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Des¿cansado?

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Academic year: 2020

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UNIVERSIDAD DISTRITAL FRANCISCO JOSÉ DE CALDAS

FACULTAD DE ARTES ASAB

PROYECTO CURRICULAR ARTES PLÁSTICAS Y VISUALES

PROYECTO DE GRADO DES¿CANSADO?

PRESENTADO POR: DANIELA OSPINA LIZARAZO TUTOR

MARIA JOSE ARBELAEZGRUNNDMAN BOGOTÁ

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Agradecimientos

A mi familia

A mis amigos

A mis profesores

A la facultad de artes

A la Biblioteca Julio Mario Santo Domingo

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Índice

Prefacio

1. Espacio corporal

1.1. Distancia íntima 2. Espacio habitual

2.1. Distancia personal 3. ¿Qué es? Y ¿qué no es? 4. ¿Cuáles objetos?

4.1. Objetos elementales/objetos compuestos 4.2. Uso de fábrica

4.3. Modo de uso

4.4. Manual del fabricante 4.5. Objeto transformador 4.6. Antes del objeto 5. Elemental

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Prefacio

El siguiente texto es una recopilación de exploraciones, consultas, teorías y reflexiones sobre el descanso como experiencia. La manera de abordar el tema parte desde autoexploraciones de recuerdos y sensaciones, donde resalto lugares y acciones, y también a partir de lo conceptual, donde encuentro que tiene muchas variables y su amplitud me hace hallar asociaciones con las exploraciones previas, logrando realizar un análisis dentro del contexto en el que vivimos.

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tiempo, me doy cuenta que creamos un lenguaje para lograr mejores experiencias de descanso, pero la implementación de dichas instrucciones se ve reflejada en toda actividad de nuestra cotidianidad, haciéndonos dependientes de nuestro propio sistema.

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la función y su contraparte, la inutilidad, jugando con la percepción del espectador.

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1.

Espacio corporal

Se baja del auto de su padre y sube corriendo las escaleras

Pero algunos días subía al columpio un par de minutos

Se sentía ligera, feliz y con energía Almorzaba con su hermana

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Es curioso cómo nos pasamos la vida deseando, buscando, persiguiendo ese momento del día donde nos sentimos plenos, con ganas de retomar, y nos invade la esperanza, los sueños por cumplir.

Y entonces, el cuerpo se relaja pero el cerebro sigue trabajando inevitablemente. La mente trae a tu cabeza los deberes, la angustia, la pesadez, el futuro que nadie puede controlar pero deseamos tener en nuestras manos.

Son las tres de la tarde mientras se baña Se viste con su pijama y aunque es viernes Debe adelantar las tareas para la otra semana

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inconscientemente pero igual nos compensan aunque no lo notemos. Muchas veces se necesitará de esfuerzo, dolor y sacrificio para darnos cuenta de que lo que sentimos es satisfacción y que la merecemos.

Pero en este mundo sentimos la necesidad. Nuestro cerebro y su incansable actividad nos obliga a estar en constante estimulo. Y terminamos llenando de actividades ese corto tiempo del día que necesitamos para relajarnos.

Acostada sobre la cama Dejaba caer su cabeza Y veía el mundo patas arriba

Podía imaginarse caminar sobre el techo Sentía sus ojos pesados

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Al final del día; en ese día especial que teníamos libre, terminamos cansados, es normal, un cuerpo después de una jornada siente fatiga. Hay días en que me levanto y solo me dedico a satisfacer mis necesidades básicas: comer, ir al baño, cumplir uno que otro antojo (leer, ver películas o algún programa, tomar el sol) y de igual forma termino cansada. Pero, ¿cansada de qué?, si no hice nada ¿Será que insistimos en llenar nuestro día de actividades para cumplir la idealización de sociedad feliz y realizada? Me atrevería a decir que todo ser humano, al final de su jornada, busca un lugar especial donde se siente cómodo física y mentalmente. Por lo general es el hogar, sin importar la apariencia de este. Cuando no es así, instintivamente lo buscamos, no siempre es un lugar privado, a veces necesitamos de público, pero en algún momento del día lo necesitamos.

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–¿No te acuerdas? –me decía mi mamá mientras almorzábamos–. Cada vez que entrabamos a algún lugar nuevo tenías que ir al baño, yo no sé por qué, pero muchas veces no tenías ganas, solo entrabas, mirabas y salías.

-No recuerdo eso –dije mientras masticaba–. Recordé mi gusto por mirar qué es lo que guarda la gente en el baño, es otra forma de

presentarse. Claro, eso después trascendió a las alcobas.

-Y todavía lo haces, ¿no? Duras horas cuando vas a algún baño.

Me rio y no le doy respuesta.

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Los objetos en una habitación siempre tienen algo que contar de las personas que lo habitan. Son como extensiones del cuerpo o son moldeados por nosotros; íntimos, por eso los alejamos de la vista de extraños y ponemos paredes dividiendo nuestras experiencias en el mismo espacio.

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1.1.

Distancia íntima

Apartamento

Alcoba: En mi infancia vivía en un apartamento de cincuenta y dos metros cuadrados en un segundo piso. La alcoba era pequeña, tenía una ventana con reja, techo de madera, un bombillo en la pared, en la otra una repisa con juguetes y fotos, una puerta, un armario y dos camas idénticas. Compartía la alcoba con mi hermana, ella es mayor dos años.

Mamá

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Mi cuerpo relajado mantenía una temperatura perfecta, me perdía en su arrullo y casi nunca la sentía cuando se iba.

Tía

Mi tía me cargaba en su espalda después de cepillarme los dientes, me dejaba en mi cama y me daba muchos besos pero antes de despedirse me preguntaba las capitales de los departamentos, las tablas de multiplicar o cualquier lección de las tareas.

Se despedía recordándome que tenía que madrugar, enumerando los útiles para el día siguiente y mandándome besos de lejos.

Papá

Mi padre sentado en la cama siempre nos preguntaba qué tenemos para el día siguiente, después se recuesta y nos contaba historias.

