para que confiemos o dejemos de confiar en alguien o en algo. El detectar elementos intangibles, intuitivos o escasamente explicables desde la racionalidad en los procesos de confianza no implica que las emociones o sentimientos deban necesariamente tener el rol preponderante.
En definitiva, parece equivocado establecer que son ambos componentes
(emocional o axiológico) los que definen la singularidad de la confianza. En realidad, lejos de constituir la confianza misma, son factores externos que pueden incidir, facilitando, entorpeciendo o directamente socavándola. Más adelante profundizaremos brevemente en este tópico, pero previamente parece relevante discriminar los diferentes niveles o sujetos de la confianza. Más adelante, se buscará lograr una adecuada definición de confianza que supere los problemas vistos, y así distinguir i) elementos constitutivos de la confianza de los ii) elementos que la generen o determinen.
III. Niveles o suj etos d e la conf ianza
Otro eje sobre el cual es relevante hacer algunas precisiones es en torno al sujeto de la confianza . Hasta ahora hemos estado discutiendo como si cuando confiamos, el receptáculo de dicha confianza siempre fuera una persona. Hay autores que parecen asumir que la confianza solo opera cuando estamos ante interacciones entre personas o que solo es relevante analizar dicho nivel73
Por cierto, esta distinción no es novedosa, al menos dentro de la tradición sociológica. Ya el propio Simmel discutía este asunto en su famoso trabajo sobre el dinero, donde hacía notar cómo la confianza de los individuos se basaba tanto en la seguridad personal derivada de las interacciones personales, como en los sentimientos generados por lastradiciones, instituciones y la organización socio política de nivel más macro
. No obstante, la confianza personal constituye tan solo uno de los niveles de la confianza en el eje abstracto/concreto. Podemos confiar también en grupos, empresas, asociaciones, instituciones, sistemas políticos o sociales, etc. A grado tal llega la potencial abstracción de los depositarios de la confianza, que incluso podemos confiar en algo tan inmaterial como es la moneda de un determinado srcen.
74. De hecho
podríamos precisar un poco más los términos e intentar discriminar cinco niveles de generalidad o abstracción de los sujetos/objetos de confianza: i)
nosotros mismos, es decir, el propio agente75; ii) otros agentes76; iii) grupos o asociaciones77; iv) instituciones78; v) sistemas sociales y/o políticos79
73Ejemplo no exhaustivo de esta visión son autores como: Deustch, M. (1962), Kee, Herbert W. and Knox, Robert E. (2004); Sztompa, P. (1999), Hardin, Russell (1996), Gambetta, Diego (2000); Williams, Bernard (2000); Hausman, Daniel M. (1998); Yamagishi y Yamagishi (1994).
No obstante, parece este un corte conceptual arbitario o escasamente fundamentado. 74Simmel George (1950).
75 Cuando sabemos que no somos capaces de ser racionales y por ende no estamos seguros de cumpliremos con nosotros mismos, buscamos mecanismos para auto comprometernos, para autolimitarnos y así poder confiar en nosotros mismos. Básicamente hay dos formas: i) o bien tratamos de incidir sobre el contexto; ii) o bien intentamos actuar sobre nosotros mismos. La primera opción consiste en intencionalmente cambiar el conjunto de oportunidades, con el propósito indirecto de estratégicamente excluir ciertas elecciones posibles. Ver en este sentido Elster, Jon (1988) y (1993). La segunda opción consiste en que el agente intente deliberadamente incidir sobre sus deseos, creencias y preferencias. Aquí son interesantes Schelling, Thomas (1998) y nuevamente Elster, Jon (1988) y (1995).
76Incluso aquí podríamos hacer una nueva distinción para nada irrelevante entre agentes cercanos o conocidos, y agentes extraños. Parece razonable pensar que la confianza no opera en forma idéntica i) cuando tratamos con agentes familiares o con los cuales ya hemos interactuado y por ende poseen una reputación, ii) que cuando tratamos con agentes que nos son en gran medida desconocidos.
