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FUNDAMENTOS TEÓRICOS

4.2 EL APRENDIZAJE ENTRE IGUALES

Actualmente hay pruebas suficientes que permiten afirmar que la interacción entre iguales es un papel de primer orden en la consecución de las metas educativas. En los últimos años numerosas investigaciones muestran que las relaciones ocurridas entre los alumnos inciden de forma decisiva sobre aspectos sociales, cognitivos y afectivos de los mismos (Mercer, 2001).

El proceso de socialización, la adquisición de competencias y destrezas, el control de los impulsos agresivos, el grado de adaptación a las normas establecidas, la superación del egocentrismo, el nivel de aspiración e incluso, el rendimientos escolar se ven favorecidos cuando los niños interactúan y relacionan entre sí (Cool y Colomina en Díaz Barriga l998; Mercer, 2001; Rogoff, 1993 ).

Investigaciones actuales apoyan la idea de que la resolución conjunta de problemas es una de las causas que contribuye a explicar las ventajas de la interacción. El proceso de colaboración en el que la toma de decisiones se lleva a cabo conjuntamente con una exploración equilibrada por parte de los niños de los diferentes puntos de vista parece

conducir a un nivel de comprensión difícilmente alcanzable mediante intentos individuales o formas de interacción no cooperativa (Rogoff, l993).

Desde el pensamiento de Vigotsky la participación infantil en actividades con otros compañeros más capaces permite al ser humano “interiorizar los instrumentos necesarios” para pensar y acercarse a la resolución de problemas de una forma más madura que si lo hiciera por si mismo. En el momento en que ocurre una interacción entre personas donde hay una acción comunicativa y se realizan intercambios que implican significado, valores e intenciones se genera desenvolvimiento cognitivo en los individuos (Mejía y Sandoval, l998, Rogoff, l993, Zermeño, 2005). De acuerdo a estos autores el concepto de intersubjetividad entre personas que comparten un propósito y un objetivo común, es en sí mismo un proceso que implica intercambio cognitivo, social y emocional.

En la teoría de Vigotsky la interacción es especialmente relevante para el desarrollo cognoscitivo de los seres humanos, ya que el desenvolvimiento de procesos intrapsicológicos ocurre por la interacción e intersubjetividad y aunque trabajar con un compañero cuyo nivel de desarrollo es relativamente superior puede ser lo mas eficaz, la interacción con alguien del mismo nivel o incluso menor también puede suponer un progreso y desempeñar una función igual a la de los adultos cuando se produce una interacción en la zona de desarrollo próximo (Rogoff, l993).

Una característica esencial del aprendizaje es crear la zona de desarrollo próximo; es decir, el aprendizaje despierta una variedad de procesos internos de desarrollo que sólo pueden actuar cuando el niño interacciona con personas de su entorno y en colaboración con sus iguales (Vigostky l978 en Wells 2001).

Para Álvarez (2003) en una interacción educativa es deseable que la asistencia ocurra no sólo del profesor hacia el alumno sino que docente y alumnos gestionen de manera conjunta la enseñanza y el aprendizaje en un proceso de participación guiada. Debido a que el alumno no aprende en solitario sino que por el contrario, la actividad auto- estructurante del sujeto estará mediada por la influencia de los otros, el aprendizaje se constituye en una actividad de reconstrucción del saber de una cultura.

La posibilidad de enriquecer nuestro conocimiento, ampliar nuestras perspectivas y desarrollarnos como personas esta determinada por la comunicación y el contacto interpersonal con los maestros y compañeros de grupo gracias al cual es posible construir significado y aprendizaje a propósito de ciertos contenidos culturales (Díaz y Hernández, l998).

Resulta importante que en los contextos escolares se promuevan las actividades en colaboración de manera frecuente para que se dé la oportunidad a que los actores en el aula, alumnos y maestro presentes en la situación, interactúen unos con otros proporcionando oportunidades para compartir el conocimiento y participar de forma significativa y constructiva en los aprendizajes del aula (Mejía, 2001).

A decir de esta autora la colaboración e interacción entre iguales ofrecen condiciones únicas para que ocurran los procesos inter-subjetivos relacionados con el aprendizaje y el desarrollo:

Cuando crece el interés por el funcionamiento de las redes sociales y los equipos de trabajo, la capacidad de compartir y construir las propias ideas junto con las de diferentes participantes resulta particularmente relevante para la transformación cultural y el desarrollo humano (Mejía, 2001).

Para Feurestein, (l980) las ayudas que surgen de estas interacciones sociales tienen la función de “mediar” el significado generalizado del mundo, organizando un conjunto de eventos objetos y sucesos que va mas allá de sí mismos y que ayudan a comprender, estructurar y dar sentido al conjunto total de las cosas.

En el ámbito educativo se puede decir que la mediación es la interacción intencionada por parte del maestro para ayudar a los alumnos a percibir y comprender su medio filtrando y organizando los estímulos, sin embargo las ayudas espontáneas que los niños se otorgan entre sí son también herramientas poderosas de mediación y algunas veces estas interacciones tienen una ventaja mayor sobre aquella que ocurren directamente entre alumno y maestro:

La presencia de otros niños puede ser una ventaja poderosa en el proceso mediacional, ya que los niños algunas veces entienden mejor o más fácilmente los ejemplos y las experiencias de otros niños que la de los adultos y de esta manera pueden facilitar el proceso de aprendizaje (Haywood, l987).

La importancia de la colaboración entre compañeros como un recurso para propiciar el aprendizaje está en la percepción de igualdad que los niños experimentan al trabajar junto con sus pares, lo que les permite una comunicación más significativa, sintonizada y simétrica que la que ocurre entre un adulto y un niño. Cuando dos o mas niños se involucran mutuamente en las ideas del otro, los procesos de intersubjetividad se ponen en marcha y la construcción social-cognitiva los capacita como participantes plenamente competentes y capaces de actuar con independencia (Mejía, 2000 y Wells, 2001).

4.3 DISCURSO Y ACTIVIDAD DENTRO DEL AULA: LA CONVERSACIÓN EN LOS