MARCO DE REFERENCIA
4.5 Clasificación de los ácidos grasos insaturados
4.5.2.6 Efectos de los ácidos grasos poliinsaturados en la salud
Los ácidos grasos insaturados son esenciales para el correcto funcionamiento del cuerpo y deben ser aportados en cantidades suficientes con los alimentos. Su falta se asocia con las enfermedades coronarias y un elevado nivel de colesterol. Los ácidos grasos poliinsaturados de los pescados azules (generalmente de aguas profundas y frías, tienen un alto porcentaje de ácidos grasos omega-3), previenen episodios cardiovasculares, que son la principal causa de mortalidad en todo el mundo. Su consumo se recomienda en especial a los pacientes con cardiopatías, pero también a la población en general. “Un estudio reciente ha descubierto que su valor excede el propio de un suplemento nutritivo, su beneficio en cuanto a prevención cardiovascular, se considera tan importante como el de las estatinas, fármacos que reducen los niveles de colesterol.”55
En general los ácidos grasos omega-3 modifican la síntesis de eicosanoides (prostanoides), disminuyendo la producción de tromboxano A2, potente vasoconstrictor e inductor-amplificador de la agregación plaquetaria, además inhiben la proliferación de las células musculares lisas en respuesta a determinados mitógenos (actores que actúan en el ciclo celular estimulando la división celular.) y disminuyen la síntesis endotelial de factores de crecimiento, lo cual puede ser beneficioso en la prevención de la ateromatosis (presencia de placas de colesterol y elementos grasos en las paredes de las arterias).
Por otro lado el cerebro y el sistema nervioso son tejidos con un alto contenido de dos ácidos grasos poliinsaturados: el ácido araquidónico (20:4, omega-6, AA) y el ácido docosahexaenoico (22:6, omega-3, DHA). El desarrollo del sistema nervioso ocurre de forma excepcionalmente rápida durante la última etapa del período gestacional y durante la primera etapa del período post natal. “En estas etapas se requieren importantes cantidades de ácidos grasos poliinsaturados omega-6 y omega-3, particularmente de DHA, ya que
55 Montaner, J. “Salud cardiovascular con ácidos grasos poliinsaturados”. En línea 01/11/2009. 12/mayo/2010. <http://www.consumer.es/web/es/salud/prevencion/2009/11/01/188882.php>
estos ácidos grasos son críticos para el crecimiento neuronal y para el desarrollo y función del cerebro y la retina”.56
Estudios realizados demostraron que el DHA tiene un importante papel en la formación y funciones del cerebro, actuando principalmente a nivel de las membranas celulares. Este fenómeno se produce por cambios en la fluidez de las membranas que alteran sus propiedades físicas -especialmente su permeabilidad y la actividad de las proteínas- favoreciendo notoriamente la señalización celular y los niveles de neurotransmisores. Las células cancerosas, por ejemplo, al aumentar la permeabilidad de la membrana las células tumorales se vuelven más susceptibles a la destrucción. El otro ácido graso poliinsaturado omega-3 más común, el ácido graso eicosapentaenoico (EPA), tiene en cambio menor efecto sobre la fluidez de la membrana.57
Es importante mencionar los beneficios del EPA, su nombre proviene del conocimiento de que origina hormonas locales llamadas eicosanoides. “Estos eicosanoides “buenos” benefician al corazón y al cerebro, y entre sus efectos positivos cabe mencionar su acción antiinflamatoria, anticoagulante, disminución de colesterol y triglicéridos, reducción de la presión sanguínea y acción hormonal en el eje hipotálamo hipofisario”.58
Diversos estudios sugieren que niveles bajos de omega-3, especialmente EPA y niveles altos del ácido araquidónico (AA, omega-6 cuyo exceso origina un aumento de eicosanoides “malos”), se asocian con la depresión y otras enfermedades mentales. Algunos de estos estudios muestran también una máxima eficacia del EPA como complemento en el tratamiento de la depresión y en la esquizofrenia.
