parroquia (III parte) Continuemos con nuestro estudio sobre RENOVACIÓN
PARROQUIAS: a) Medellín 1969:
3. Una efusión fuerte y poderosa del
Espíritu Santo en el aposento alto que sea
viento huracanado, y no aire acondicionado, que permita salir y convertir a más de tres mil con una sola predicación y no con tres mil predicaciones convertir a uno solo.
d) Cinco puntos debería contener esta nueva
evangelización:
- Evangelización cristocéntrica: centrada en Cristo.
- Evangelización kerygmática: anuncio de la Buena Nueva.
- Evangelización carismática: hechos, milagros y carismas.
- Evangelización profética: anunciar el bien y denunciar el mal.
- Evangelización litúrgica: sacramentos.
7“La catequesis ha sido siempre considerada por la Iglesia como una de sus tareas primordiales, ya que Cristo resucitado, antes de volver al Padre, dio a los Apóstoles esta última consigna: hacer discípulos a todas las gentes, enseñándoles a observar todo lo que Él había mandado (Mt. 28, 19s)” (San Juan Pablo II, Exhortación Catechesi Tradendae 1). La catequesis promueve y hace
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- Evangelización comprometida en todos los campos de la sociedad: políticos, pobres, intelectuales, medios de comunicación, escuelas, etc.
e) Los tres ámbitos de la nueva evangelización según el papa Francisco en Evangelii
gaudium, nn. 14-15.
• Para los fieles bautizados fervorosos que frecuentan la
parroquia, comprometerles cada día más.
• Para los bautizados que no viven las exigencias del bautismo y no
quieren experimentar el consuelo de la fe. Hay que animarlos a volver a la alegría de la fe y a comprometerse con el evangelio.
• Para quienes no conocen a Cristo o lo han rechazado. Algunos buscan
a Dios secretamente, movidos por la nostalgia de su rostro. Tienen el derecho de recibir el evangelio. Y nosotros tenemos el deber de anunciarlo sin excluir a nadie, como quien comparte una alegría, señala un horizonte bello y ofrece un banquete deseable. La Iglesia no crece por proselitismo sino “por atracción”.
f) Desafíos de la nueva evangelización hoy: buscar y encontrar nuevos métodos
y formas de vivificar sus existentes estructuras de gobierno para encontrar una nueva organización y preparar nuevos evangelizadores para estar a la altura de las necesidades del hombre contemporáneo y de las expectativas de la sociedad. En la ejecución de esta misión comunitaria, el párroco promoverá un cambio radical de actitudes de pertenencia, una verdadera conversión pastoral en cada uno de los fieles parroquiales. De este modo llevará a su comunidad parroquial a un estado de misión permanente, consagrando todas sus fuerzas y recursos para que el Kerigma, la catequesis, la vida de comunidad (koinonia) y la solidaridad (diakonia) sean principios estructuradores de su hacer.
g) Características para la nueva evangelización:
Nuevo ardor, nuevos métodos y nueva expresión. La parroquia, concebida a la luz de la Nueva Evangelización, estará menos orientada hacia el interior de sí misma y más comprometida con el anuncio de la fe hacia fuera, hacia las periferias de la existencia humana. Se tratará, entonces, de promover en el párroco, y en esta particular comunidad de fieles, una mentalidad y una actitud ministerial, como el mejor modo para que la parroquia crezca en la comunión ad intra y en la comunión ad extra, gracias al anuncio del Evangelio. La misionareidad de la parroquia está ligada a la capacidad que esta tenga de proceder, no por sí sola, sino articulando en su programación pastoral el camino indicado por las orientaciones pastorales de la diócesis y por las diferentes intervenciones del magisterio del obispo. El párroco no tiene solo una tarea de coordinación e integración, sino de verdadera guía de la pastoral de conjunto, llamando a todos a vivir la comunión diocesana y pidiendo a cada uno que reconozca la parroquia propia como presencia concreta y visible de la Iglesia particular en aquel lugar. La parroquia está llamada a convertirse en la Iglesia y para el mundo en signo de comunión, no solo ad
intra —lo que supone la integración de carismas, ministerios, funciones y oficios—, sino también ad extra, lo que implica un salir a la búsqueda de aquellos que se han alejado de la comunidad y de aquellos que nunca han pertenecido a ella. Para poder lograr lo anterior, creemos que no es suficiente una burocracia central, sino que es preciso hacer crecer en la parroquia la colegialidad, la corresponsabilidad y la solidaridad, lo cual constituiría una verdadera riqueza para todos. El párroco y los demás presbíteros, cada uno de los fieles y cada pequeña comunidad, no pueden vivir encerrados sobre sí mismos, sino abiertos a toda la parroquia, la zona pastoral, la diócesis a la cual pertenece y la sociedad en la cual se encuentra. “La nueva evangelización pide un ardiente ministerio de la Palabra, integral y bien fundado, con un claro contenido teológico, espiritual, litúrgico y moral, atento a satisfacer las concretas necesidades de los hombres” (Congregación para el Clero, Instrucción El Presbítero, 2).