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23 Hermanita

Ella, sentada en su cama. Juntábamos las camas para jugar o dormir, inventábamos historias usando todos los espacios de la habitación.

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Podía pasar horas en nuestra alcoba, no importaba si estaba sola, me entretenía mirando por la ventana a los vecinos pasear los perros, algún carro estacionarse sin que saliera ni entrara alguien, a los niños practicando fútbol los fines de semana. Me sentía tranquila y protegida, era un lugar especial, no tenía preocupaciones por las tareas de inglés o matemáticas, podía leer, dibujar, bailar, jugar, gastar mi tiempo libre como quisiera antes de irme a dormir.

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conteo de cuánto se demoraba el trueno. Nuestra alcoba tenía buena vista, verde muy verde, un canal, detrás un vivero y un parque con cancha de futbol. Despejada, por eso podíamos disfrutar de los relámpagos, de los juegos pirotécnicos, de buscar figuritas en las nubes y del sol de venados. También se prestaba para presenciar cosas por primera vez: un muerto, una lechuza, un disparo.

En el armario nuestra ropa estaba separada .También guardaban las cosas de navidad, usábamos las divisiones como escaleras y, claro, no faltaron los accidentes. Yo no lo recuerdo pero mis padres me cuentan cómo se veía mi dedo anular después de ser machucado por una bisagra de una de las puertas. En un apartamento pequeño y lleno de cosas era complicado encontrar buenos escondites para jugar. Pero sí recuerdo con claridad a que olía ese armario. Era una mezcla entre plastilina, muñecos de plástico y bubble gummers.

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aguantó fiebres delirantes donde las siluetas se transformaban en gigantes dinosaurios que me hacían hablar y hablar entre sueños. En los días tristes solo hacía falta recostarse un poco, mirar el techo buscar formas en las manchas de la madera o leer una fábula de las 365 que traía el libro.

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Casa

Alcoba: Desde mi pubertad hasta el día de hoy vivo en una casa de dos pisos. Nuestra alcoba es un poco más grande, tiene una ventana con marco negro, el bombillo está en el techo de madeflex blanco, en una pared la repisa de siempre, una puerta blanca, un armario y las mismas camas idénticas. Sigo compartiendo la alcoba con mi hermana.

Mamá

Sentadas en la cama, me repetía por tercera vez mi falta de interés en mis notas escolares, me pedía más dedicación. Su cansancio laboral y corporal combinados con mi actitud nos hacían discutir.

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29 Tía

Después de cenar me preguntaba cómo iban mis tareas. Se asomaba a la alcoba, me daba un beso, me acariciaba el pelo y me decía que le faltaba poco para terminar el libro que me dejaron en la clase de español. No me dañes el final que me está gustando, me repetía.

Ahora me la paso en la habitación donde dormía, ella se fue a seguir su labor de nana, pero cuando la visito me sigue consintiendo como si tuviera cinco años.

Papá

Me daba un beso en la frente, me insistía en madrugar porque ese día había llegado muy tarde al colegio, que dejara todo empacado para no demorarme en salir y, como siempre, que dejara dormir a la gente del chat, que ellos también tenían que madrugar.

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30 Hermana

Una noche se dio cuenta que me levanté dormida, me preguntó para dónde iba y como no respondí me llamó por mi nombre para que volviera a la cama, le hice caso, seguí durmiendo pero yo no recuerdo nada.

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Parece un lugar tranquilo, no me puedo quejar, eso es lo que más me gusta de mi barrio, pero esa es otra historia. Se perciben ruidos detrás de la pared, es señal de que es una pared sencilla y solo es necesario hacer silencio para enterarme de que están discutiendo y qué música les gusta escuchar. No me incomodan esos ruidos, puedo seguir durmiendo plácidamente. Las cortinas filtran la luz de forma especial, permitiendo que entre pero que no pasen rayos directos y eso es un buen ambiente para seguir haciendo pereza por un rato más, es placentero pero no duradero.

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pesadilla que se confunda con la realidad y me sorprenda llorando o sudando angustiada.

A pesar del gusto por estar en mi cama no me siento cómoda si tengo que estudiar en ella, es un lugar que encuentro muy especial y no puedo interrumpir su armonía, puedo leer literatura y ver películas, pero no hacer ensayos ni lecturas académicas. ¿Está de malas pulgas?, pero si se acabó de levantar, dijo mi tía. Me quedé dormida y tengo tareas, respondí.

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33 la razón por la que

sigo haciéndolo, el placer de la sensación fresca y ligera en la piel es relajante. Quince minutos para

sentirme renovada. Mi madre seguía llamando, hace seis años que ya no lo hace pero puedo sentir el conteo, no hay necesidad de escucharlo. No me gusta el agua tan caliente, disfruto que caiga fría en mi frente y no me deje oír el exterior, ese zumbido relaja. ¡Media hora, Daniela!, ¿Qué es lo que tanto haces? Hace quince minutos que cerraste la llave, ¿quince minutos para secarte?

Uno, dos, tres… uno, dos.

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Mazatzin 36

Alcoba: Viví por un semestre en otra ciudad, en una casa que compartía con dos amigos y otras cuatro personas. Mi alcoba estaba ubicada en la primera planta, era espaciosa, dos ventanales de piso a techo, en medio un espejo, dos bombillas: una blanca la otra amarilla, una cama doble, al lado derecho una mesa de noche, al izquierdo una silla, en una esquina una mesa y silla hacían de escritorio, en frente un armario y la puerta que daba a la sala.

Los vecinos de arriba

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36 Los vecinos del fondo

Rara vez los sentía entrar o salir por el portón, uno de ellos era más sigiloso que el otro. Los escuchaba cuando ya era muy tarde y yo estaba casi dormida.

Amigos

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Supe por cinco meses y veintisiete días lo que era tener una habitación solo para mí y me gustó bastante. Me gustaban esas dos ventanas que dejaban entrar bastante luz, tenía más ventanas que paredes, podría decirse que tenía luz las veinticuatro horas, porque por una de ellas la bombilla de la calle iluminaba lo suficiente para distinguir los otros objetos.