56 Valenzuela, A. El acido docosahexaenoico (DHA), un acido graso esencial para la adecuada función de las células neuronales: su efecto en los desordenes del comportamiento. [en línea], Disponible:
<http://grasasyaceites.revistas.csic.es/index.php/grasasyaceites/article/viewArticle/567> [Fecha de consulta: 12/mayo/2010].
57 Los Ácidos Grasos DHA, esencial en el tratamiento del Alzheimer y la pérdida de la memoria. [en línea], Disponible:< http://www.dsalud.com/numero109_2.htm > [Fecha de consulta: 12/mayo/2010].
58 Guillén, J.M. Los estudios científicos existentes confirman que el Ácido Eicosapentaenoico (EPA) es el nutriente esencial que muestra mayor beneficio para la salud mental y emocional. Revisión. [en línea], Disponible: <http://www.medicosprivados.com/archivos_usuario/42_investigacion_epa_review.pdf> [Fecha de consulta: 12/mayo/2010].
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4.6Recomendaciones de consumo de grasas insaturadas
La Organización Mundial de la Salud, responsable de las políticas internacionales de salud, ha actualizado las recomendaciones referentes al consumo de grasas. Las recomendaciones de la OMS acerca del consumo de grasas son: grasas totales 20-35%, con un rango de poliinsaturadas entre 6-11%; Omega-6: 2,5-9% y Omega-3: 0,5- 2%. Mientras que el consumo de grasas monoinsaturadas debe permanecer entre el 15- 20%. Es importante el consumo de grasas insaturadas en la dieta, sobre todo en aquellas conocidas como esenciales, puesto que como se mencionó tienen efectos beneficiosos en el organismo.
CAPÍTULO V
Ácidos grasos esenciales (AGEs)
5.1Definición
Según Galli, Agradi y Paoletti (2004),los ácidos grasos esenciales son aquellos que el organismo no puede sintetizar, por lo tanto deben ser ingeridos con los alimentos o con los complementos alimentarios. Además se considera esencial cuando su deficiencia da lugar a la aparición de enfermedades. Generalmente son ácidos grasos poliinsaturados con sus dobles enlaces en posición cis, son componentes nutricionales vitales ya que son necesarios para llevar a cabo varias funciones como mantener el normal funcionamiento de las células, los tejidos, las glándulas, los órganos y por consiguiente un buen estado de salud.
Se distinguen dos series de ácidos grasos esenciales alimentarios, omega-3 (ω3) y omega-6 (ω6), siendo los más representativos el ácido linolénico y el ácido linoleico, respectivamente. El cuerpo convierte a los ácidos grasos esenciales ω3 y ω6 en varios derivados con funciones importantes para el cuerpo.
Los derivados más conocidos del ω3 lo constituyen:
Ácido eicosapentaenoico (EPA) C20:5n - 3 Ácido docosahexaenoico (DHA) C22:6n - 3 Los ácidos grasos derivados del ω6 son los siguientes:
Ácido gama-linolénico (GLA) C18:3n - 6 Ácido dihomo-gama-linolénico (DGLA) C20:3n - 6 Ácido araquidónico (AA) C20:4n - 6
Los ácidos grasos esenciales actúan como elementos estructurales de los eicosanoides, que son precursores de hormonas como las prostaglandinas. Estas sustancias son
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importantes ya que controlan la presión arterial, favorecen una buena circulación sanguínea y regulan el dolor mediante el fortalecimiento natural de la respuesta antiinflamatoria del organismo. También los ácidos grasos esenciales constituyen componentes estructurales de vital importancia para las membranas que protegen y rodean todas las células del cuerpo. Además estos ácidos grasos “son importantes para el crecimiento y desarrollo normales del feto y de los lactantes, y en particular para el desarrollo del cerebro y de la agudeza visual.”59
Existen varios tipos de sustancias prostaglandinas, la mayoría elaboradas con la colaboración del ácido araquidónico. Sin embargo hay dos de éstas sustancias que son fundamentales, la prostaciclina y el tromboxano. La prostaciclina disminuye la coagulación de la sangre y el tromboxano favorece el proceso de coagulación. Estas dos sustancias son antagonistas, sin embargo para que exista un equilibrio entre estas dos sustancias, se lo logra a través de una buena alimentación, sobre todo con alimentos que contengan ácido linolénico.