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EL AMBIENTE MÁGICO Y LOS TRABAJOS DE REICHENBACH

In document 26444744 La Clave Del Zohar (página 93-96)

Separados o combinados, la oración, el hipnotismo, el magnetismo y el psiquismo pueden ser secundados por un ambiente voluntario.

En primer lugar podemos coaligar, en una misma operación, diferentes fuerzas.

De modo que se puede concentrar simultáneamente sobre un mismo sujeto: una sugestión expansiva, el polo norte de un imán, una fuente de electricidad positiva, otra de calor, y una combinación química desprendiendo efluvios positivos.

Estas fuerzas, de naturaleza positiva, tendrán una influencia paralela y concordante.

EL AMBIENTE MÁGICO Y LOS TRABAJOS DE REICHENBACH

Los sensitivos experimentan, con referencia a los cuerpos naturales y a las partes de su propio organismo, determinadas sensaciones. Reichenbach, registrando los testimonios de diferentes sensitivos, ha reconocido que dichos cuerpos y partes de organismos se pueden dividir en dos clases: una que provoca en los sensitivos cierta impresión de frescura y que, en la oscuridad, se les aparece como luces de color azul; otra, que causa en los sensitivos una sensación de tibieza y, en la oscuridad, se les aparece con luces rojizas.

Desde el punto de vista cabalístico, la primera clase corresponde a Chocmah; la segunda a Binah.

De tal modo, los arcanos del Zohar quedan certificados, una vez más, por las experiencias modernas.

Reichenbach atribuye estas sensaciones polarizadas a las dos polaridades de una misma fuerza: el Od, aparentemente igual a la luz astral de los Martinistas, al Akasa de los hindúes, al Aour de los cabalistas.

La polaridad ódica determina la impresión de frescura y la aparición de las luces azules; Reichenbach la llama Od negativo. Y la polaridad ódica que determina la impresión de tibieza y la aparición de las luces rojizas, la llama Od positivo.

Ahora bien, al expresarse en tal modo, invierte el vocabulario tradicional: los cuerpos y partes de organismos que denomina negativos son positivos en el cuadro de correspondencias.

Con el fin de reconciliar a Reichenbach y la tradición oculta (por otra parte en armonía con el lenguaje científico francés), debemos llamar positivo lo que Reichenbach denomina negativo y viceversa. El propio Reichenbach previo este cambio. Es así como nos dice que: El polo de la aguja imantada que se dirige hacia el Sud, es aquel que produce, desde el punto de vida ódico, las mismas reacciones que los cuerpos electropositivos.

Y si bien me he basado en la teoría electroquímica moderna, en mi apreciación de la naturaleza de los polos magnéticos, habiendo inferido mis conclusiones partiendo de estos supuestos, estoy perfectamente seguro que la significación polar de los cuerpos naturales es todavía un asunto mal establecido; que pueden elevarse dudas contra la negatividad de los ácidos y la positividad de los álcalis, cuando lo vemos, en contacto, polarizados de una manera completamente opuesta, etc... de modo que, en el curso de mis investigaciones, he tropezado con algunas dificultades a tal respecto; no obstante me he conformado a la opinión común; de manera que el polo norte del globo deberá ser calificado como positivo, y él polo sud como negativo, mientras que él potasio habrá de ser considerado como positivo y él oxígeno como negativo. Si, como es probable que ocurra, esta atribución debiera modificarse, deberán igualmente modificarse (invertirse) los signos de mi obra. La división en dos polaridades ódicas de los cuerpos y de las partes de cuerpos de cualquier naturaleza, acentúa las relaciones de correspondencias.

Permite una acción y una reacción sutil que une el hombre a los demás hombres, a los seres vivientes y a la Naturaleza entera. Convierte al Universo en un ambiente mágico. Es el magnetismo oculto en toda su extensión. El agrupamiento de diversas fuerzas análogas, en vista de una misma operación del Arte de los Magos, no se justifica solamente por la cualidad general, positiva o negativa, de las fuerzas como tales, sino también por la naturaleza semejante del Od que exhalen.

A la agrupación de fuerzas se puede añadir un ambiente estético apropiado. Tuvimos ya ocasión de hablar del empleo indirecto y simbólico de las correspondencias. Por ejemplo, a una agrupación de fuerzas positivas, se pueden añadir tapicerías y cuadros de colores fuertes y personajes vigorosos, estatuas masculinas, atléticas, perfumes excitantes y ejecuciones musicales en modo mayor.

Este ambiente, al impresionar la imaginación del sujeto y del magnetizador, aumenta el efecto positivo de la operación.

