2.1. Los elementos de la filosofía moral de Hume.
2.1.1. El concepto de experiencia al interior de la filosofía de Hume.
El término experiencia es polisémico, tiene una gran variedad de significados, desde la aprehensión por un sujeto de una realidad, una forma de ser, un modo de hacer, una manera de vivir, etc. De esta forma, la experiencia es un modo de conocer algo de una forma directa. También, se la puede definir, como la aprehensión sensible de la realidad externa o simplemente como la enseñanza adquirida con la práctica de un oficio, es decir la experiencia de vida. En otros casos, la experiencia es la confirmación de los juicios sobre la realidad a través de una verificación sensible de esta relación. Y, finalmente, se la puede entender como el hecho de soportar o sufrir o mejor dicho de vivir, el dolor, la alegría, la pena, la rabia, etc. Estas son algunas de las acepciones del término experiencia, y debe retenerse que todas ellas tienen en común, la aprehensión inmediata por un sujeto de algo dado. Por esta razón, la experiencia constituye, para los empiristas, especialmente para Hume, la condición y el límite de todo conocimiento.
El hecho de que Hume se encontrase inmerso en la filosofía del
common sense tiene, como consecuencia inmediata, la gran
importancia que otorga a la vida cotidiana y a la experiencia, incluyendo las diferentes acepciones que este término posee. En lugar de concentrarse completamente en los problemas teóricos y
abstractos, piensa que la falta de solución a ellos no detiene el curso de la vida de los sujetos. Más aún, el objetivo central de la filosofía de Hume, era abordar el estudio del hombre de una forma fácil y accesible, libre de toda carga metafísica.
Según Hume, el núcleo de todas las ciencias, se debe encontrar en el minucioso estudio de la naturaleza humana; ya que, “es evidente que todas las ciencias se relacionan en mayor o menor grado con la naturaleza humana, y que algunas parezcan desenvolverse a gran distancia de ésta, regresan finalmente a ella por una u otra vía.”43 Hume está absolutamente convencido que este es el único y verdadero fundamento del conocimiento y suprimir que, a su vez, es el principio de la ciencia del sujeto. “Y como la ciencia del hombre es la única fundamentación sólida que podemos dar a esa misma ciencia deberá estar en la experiencia y la observación.”44 En consecuencia, la experiencia, es el punto de partida del filósofo; y procede de la observación de la vida y del comportamiento humano. Hume, está totalmente seguro que la filosofía y la nueva ciencia de la naturaleza humana deben tener su origen en los datos empíricos y no en la intuición aparente de la esencia de la mente o del hombre, entendida como un concepto general, debido a que se encuentra fuera de los límites de la capacidad de comprensión y averiguación.45 Esta es una
43. T: XIX.
44. T: XX.
crítica decisiva a toda la tradición filosófica, especialmente al cartesianismo, ya que Hume se apoya en la experiencia como base y límite más allá del cual no puede extenderse el conocimiento de la ciencia del hombre.46
Hay que destacar que, la experiencia para Hume, no se puede reducir a una serie de experimentos a partir de una observación detallada del sujeto en el mundo; se debe agregar que, para Hume el rasgo característico de la experiencia es su inmediatez. La inmediatez humeana, tiende a limitarse a los contenidos de conciencia, problematizando el acceso cognoscitivo al mundo y a los objetos externos, también llamados cuerpos. Esta característica aparece repetidas veces en la obra de Hume, especialmente, en las primeras secciones del Treatise. “...sólo por la EXPERIENCIA podemos inferir la existencia de un objeto de la del otro. La naturaleza de la experiencia consiste en esto: recordamos haber tenido ejemplos frecuentes de la existencia de una especie de objetos... de este modo, recordamos haber visto esta especie de objetos que denominamos llama, y haber sentido esa especie de sensación que denominamos calor.”47 En la primera Enquiry, afirma que, “sin el influjo de la experiencia estaríamos en total ignorancia de toda cuestión de hecho, más allá de
46. Los filósofos racionalistas especialmente Descartes, no menosprecian la
experiencia de forma tajante, sino que estiman que se trata de un vía de conocimiento de la realidad bastante confusa. Autores como Leibniz concebían a la experiencia como un conocimiento confuso, aun cuando fuese necesaria como punto de partida para este proceso.
lo inmediatamente presente a la memoria y a los sentidos.”48 Más adelante sostiene que, “si pregunto por qué se cree en cualquier cuestión de hecho que se relata, ha de dárseme una razón, y esta razón será algún otro hecho conexo. Pero, como no se puede proceder de esta manera in infinitum, se ha de terminar en algún hecho presente a la memoria o a los sentidos, o ha de aceptarse que la creencia es totalmente infundada. ¿Cuál es, pues, la conclusión de todo el asunto?...Toda creencia en una cuestión de hecho o existencias reales deriva meramente de algún objeto presente a la memoria o a los sentidos y de una conjunción habitual entre éste y algún objeto.”49
Para diferenciar entre un acto de razonamiento y una percepción, Hume considera a ésta última como un acto fundamentalmente experiencial y, afirma que, “si los objetos están presentes a los sentidos junto con la relación llamamos a ello percepción más bien que razonamiento, y no hay en este caso ejercicio alguno del pensamiento ni tampoco acción- hablando con propiedad- sino una mera admisión pasiva de las interpretaciones a través de los órganos de los sentidos...”50; en consecuencia, el sujeto debe atenerse a la presencialidad del dato, es decir, su inmediatez. En suma, “sólo la experiencia nos enseña la naturaleza y sus límites de causa y efecto y
48. EHU: 45. 49. EHU: 46. 50. T: 73.
nos permite inferir la existencia de un objeto al otro. Tal es el fundamento del razonamiento moral, que forma la mayor parte del conocimiento humano y es la fuente de toda acción y comportamiento humano.”51 El siguiente texto es bastante clarificador, a pesar que no corresponde a Hume sino a Husserl, “medito, por lo pronto, como hombre “ingenuo”. Veo y cojo la cosa misma en persona. Sin duda que a veces me engaño, no sólo respecto de las propiedades percibidas, sino también respecto a la existencia misma. Sucumbo a una ilusión o alucinación. La percepción no es entonces una “auténtica” percepción. Pero si lo es, y esto quiere decir que se deja “confirmar” en el curso actual de la experiencia, eventualmente con la ayuda del correcto pensar empírico, entonces existe la cosa percibida realmente y está dada en la percepción realmente ella misma en persona.”52 El percibir, dirá Husserl, si es considerado como una forma de la conciencia y se deja de lado el cuerpo, en tanto portador de los órganos sensoriales, en ese caso, la percepción carece de toda esencia. Toda experiencia en el mundo, es proporcionada por los sentidos, por esta razón los sujetos, que viven al interior del mundo, son una unidad anímico- corporal, “tengo conciencia de un mundo extendido sin fin en el espacio y que viene y ha venido a ser sin fin en el tiempo. Tengo conciencia de él, quiere decir ante todo: lo encuentro ante mi inmediata e intuitivamente, lo experimento. Mediante la vista, el
51. EHU: 164. 52. Ideas I # 39.
tacto, el oído, etc., en los diversos modos de la percepción sensible están las cosas corpóreas, en una u otra distribución espacial, para
mí simplemente ahí, “ahí delante” en sentido literal o figurado...”53 En consecuencia, el cuerpo, será el centro de orientación para toda experiencia, en palabras de Husserl, “la vida natural y de vigilia de nuestro yo es un constante percibir actual o inactual. Sin interrupción esta ahí en forma de precepto el mundo de las cosas y en él nuestro cuerpo.”54
53. Ideas I, #27.