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EJERCICIOS Primeros pasos para cambiar nuestro diálogo interno

In document 50 Técnicas Psicoterapéuticas (página 149-154)

TÉCNICAS NARRATIVAS

EJERCICIOS Primeros pasos para cambiar nuestro diálogo interno

El diálogo interno se interrumpe como ha comenzado, por un acto de voluntad (...), eres como te llamas que eres, pero podrías cambiarte si empiezas a hablarte diferente (Castaneda, 1994). Se presenta a continuación una serie de ejercicios para trabajar con el diálogo interior, aquella voz que continuamente nos habla y traduce la realidad:

Conoce tu diálogo interno: dedicar atención a la forma y el contenido de nuestro diálogo interno. Pensar si éste es un diálogo destructivo o constructivo, intranquilo o sereno, en definitiva, negativo o positivo. Para cambiarlo, primero hay que conocer su contenido, los pensamientos más frecuentes que nos dedicamos.

Formula las preguntas correctas: analizar la situación que se presente cambiando las preguntas que uno/a se hace a sí mismo/a, por ejemplo, en vez de preguntar «¿por qué me ha pasado esto a mí?» (la que en la mayoría de situaciones no tiene respuesta), podemos preguntarnos «¿qué puedo aprender de esta situación?, ¿cómo puedo utilizar esto para tener una mejor vida?, ¿en qué puedo mejorar yo?». Un cambio tan nimio puede ser trascendental para el tono de nuestro diálogo interno. Cambia el enfoque: se puede cambiar la manera que tenemos de hablarnos. Puede

ayudar empezar a hablarnos cómo habla una madre cariñosa a un hijo/a. Piensa las palabras e incluso un vocabulario que utilizaremos y considera que éste no es simplemente descriptivo, sino también generativo y constructivo. Por ejemplo, palabras de desprecio, humillantes, insultos, despectivas y/o negativas estarían en la columna de elementos a destituir. Las palabras afectuosas y amables formarían la columna de vocablos a incorporar.

Herramientas personales narrativas: metáforas, cuentos, cartas terapéuticas y otros

Existen múltiples recursos para poder explorar aspectos de nuestra narrativa, como son las metáforas, los cuentos o las cartas terapéuticas, entre otros. A continuación se incluye una serie de ejercicios narrativos.

Recursos para conocerse a uno/a mismo/a (Adorna, 2013)

En este manual se nos ofrecen múltiples propuestas en este sentido; aquí se recogen algunas de las señaladas por la autora:

los acontecimientos. El formato que se le puede dar a éstas es, a título de ejemplo: 0. Visión general de mi vida, una presentación o resumen de la historia que se

presentará a continuación. 1. Definir los capítulos o períodos de la vida que hemos vivido. 2. Señalar los acontecimientos más significativos de nuestra vida, tanto los críticos como los positivos, así como aquellos asuntos pendientes inconclusos (recursos autodefinitorios) que desencadenen emociones o patrones repetitivos. 3. Reflexionar acerca de los retos u objetivos principales de nuestras vidas.

4. Hacernos conscientes de las influencias culturales, educativas o personales recibidas. 5. Establecer un punto en el camino hacia donde avanzamos, un futuro alternativo y positivo. 6. Plantear qué valores personales tintan esta historia. 7. Concluir cuál es el tema vital de esta historia. Cada uno de los puntos establece una línea de trabajo que puede ayudar a crear alternativas. Se pueden trabajar en conjunto, o individualmente según las circunstancias que presente la persona.

Pequeño recorrido sobre un mismo: se trata de imaginar y escribir una carta a una persona con la que hace tiempo no tenemos contacto —sea familiar o amigo/a— y se le contará un breve resumen sobre cómo ha sido y cómo es tu vida.

Diez años después: se realiza una descripción de cómo te visualizas con diez años más, físicamente, internamente, en el trabajo o estudios, relaciones personas y aficiones.

Preferencias: pensar y escribir acerca de cuáles son las preferencias que uno/a mantiene en la vida, para reafirmarse y concederse el placer de expresar la libertad con las propias elecciones.