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frescas. El clima me agotaba más de lo normal pero no por eso me acostaba temprano, los días eran más largos que las noches, fácilmente podía estar despierta a las tres de la madrugada.

Si usé cinco veces chaqueta fue mucho y no usé más de dos, mis chaquetas se quedaron en ese armario armable de tela los cinco meses. En cambio, tenía que cambiar mis camisetas muchas veces a la mitad del día, pero andaba en ropa ligera y no hay nada más cómodo y práctico.

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Me hacía falta mi jardín, mis rosas, la hierbabuena, la menta, el olor a tierra. Seguía atravesando toda la casa para subir a la terraza, no tenía ni una planta, siempre regaba unas macetas con tierra cuando lavaba la ropa, por alguna razón me hacía sentir bien, lavaba por la tarde, no había sombra para soportar los treinta grados, así que aprovechaba para disfrutar la hora del atardecer, pero con el paso del tiempo resultó anocheciendo hasta las nueve. Subía y me quedaba con los ojos cerrados con la cara al sol, lo necesitaba, ladrillos por donde veía, pero me salvaba el cielo.

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2.

Espacio Habitual

Es sábado por la mañana

Todos acomodados en un carro cuatro puertas Los adultos alzan a los niños

El conductor pide agua

El copiloto pone un CD de salsa

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Son días sagrados: Semana Santa, puentes, festivos, semana de receso, navidad, año nuevo… En el país donde abundan los días festivos, porque nos sobran excusas para tomarnos el día. Planear, separar esos días como si se tratara de una cita médica. Solo esas fechas resaltadas en el calendario con diferente color son las que contamos todos los años y empezamos a destinarles algún paseo, salida, plan, fiesta.

Hombres sentados en sillas plásticas Mujeres acostadas con toallas en la cabeza Niños corren de las duchas a la piscina Abejas merodean en los vasos

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rutina. Con la finalidad de sentirnos renovados, tranquilos, con más energía para cuando retornemos a la ciudad.

Es difícil dejar tu vida de ciudad atrás y sin querer terminas hablando del trabajo, los deberes, las deudas, los problemas. Sintiéndote agotado y sin ganas de volver al día siguiente a comenzar una vez más con la vida de ciudad. Y, como si se tratara de una separación sentimental, tratamos de aprovechar hasta llegar al exceso, todos los placeres que nos ofrece el lugar elegido para las vacaciones.

La piel tostada por el sol Ojos rojos por el cloro El pelo mojado gotea

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El cansancio del día se siente satisfactorio, se pasó el tiempo, llegó la noche, queremos seguir disfrutando, no podemos desaprovechar, estamos de viaje para disfrutar y descansar. No hay que perder el tiempo, todavía queda mucho por hacer, ir a los juegos de mesa, salir a conocer, probar nuevas comidas, jugar en la cancha, salir a bailar. Inventamos cualquier actividad para sentirnos libres de preocupaciones y deseamos que esto sea para siempre, que dure más de lo que planeamos.

Es inevitable, después de tanto, el regreso es doloroso, físico y mental. De todas formas, nos convencemos de que estamos más descansados, con más energías para volver. Empacar y desempacar maletas no es tan divertido. Ya se acabó el día de fiesta, extrañamos estar en aquel lugar, planeamos volver el siguiente año, finalmente disfrutamos a nuestra conocida alcoba.

Corre por la arena caliente

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47 Moja su cuerpo

Se sumerge cuando viene una ola

Con el tiempo viajas pero no buscas el exceso si deseas descansar y hacer una pausa en la rutina, frecuentas lugares, no te cansas de ellos. Buscas que sean acogedores, como si no hubieras salido de tu casa. Te gusta sentir esa nueva alcoba, sueñas con ella, pero no la deseas para siempre, es para darse un respiro, para sentir que eres otro.

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que nos hacen sentir útiles, nos impulsa a volver porque se crean vínculos para revitalizar nuestra vida.

Dormir en catre Dormir en silla Dormir en hamaca Dormir en estera Dormir en aislante

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lugares como especiales, creando la sensación de paz cuando estamos en ellos.

–Pero es mejor que fa-falte y no que so-sobre.– decía mi padre mientras empacaba en la misma maleta de siempre todo un botiquín de primeros auxilios.

–Solo son tres días. –le dije–. Yo todo lo empaqué en este bolso grande.

–Uno nunca sabe –me dijo revisando que más podía meter en esa maleta.

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2.2.

Distancia personal

En la ciudad

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52 Manuel

Lo despiertan los lengüetazos de su perro. Tiene que levantarse y abrirle la puerta. Dolor en la espalda, dolor en los ojos, dolor en las piernas, dolor en la cabeza. Hace siete horas daba un sorbo largo al vaso de su cerveza, miraba sentado en una silla cómo sus amigos pedían otra ronda para la mesa. No son muchos, los mismos de siempre, de todos los jueves. Las luces eran tenues y ya con cinco rondas encima se sentía relajado, su cuerpo respondía más lento, no lo atormentaban sus deberes, hablaba por inercia. Sabía que con la séptima estaría eufórico y cambiarían de bar.

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53 Ernesto

Sentado en una tienda esquinera descansa los pies de caminar media hora, sabe que debe retomar camino. Lo hace todos los días muy temprano. Busca dónde almorzar si le dan ganas. Ya no tiene que cumplir horarios, camina para no oxidarse en las cuatro paredes de su casa. No puede quedarse en ella, la norma dice que a su edad se puede dar el lujo de descansar, el responde con ceño fruncido. Eso lo dice la gente floja y con falta de oficio. Nadie sabe, ni sus hijos, por dónde camina todos los días. Solo se sabe que no puede dejar de hacerlo, que lo mantiene vivo. Si no sale es porque está enfermo.

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Ilustración para postales. 2015

Parque: Correr, gritar, dar botes, perseguir cometas…olor a pasto.

Enrique

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Cuando es domingo se levanta más tarde y lleva a sus dos hijas. Hace que den una vuelta al parque, luego las hace caminar en el pasto sin zapatos y abrazan un árbol por unos minutos.

