4. Experimentación activa : haciendo uso de teorías para la resolución de
2.2.3 El aprendizaje significativo de comunicación efectiva
Aprender se concibe a partir de la reestructuración de las estructuras cognitivas internas del aprendiz, de sus esquemas y estructuras mentales, de tal forma que al final de un proceso de aprendizaje deben aparecer nuevos esquemas y estructuras como una nueva forma de equilibrio.
Otro de los grandes aportes lo ha realizado David Ausubel, un psicólogo
norteamericano, con su teoría del aprendizaje significativo, el que aparece en oposición al aprendizaje sin sentido, memorístico o mecánico. El término “significativo” se refiere tanto a un contenido con estructuración lógica propia como a aquel material que potencialmente puede ser aprendido de modo significativo, es decir, con significado y sentido para el que lo internaliza. El primer sentido del término se denomina sentido lógico y es característico de los contenidos cuando son no arbitrarios, claros y verosímiles, es decir, cuando el contenido es intrínsecamente organizado, evidente y lógico. El segundo es el sentido psicológico y se relaciona con la comprensión que se alcance de los contenidos a partir del desarrollo psicológico del aprendiz y de sus experiencias previas. Aprender, desde el punto de vista de esta teoría, es realizar el transito del sentido lógico se haga significativo para quien aprende.
Aprendizaje significativo
Para Ausubel la estructura cognoscitiva consiste en un conjunto organizado de ideas que preexisten al nuevo aprendizaje que se quiere instaurar. Esta forma de aprendizaje se
refiere a una estrategia en la cual, a partir de aprendizajes anteriores ya establecidos de carácter más genérico, se pueden incluir nuevos conocimientos que sean subordinables a los anteriores. Los conocimientos previos más generales permiten anclar los nuevos y más particulares. La estructura cognoscitiva debe estar en capacidad de discriminar los nuevos conocimientos y establecer diferencia para que tengan algún valor para la memoria y puedan ser retenidos como contenidos distintos. Los conceptos previos que presentan un nivel superior de abstracción, generalización e inclusión, son denominados por Ausubel, organizadores avanzados y su principal función es la de establecer un puente entre lo que el alumno ya conoce y lo que necesita conocer.
Desde el punto de vista didáctico, el papel del mediador es el de identificar los conceptos básicos de una disciplina dada, organizarlos y jerarquizarlos para que desempeñen su papel de organizadores avanzados.
Ausubel distingue entre tipos de aprendizaje y tipos de enseñanza o formas de adquirir información. El aprendizaje puede ser repetitivo o significativo, según que lo aprendido se relacione arbitraria o sustancialmente con la estructura cognoscitiva. La enseñanza desde el punto de vista del método, puede presentar dos posibilidades
ampliamente compatibles, primero se puede presentar los contenidos y los organizadores avanzados que se van a aprender de una manera completa y acabada, posibilidad que Ausubel llama aprendizaje receptivo o se puede permitir, en este caso se le denomina aprendizajes por descubrimiento.
Dado que en el aprendizaje significativo los conocimientos nuevos deben relacionarse sustancialmente con lo que el alumno ya sabe es necesario que: i. El contenido que se ha de aprender debe tener sentido lógico, es decir, ser
ii. El contenido debe articularse con sentido psicológico en la estructura cognoscitiva del aprendiz, mediante su anclaje en los conceptos previos
iii. El alumno debe tener deseos de aprender, voluntad de saber, es decir, que su actitud sea positiva hacia el aprendizaje.
Conocimientos previos
El concepto de saberes previos nos conduce a otro, más de aprendizaje significativo. La idea esencial para promover un aprendizaje significativo es tener en cuenta los
conocimientos actuales y conceptos (también los actitudinales y procedimentales) y como estos van a interactuar con la nueva información que recibirán los alumnos mediante los materiales de aprendizaje o por las explicaciones del docente.
Según Ausubel (1983), la clave del aprendizaje significativo está en la relación que se pueda establecer entre el nuevo material y las ideas ya existentes en la estructura cognitiva del sujeto. Por lo expuesto, la eficacia de este tipo de aprendizaje radica en su significatividad y no en las técnicas memorísticas.
