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Efectos fisiológicos: agua-luz

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4 ¿Cuáles objetos?

5.1. Efectos fisiológicos: agua-luz

A continuación, se indagarán estos dos elementos pues considero que son los más importantes para el tema de la experiencia del descanso. No obstante, se percibe un poco la inclinación hacia uno de ellos dependiendo de mi experiencia, las circunstancias y las implicaciones de que se expongan en conjunto.

El agua y la luz están muy presentes en nuestra vida cotidiana, les damos diferentes funciones y destinos, no somos conscientes de la importancia y las afectaciones que se tendrían por su ausencia. Durante esta observación de comportamientos y hábitos que adquirimos en nuestra rutina en búsqueda de la experiencia del descanso, el uso que se le da a estos elementos es evidente. La mayoría están enfocados a satisfacer de manera fisiológica y psicológica, produciendo sensaciones anteriormente mencionadas como comodidad, satisfacción, paz, relajación, ligereza,

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pero, al volver a lo elemental como el agua, el ser humano tiende a percibirlos de una forma más visceral, calmar la sed, o refrescar el cuerpo, generando un mayor logro en esa búsqueda de la experiencia de descanso. Claro, con los avances y desde mi posición citadina y especialmente de Bogotá, creamos filtros para usarlos, sí, objetos mediadores entre nosotros y el estado original de estos dos elementos: luz y agua. Las condiciones de una ciudad también son filtros, la ubicación, construcciones, horarios.

Estos elementos también se filtran por acuerdos sociales, pasan a convertirse en un objeto más, ya que les atribuimos funciones y cualidades para ponerlos a nuestro servicio. Por ejemplo, en temas de higiene no pasar más de un día sin asear con abundante agua o secarse muy bien el cuerpo, se implementan procesos con cloro para su consumo humano y transformarla en agua potable, o en temas medicinales se expone a recién nacidos con ictericia a luz azul (450 manómetros) para eliminar el exceso de bilirrubina. Los objetualizamos por medio de los usos que les damos a través del tiempo; transformando su estado original y el concepto que se

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Concepto de línea. 17:00h. 2016

tiene de ellos, en beneficio propio. En el caso del agua: botella, vaso, grifo, ducha, tubería, filtro, estanque, depósito, válvula…y con la luz: en mi conocimiento básico se deben diferenciar ya que tienen diferente tratamiento pero ambas se encuentran en el mismo entorno natural y tienen un papel importante en nuestro descanso. La luz eléctrica: bombilla, pantallas, electrodomésticos, corriente eléctrica, energía eléctrica, central hidroeléctrica. Luz natural: iluminación, energía, energía eléctrica son intermediarios que nos alejan cada vez más del estado original de estos elementos y de una posible exploración del descanso como experiencia.

No todo se perdió en el camino de la evolución. Al parecer el hombre durante su convivencia con estos dos elementos sintió la necesidad de explorarlos. Desde sus primeros acercamientos se da cuenta del poder que

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tienen, con el tiempo logra atribuirles cualidades beneficiosas. Con el desarrollo y aplicación de sus conocimientos se logra hacer registro, afortunadamente esos conocimientos se conservan y se han mejorado para transmitirlos por generaciones para enseñar y beneficiar a más personas, dejando la invitación al cuidado y la conservación para seguir explorando los enigmas que esconden.

Durante la historia se han encontrado diferentes exploraciones, estudios y experimentos a los que fueron sometidos el agua y la luz, los cuales se encuentran documentados en instructivos, manuales, recetas que dan cuenta de las cualidades benéficas que tienen sobre nuestro cuerpo de forma fisiológica y psicológica. Estas, por su parte, se ven muy relacionadas con la experiencia de descanso que se busca hoy en día. Muchas de estas prácticas eran para sanar alguna dolencia, bajo

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condiciones espirituales y sagradas, con el tiempo pasaron a ser abandonadas, convirtiéndose en temas desconocidos, pero en la actualidad se han podido ir recuperando. Un ejemplo son las balneoterapias y el termalismo. En el artículo Historia del agua como agente terapéutico, Pérez y Novoa (2002) nos explican con claridad como las primeras civilizaciones, Roma y Grecia antiguas, hacían uso de estos métodos terapéuticos para buscar beneficio. La primera utilidad de estas terapias era sanar el cuerpo y el espíritu. Por ejemplo, en Grecia Hipócrates hace la observación de las heridas de los pescadores, se da cuenta de los privilegios del agua salada para la cura de heridas porque las mantiene limpias y lejos de infecciones. Con el tiempo estos conocimientos terapéuticos tomaron mucha fuerza llegando a la construcción de importantes termas públicas, donde se podían tratar diferentes dolencias físicas a través de las aguas mineromedicinales como llagas, dolores reumáticos, problemas oculares, purgas, insomnio, molestias musculares, contracturas y espasmos, dolores articulares, inflamaciones. Hasta se llegaron atribuir limpiezas y circulación de humores