A una agrupación de fuerzas negativas se añadirán, por el contrario, tapicerías, y cuadros de colores suaves y fascinadores, con personajes delicados y atractivos, estatuas femeninas, perfumes opresivos y ejecuciones musicales en modo menor. La agrupación de fuerzas análogas y de ambientes estéticos apropiados pueden concurrir al magnetismo a distancia, al psiquismo y al magnetismo en presencia. Pero lo que habrá que tener especialmente en cuenta, es que en las operaciones del Arte de los Magos, cualesquiera sean ellas, deberemos tener por norma invariable, el amor puro, desinteresado hacia Dios, los hombres y los demás seres. ¡Desgraciado del Mago egoísta! Pues, marcha hacia el satanismo, voluntario o involuntario. Quien ejerce una

acción oculta, deberá tener en cuenta este aviso de la Providencia: Amarás la libertad de tu prójimo como la tuya propia.

LA ALQUIMIA

La Alquimia es una teoría de la evolución, sobre todo, de la evolución metálica. Se ocupa de perfeccionar los cuerpos químicos e investiga los procedimientos capaces de asegurar la salud humana.

La Alquimia cabalística presenta algunas diferencias con la Alquimia ordinaria. En esta última se asigna al elemento masculino el color rojo, y al elemento femenino, el color blanco. En Cábala se asigna al elemento masculino el color blanco, y al elemento femenino el color rojo. Lo cual demuestra que la Alquimia ordinaria ha seguido las correspondencias exteriores, el simbolismo banal, visible; y que la Alquimia cabalística ha preferido las correspondencias interiores, o la naturaleza de los fluidos invisibles. En el simbolismo visible, el color rojo, debido a su resplandor, a su influencia excitante, corresponde al principio masculino; pero según Reichenbach, los Huidos femeninos atractivos (lado izquierdo del hombre, etc.) ofrecen una coloración rojiza. Además, en la serie de los cuerpos simples confeccionada por los sensitivos, el oro es femenino, atractivo, comparado con la plata. De modo que, de los dos principales metales alquímicos, el metal amarillo rojizo, el oro, sería fluidamente femenino y el metal blanco, la plata, fluidamente masculino.

El dualismo ódico confirmaría la clasificación de la Alquimia cabalística.

Si consultamos la lista de correspondencias, observaremos que también nosotros hemos seguido el simbolismo interior y no el simbolismo visible y banal. Hemos clasificado en la serie masculina los rayos violetas y azules, debido al mayor número de sus vibraciones y de su naturaleza ódica. La Cábala simboliza el masculino con el blanco en vez del azul. Lo cual se debe a que identifica a Kether con el masculino; por tanto, el blanco simboliza el equilibrio. Además hay que observar que esta oposición entre el simbolismo banal y el íntimo, constituye un misterio iniciático raras veces denunciado. Es que el masculino y el femenino ofrecen, en lo externo, ciertas características opuestas tanto en sus esencias como en sus radiaciones ocultas. El macho, análogo en sus apariencias, al color rojo, a la materia fuerte, expande una radiación oculta azul. La hembra, análoga en sus dulces apariencias, al color blanco, a la materia débil, expande una radición oculta roja.

El dualismo ódico explicaría también por qué el Zohar atribuye el agua al principio masculino y el fuego al femenino, mientras que el simbolismo ordinario invierte estas correspondencias.

No se trata del agua ni del fuego visible. Agua, quiere decir aquí, el fluido ódico frío, y fuego, el fluido ódico caliente.

Ahora bien, frío, es lo expansivo, lo masculino. Caliente, es lo femenino.

Los elementos atractivos, negativos, se revelan calientes según Reichenbach, con referencia a los elementos expansivos (la izquierda del hombre con referencia a su derecha, etc.)...

Con lo cual desaparece una contradicción que parecía surgir entre el Sepher Iezirah y el Zohar. El Sepher Iezirah refiere el agua a la letra Mem, atractiva y femenina, y el fuego a la letra Shin, masculina y expansiva.

El Sepher Iezirah atribuiría, por tanto, el agua a lo femenino, y el fuego a lo masculino; mientras que el Zohar: el agua a lo masculino y el fuego a lo femenino.

Lo cual significaría una flagrante contradicción entre los dos más célebres libros cabalísticos. Pero esta contradicción es tan sólo aparente. Pues el Sepher Iezirah se refiere al fuego y aguas visibles. Y el fuego visible, vibración rápida y ardiente, es perfectamente expansivo y masculino, comparado con el agua visible, cuyas moléculas poseen una vibración mucho menor.

Mientras que el Zohar se refiere al agua y fuego invisibles, Módicos. Y el agua invisible, el fluido ódico frío, es expansivo y masculino con referencia al fluido ódico caliente.

Observemos, además, que para los sensitivos, el fuego proyecta una radiación ódica perceptible a distancia, allí donde el calor del fuego no es casi perceptible. Y bien, esta radiación ódica del fuego, es frío.

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