Los prerrequisitos para que un aprendizaje sea significativo para el alumno son:
Que el material le permita establecer una relación sustantiva con los conocimientos e ideas ya existentes. A esta condición del material se la denomina significatividad lógica. Disposición, interés y posibilidad de darle sentido a lo que aprende. Es decir, que el
aprendizaje promueva una significatividad psicológica. Ello hace referencia al hecho de que el aprendizaje pueda significar algo para el alumno y lo ayude a establecer una conexión no arbitraria con sus propios conocimientos.
Las investigaciones realizadas respecto del contenido y la naturaleza de los conocimientos previos en las diferentes áreas han demostrado que existen algunos elementos en común:
Los conocimientos previos son construcciones personales que los sujetos han elaborado en interacción con el mundo cotidiano, con los objetos, con las personas y en diferentes experiencias sociales o escolares;
La interacción con el medio proporciona conocimientos para interpretar conceptos, pero también deseos, intenciones o sentimientos de los demás,
Los conocimientos previos que construyen los sujetos no siempre poseen validez científica. Es decir, pueden ser teóricamente erróneos.
Estos conocimientos suelen ser bastante estables y resistentes al cambio y tienen un carácter implícito.
Construcción del aprendizaje
Aprender un contenido implica atribuirle un significado, construir una representación o un modelo mental del mismo. La construcción del conocimiento supone un proceso de “elaboración” en el sentido que el alumno selecciona y organiza las informaciones que le llegan por diferentes medios, el facilitador entre otros, estableciendo relaciones entre los mismos.
En esta selección y organización de la información y en el establecimiento de las relaciones hay un elemento que ocupa un lugar privilegiado: el conocimiento previo pertinente que posee el alumno en el momento de iniciar el aprendizaje.
El estudiante bien preparado con una serie de conceptos, concepciones,
representaciones y conocimientos, adquiridos en el transcurso de sus experiencias previas, que utiliza como instrumento de lectura e interpretación y que determinan que
informaciones seleccionará, cómo las organizará y qué tipos de relaciones establecerá entre ellas. Si el alumno consigue establecer relaciones sustantivas y no arbitrarias entre el nuevo material de aprendizaje y sus conocimientos previos, es decir, si lo integra en su estructura cognoscitiva, será capaz de atribuirle significados, de construirse una
representación o modelo mental del mismo y, en consecuencia, habrá llevado a cabo un aprendizaje significativo.
Tipos de aprendizaje
El aprendizaje es el proceso a través del cual se adquieren nuevas habilidades, destrezas, conocimientos, conductas o valores como resultado del estudio, la experiencia, la instrucción, el razonamiento y la observación. Este proceso puede ser analizado desde distintas perspectivas, por lo que existen distintas teorías del aprendizaje. El aprendizaje es una de las funciones mentales más importante en humanos, animales y sistemas
artificiales.
Según Garza & Leventhal (2006), el aprendizaje es el proceso por el que los hombres y las sociedades se preparan para hacer frente a las nuevas situaciones. Pueden producirse conscientemente, e incluso inconscientemente, tras experimentar situaciones de la vida real, aun cuando también pueden inducir a situaciones, simuladas o imaginadas.
Prácticamente todo ser humano, haya pasado o no por la escuela, experimenta alguna vez el proceso de aprendizaje y probablemente no hay quien, en la hora actual, aprenda al nivel, intensidad y velocidad requeridos para hacer frente a las diversas complejidades de la vida moderna.
Aprendizaje de contenidos curriculares
De acuerdo con Kolb (1984), los contenidos enseñan en los currículos de todos los niveles educativos pueden agruparse en tres áreas básicas: conocimiento declarativo, procedimental y actitudinal.
Aprendizaje de contenidos declarativos
Saber qué es un conocimiento declarativo ha sido una de las áreas con contenido más privilegiadas dentro de los currículos escolares de todos los niveles educativos. Sin lugar a dudas, este tipo de saber es imprescindible en todas las asignaturas o cuerpos de
conocimiento disciplinar, porque constituye el entramado fundamental sobre el que estas se estructuran.
Pizarro (1985), indica que podemos definir el saber qué como aquella competencia referida al conocimiento de datos, hechos, conceptos y principios. Algunos han preferido denominado conocimiento declarativo, porque es un saber que se dice, que se declara o que se conforma por medio del lenguaje.
Puede hacerse una importante distinción taxonómica con claras consecuencias pedagógicas: el conocimiento factual y el conocimiento conceptual.
