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Programación conductual: se trata de programar las consecuencias de nuestras acciones futuras para potenciar el cambio:

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MOTIVACIÓN PARA EL CAMBIO DE HÁBITOS

Paso 3. Programación conductual: se trata de programar las consecuencias de nuestras acciones futuras para potenciar el cambio:

a) Autorrefuerzo: lo que serían las bonificaciones del seguro por buen conductor. Pactaremos los reforzadores que conseguiremos tras los retos conseguidos.

b) Autocastigo, lo que serían las multas o la retirada de puntos, es decir, los castigos que implementaremos en el caso de fracasar en alguno de los puntos.

Podemos ayudarnos también con autoinstrucciones o establecimiento —y, por tanto, aprendizaje— de conductas alternativas.

Ante una situación de duda, de nerviosismo, de tentación o posible recaída, debemos recordar pensamientos y acciones que nos sirvan para volver a nuestros objetivos.

Ámbitos de aplicación

Las técnicas para el cambio de hábito deben aplicarse sobre conductas que son o pueden ser problemáticas para nosotros a medio y largo plazos (o que ya lo son en la actualidad). Esas conductas que deben cambiar, por tanto, habitualmente, se han utilizado en conductas adictivas, tanto químicas como sociales.

Para ampliar la formación

Para entender la teoría de conducta planificada (TCP) se puede consultar la siguiente bibliografía:

Ajzen, I. y Fishbein, M. (1980). Understanding attitudes and predicting social behavior. Englewood Cliffs, NJ: Prentice-Hall.

Conner, M., Sheeran, P., Norman, P. y Armitage, C. J. (2000). Temporal stability as a moderator of relationships in the theory of planned behaviour. British Journal of Social Psychology, 39, 469-493.

Pieters, R. J. y Verplaken, B. (1995). Intention- behavior consistency: Effects of considera- tion set size, involvement and need for cognition. European Journal of social pshycology, 531-543.

Schifter, D. y Ajzen. I. (1985). Intention, perceived control, and weight loss: An application of the theory of planned behavior. Journal of Personality and Social Behavior, 49, 843-851. Sheeran, P. (2002). Intention-behavior relations: A conceptual and empirical review. En W.

Stroebe y M. Hewstone (eds.), European review of social psychology, vol. 12 (pp. 1-36). Chichester, UK: Wiley.

Smith, B. y Stasson, M. (2000). A comparison of health behavior constructs: Social psychologycal predictors of AIDS-preventive behavioral intentions. Journal of Applied Social Psychology, 30, 443-462.

Para ampliar la información

Bosch, J. M., Cebriá, J., Massons, J. y Casals, R. (1994). Estrategias para modificar actitudes en el marco de la entrevista clínica. La motivación para el cambio. Madrid: Libro de ponencias del XIV Congreso Nacional de la SEMFYC, 285-294.

Cebriá, J. y Bosch, J. M. (1999). Querer y no querer. El dilema de la ambivalencia. FMC, 6, 393-395.

Davidson, R. (1994). Can psychology make sense of change? En G. Edwards, M. Lader (eds.), Addiction: Processes of Change. Society for the Study of Addiction Monograph, n.o 3. Nueva York: Oxford University Press, 51-78. Díaz, M. I., Comeche, M. I. y Vallejo, M. A. (1993). Técnicas de autocontrol. En F. Labrador, Técnicas de modificación de conducta. Madrid: Pirámide. Kanfer, F. H. (1970). Self-regulation: Research, issues and speculation. En C. Neuringer y J. L. Michael (comps.), Behaviour modification in clinical psychology. Nueva York: Appleton- Century-Ctofts. Kanfer, F. H. (1977). Self-regulation and self-control. En H. Zeir (ed.), The psychology of the 20th century. Zurich: Kindler Verlag. López, E., Fuentes-Pila, J. M., Calatayud, P. y Marset, M. (2003). La entrevista motivacional. Llave del proceso de cambio. Comunicación. Prev Tab., 5, 73. Mayor, J. y Labrador, P. (1984). Manual de técnicas de modificación de conducta. Madrid: Alhambra. Miller, W. R. y Rollnick, S. (coords.) (1999). La entrevista motivacional. Preparar para el cambio de conductas adictivas. Barcelona: Paidós. Miller, W. R., Leckman, A. L., Delaney, H. D. y Tinckcom, M. (1992). Long-term follow-up of behavioural self-control training. J Stud Alcohol, 55, 249-261. Prochaska, J. O. y Diclemente, C. (1982). Transtheorical therapy: Toward a more integrative modelo of change. Psychotherapy: Theory, Research and Practique, 19, 276-278.