Patio: Esperar la orden. Saber que dentro de poco sonará el timbre, pito, silbido, campana que denota euforia, porque se sabe que no hay tiempo que perder encerrado en el mismo recinto de siempre.

Laura

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zeta camiseta, zeta zeta camiseta...Subían el caucho a la rodilla. Laura seguía en juego.

Salir de la ciudad

Carretera: El murmullo del viento se cuela por la ventana. Golpea en la cara, duele pero refresca. Todo pasa con velocidad: vacas, gallinas, casas, carros, hasta te puedes llegar a marear.

Los olores pasan bruscamente con la misma velocidad, a veces huele a pasto, a comida de pollo, a flores, a comida, a palo quemado…

Jorge

Se baja del carro y se estira. Camina alrededor del carro mientras lo revisa con la mirada, camina hasta el baño, paga y se sube de nuevo al carro.

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frenos, aceite y aire. Selecciona las cosas imprescindibles para manejar: bayetilla, agua para el carro, CD, MP3, gafas de sol, toalla, comida, agua, maní, frutas, chicles. Tener la mirada fija en el camino, pero estar atento de todo lo que te rodea. Suena muy complicado pero me siento feliz y mucho más tranquilo, lo disfruto, saber la responsabilidad que llevo en las manos me hace sentir útil.

Campo: De pie, recostada en la pared, resguardada por el alero, mientras la neblina sube y deja ver el maizal. Se escucha el tronar de la madera quemándose, come sentada en bultos con tusas. Sale el sol, recoge la varita, amarra en el extremo un retazo rojo, un perro guardián y una gorra. Es hora de jugar.

Stella

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Después de apartar los terneros pueden comer y descansar, pero caen profundos en un sueño repentino. Era un borrachero el que les daba sombra. Somnolientos y atontados los levanta afanado un tío, no entendían qué pasaba, el tío refunfuñaba algo sobre los terneros. Pasaron más de dos horas ya no había casi luz. En ese árbol no se puede dormir, cómo se les ocurre.

Colección de bañistas. 2015

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abejas. Con el sol a medio día no se ve el fondo azul cristalino, es un caldo de cuerpos y flotadores.

Tatiana

Vive más cerca de los balnearios que del centro de la ciudad, por eso no es raro que pase los fines de semana en el municipio más conocido por los rolos para calentase. Un par de días tomando el sol con unas cervecitas no está nada mal.

Llama a sus amigos de siempre, la recogen y en menos de dos horas ya están echados en las asoleadoras rimax planeando qué hacer en la noche de sábado. Dos historias y la foto #love #piscina #elmejorfinde.

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60 Juan

Sentía la brisa húmeda del mar cuando salía de su oficina, se acercaba al muelle y tomaba un par de fotos al atardecer. Podía darse el lujo de pasarse todo el fin de semana metido en él. Durante un año volvió su residencia un destino paradisiaco y de descanso.

Tenía siestas a medio día, en la hora del almuerzo, con ese calor nadie trabaja. Todo está cerrado. Terminaba de almorzar, prendía el ventilador y media hora de siesta. Me ha costado retomar el ritmo de Bogotá, me siento mamado.

Rio: Resbalosas piedras, olor a leña. Se camina hasta la orilla del río con todo y ollas porque corre brisa fresca, cada uno lleva su plato y toalla.

Aurora

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62 11. SOMNUS BOGOTÁ

La especie bogotana se caracteriza por tener horarios de trabajo en su mayoría diurnos, que dura en promedio 8 o hasta 12 horas. La hora de levantarse varía en tres grupos de 3am a 5am de 5am a 7am y de 7am a 9am estos cambian drásticamente en los fines de semana, festivos, puentes, vacaciones. Durante el día experimentan ocasionalmente lapsos cortos de reposo y sueño.

No considerado como un componente del comportamiento, el sueño es un periodo de inmovilidad en el cual la especie bogotana no responde al medio ambiente. Aunque su propósito es equilibrar, restaurar, conservar energía.

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3.

¿Qué es? y ¿qué no es?

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Pensar en el concepto descanso me hizo indagar en palabras que en nuestro lenguaje cotidiano tienen similitudes. Quietud es un término que relacionamos con el reposo del cuerpo, pero en la naturaleza todo ser está en constante movimiento. Desde el origen del universo hasta en actualidad se ha transferido esa energía haciendo que el ser humano esté en actividad física y mental. Como se expone en el capítulo Turistas y vagabundos del libro La globalización: consecuencias humanas de Zygmunt Bauman, define cómo el hombre comunicador ha creado tecnologías para un continuo movimiento, con el fin de estar siempre conectados por el instinto de conocer y explorar que persiste con el tiempo. Por lo tanto, se hace imposible el estado de reposo al estar rodeados de una constante necesidad de estar siempre en avance que nos impulsa al continuo consumo, creando sensación de ansiedad, convirtiéndonos en consumidores insaciables y divididos con el fin de que se mantenga ese movimiento en el mundo.

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sociedad: primero, negativo por la pérdida de tiempo productivo y con este la pérdida de dinero; segundo, como algo positivo en el desarrollo socioeconómico, ya que en este el tiempo libre es producido y reproducido como un bien social, (Zamora & García, 1988). Al parecer, lo que importa es el uso que se le dé a ese tiempo, si es que lo tenemos. Recordemos que las personas que cuentan con ese tiempo libre en su mayoría son aquellas que han logrado un estatus social. Tiempo libre no se considera las horas de actividad doméstica dedicadas para dormir, comer, transporte o vacaciones. En teoría, es con el fin de realizar actividades que ayuden al desarrollo de personalidad y aptitudes para que en las horas de trabajo la persona pueda desempeñarse de una mejor manera, teniendo la posibilidad de aportar conocimiento.

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trabajando o estudiando, considerando que los horarios de estas actividades mínimo son de ocho horas y se extienden con las horas no presenciales que llaman. Por lo tanto, se cree que dichas actividades son un desperdicio o un capricho.

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hoy, diversión y comida, restringiéndolos al papel de espectador únicamente.