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malos. Todo este conocimiento y avance quedó en un estado de involución en la Edad Media más específicamente en la Europa cristiana. Por fortuna se vuelven a retomar los conocimientos en la hidroterapia en Europa, médicos que se dedicaron a implementar y estudiar el agua como agente terapéutico. Fueron pocos los que persistieron. Gracias al desarrollo de las ciencias en biología y química, se pueden estudiar sus beneficios a profundidad llegando a utilizarse de forma preventiva en muchos tratamientos. Sorpresivamente se han mantenido este tipo de prácticas en medio de los importantes avances que tuvo la medicina en el último siglo en diagnósticos terapéuticos y técnicos. Hoy esta práctica terapéutica no solo se usa para tratar patologías o prevenirlas, también se ve un uso frecuente en las personas que se quieren liberar de la carga de la vida en la ciudad.

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Agua y luz son nuestras fuentes de energía. Las usamos para estar en equilibrio y poder continuar en constante actividad. Como se dijo anteriormente, la energía se transforma y produce movimiento. Por lo tanto, la experiencia de descanso no es sinónimo de ausencia de energía, se puede experimentar como recarga o liberación de diferentes formas e intensidades.

Volviendo a nuestro entorno bogotano, podemos observar nuestra relación con el agua y la luz analizando la utilidad que les damos para nuestro beneficio y, por medio de este, experimentar descanso. A continuación se recopilan algunas prácticas que se tienen en nuestra cultura bogotana para tratar diferentes malestares buscando satisfacción física y psíquica.

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Baños de sol: Se recomienda exponer a los bebés a los rayos solares por unos minutos, lo mejor es la luz de las nueve de la mañana o de las tres de la tarde. En los adultos también se recomienda para diferentes funciones del organismo.

Encender fuentes de luz o electrodomésticos: Aunque a varias personas les parezca extraño para otros es una práctica que les ayuda a sentirse bien, en la acción de encender se sienten seguros y acompañados.

Bañarse: Para el bogotano es una práctica esencial, desde pequeños se nos inculca como hábito que se debe adquirir para la higiene corporal.

Beber infusiones: La sabana donde se encuentra Bogotá cuenta con un clima muy frío la mayoría de veces, por eso somos fieles consumidores de infusiones de todo tipo: tinto, aromática, agua de panela, canelazo. También son recomendadas para diferentes afectaciones: dolores de cabeza, estomago, ansiedad, como energizantes, cólicos y mejoran hasta del alma.

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Poner paños: Pueden ser de agua caliente o de agua fría, también de infusiones. Se recomienda para dolores, inflamaciones, cerrar heridas, bajar fiebre. Por lo general se usa un trozo de tela limpio casi siempre un pañuelo, sospecho que por eso el nombre de la práctica, se escurre el exceso de agua y se pone en contacto con la zona afectada.

Pies en agua caliente: Para sentir los pies más relajados después del trabajo, cubrir los pies con agua tibia en un platón, puede tener esencias o plantas medicinales.

Vaporizaciones: Para aliviar problemas respiratorios y cutáneos, se recomienda hacer infusiones con las plantas, minerales y esencias específicas para cada caso. Después de que hierva la infusión, con mucho cuidado se pone el rostro sobre el recipiente para recibir los beneficios del vapor.

Refrescarse: Se recomienda para bajar la temperatura, despertar el cuerpo, despejar la mente. Por lo general después de lavar tus manos, pasa las manos húmedas por la cara, cuello y orejas, lo puedes repetir las veces que sean necesarias.

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Echarse gotas: Se usa por lo general en los ojos, para limpiar y descansar la vista. Con la cara al cielo y los ojos bien abiertos se deja caer una gota, después de unos segundos se baja el rostro y se espera a que la gota haga efecto.

Baños energéticos: En esta práctica se puede hacer uso de la luz y el agua, depende de los beneficios que se deseen tener, son recomendados para liberarse de cargas físicas y psíquicas.

Escuchar la lluvia: Se recomienda para conciliar el sueño. Acostado en su cama déjese llevar por el arrullo del agua.

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¡Qué competencia absurda y mortal! (Lafargue,

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