Prochaska, J. O. y Diclemente, C. (1983). Stages and proceses of self-change of smoking: Toward and integrative model of change. J Consult Clin Psychol., 51, 390-395.

Rimm, D. y Master, J. (1982). Terapia de la conducta. México: Trillas.

NOTAS

41 Goleman, D. (1995). Inteligencia emocional. Barcelona: Kairós.

4. TÉCNICAS DE MEJORA CONDUCTUAL Y

NEUROCIENTÍFICAS

En este capítulo se aborda en primer lugar una técnica para mejorar nuestras conductas. La escuela conductual ya propuso en su momento que el cambio vendrá de la capacidad para manejar nuestras conductas, aumentando las positivas —nuestras fortalezas— y disminuyendo aquellas que nos perjudican —nuestras debilidades—. En este sentido, se centran en dos conceptos básicos, la conducta objetiva y nuestro proceso de aprendizaje. Desde este modelo se realiza un estudio pormenorizado de estas conductas. Posteriormente, se definirán las terapias de tercera generación, éstas serían las de primera y segunda generación.

Las terapias de primera generación son las terapias de conducta de análisis funcional y aplicación de contingencias, es decir, aquellas que entienden que se debe describir pormenorizadamente la conducta, así como las variables asociadas a ésta, para aplicar refuerzos y castigos según convenga aumentar o disminuir la conducta descrita.

Las terapias de segunda generación son aquellas que consideran la cognición como una variable que media entre los estímulos que nos presenta el ambiente y las conductas que realizamos como respuesta a éstos. Serán terapias que analizarán el pensamiento y de qué manera éste influye en nuestro organismo y conductas. Así se crearon las terapias cognitivo- conductuales, relacionando estas variables. Como las anteriores, descritas y de comprobada eficacia.

Ambas amplían sus aportaciones, de ahí que se hayan incluido varias propuestas conductuales y cognitivas. La técnica centrada en la solución de problemas (TCS) centra su foco de atención en el paso siguiente, que es el resultado de nuestras conductas. Es decir, es un paso más allá de lo planteado desde modelos conductuales (E-R). La idea de la que parten es que en realidad lo que interesa a la persona son los resultados, los cambios, las mejoras..., de ahí el cambio del problema (conducta objetivable y aprendida) hacia la solución (resultado). En este sentido, si encontramos el resultado o solución óptima, se producirá automáticamente una mejora conductual.

Sigmund Freud ya indicó en su momento que mientras esperábamos a conocer el cerebro en su totalidad, lo único que podíamos hacer frente a los fenómenos psicológicos eran suposiciones. Desde las escuelas de pensamiento cognitivo-conductual nos invitan a objetivar cada vez más la información con la que contamos de nuestro mundo intrapsíquico.

Las neurociencias estudian los posibles correlatos biológicos entre nuestro cerebro y los procesos cognitivos-conductuales-emocionales que éste produce. Existe cada vez un mayor conocimiento acerca del cerebro en su máxima complejidad, así como aportaciones que intentan explicar estas relaciones. En relación a este campo de conocimiento se recoge una propuesta específica educativa (neuropsicoeducación) y otra de tratamiento (mindsight).

TERAPIA CENTRADA EN SOLUCIONES (TCS)

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