h) El papa Francisco en su exhortación Evangelii
gaudium enumera estas características para la nueva evangelización (n.24): primerear, involucrarse, acompañar, fructificar y festejar. Y da también estas pautas para la conversión:
conversión personal, conversión pastoral, conversión misionera, conversión a la solidaridad por amor preferencial a los
pobres. El Papa Francisco invita también en la exhortación apostólica Evangelii gaudium a una “conversión pastoral”: “apertura de una permanente reforma de sí (de la Iglesia) por fidelidad a Jesucristo”, escribió el Papa Francisco, citando al Concilio Ecuménico Vaticano II (cf. Evangelii gaudium, 26). Es cierto que esta conversión pastoral requiere una revisión profunda de las estructuras, los planes y las obras de la Iglesia para evitar que se vayan fosilizando, se vuelvan caducas e incluso que se corrompan, perdiendo en su inercia todo resplandor de testimonio cristiano y energía misionera. Requiere también un profundo examen de conciencia
de cada Iglesia local, comunidad parroquial, comunidad religiosa, movimientos eclesiales. Si la misión se realiza no por proselitismo, sino por atracción —como dijo el Papa Benedicto XVI en Aparecida y ha repetido con frecuencia el Papa Francisco— es solo la belleza del misterio de Dios que la Iglesia alberga, es el estupor de un encuentro con Cristo, es una sorprendente unidad y gratuita caridad, lo que fascina y atrae. Es la belleza de los santos y los mártires, la atracción de una humanidad nueva, de una vida buena, de una existencia movida por el amor y la verdad, que la gracia hace posible.
Sin embargo, toda conversión pastoral ha de comenzar por los Pastores, Obispos y presbíteros. Es la “reforma in capite” a la que estamos asistiendo desde el papado, y que el Papa promueve entre sus colaboradores, en las estructuras centrales de la Iglesia, y que tiene que plantearse en la revisión de vida de cada Iglesia local y Conferencia episcopal, de cada Obispo y sus presbíteros. Si el Santo Padre Francisco habla de una reforma del Papado, ya en acto —incluso de una “conversión del papado”—, ella implica también una reforma y conversión del episcopado.
Por algo también la exhortación apostólica Evangelii gaudium nos exige el examen de conciencia y revisión de vida ante “las tentaciones de los agentes pastorales” (nn.
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76-109) y llama a superar un clericalismo todavía bien arraigado y resistente. Lo que importa más es el ejemplo que el Papa está mostrando a sus hermanos en el episcopado y, en general, a todos los ministros de la Iglesia. Basta mirar al Papa y seguirlo (que no quiere decir copiarlo). No se pueden dejar las cosas como están (cf. E.G., 25), haciendo lo mismo de lo mismo como si nada de verdaderamente interpelante estuviera ocurriendo. Siempre hay un “más y mejor” que nos requiere el Señor. De ello depende también el efecto multiplicador del proceso de reformas iniciado por el actual pontificado. De ello depende también la superación de una imagen distorsionada de algunos medios periodísticos de un Papa reformador, separado y contrapuesto a una Iglesia resistente.
i) Modo:
• Crear instancias, estructuras y actividades capaces de sostener mejor la fe de sus miembros.
• Debe predominar en la nueva organización parroquial una lógica predominantemente integradora y no agregativa, que dé origen a unidades pastorales coordinadas que ayuden a superar la incapacidad de muchas parroquias de realizar por sí solas su propuesta pastoral.
• Hoy, más que antes, es imprescindible que cada una de ellas entre en la dinámica de esa comunión misionera con la Iglesia particular, se articule en vicarías o zonas pastorales, sea un centro de coordinación y de animación de comunidades, de grupos, movimientos y nuevas realidades eclesiales y pequeñas comunidades, y sea
creativa al momento de proponer nuevas
formas de organización y gobierno. • Es necesario contar hoy con parroquias en
red, es decir, relacionadas. La parroquia
—lo queremos reafirmar— no es
principalmente una estructura, un edificio o un territorio, sino que es presencia misionera de la Iglesia en la sociedad y en el mundo; una realidad teológica, no administrativa, en la que el fiel entra en contacto con la Palabra de Dios y desde la cual sale a anunciarla.
• La Nueva Evangelización señala en la parroquia la necesidad de una pastoral integral que conduzca a una transmisión de la fe en la que intervengan todos los bautizados según sus distintos carismas. A la hora de elaborar este itinerario es imprescindible que el párroco no solo se preocupe de que los fieles sean adoctrinados en las verdades de la fe y formados en la catequesis, sino, principalmente, de fomentar el ardor misionero en cada uno de ellos, animar las iniciativas con las que se promueva el compromiso evangelizador de cada uno. El desafío suyo será conocer y coordinar las distintas confluencias y peculiaridades que constituyen la fisonomía de esa determinada parroquia, para que se manifieste en ella lo que la Iglesia es: misterio de comunión en tensión misionera. En la realización de este proyecto de pastoral evangelizadora, orgánica y sistemática, cada parroquia puede adaptar a su situación religiosa, social y cultural la concreción del mismo.
