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4. METODOLOGÍA

4.1. Evaluación del impacto ambiental en minería Técnicas aplicables

modificaciones de la morfología y características del terreno fundamentalmente cuando se trata de explotaciones a cielo abierto, pero también cuando se trata de explotaciones de interior, es necesario identificar el escenario inicial donde se va a desarrollar el proyecto junto con el escenario que se va a presentar una vez terminado tal proyecto. Del mismo modo, es necesario el establecer cuál será la afección global al medio ambiente durante el desarrollo del mismo.

Por otro lado, debe recordarse que el proceso de Evaluación de Impacto Ambiental (EIA) se ha establecido como una herramienta de uso ampliamente aceptado en la industria y lleva siendo empleado desde hace más de 40 años [12] como un proceso de planificación, de toma de decisiones y de gestión que abarca todo el ciclo de vida de un proyecto minero. Sin embargo, es fundamental tener en cuenta que el EIA es un estudio de solo una parte del proceso y que normalmente se lleva a cabo en la etapa de estudio de la viabilidad y diseño o, a veces incluso en la etapa de estudio conceptual del desarrollo de una mina [29]. En éste sentido, puede decirse que el objeto del EIA es asegurar que los potenciales impactos adversos en el medio ambiente son previstos y contemplados para su corrección ya desde una etapa temprana del ciclo minero, con el fin de adelantarse a efectos negativos, tanto en el aspecto social como medioambiental durante la construcción y operación de la mina [12, 119].

El éxito de la evaluación ambiental depende de la implementación de las medidas de mitigación medioambiental y social acordadas durante la etapa de construcción de la mina. Una falta de continuidad entre el desarrollo del EIA y la consecuente gestión medioambiental parcialmente adecuada o incluso no adecuada que inexorablemente tendrá lugar durante el desarrollo del proyecto, reduce el EIA a un mero trámite administrativo para obtener las licencias o financiación necesarias pero no servirá para ofrecer las garantías que demandan las restantes partes interesadas.

La evaluación ambiental debería llevarse a cabo tan pronto como sea posible en el proceso minero para permitir que las medidas de mitigación ambiental puedan ser incorporadas ya desde la etapa de planificación minera. Una evaluación ambiental precisa y realizada a tiempo hará posible una toma de decisiones sobre una base de información adecuada y suficiente, que irá en la línea de asegurar el desarrollo sostenible, que es el fin último de la evaluación ambiental. Estas decisiones se relacionan con cambios en el diseño de mina, que normalmente se realizan en la etapa de Ingeniería de detalle y que se desarrolla después del estudio de viabilidad (Figura 30).

Estos cambios en el proyecto puede que justifiquen ser reflejados en el EIA, o pueden incluso justificar la elaboración de un nuevo EIA. Sin embargo, en la práctica estos cambios suelen realizarse una vez está aprobado el EIA, por lo que no estará sometido a la revisión por la Administración competente. No en todos los países está regulado el mecanismo de revisión del EIA, para velar por la validez de los cambios introducidos y la consecuente consistencia del nuevo EIA. Y además, no debe olvidarse que aun teniendo el mismo nombre, el procedimiento administrativo y de gestión de un EIA puede cambiar y ser radicalmente diferente de un país a otro.

Figura 30: Relación entre fases y toma de decisiones en el desarrollo de un proyecto minero [120]

Tal y como se desprende de la Figura 31, el EIA no es un simple estudio, sino que es un proceso, que comienza en los primeros estadios del desarrollo de un proyecto minero, se

somete a modificaciones para su adaptación a las condiciones susceptibles de cambiar en el tiempo, y continúa durante todo el desarrollo del mismo, hasta sus últimas etapas.

Figura 31: Relación entre Evaluación ambiental y el ciclo de un proyecto

minero Modificado de [12]

A este respecto, se consideran una serie de premisas para asegurar la calidad del desarrollo de un Estudio de Impacto Ambiental, según Raff [121]:

1. El estudio no debe restringirse a los efectos ambientales específicos de un lugar. 2. El estudio debe contener una serie de alternativas de acción y la implicación

ambiental de cada una.