Espacios: dividir una cuadrícula en los diferentes espacios que dedicar a las personas importantes de tu vida, los lugares más significativos, los acontecimientos más felices, las sensaciones más placenteras que recuerdes, los sueños más bonitos, los dolores y tristezas, las pruebas superadas, las reflexiones más importantes y los amores que te han hecho madurar y crecer. Me acuerdo de...: se invita a la persona a acabar esta frase sin pensar demasiado en la respuesta. Se puede utilizar tantas frases incompletas como queramos explorar y trabajar.

Amar el misterio: se trata de buscar en nuestro interior aquellas preguntas que no tienen respuesta.

Una metáfora es una forma lingüística que hace una comparación implícita entre dos entidades diferentes, un recurso dramático que captura la atención y provee un marco alterado a través del cual el cliente puede considerar una experiencia nueva (Lankton y Lankton, 1983).

Se habla de tres tipos de metáforas a utilizar en el proceso terapéutico, como son (Hammond, 1990): las que hacen referencia a experiencias personales del terapeuta, las verdades obvias y las historias adaptadas a las circunstancias de la persona. Las metáforas terapéuticas dentro del proceso pueden utilizarse para (Zeig, 1983; Combs y Freedman, 1990): formular o ejemplificar una opinión, sugerir soluciones, acceso y utilización de recursos, conocimiento personal, sembrar ideas específicas, insertar directivas, esquivar defensas o bloqueos, redefinir la problemática o facilitar nuevos patrones de conducta, pensamiento o emocionales.

Los cuentos son expresiones de verdades filosóficas esenciales, explicaciones de la naturaleza o relatos de sueños. Los cuentos son terapéuticos debido a que el paciente encuentra su propia solución a través de la contemplación de lo que parece implicar la historia respecto a él y sus conflictos internos en ese momento de su vida. El contenido del cuento escogido, generalmente, no tiene relación con la vida externa del paciente, sino con sus problemas internos, los cuales parecen incomprensibles y, por tanto, insolubles. El cuento no se refiere al mundo exterior, aunque puede ser lo suficientemente realista y tener rasgos cotidianos entretejidos en él. La naturaleza irreal de esos cuentos (los cuales objetan los racionalistas de mente estrecha) es un recurso importante, pues hace obvio que el interés de los cuentos no es la información útil sobre el mundo externo, sino los procesos internos que ocurren en el individuo (Gordon, 1978). Ambos recursos deben crearse en el contexto terapéutico, aunque pueden encontrarse libros completos con ejemplos para trabajar diferentes temas (Ortin y Ballester, 2013). Cartas terapéuticas (Linares, Pubill y Ramos, 2005) Las palabras escritas son aquellas que quedan y que, por ello, resultan más difíciles de ignorar y de mal interpretar. Las cartas se utilizan para intentar crear cambios a través de la palabra escrita y facilitar el contacto con nosotros/as mismos/as (por ejemplo, con nuestras emociones), o con otras personas con las que pueda costarnos expresarnos o hablar (por ejemplo, aquel padre que no escucha, alguien con quien ya no se tiene una relación, etc.). Los pasos a seguir serán los siguientes: Preparación: se debe contar con un espacio y un tiempo, sin interrupciones, para poder dedicarse a su redacción de forma adecuada.

Primer momento: en el que se definirá el objetivo de la carta, pactando previamente a qué se destinará la carta, por ejemplo, si se le escribe alguien o a

algún aspecto de nosotros/as mismos/as (por ejemplo, una emoción).

Segundo momento: en el que se realizará una presentación de la carta, a partir de un título, una fecha y el lugar desde donde se escribe, así como a qué o a quién nos dirigimos.

Tercer momento: será el de asociación libre, aquel en que nos dejemos llevar por lo que acontezca en nuestro interior y expresemos libremente y sin juzgar los pensamientos, los sentimientos o las acciones que vayan surgiendo. Se recomienda escribir toda la carta seguida y luego revisarla, en caso necesario.