El conocimiento factual es el que se refiere a datos y hechos que proporcionan información verbal y que los alumnos deben aprender en forma literal o “al pie de la letra”
El conocimiento conceptual es más complejo que el factual. Se construye a partir del aprendizaje de conceptos, principios y explicaciones, los cuales no tienen que ser
aprendidos en forma literal, sino abstrayendo su significado esencial o identificando las características definitorias y las reglas que los componen.
Podíamos decir que lo mecanismos que ocurren para los casos del aprendizaje de hechos y el aprendizaje de conceptos son cualitativamente diferentes. El aprendizaje factual se logra por una asimilación literal sin comprensión de la información, bajo una lógica reproductiva o memorística y donde poco importan los conocimientos previos de los alumnos, mientras que en el caso del aprendizaje conceptual ocurre una asimilación sobre el significado de la información nueva se comprende lo que se está aprendiendo, para lo cual es imprescindible el uso de los conocimientos previos pertinentes que posee el alumno.
A causa de que los mecanismos de adquisición de conocimiento factual y del conceptual son diferentes entre sí, las actividades de instrucción que el docente debe realizar tienen que ser igualmente diferenciadas.
Las condiciones habituales en que ocurra el aprendizaje factual en nuestras instituciones educativas se vinculan tanto con materiales de aprendizaje que poseen un escaso nivel de organización o significatividad lógica como son la existencia de una disposición motivacional o cognitiva orientada hacia el aprendizaje repetitivo.
Parar promover el aprendizaje conceptual es necesario que los materiales de aprendizaje se organicen y estructuren correctamente, lo cual les provee de una riqueza conceptual que puede ser explicada por los alumnos. El profesor debe planear actividades donde los alumnos tengan oportunidades para explorar, comprender y analizar los
conceptos de forma significativa ya sea mediante una estrategia expositiva o por descubrimiento.
Aprendizaje de contenidos actitudinales
Uno de los contenidos poco atendidos en todos los niveles educativos era el de las actitudes y los valores (el denominado “saber ser”) que, no obstante, siempre ha estado presente en el aula, aunque sea de manera implícita u oculta. Sin embargo, en la década pasada notamos importantes esfuerzos por incorporar tales saberes de manera explícita en el currículo escolar, no solo a nivel de la educación básica, sino también en el nivel medio, en el bachillerato y gradualmente en la educación superior.
Los diferentes países y sistemas educativos los han incorporados de muy diversas maneras en proyectos curriculares o meta curriculares, ubicándolos bajo los rubros de educación moral o ética, enseñanza de valores y actitudes, desarrollo humano, educación para los derechos humanos y la democracia y educación cívica entre otros. Asimismo, y sin excluir lo anterior se ha tratado de clarificar en el currículo y a enseñanza el tipo de valores y actitudes que habría que fomentar en las materias curriculares clásicas como por ejemplo que actitudes hay que fomentar en los alumnos respecto a la ciencia y la
tecnología, o que tipo de valores sociales hay que desarrollar en asignaturas como Historia o Civismo.
También se ha dedicado esfuerzos importantes a tratar de erradicar las actitudes negativas y los sentimientos de incompetencia de los alumnos hacia ciertas asignaturas (por ejemplo, Matemáticas) o en general hacia aquellas situaciones educativas que les generan frustración y baja autoestima.
Las actitudes son experiencias subjetivas (cognitivo-efectivas) que implican juicios evaluativos, que se expresan en forma verbal o no verbal, que son relativamente y que se aprenden en el contexto social. Las actitudes son un reflejo de los valores que posee una persona.
El aprendizaje de las actitudes es un proceso lento y gradual, donde influyen
distintos factores como las experiencias personales previas, las actitudes de otras personas significativas, la información y experiencias novedosas y el contexto sociocultural (por ejemplo, mediante las instituciones, los medios de comunicación y las representaciones colectivas). Se ha demostrado que muchas actitudes se gestan y desarrollan en el seno escolar, sin ninguna intención explicita para hacerlo. De cualquier modo, el profesor es el que directa o indirectamente se enfrenta a esta problemática compleja y difícil, que muchas veces rebosa a la institución escolar misma.
Algunas metodologías y técnicas didácticas que han demostrado ser eficaces para trabajar directamente con los procesos actitudinales son, por ejemplo, las técnicas participativas (juego de roles o “role-playing” y los sociodramas), las discusiones y técnicas de estudio activo, las exposiciones y explicaciones de carácter persuasivo (con conferencistas de reconocido prestigio o influencia) e involucrar a los alumnos en la toma de decisiones.