3. ANTECEDENTES
3.3. El Análisis del Ciclo de Vida como herramienta de análisis
La creciente conciencia con respecto a la importancia de la protección ambiental y los posibles impactos asociados con los productos y servicios, tanto manufacturados como consumidos, han aumentado el interés por el desarrollo de métodos para comprender mejor y tratar esos impactos. Una de las técnicas desarrolladas en este sentido es el Análisis del Ciclo de Vida (ACV).
El ACV es una técnica analítica que tiene en cuenta los impactos ambientales globales de un producto, proceso o actividad humana, desde la adquisición de las materias primas, la producción y el uso, hasta la gestión de los residuos [30, 33, 34]. El ACV es el proceso que tiene en cuenta en la toma de decisiones todos los recursos consumidos así como las acciones generadas en el medio ambiente y sobre la salud que se producen y están asociadas a la fabricación de cierto producto o servicio. En este proceso se consideran desde la extracción de materias primas, la producción, el uso del producto, la reutilización del mismo, el transporte, reciclaje hasta el vertido final [35]. Esto implica que cualquier persona involucrada en cualquier fase del proceso productivo, puede influir en el resultado del ACV y tendrá una cierta
responsabilidad, es decir, un cierto papel que jugar en los impactos económicos, medioambientales y sociales del proceso.
Figura 5: Marco de trabajo del Análisis de Ciclo de Vida [35, 36] Tal y como describe la Norma UNE-EN ISO 14040 [33, 36] el ACV puede ayudar a:
- La identificación de oportunidades para mejorar el desempeño ambiental de productos en las distintas etapas de su ciclo de vida,
- La aportación de información a quienes toman decisiones en la industria, organizaciones gubernamentales o no gubernamentales (por ejemplo, para la planificación estratégica, el establecimiento de prioridades, el diseño y rediseño de productos o procesos),
- La selección de los indicadores de desempeño ambiental pertinentes , incluyendo técnicas de medición, y
- El marketing (por ejemplo, implementando un esquema de etiquetado ambiental, elaborando una reivindicación ambiental, o de una declaración ambiental de producto).
En este marco, el ACV también es de aplicación a la industria de las materias primas minerales y existen múltiples estudios que avalan su utilización [35, 37-40], si bien la aplicación a las actividades mineras es limitada [38]. Esto puede ser debido a la falta de pensamiento en el ciclo de vida de la industria y, sin embargo, la minería es la actividad primaria generadora de las materias primas imprescindibles para poder iniciar el proceso productivo. Esta posición en la cadena de suministro hace que la perspectiva de los efectos e implicaciones de la actividad minera sobre un cierto producto terminado sea limitada.
El problema que presenta esta técnica es la falta de información y de datos disponibles para llevar a cabo el Análisis del Ciclo de Vida para un mineral específico. Esto es debido a la complejidad de la cadena de valor asociada a las sustancias minerales. De este modo, el Análisis de Ciclo de Vida sirve únicamente para entender los potenciales impactos ambientales. Por este motivo, para la toma de decisiones, tanto dentro como fuera de la industria minera, el
ACV debe considerarse únicamente como una herramienta más para ayudar a tomar decisiones en la línea de los objetivos del desarrollo sostenible [41].
Todavía hay reservas acerca del papel del ACV [34] y su introducción en el desarrollo de políticas empresariales, debido a que hay una absoluta falta de metodologías consistentes y falta de datos que permitan su adecuada aplicación. Asimismo es complicado definir indicadores para el desarrollo sostenible (y consecuentemente en complicado definir lo que se entiende por “producto sostenible”) y hay dificultades para integrar indicadores económicos y sociales con los medioambientales [41].
La diferencia entre el ACV y el Estudio de Impacto Ambiental (desarrollado en el Apartado 0) puede decirse que es que el ACV es una herramienta que ayuda al proceso de toma de decisiones mientras que el EIA es una herramienta de toma de decisiones en sí misma. Por otra parte, a diferencia del EIA, el ACV no está recogido en la legislación aplicable. Sin embargo, varios grupos de expertos científicos y los organismos internacionales de normalización como la ISO, han participado activamente en los esfuerzos que han llevado al establecimiento de un marco de aplicación bastante general [30].
A pesar del extenso consumo de productos mineros en todos los procesos industriales, no hay ninguna aplicación generalizada de ACV en la evaluación de los sistemas y técnicas de extracción. El número limitado de estudios de aplicación del ACV minería, y los factores de emisión resultantes, cuestiona la exactitud de otros datos de ACV y los factores de emisión. Además, no proporciona ninguna oportunidad para la evaluación de la ingeniería que se aplica en aquellos métodos mineros que utiliza una metodología ACV. A medida que más empresas mineras desarrollen programas de desarrollo sostenible, la visión proporcionada por el ACV será de mayor valor para la mejora de la gestión de los procesos mineros [38].
La falta de conciencia sobre las posibilidades y oportunidades del ACV, los desafíos de la definición de las unidades funcionales y de la definición del alcance del sistemas productivos, la definición de las categorías de impacto apropiadas, y cuestiones relacionadas con la incertidumbre y el análisis de sensibilidad se presentan como posibles causas de la falta de una amplia aceptación de esta técnica por parte de la industria [38].