Cuarto momento: el de la despedida, en el que se finalizará la carta mediante una conclusión positiva que puede ser un mensaje, un propósito o una lectura diferente. Posteriormente, se puede decidir qué se hará con la carta, si se guarda en sobre — abierto o cerrado—, o si se envía. Las cartas terapéuticas son especialmente útiles con aquellos aspectos inconclusos o en relaciones en las que se vive cierto bloqueo a la hora de expresarnos.

Los aforismos

Los aforismos (del griego α′φορι′ζειν, «definir») son declaraciones u oraciones que expresan un principio de manera concreta y coherente. En el entorno terapéutico, poder utilizar aforismos creados por personajes célebres ayuda a enmarcar el problema en palabras de personas que atribuyen especificidad y credibilidad a la idea presentada.

Otros recursos creativos

Existen más recursos creativos a utilizar en función de las habilidades de la persona, por ejemplo: escribir un poema, el uso de imágenes u otros recursos audiovisuales, las tiras cómicas, los titulares de periódicos, los certificados o las narrativas teatrales o musicales. La idea es utilizar nuestras habilidades personales para explicar una historia y cambiar el ritmo de la misma.

Ámbitos de aplicación

La terapia narrativa se puede aplicar a cualquier problemática que requiera un proceso de cambio, facilitando que la persona pueda deconstruir para construir posteriormente una nueva realidad. No existen contraindicaciones, pues se puede utilizar para problemáticas traumáticas, así como en casos de enfermedad mental grave. Igualmente, cabe destacar que no son necesarias dotes literarias específicas, sino que el proceso se adaptará a las posibilidades y/o habilidades de la persona. Se señala que en algunos casos de diversidad funcional intelectual se está estudiando su viabilidad.

Para ampliar la información

Adorna, R. (2013). Practicando la escritura terapéutica. 79 ejercicios. Bilbao: Desclée de Brouwer.

Castaneda, C. (1994). El fuego interno. Madrid: Gaia.

Combs, G. y Freedman, J. (1990). Symbol, Story, and Ceremony. Using Metaphor in Individual and Family Therapy. Nueva York: Norton.

García Martínez, J. (2012). Técnicas narrativas en psicoterapia. Madrid: Síntesis.

Gergen, K. J. (1996). Realidades y relaciones, aproximaciones a la construcción social. Buenos Aires: Paidós. Gonçalves, O. F. (2002). Psicoterapia cognitiva narrativa. Manual de terapia breve. Bilbao: Desclée de Brouwer. Gordon, D. (1978). Therapeutic Metaphors. Cupertino, CA: Meta Publications. Hammond, D. (ed.) (1990). Handbook of Hypnotic Suggestion and Metaphors. Nueva York: Norton. Kohan, S. (2013). La escritura terapéutica. Madrid: Alba. Lankton, S. y Lankton, R. (1983). The Answer Within. Nueva York: Brunner/Mazel.

Linares, J. L., Pubill, M. J. y Ramos, R. (2005). Las cartas terapéuticas. Una técnica narrativa en terapia familiar. Barcelona: Herder.

Morgan, A. (2004). What is narrative therapy? An eassy-to-read introduction. Adelaide, Australia: Dulwich Centre Publications.

Ortin, B. y Ballester, T. (2013). Cuentos que curan. Conocernos mejor con el poder terapéutico de los cuentos. Madrid: Océano Ámbar.

White, M. y Epston, D. (1993). Medios narrativos para fines terapéuticos. Barcelona: Paidós.

White, M. (2002). El enfoque narrativo en la experiencia de los terapeutas. Barcelona: Gedisa.

White, M. (2004). Guías para una terapia familiar sistémica. Barcelona: Gedisa.

Young, J. E. y First, M. (1996). Schema mode listing. Nueva York: Cognitive Therapy Center. Zeig, J. (comp.) (1983). Un seminario didáctico con Milton H. Erickson. Buenos Aires:

Amorrortu. Para ampliar la formación Asociación Española de Psicoterapia Narrativa (AETEN) Ronda del Carmen, 35, bajo H 10002, Cáceres email: [email protected] Página web: http://www.aeten.es

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