77Los grupos son entidades de nivel de abstracción intermedio. Cuando digo que confío en el sindicato de la empresa X, estoy expresando confianza que no va dirigida ni a la institución sindicatos (objeto de confianza del siguiente nivel) ni tampoco una mera sumatoria de la confiabilidad que me depara cada uno de los integrantes de dicho sindicato. Es algo menos que la institución sindicatos, y algo más que la mera sumatoria de los agentes individuales que lo componen.
78Un ejemplo de este nivel sería confiar en la moneda nacional o extranjera, en el parlamento, en la banca, en la policía, en los tribunales, en los medios de comunicación, en los sindicatos, en los partidos políticos, etc.
.
79
Un ciudadano puede creer o confiar en múltiples instituciones democráticas como son los partidos, el parlamento, los tribunales, la policía, la constitución, etc., y sin embargo, no confiar en la forma en que las mismas están siendo llevadas adelante en un determinado sistema socio político. Puede tal vez
Quisiera ahora profundizar y hacer algunos comentarios en relación a como tiene lugar la confianza en las personas o en los sistemas en la sociedad actual. No es descabellado señalar que a lo largo del tiempo han cambiado dramáticamente las condiciones por las cuales las personas se comunican, se controlan, y por ende confían.
En un sentido muy simple e intuitivo, los procesos de confianza se han visto afectados por la mayor cantidad de integrantes, y la menor recurrencia, densidad y profundidad de las interacciones sociales que caracterizan a buena parte de las sociedades modernas. En sociedades menos avanzadas y desarrolladas, compuestas por un número más escaso de agentes, no sólo hay lazos más estrechos entre los integrantes, sino que también hay un mayor conocimiento personal y capacidad de monitoreo, y por ende una alta capacidad para detectar cualquier desviación o “traición” de los compromisos. La consiguiente multiplicación, fragmentación, superficialización y despersonalización de buena parte de los lazos entre los agentes, hizo necesario un enorme crecimiento de la complejidad de las estructuras y formatos de organización.
Como señala Habermas, la complejidad de las sociedades actuales requiere de una autorregulación y autorreproducción material, social y simbólica que va más allá de las voluntades y conciencias de los actores que la integran. Básicamente, se desarrollaron dos dispositivos para asegurar la eficiencia en el funcionamiento y la reproducción social de los sistemas autonomizados económico y político: el dinero y el poder son mecanismos de control deslinguistizados, que no sólo simplifican y condensan los procesos comunicativos sino que los sustituyen80
En las sociedades modernas es imposible vivir e interactuar mínimamente sin alterar radicalmente nuestro vínculo con la confianza. Como señala Giddens, en la actualidad la confianza
.
81 está asociada a dos tipos de procesos diferentes: los compromisos de presencia mutua, y los compromisos anónimos, asociados ala fe en los sistemas abstractos característica de las instituciones modernas82
decirse que la confianza en una sociedad está asociada a la sumatoria de la confianza en diversas instituciones principales de dicha sociedad (medios de prensa, tribunal, bancos, parlamento, etc.). Confieso que tengo bastantes reparos en relación a si es realmente pertinente distinguir entre el nivel iv y el nivel v. Parece razonable creer que los agentes generalmente depositan la confianza en instituciones ancladas en sistemas socio políticos, y no en instituciones en forma abstracta.
80Habermas, Jurgen (1981).
Vale señalar mi desacuerdo fundamental con la visión de Habermas en torno a la idea de el mercado (por la vía del dinero y el poder) constituye un ámbito donde la comunicación desaparece y es sustituida por procesos más opresivos de dominación e influencia que operan a espaldas de los actores. Ello involucra una visión del mercado no solo excesivamente simplificada sino en algunos casos errónea acerca de la lógica de funcionamiento del mercado. En este sentido, recomiendo da Silveira, Pablo (1993) y (2000) para profundizar en una crítica de la visión habermasiana del mercado. 81Giddens usa el termino fiabilidad. Pero es una cuestión más nominal que sustantiva. 82
Giddens, Anthony (1990). Ver especialmente la sección III.
. Las formas de confianza exitosas de interacción en sociedades de pequeña escala, en círculos íntimos de pertenencia donde predominaba el compromiso mutuo, requieren necesariamente ser modificadas porque: i) hemos de interactuar con agentes extraños, poco