Philosophy of anything and love
10. EL AMOR DE JESUCRISTO
Jesucristo, hombre de Dios, intuyó la nada de manera más intensa y más profun- da. Después entendió el amor lo cual le llevó a la cruz para redimir los pecados de todos los hombres del pasado y del futuro.
Jesús intuye la nada por primera vez en las palabras que dirige a Nicodemus. En el Evangelio de Juan, Jesucristo dice; “The wind blows wherever it pleases. You
hear its sound, but you cannot tell where it comes from or where it is going. So it is with everyone born of the Spirit”, (Juan 3:8). En otras palabras, no sabes de donde
vienes ni sabes adonde vas. Igual que el viento, la humanidad no sabe de dónde viene ni cuál es su meta. La biología argumenta que el ser humano a sufrido un proceso evolutivo; pasó de microorganismo a pez y luego de animal anfibio a rep- til, y más tarde de mamífero a humano pasando por primate. El DNA es el motor de la evolución. Pero, ¿por qué y cómo varía el DNA? ¿Por qué muta el ADN? Si asumimos que las mutaciones son accidentales, entonces desviamos la mirada del punto de vista de la ciencia. La ciencia no admite que sea accidental. El origen de la humanidad va más allá de la biología. Mi punto de partida no es la biología sino el principio de la nada y sobre él desarrollo mi pensamiento. Toda la creación se realizó partir de la nada. La física moderna, herramienta fundamental en la disciplina cosmológica, apoya este punto de vista. Jesús, en su intuición, emplea
la metáfora del viento, para comunicar a la humanidad que todo se creó a partir de la nada.
La segunda intuición viene en forma de silencio. Al comienzo de la Pasión , Pi- lato le pregunta; “Are you the King of the Jews?”, “You have said so”, Jesus replied. (Mateo:27). Cuando Jesucristo es acusado por el sumo sacerdote y los ancianos, el se queda callado y no contesta nada, aunque había tantos testigos en su contra. Probablemente, en ese momento, aunque Jesús estaba lleno de poder infinito, no dijo nada. Pilato quedó vencido y maravillado ante dicho poder.
La tercera intuición viene de la mano de su profecía escatológica. En Mateo 24, Jesús predice el fin del mundo y más tarde su vuelta como salvador. Así se verifica el principio de la nada y el amor. La nada se continua a la eternidad→infinito→ser trascendente→amor.
La cuarta vez que Jesucristo intuyó la nada fue en el Monte de Gethsemane. In- tuyó la nada en forma de muerte. Gethsemane es un jardín que se encuentra al pie del Monte de Los Olivos al este de Jerusalén. Según cuenta el evangelio de Mateo, Jesús llevó consigo a tres de sus discípulos y separándose brevemente de ellos se puso a orar con la cara pegada a la tierra: “My Father, if it is possible, may
this cup be taken from me. Yet not as I will, but as you will.” ¿Qué es esta copa? ¿Es
el símbolo de la cruz, de los clavos atravesando la carne de sus miembros? Jesu- cristo, a través de su oración, intuyó la nada en forma de muerte. El dolor era tan intenso que Lucas nos recuerda que su sudor era como gotas de sangre cayendo al suelo. Al punto apareció un angel para darle valor. Más allá del dolor físico, el sufrimiento de la redención de los pecados de la humanidad solo pudo ser experi- mentado por Dios, no por un hombre cualquiera. La muerte de Jesucristo fue un acto de amor con el que se redimieron los pecados de la humanidad.
Jesucristo fue traicionado por Judas, arrestado y crucificado a pesar de su inocen- cia. Fue clavado de pies y manos a una cruz. Sus pies soportaban el peso de los pecados de la humanidad. Su muerte por amor en la cruz, redime a la humanidad de sus pecados y la muerte física le sume en la nada. Jesucristo conquistó la muer- te y la nada, pero resucitó al tercer día. De acuerdo con la Biblia simboliza la vida eterna. Jesús aparece frente a los apóstoles en su cuerpo. Jesús es un ser trascen- dente, Dios, que vence a la muerte y es inmortal. Intuimos a Jesús como un ser trascendente infinito. Jesús, es uno con Dios Todopoderoso, un ser trascendente (Yahvew) creador del espacio infinito. En Jesús, la muerte y la nada no son miseria y oscuridad, sino que por ellas se verifica la redención de los pecados de la hu- manidad por amor. La resurrección es prueba de la vida eterna y de la naturaleza divina de Jesús. Su amor es una llama eterna que luce en el espacio infinito.
CONCLUSIÓN
A través de este estudio sobre la nada que dirige su atención a diferentes edades y lugares, hemos establecido el principio de la nada y del amor. Sócrates13, Platón14 y
Aristóteles15, intuyeron la nada. Aristóteles, que dijo que filosofar era preguntarse
sobre las cosas, es el ejemplo más temprano y fácil de entender. A veces las pre- guntas no tienen respuesta y nos causan asombro. La respuesta va más allá de las palabras. La nada separó las filosofías orientales y occidentales. En la antiguedad, la filosofía occidental comenzó a analizar el mundo mientras que la oriental quiso intuir la nada. Ambas están basadas en las mismas experiencias y están unidas en el origen.
Sobre el amor, las teorías se pueden sintetizar de la siguiente manera. Confucio también intuyó la nada. Al ser huérfano, experimentó la nada en la forma de ausencia de amor de sus padres. Se sobrepuso a los retos de la vida y llega a ser Ministro de Justicia. Siempre consciente de su ignorancia, se propuso encontrar la verdad con pasión y supo de la necesidad de la moralidad y el amor. Esto es el Jin (benevolencia). Su vida pasó por muchas dificultades; intuyó que el cielo está en silencio. En la antigua china, el cielo era el ser trascendente que controlaba los movimientos de la tierra con sus archipoderes. Es la nada como realidad. Después alcanzó el estado de Sei, santidad (saintliness) que salva a la gente. Sei es un esta- dio más elevado que Jin. El pensamiento de Confucio se explica bajo este nuevo principio. También se puede aplicar a la compasión (merci) de Buda. Alcanzó el estado de Kū mediante la intuición de la nada. El Kū es la unidad del dhar- ma que es el ser trascendente, infinito; es la verdad eterna del universo. A partir de la nada, Buda también intuyó el infinito → eternidad → ser trascendente → amor (Jihi). A través de estas experiencias, Confucio y Buda intuyen y anticipan el amor por la humanidad de Jesucristo en la cruz. Al cabo de cientos de años, en Jesucristo se verifica el amor de Dios por la cruz. Las grandes filosofías, pensa- mientos y religiones de todas las épocas y lugares, se pueden sintetizar mediante el principio de la nada y del amor. La nada es el conocimiento màs sublime en el que el ser trascendental es revelado a la humanidad.
13 Nakatomi, Kiyokazu (2012). “Meditation and Intuition” Spoleczeństwo i Edukacja, Międzyna- rodowe Studia Humanistyczne Nr 2\2012, Warsaw. http://www:humanum.org.
14 Nakatomi, Kiyokazu (2013). “Kosmologie von Platon”. Filozoficzne i Kulturowe aspekty
dzialalności czlowieka w sluzbie rozwoju- wybrane karty historii 2013, Warsaw. http://www.
kaweczynska.pl
15 Nakatomi, Kiyokazu (2014). “Metaphysics of Aristotle and Asian Philosophy”. Izvestia 2014, Volvograd State Pedagogical University, http://izvestia.vspu.ru/avtor/5166
The above three papers of mine are collected in New Horizons of Sciences by the Principle of