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que nos brindan comodidad tanto en nuestros deberes como en el tiempo libre y para las necesidades básicas. Podemos creer la idea de que no debemos sentir sacrificio para realizar ese trabajo que no quieres hacer y, al tiempo, puedes jugar y ver la televisión. Adicionar esa sensación de comodidad todo el día nos vincula a los objetos que nos ayudan con esas actividades, sintiendo quizá algo de paranoia cuando fallan, dañan y pierden ya que son aliados personalizados.

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4.

¿Cuáles objetos?

Almohada ƒ. Colchoncillo para reclinar sobre él la cabeza

en la cama. Siempre estoy en la cama al lado de un montón de cobijas.

Me sacude contra la cama, me aprieta por los lados, dos golpes más y me tapa con el cubre lecho. Después de poner todo ese montón de cobijas es mi turno, me ubica en la mitad, se acuesta, apoya su cabeza y me abraza con su brazo izquierdo.

Cama ƒ. Mueble para descansar y dormir, formado por un

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soportado son cuarenta y cinco kilos hay noches en que se multiplica, pero es esporádico.

Duerme sin dificultad desde pequeña, se despierta, pero no se levanta de inmediato. En los días en que no hay afán se vuelve a acostar con su pelo húmedo por la ducha. Todos los días al levantarse se estira cuan larga es, pone los pies en punta, arquea la espalda, suenan los huesos, se queja, estira los brazos, apoya los codos y logra sentarse, abre las piernas, junta los pies, se deja caer de frente unos segundos, se sienta, baja los pies al tiempo o primero el derecho. En cambio, para dormir es distinto, se acuesta, frota un pie contra el otro, sube los brazos y después de un par de minutos queda dormida.

Cepillo de dientes ƒ. Instrumento formado por filamentos

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Moja mis cerdas con un hilito de agua, me introduce en su boca, con su mano derecha me hace frotar las muelas y dientes, me lava con abundante agua, enjuaga su boca, pone poca crema dental en las cerdas, vuelvo a frotar sus dientes con más dedicación.

Después de un rato me saca de su boca, me lava con abundante agua, enjuaga su boca varias veces, vuelvo a cepillar, se mira los dientes en el espejo, me sacude, me seca y vuelvo al lugar de siempre.

Cobija ƒ. Cubierta Amér. Manta. Somos más de tres y de

diferentes tamaños, una para dormir otra para estar en la casa, esas dos para tender la cama, aquella para doblarla y usarla para dormir, esa para viajar y una que esta prestada.

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Chancleta ƒ. Zapatilla sin talón. Somos su perrito faldero

dentro de la casa, siempre al lado de la cama, el sofá, la silla del comedor, la silla del estudio.

Siempre con los pies descalzos no importa si hace frío, los pone en el piso tanteando dónde estamos, un movimiento rápido de sus dedos largos nos ubica y nos calza. Después de la ducha nos pisa y da giros sobre nosotras hasta coincidir los pies con la indicada.

Ducha ƒ. Agua que, en forma de lluvia o chorro, se hace

caer sobre el cuerpo para limpiarlo, refrescarlo, etc. 2 Aparato o dispositivo por donde cae ese chorro. Siempre viéndola en plano picado, desnuda, no es alta, apenas alcanza a tocarme con la punta de los dedos.

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con un suave balanceo, en su cara se ve que disfruta el agua, gira la perilla rápidamente a la izquierda, acaricia su pelo y lo escurre varias veces, sube la barbilla, veo su rosto y gira con fuerza a la derecha hasta que dejo de sacar agua, escurre su cuerpo y pelo con las manos.

Jabón ƒ. m. Pasta que resulta de la combinación de un

álcali con ácidos grasos; es soluble en agua y se emplea como detergente. Un mes es lo que duraron los anteriores, a veces un poco más, la espero todos los días para girar en sus manos.

Moja todo su cuerpo, me hace resbalar por él, hace más presión en los hombros y en la cintura, el baño empieza a invadirse de mi aromatizante, me hace girar en sus manos y frota en círculos su cara.

Peinilla ƒ. 2 Col. y Ecuad. Peine alargado de una sola

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Todas las mañanas, con el pelo húmedo, desenredo desde las puntas, dos, tres pasadas, después desde medios y por último pasadas largas desde la raíz a las puntas, cierra los ojos mientras pasa ambas manos por las raíces masajeando el cuero cabelludo hasta las puntas, quita los pelos que se caen y vuelve a dejarme en el mueble del lavamanos.

Ropa ƒ. Cualquier prenda de tela, especialmente de

vestir. Somos talla S, XS, 6, 30A.Predominan los tonos oscuros. Vestidos, faldas, pantalones, camisetas, camisas, chaquetas, buzos, ropa interior, medias, media pantalón. Desabotona el pantalón, lo baja hasta las rodillas, se sienta en la cama, desamarra y quita los zapatos, se quita el pantalón y las medias, se estira, acaricia los pies, se quita la camisa, desabotona el brasier y se pone una camiseta fresca, nos recoge y nos deja a los pies de la cama o nos cuelga.

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loza fría de la cisterna, sigue de pie frente a espejo, entra a la ducha.

Rueda ortopédica/ Rueda ƒ. Pieza de forma circular y de

poco grueso, que puede girar sobre su eje. Ortopedia ƒ. Rama de la medicina que mediante prótesis corrige las anomalías anatómicas o funcionales del cuerpo humano. Con sus manos no muy grandes, me aprieta convirtiéndome en elipse por unos segundos.

El dedo pulgar abraza a los demás dedos por la falange proximal contra la palma de la mano y truenan, no es suficiente, yo siempre estoy dispuesta en la mesa del escritorio, me pone en medio de su mano y aprieta sintiendo cómo se esfuerzan sus músculos y tendones.

Sábanas ƒ. Cada una de las dos piezas de lienzo que se

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Sacude, estira, dobla, acaricia para sacar las arrugas, destiende la cama hasta la mitad, mete los pies entre las dos para sentir el frío, frota sus pies.