3. Los grandes proyectos deben ser evaluados, además de las fases sencillas de las que constan.

4. El proyecto no debe ser segmentado.

5. Los plazos deben ser viables: el alcance de las alternativas que deben ser incluidas en el EIA deben limitarse a alternativas realistas que estén razonablemente disponibles a disposición de las personas encargadas de tomar las decisiones en cada momento. 6. Debe incluirse la evaluación de la alternativa de “no hacer nada”.

7. El EIA debe ser realmente una investigación y no solamente una disposición de alternativas posibles en favor de una decisión ya tomada.

8. Los efectos ambientales no debe ser disgregados solamente porque son difícilmente identificables o cuantificables.

9. El EIA debe ser una visión dura y crítica de las consecuencias medioambientales del proyecto. Mientras que un EIA puede que no sea perfecto, esto no quiere decir que sea superficial, subjetivo o no informativo.

10. Los hallazgos de un EIA deben ser presentados en un lenguaje claro y debe explicar la metodología empleada.

Basándose en estos principios se debe tener en cuenta que los recursos para el desarrollo de un EIA son limitados.

4.1.1.

Técnicas aplicables

Existen multitud de técnicas ampliamente estudiadas para la determinación el impacto ambiental [29, 51]. En el ámbito de esta Tesis se establece que las técnicas aplicables más utilizadas para predecir los impactos ambientales pueden ser, entre otras [17]:

- Listas de verificación. - Matrices de impacto. - Diagramas de flujo y redes.

- Modelos matemáticos y estadísticos. - Mapas.

- Sistemas de información geográfica (SIG).

Las listas de verificación (checklists) son especialmente útiles en la fase de definición del alcance del estudio de impacto ambiental para identificar impactos clave y asegurar que no se pasan por alto. Pueden incluir información como requisitos de los datos a obtener, opciones de estudio, preguntas por responder y los umbrales legales, pero en general no son adecuadas para un análisis detallado. Pueden tener varios usos: para identificar impactos y relaciones causa-efecto entre varias fuentes de impacto y los impactos; para relacionar características como pueden ser la magnitud y extensión del impacto, etc.

Las matrices de impacto son un método simple y transparente para comparar y clasificar objetos, como pueden ser los receptores y fuentes de impactos. Se puede asignar a cada objeto una puntuación en función de varios criterios, así como en escalas diferentes. Este método puede ser usado como herramienta de evaluación de la importancia relativa de objetos en varios contextos, incluyendo la determinación del alcance del estudio, predicción de impactos, establecimiento de alternativas al proyecto. Sin embargo, no sirve para detectar superposición y/o interacción de impactos con diferente ponderación. A menos que estén basadas en datos cuantitativos son desarrollos subjetivos y están sujetas al punto de vista y criterio del equipo que realice el estudio, como se ha comentado más extensamente en la página 22.

Los diagramas de flujo y redes pueden ser útiles para la identificación de relaciones causa- efecto entre fuentes de impacto o bien entre efectos primarios y secundarios. Sin embargo no pueden cuantificar las magnitudes de los impactos y sus efectos.

Los modelos matemáticos y estadísticos están basados en funciones matemáticas o estadísticas que se aplican para calcular los valores cuantitativos determinísticos o probabilísticos a partir de datos de entrada numéricos. Van desde las formas simples, que pueden ser empleados con una calculadora o una hoja de cálculo informática, a los modelos informáticos sofisticados que incorporan muchas variables.

El uso de mapas es esencial. Los mapas pueden indicar características tales como áreas de impacto y la ubicación y extensión de los puntos sensibles. El uso de mapas superpuestos en los que se puedan combinar e integrar dos o tres mapas con información a modo de "capas", es el más extendido para el estudio de diferentes impactos y/o diferentes componentes ambientales o ubicaciones.

Para ello, es muy útil el uso de herramientas informáticas como son los Sistemas de Información Geográfica (SIG o GIS por sus siglas en inglés), que pueden gestionar gran número de variables en bases de datos referenciadas geográficamente, al tiempo que se pueden usar junto con otros sistemas (como pueden ser sistemas expertos o modelos de simulación) como un medio de analizar datos cuantitativos y resultados de modelización.