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3.1.- Entrada y decapsidación

La unión del virus a las células está mediada por interacciones específicas entre la proteína C y los receptores de la superficie celular (Grande et al., 2000; Shapouri et

33 al., 1996a). Aunque el receptor celular para los ARVs no ha sido identificado todavía, los resultados obtenidos hasta el momento sugieren que se trata de una proteína de la superficie celular y que en la unión no participan grupos conjugados, puesto que la adsorción del virus sólo se inhibe por pretratamiento de las células con proteasas, pero no con glicosidasas, lipasas, EDTA o periodato sódico. Esto supone una diferencia con los MRVs, que unen ácido siálico de las proteínas de superficie. Esto, y el hecho de que los MRVs sean incapaces de unirse a fibroblastos embrionarios de pollo sugiere que los reovirus aviares y de mamífero tienen receptores distintos (Barton et al., 2001). El receptor parece ser una proteína ubicua, puesto que los ARVs también son capaces de adherirse y replicar en líneas celulares de mamífero.

La observación al microscopio electrónico de células infectadas con ARV muestra que el virus entra en los fibroblastos embrionarios de pollo por endocitosis mediada por receptor (Figura 6).

Figura 6. Observación al microscopio electrónico de la entrada del reovirus aviar.

La decapsidación del virus tiene lugar en el endosoma, y requiere tanto la acidificación del endosoma como el procesamiento proteolítico de la proteína mayoritaria BC para generar los péptidos  y ’ (Duncan, 1996; Labrada et al., 2002). El mecanismo concreto por el cual los cores atraviesan la membrana endosomal y alcanzan el citoplasma todavía se desconoce.

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Figura 7. Modelo propuesto para el ciclo replicativo del reovirus aviar.

3.2.- Expresión génica

La expresión de los genes virales comienza con la síntesis de los 10 mRNAs, un proceso que está catalizado por la RNA polimerasa dependiente de RNA, la proteína

B, que utiliza como molde la cadena negativa de los segmentos genómicos. Aunque los reoviriones intactos poseen actividad RNA polimerasa, son incapaces de producir transcritos enteros, por lo que parece que las características físicas de la partícula viral regulan la actividad de B (Martínez-Costas et al., 1995).

Los mRNA virales poseen un cap de tipo 1 en su extremo 5’, no están poliadenilados y presentan en ambos extremos unas regiones cortas no codificantes (Martínez-Costas et al., 1995). Los mRNAs se sintetizan en el interior del core y adquieren el cap al salir a través de las torretas formadas por pentámeros de C. Los mRNAs virales sirven para programar la síntesis de las proteínas virales y también como molde para la síntesis de las hebras negativas de los genomas de la progenie viral. A excepción del gen S1, todos los mRNAs de ARV son monocistrónicos, y su traducción se inicia en el AUG más próximo al extremo 5’, que se encuentra en un contexto fuerte de iniciación de la traducción según la regla de Kozak (Kozak, 1991). El mRNA s1 es tricistrónico, con tres pautas de lectura fuera de fase y solapantes que codifican para las proteínas p10, p17 y C (Bodelón et al., 2001). La expresión de C parece depender en parte del leaky scanning del ribosoma, en el que el ribosoma ignora

35 los codones de iniciación de los dos primeros cistrones por no encontrarse en un contexto óptimo y empieza a traducir la tercera pauta de lectura, y en parte de una secuencia reguladora complementaria al rRNA 18S que favorece, de manera independiente al leaky scanning pero dependiente del cap, la traducción de C (Racine et al., 2007; Racine y Duncan, 2010). Este mecanismo permite al virus expresar una mayor cantidad de C que de las proteínas p10 y p17, a pesar de que C está codificada por la tercera pauta de lectura.

Figura 8. Organización del mRNA s1 del reovirus aviar. Se indica la posición de los tres cistrones y el

contexto del AUG de iniciación de cada uno de ellos.

Pese a que los transcritos virales parecen producirse en igual proporción, existen grandes diferencias en las cantidades de las proteínas virales presentes en la célula infectada, siendo B, BC y NS las más abundantes y B, A y las tres proteínas codificadas por el gen S1 las menos abundantes. Esto sugiere la existencia de una regulación de la expresión a nivel traduccional, quizá debida a características estructurales y conformacionales de los mRNAs virales.

A tiempos tardíos de infección apenas se detecta síntesis de proteínas celulares, aunque se mantiene la de las proteínas virales. Los mecanismos por los que se produce esta inhibición o shutoff de la síntesis de proteínas celulares todavía se desconocen.

3.3.- Morfogénesis y salida

Todos los miembros de la familia Reoviridae se ensamblan en inclusiones citoplasmáticas densas denominadas viroplasmas, inclusiones virales o factorías virales. Estas inclusiones no están asociadas a orgánulos ni membranas y contienen proteínas estructurales y no estructurales, además de partículas virales parcial o totalmente ensambladas (Rhim et al., 1962; Silverstein y Schur, 1970). La proteína NS es la única proteína de ARV capaz de formar inclusiones por sí sola, y puede reclutar directamente a esas estructuras a las proteínas NS, A y C. El ensamblaje de los nuevos viriones

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tiene lugar exclusivamente dentro de las factorías virales, y la incorporación de las proteínas virales a esas estructuras es un proceso controlado y selectivo (Tourís-Otero et al., 2004a). El reclutamiento de los mRNAs que servirán de molde para la síntesis de los genomas podría estar mediado por NS, puesto que une RNA de cadena sencilla e interacciona con NS. Se cree que la síntesis de las hebras negativas de los segmentos genómicos tiene lugar en el interior de los viriones en formación, evitando así la exposición del RNA de doble cadena al citoplasma y la activación de los sistemas de defensa de la célula. La RNA polimerasa viral, B, usa los mRNAs como molde para la síntesis de las hebras negativas.

Poco se sabe acerca de los mecanismos de salida de la célula infectada de las nuevas partículas virales, aunque se pueden esperar dos formas de diseminación. Por un lado, las nuevas partículas virales podrían liberarse por lisis celular, mientras que, por otro lado, la fusión celular inducida por p10 permitiría la diseminación del virus a células adyacentes sin que queden expuestos al sistema inmune del hospedador (Bodelón et al., 2002; Shmulevitz y Duncan, 2000). La capacidad de los reovirus para formar sincitios parece estar relacionada con su patogenicidad, puesto que las cepas con mayor potencial fusogénico suelen ser más virulentas (Duncan y Sullivan, 1998).