Taza para el café ƒ. Recipiente pequeño de porcelana u

otro material, con un asa, usado para beber. Le gusto cuando estoy caliente, me busca por la mañana, después de almuerzo, onces, medias nueves, a la media noche, sola, acompañada, no importa si hace frío o calor. Después de servir el café caliente, me toma en sus manos, me apoya en su barbilla y boca, me hace rodar mientras olfatea el aroma del café, da sorbos pequeños, respira, sigo cliente, me ubica en sus pies.

Zapatos ƒ. Calzado de cuero o fieltro. Soportamos su peso

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pies, se pone las medias y nos coloca en sus pies delgados, no cambia de talla hace diez años.

Lista de objetos que se dedican a satisfacer necesidades básicas, ninguno fue creado para ofrecer descanso, pero

se relacionan por su uso ya que proporcionan alivio y comodidad.

4.1.

Objetos elementales / objetos

compuestos

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los objetos, si no, la tenemos por medio de acuerdos sociales.

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Como no puedo responder lo anterior, decido clasificar los objetos no por su función y utilidad que recae en la persona o su criterio, sino por una característica de fabricación, es decir, para el sentido que fueron destinados a estimular. Por ejemplo: Parlante para el sentido de la escucha o el jabón para el sentido del tacto. Aun así, no es tan fácil clasificar ya que los objetos sufrieron transformaciones con el paso del tiempo y se volvieron más complejos. Como resultado tenemos un solo objeto que tiene múltiples funciones dirigido a diferentes sentidos.

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necesite descansar. Se propone pensar su uso como método para lograr estas experiencias, comprender la relación personal que se ha creado y alimentado con el tiempo. Por último, dudar de nuestra incapacidad de vivir sin algunos de ellos.

4.2.

Uso de fábrica

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intuitivo de sus funciones por parte de aquellos que los producen” (Moles, 1974:54). Con la llegada de la civilización industrial la fabricación se ve obligada a hacerse de manera masiva. Por ello, la eficiencia del producto pelea la posición con la manufactura. Ya no se puede fabricar el mismo objeto, se gasta mucho tiempo y dinero, por lo tanto, no es rentable. Se empieza a restructurar el objeto para llegar a su función o el conjunto de ellas que lo vuelven útil y poder sacar nuevas ideas de fabricación y diseño enfocándose en lo que se desee más: durabilidad, aspecto, rendimiento, practicidad, con el fin de llegar a manos de nuevas personas.

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4.3.

Modo de uso

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Entra en juego la diversidad de pensamiento, se escoge por costumbre, referencia publicitaria, precio, diseño. En casa, con los cerillos en la mano, empujamos con un dedo la cajita interna, se abre por el extremo de las cabezas, cerramos, empujamos por el otro extremo, se abre el extremo de los palos, sacamos uno, ubicamos el dedo entre la unión de la cabeza y el palo, apoyamos sobre el extremo de la caja donde está la lija, un movimiento rápido haciendo fricción, retiramos el dedo rápidamente y tenemos el cerillo en funcionamiento. ¿Cómo aprendimos a prender un cerillo de forma mecánica como lo hacemos hoy?

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dirigido al tacto, por lo tanto, la exploración que realiza el hombre sobre este objeto es directa, no necesitaría de instructivos porque se ha transmitido el conocimiento de los pasos por tradición oral o también por imitación al verlo en nuestro contexto desde corta edad.

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4.4.

Manual del fabricante

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Cuando el objeto falla, o no procesa como nosotros esperamos, es el momento donde recordamos que debe estar acompañado de un material técnico en el que nos podamos apoyar. En medio del desespero y la frustración se trata de digerir la información que nos brindan lo más rápido posible porque ya no tenemos tiempo que perder, necesitamos solucionarlo en ese momento o cambiarlo. Al ritmo que vivimos no podemos darnos el tiempo para pensar soluciones.

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Seguimos instrucciones con el fin de que funcionen y poder cumplir con las actividades requeridas, ese sentimiento de acompañamiento o supervisión trasciende cualquier situación diaria. Al parecer sentimos la necesidad de esperar órdenes, como si nuestro cuerpo y mente tuvieran funciones mecánicas con cualidades de objeto. Crecimos en ese contexto, nos parece extraño que no tengamos que seguir una indicación, nos dejan decidir o llega el momento de hacerlo y no sabemos qué hacer. Las soluciones están impresas, se pueden consultar, si no sirve se puede cambiar ¿Pero qué pasa cuando no existe manual? ¿No podemos crear lineamientos personales?

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Frases enumeradas que no llevan más de un verbo, acompañadas de la ilustración del mismo. El manual no se limita a decirte cómo usar el objeto, también te está dirigiendo para que lo uses, se necesita de ambas partes, de que tú también sigas los pasos y cumplas para que el objeto te obedezca con la función asignada. Esto hace que la relación objeto-humano sea más cercana. Necesitamos un manual para toda actividad diaria, para que nos digan qué debemos hacer en nuestro tiempo libre, cómo sentirnos, antes, durante, y después de tomar nuestras vacaciones y si no te sientes de determinada forma estás fallando, estás haciendo algo mal. No estas siguiendo la instrucción.

4.5.

Objeto transformador

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mucho de un ordenamiento objetivo, pues los muebles y los objetos tienen como función, en primer lugar, personificar las relaciones humanas, poblar el espacio que comparten y poseer un alma” (Baudrillard, 1968:14). Los objetos toman rol en nuestra vida, se sienten próximos y podría decirse que se forman lazos íntimos cuando se trata de experiencias tan personales como la de descansar. Como el ejercicio que se hizo al comenzar este capítulo, ¿Qué objetos?, qué podría decir de mí un objeto que es muy cercano y me atrevo a ponerle voz, mi voz para indagar desde su posición de objeto creado para cumplir funciones.

Abre todos los cajones Busca debajo de la cama Revisa la ropa sucia No está

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Al personificar los objetos nos sentimos identificados, es un reflejo de nuestros deseos, el ideal de objeto lo hemos creado y elegido. Hacen parte de nuestra morada, de los lugares más íntimos. Es en esa situación donde nosotros como seres humanos, encontramos alivio y comodidad. Somos sensibles a cualquier tipo de cambio en ese lugar, por más descuidados que seamos, nuestros sentidos perciben cualquier alteración, son objetos muy cercanos y así sean cambios planeados o no, modifican nuestras sensaciones psicológicas y fisiológicas.

