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2.10. Efectos adversos del ruido sobre la salud

2.10.3. Efectos Fisiológicos

Entre los efectos fisiológicos no solo está en juego el sentido del oído, sino que, incluso a niveles moderados, provoca respuestas sistemáticas de todo el organismo. La señal acústica que percibe el cerebro repercute en el conjunto del organismo, produciendo diversos efectos no específicos y, a veces, muy difíciles de determinar y evaluar

García & Garrido (2003), afirma que, al ejercer una presión excesiva sobre el corazón, impedir el descanso restaurador, dificultar la convalecencia, etc., el ruido contribuye a debilitar los mecanismos de defensa del organismo, favorece la aparición de enfermedades y retarda su curación. Se ha descubierto que un ambiente ruidoso reduce entre 2 y 2.5 veces la efectividad de los tratamientos de enfermedades crónicas, y que el ruido interfiere en la función visual perturbándola y alterando el poder de percepción de los volúmenes y las distancias y, en ambientes ruidosos de unos 100-120 dBA, se produce una disminución del campo visual. Por todo ello, podemos afirmar que el cuerpo se habitúa al ruido, pero no llega a adaptarse nunca naturalmente al mismo, constituyéndose en un peligro para la salud y el bienestar humano (p.35).

Con independencia de las reacciones individuales, se ha llegado a ciertas conclusiones que permiten afirmar lo siguiente:

 Como han demostrado reiteradas investigaciones, las mujeres son más sensibles al ruido que los hombres.

 A medida que aumenta la edad, es también mayor la sensibilidad para detectar el ruido.

 El ruido es especialmente perjudicial durante el sueño, produciendo alteraciones que afectan al sistema cardiovascular.

 El organismo, lejos de acostumbrarse ante los ruidos repetitivos, muestra una disociación entre la costumbre subjetiva y la falta de adaptación cardiovascular.

 El ruido durante el sueño diurno suele tener un mayor cote psicológico que durante el sueño nocturno.

2.10.3.1. Efectos cardiovasculares

Según indica Mínguez Enríquez (2002), la incidencia del ruido en el sistema cardiovascular tiene estas tres manifestaciones: hipertensión arterial, cardiopatía isquémica y cambios estructurales en el corazón de las personas. La hipertensión arterial se produce, entre otros motivos, cuando una persona ha estado sometida a situaciones intensas de ruidos durante periodos prolongados. En estas circunstancias se dan procesos patológicos que producen trastornos en la regulación neurohormonal, lo que provoca una acumulación de sustancias adrenérgicas en sangre y orina. Como han señalado diferentes autores, no es que el ruido produzca en si el infarto, pero es un factor más a tener en cuenta, sobre todo como factor de riesgo para la enfermedad coronaria. Finalmente, cuando se dan situaciones de ruido intenso y prolongado se producen “engrosamiento de válvulas ventriculares, con posibilidad de rotura de cuerdas tendinosas, prolapsos y regurgitaciones” (p.35)

2.10.3.2. Efectos sobre el sistema endocrino

Las lesiones originadas por el ruido van mucho más allá que la sordera: pueden manifestarse ulceras y otras dolencias digestivas, problemas respiratorios y vasculares; disfunciones del sistema nervioso central y del endocrino con segregación de adrenalina y cortisol, la hormona del colesterol; afecciones de la vista; incluso cambios químicos en la sangre. Aparte de problemas psicológicos, como insomnio, ansiedad, irritabilidad (Luque, 1992, p.48-75)

Es decir, el ruido actúa como una amenaza y por eso el organismo se defiende con el incremento de la segregación de las hormonas adrenalina y cortisol. Esta última, regresa al cerebro y actúa en la amígdala y en el hipocampo, dos áreas relacionadas con las emociones y la memoria, es por eso que de seguro no olvidaremos el lugar y condiciones que nos hicieron huir de un ruido molesto y además si la exposición es crónica, la acción que produce el cortisol lleva al enojo y a la hipersensibilidad emocional, lo cual hace que la persona se vuelva irritante, nerviosa y agresiva.

2.10.3.3. Efectos sobre el sistema respiratorio

Tanto el informe de la OMS (2004) como diferentes trabajos científicos, demuestran un aumento en la incidencia de procesos respiratorios y de sobrecarga de las urgencias hospitalarias que no puede justificarse únicamente por el incremento de los gases contaminantes de las ciudades. En concreto hay una correlación muy positiva con los episodios de bronquitis que sugieren un efecto de ruido sobre los mecanismos de inmunorregulación ya que, además, se aprecia un incremento de los procesos alérgicos en áreas de exposición aumentada al ruido.

2.10.3.4. Efectos sobre fetos y recién nacidos

Las investigaciones nos dicen que dentro de los grupos más vulnerables a la exposición al ruido tenemos a las personas de la tercera edad, enfermas, deprimidas, personas con enfermedades en particular, personas que tratan con las tareas cognitivas complejas, personas quienes son ciegas o quienes ya tienen daño auditivo, fetos bebes y niños en general. Estas personas pueden ser menos capaces de hacer frente a los impactos de exposición a elevados niveles de presión sonora y estar en mayor riesgo a los efectos dañinos.

La cóclea y las terminaciones periféricas sensoriales son órganos que completan su desarrollo normal en la semana 24 de gestación, después de la semana 25 se observa por primera vez maduración de las rutas auditivas del sistema nervioso central, el umbral de audición del feto a las semanas 27 a 29 llega a los 40 dB, en la semana 42 de gestación indica una maduración postnatal

continua de las rutas auditivas (Noise American Acadey of Pediatrycs, 1997). Los estudios realizados indican lo siguiente:

 La exposición a ruidos y otros factores ambientales puede perturbar el crecimiento y el normal desarrollo de los niños prematuros.

 Exposición a ruidos puede causar un daño coclear.

 Los ruidos pueden producir retardo en el crecimiento intrauterino y prematuridad.

 La exposición a ruido excesivo durante la etapa del embarazo puede resultar la pérdida auditiva a altas frecuencias a los fetos.

2.10.3.5. Otros efectos

Otros efectos descritos en respuesta al ruido incluyen un aumento de la incidencia de úlcera duodenal, de dolores, cólicos y de otras alteraciones gastrointestinales, si bien están sujetas a mayor controversia por existir estudios contradictorios. Se han descrito también efectos negativos sobre la visión (dificultad para la visión nocturna, alteraciones en la percepción del color rojo y estrechamiento del campo visual).

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