• De este modo la parroquia, que es una determinada comunidad de fieles, crea comunidad, sirve a la comunidad de personas que profesan la fe, alimenta y sustenta el testimonio de fe de los fieles que la habitan y la constituyen en una comunidad misionera. El párroco, especialmente, deberá crear modos, actitudes, espacios y tiempos para el encuentro personal y celebración comunitaria de la fe entre sus miembros. • La Nueva Evangelización nos recuerda
que en la parroquia los fieles no son solo oyentes de la Palabra, sino, sobre todo, sujetos y protagonistas de la misión, para lo cual la parroquia tendrá necesidad de tender a la creación de centros formativos de distinto tipo, como escuelas de catequesis, escuelas elementales o de otro nivel, sedes para encuentros formativos de jóvenes, centros de asistencia caritativa y social y para el apostolado familiar, bibliotecas, etc.
6. Peligros en la parroquia:
• Autorreferencialidad: sólo centro de
servicios sacramentales.
• Burocratización y funcionalismo.
• Autopreservación e introversión eclesial.
• Clericalización de los laicos y secularización de los ministros sagrados.
• Hay que superar la noción de control y de autoritarismo, que pueden hacerse presentes en la estructura organizativa de la parroquia, caracterizada por meros procedimientos explícitos y regularizados, división de responsabilidades y especialización del trabajo y jerarquía de mando, que acalla el anuncio y paraliza la misión.
• Protagonismo y exclusivismo pastoral.
• Excesiva acumulación de personal en
las iglesias desarrolladas, y la ausencia de elementos en regiones necesitadas. Hay iglesias que abundan en clero parroquial, pero carecen de sujetos especializados (Medellín 1968, n. 11,3). Medellín en el nº 15,4, nos dice que hay elementos negativos en las diócesis que hay que cambiar. Por ejemplo: la sensación de curias diocesanas burocráticas y administrativas más que pastorales; desaciertos en la pastoral de conjunto o en la planificación por improvisar, por incapacidad, por falta de competencia técnica.
• El papa Francisco en su Evangelii gaudium enuncia estas posibles tentaciones:
- Sí al desafío de una espiritualidad misionera (78-80).
- No a la acedia egoísta (78-80). - No al pesimismo estéril (84-86). - Sí a las relaciones nuevas que genera
Jesucristo (87-92).
- No a la mundanidad espiritual (93-97).
- No a la guerra entre nosotros (98-101).
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laicos no formados, ausencia del aporte de la mujer y la reivindicación de sus derechos, pastoral juvenil, escasez de vocaciones a la vida sacerdotal y consagrada. Dice el papa: “Los desafíos están para superarlos. Seamos realistas, pero sin perder la alegría, la audacia y la entrega esperanzada. ¡No nos dejemos robar la fuerza misionera!”. 7. Visión histórica de la parroquia: Existen
parroquias en la Iglesia desde tiempos muy remotos; en la iglesia de Roma aparece la ciudad dividida en titulus ya desde el siglo III, en lo que se considera un antecedente de la parroquia. Algunas de las actuales parroquias romanas aseguran existir desde esa época. Y en Europa no es difícil encontrar parroquias con más de mil años de existencia continuada e ininterrumpida, aunque han usado diversos templos en tan gran lapso de tiempo.
8. Visión bíblica de la parroquia: el Antiguo
Testamento nos habla de un Pueblo que Dios se escogió, lo llamó, lo consagró, lo probó y con quien hizo una alianza de amor.
9. Noción canónica: “Es una determinada
comunidad de fieles constituida de modo estable en la Iglesia particular, cuya cura pastoral, bajo la autoridad del Obispo diocesano, se encomienda a un párroco, como su pastor propio (El ser de
la Parroquia). Corresponde exclusivamente al
Obispo diocesano erigir, suprimir o cambiar las parroquias, pero no las erija, suprima o cambie notablemente sin haber oído al consejo presbiteral. La parroquia legítimamente erigida tiene personalidad jurídica de propio derecho” (C 515).
10. Visión teológica de la parroquia: XIII Asamblea
General Ordinaria del sínodo de los obispos se habló sobre la parroquia como lugar teológico de espiritualidad y compromiso apostólico.
11. Visión pastoral de la parroquia. Hay empeño
en dotar a las iglesias de Consejos Presbiterales, Consejos de Pastoral, Comisiones Diocesanas, que animan una pastoral más orgánica y adaptarla a la realidad peculiar de cada diócesis; Documento de Puebla 634. La parroquia está llamada a convertirse en la Iglesia, y, para el mundo, en signo de comunión, no solo ad intra —lo que supone la integración de carismas, ministerios, funciones y oficios—, sino también ad extra, lo que implica un salir a la búsqueda de aquellos que se han alejado de la comunidad y de aquellos que nunca han pertenecido a ella.
12. Documentos pontificios sobre la Nueva evangelización: Evangelii nuntiandi, del papa
Pablo VI, Novo Millenio ineunte, del papa Juan Pablo II, Evangelii gaudium, del papa Francisco. Las conferencias del CELAM, Medellín, Puebla, santo Domingo, y especialmente la de Aparecida.
(Continuará: Renovación de la parroquia y renovación del párroco, 4ª parte