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cobija que siempre lleva con ella a cualquier viaje para poder dormir.

Al adquirir características deja de ser ese objeto frío y alejado que solo cumple y se desecha. Ya sea un objeto elemental o compuesto, si se tiene un vínculo creado por recuerdos de experiencias, los lazos con dicho objeto se fortalecen como si se tratara de una relación con una persona. El objeto, al lograr ese grado de afecto, gana un lugar en nuestra rutina y aprovechamos al máximo su función.

Se despierta temprano, no necesita del despertador ya el cuerpo se acostumbró a levantarse a la madrugada, trata de cerrar los ojos y conciliar el sueño, pero no puede, la cama tiene la temperatura ideal pero no puede seguir durmiendo.

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golpea muy cerca de las llaves, dura unos quince minutos tratando de ajustar la intensidad.

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El objeto es transformador desde el momento de su creación, afectando lugares y rutinas. La presencia y el valor que toma dentro de la exploración del mundo es tan fuerte que no podemos imaginar una historia y evolución del hombre sin la presencia del objeto. En este caso en particular, su papel en la experiencia y búsqueda de descanso. El objeto inmerso en este constate cambio también se pone en transformación. Por medio del uso que le damos para lograr la experiencia de descanso cambiamos su función o la adecuamos para que nos produzca sensaciones que relacionamos con dicha experiencia, comodidad, tranquilidad, ligereza.

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de los objetos, usando como antecedente la experiencia para evaluar los objetos que lo remplacen.

Difícilmente los objetos que hacen parte de la experiencia de descanso, después de cumplir su ciclo se guardan. Si revisamos la lista de objetos que se hizo al comienzo de este capítulo son pocos los que se pueden guardar por esta carga de afecto, nos interesa más su rendimiento, la función que cumplen; se conservaran por algún afecto relacionado, mas no por el buen rendimiento de satisfacer mi necesidad.

4.6.

Antes del objeto

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más grande que no podemos o queremos experimentar en su forma más pura.

Cambiamos con más frecuencia nuestro cepillo de dientes y nuestras sábanas por miedo a las enfermedades, porque las nuevas noticias nos dicen que es beneficioso para nuestro cuerpo y por esa razón nos vamos a sentir mejor. Cambiamos con más facilidad nuestra ropa y zapatos porque las noticias dicen que puede perjudicar nuestra salud y nuestra imagen personal y, en cambio, nos ofrecen novedades para que nos sintamos mejor en la sociedad. Cambiamos y desechamos con tal de adquirir nuevos objetos que satisfacen de la misma forma. Solo es cuestión de costumbre, con el tiempo se logrará encontrar ese lazo íntimo con nuestro nuevo cepillo de dientes, la sensación satisfactoria de estrenar y sentirte satisfecho también puede contar como experiencia de descanso en este sistema en el que vivimos.

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poseamos la mejor versión y tecnología en nuestros objetos para tan anhelada experiencia no logramos sentirla, solo aumentamos sus características: calidad, asequibilidad, para incrementar el estímulo a nuestros sentidos y sentirnos superiores por lograr una mejor experiencia.

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5.

Elemental

No es la misma. El agua de mi casa sabe diferente. Largas extensiones de tubería, plantas de tratamiento y leves brotes de agua se forman en la montaña para que la tengamos en la comodidad de nuestra casa. En nuestra vida moderna, aparte del buen uso que debe ser principio no ignorado, el hombre sabe que no puede vivir sin ella, que no hay vida sin ella. Como no hay vida, no nos podemos dar la buena vida. Está presente desde que nacemos, remplaza el útero de nuestra madre, se convierte en símbolo de protección y bienestar.

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disfrutar de esa sensación revitalizante y con más práctica boca arriba en la superficie sacando panza o por qué no, sumergirnos con los pulmones llenos de aire.

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maltrecha y se sumerge, se limpia, ella se lleva todo malestar, se escurre entre los dedos cuando apretamos, empapado, entrapado.

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On / off. No hay estado medio, la necesitas o no. Llena el lugar, no es discreta, siempre a las seis y media después del himno nacional debes prenderlas o te buscas una multa tonta. A esa hora cuando no distinguimos bien y la ciudad se vela de tonos azulados, ya no se espera a la oscuridad absoluta, imitar la luminosidad del día, se debe continuar.

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forma directa, el proceso de crear una imagen es en segundos.

Se cierran pero ese velo de carne deja pasar la luz rojiza de sangre, no la pueden evadir, por eso cuando se apaga lentamente detrás de las montañas y se esconde por el horizonte, la melancolía los inunda, se sienten abandonados. La psiquis se altera, el cuerpo se apaga, se encoje buscando abrigo como las flores gachas, apagadas porque el sol no las besa. El cuerpo se enfría, fatigado ya no percibe los colores vivos.

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5.1.

Efectos fisiológicos: agua-luz

A continuación, se indagarán estos dos elementos pues considero que son los más importantes para el tema de la experiencia del descanso. No obstante, se percibe un poco la inclinación hacia uno de ellos dependiendo de mi experiencia, las circunstancias y las implicaciones de que se expongan en conjunto.

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pero, al volver a lo elemental como el agua, el ser humano tiende a percibirlos de una forma más visceral, calmar la sed, o refrescar el cuerpo, generando un mayor logro en esa búsqueda de la experiencia de descanso. Claro, con los avances y desde mi posición citadina y especialmente de Bogotá, creamos filtros para usarlos, sí, objetos mediadores entre nosotros y el estado original de estos dos elementos: luz y agua. Las condiciones de una ciudad también son filtros, la ubicación, construcciones, horarios.

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Concepto de línea. 17:00h. 2016

tiene de ellos, en beneficio propio. En el caso del agua: botella, vaso, grifo, ducha, tubería, filtro, estanque, depósito, válvula…y con la luz: en mi conocimiento básico se deben diferenciar ya que tienen diferente tratamiento pero ambas se encuentran en el mismo entorno natural y tienen un papel importante en nuestro descanso. La luz eléctrica: bombilla, pantallas, electrodomésticos, corriente eléctrica, energía eléctrica, central hidroeléctrica. Luz natural: iluminación, energía, energía eléctrica son intermediarios que nos alejan cada vez más del estado original de estos elementos y de una posible exploración del descanso como experiencia.

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tienen, con el tiempo logra atribuirles cualidades beneficiosas. Con el desarrollo y aplicación de sus conocimientos se logra hacer registro, afortunadamente esos conocimientos se conservan y se han mejorado para transmitirlos por generaciones para enseñar y beneficiar a más personas, dejando la invitación al cuidado y la conservación para seguir explorando los enigmas que esconden.

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Agua y luz son nuestras fuentes de energía. Las usamos para estar en equilibrio y poder continuar en constante actividad. Como se dijo anteriormente, la energía se transforma y produce movimiento. Por lo tanto, la experiencia de descanso no es sinónimo de ausencia de energía, se puede experimentar como recarga o liberación de diferentes formas e intensidades.

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Baños de sol: Se recomienda exponer a los bebés a los rayos solares por unos minutos, lo mejor es la luz de las nueve de la mañana o de las tres de la tarde. En los adultos también se recomienda para diferentes funciones del organismo.

Encender fuentes de luz o electrodomésticos: Aunque a varias personas les parezca extraño para otros es una práctica que les ayuda a sentirse bien, en la acción de encender se sienten seguros y acompañados.

Bañarse: Para el bogotano es una práctica esencial, desde pequeños se nos inculca como hábito que se debe adquirir para la higiene corporal.

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Poner paños: Pueden ser de agua caliente o de agua fría, también de infusiones. Se recomienda para dolores, inflamaciones, cerrar heridas, bajar fiebre. Por lo general se usa un trozo de tela limpio casi siempre un pañuelo, sospecho que por eso el nombre de la práctica, se escurre el exceso de agua y se pone en contacto con la zona afectada.

Pies en agua caliente: Para sentir los pies más relajados después del trabajo, cubrir los pies con agua tibia en un platón, puede tener esencias o plantas medicinales.

Vaporizaciones: Para aliviar problemas respiratorios y cutáneos, se recomienda hacer infusiones con las plantas, minerales y esencias específicas para cada caso. Después de que hierva la infusión, con mucho cuidado se pone el rostro sobre el recipiente para recibir los beneficios del vapor.

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Echarse gotas: Se usa por lo general en los ojos, para limpiar y descansar la vista. Con la cara al cielo y los ojos bien abiertos se deja caer una gota, después de unos segundos se baja el rostro y se espera a que la gota haga efecto.

Baños energéticos: En esta práctica se puede hacer uso de la luz y el agua, depende de los beneficios que se deseen tener, son recomendados para liberarse de cargas físicas y psíquicas.

Escuchar la lluvia: Se recomienda para conciliar el sueño. Acostado en su cama déjese llevar por el arrullo del agua.

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¡Qué competencia absurda y mortal! (Lafargue,

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6.

De descansar, nadie murió jamás

Al llegar a este punto de indagación me siento escéptica. Por las constantes observaciones a nuestra vida cotidiana en esta ciudad, me doy cuenta de que al ritmo en que esta transcurre estamos cada vez más lejos de la experiencia de descanso en nuestra existencia terrenal.

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La energía, desde el primer momento que hace parte de nuestro cuerpo, nos impulsa desde el instinto de supervivencia hasta el continuo avance y superación de nosotros mismos. No se extingue, siempre está en constante transformación y nos sentimos obligados a seguir sin parar. ¿Pero será que nuestros propios esfuerzos nos terminarán venciendo? Lo percibimos como algo natural. El deber de seguir, afrontar obstáculos, retarnos a nosotros mismos. El constante movimiento en el cerebro hace que percibamos la experiencia de descanso de una forma inalcanzable e insatisfactoria.

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Buscar descanso y solo encontrar desespero; llegar al punto donde el cuerpo no responda por sobrecarga de estímulos, nos genera la necesidad de buscar soluciones, pero queremos que sean rápidas y efectivas. Como si se tratara de un objeto más, deseamos que nuestro cuerpo vuelva a funcionar de la misma forma.

Tome su turno Halar el papelito Su turno

Mirarlo con resignación Esperar

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como revitalizador de energía y la importancia que se le da en la sociedad y en lo personal a dichas experiencias con novedosos avances, hace que me enfrente al diálogo entre el objeto cotidiano y el diálogo que se forma con el público.

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no la instrucción? ¿Cuál será su reacción al momento de desprender el trozo de papel? ¿Se acercaran o no al dispensador? Son preguntas que solo podré analizar hasta poner en funcionamiento el artefacto y que debo dejar a la expectativa.

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132 Diversidad de reacciones

Botarlo al piso Romperlo Compararlo Despreciarlo Coleccionarlos Conservarlo Publicarlo

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Decido indagar la experiencia de descanso a través de reflexiones, exploraciones y consultas desde una posición personal para ponerla en discusión en el contexto en el que vivimos.

Se propone dar a conocer por medio de registros la elaboración de 365 indicaciones con el fin de ofrecerlas a un público carente de momentos de descanso, y como esta acción rutinaria y mecánica de elaborar y ofrecer dichas indicaciones se convierte a la vez en un acto dispendioso y agotador, obligando a adoptar mecanismos de descanso.

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El primero muestra la elaboración de dichas indicaciones dentro de un horario laboral, tomando pausas activas para continuar con el trabajo mecánico. Se entabla un dialogo entre dos pantallas, donde la pantalla superior muestra la acción de trabajo mecánico continuo y sin pausas, la segunda en una posición inferior muestra esos pequeños momentos de pausas activas durante una jornada de trabajo.

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Por último para cerrar la muestra, se disponen una serie de

tablas planilleras en el espacio, con el fin de hacer una lectura

de las afectaciones fisiológicas y los trámites médicos que

conlleva la ausencia del descanso y el excesivo tiempo

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Bibliografía

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Referencias

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