2.1. Los elementos de la filosofía moral de Hume.
2.1.4. La simpatía: El cemento del mundo social.
A juicio de Capaldi, Hume se ve obligado a introducir este principio cuando debe explicar cómo se produce la organización de las pasiones y el origen de la moral desde las pasiones.116 Por su parte, Kemp Smith afirma que la simpatía es el elemento fundamental de la filosofía social de Hume, ya que es a través de su análisis que el propio Hume busca ahondar en la naturaleza de los sentimientos que originan la aprobación o desaprobación moral; en otras palabras, la simpatía se convierte en el principio de los principios de la filosofía moral humeana.117 Mercer también comparte esta opinión, a su juicio la filosofía moral del Libro III del Treatise, no puede ser entendida sin hacer una referencia directa a la filosofía de la mente de Hume, especialmente a la doctrina de la simpatía que se encuentra expuesta en el Libro II.
Pero, ¿qué es la simpatía? En el Treatise, Hume no define a la simpatía como un sentimiento especial o particular. La simpatía, no designa, en ningún momento al sentimiento que un sujeto puede tener por un ser querido, que se encuentra en problemas o desconsolado. Para Hume este sentimiento sería la pena o la compasión, mientras que la simpatía es considerada como un principio de comunicación, ya que, no basta con “la mera opinión de
116. Cfr. Capaldi, N. 1989:177. 117. Cfr. Kemp Smith, N.1966:174.
otra persona, y especialmente cuando está reforzada por una pasión, hará que una idea de bien o mal tenga una influencia sobre nosotros que, de otro modo habría pasado enteramente inadvertida. Esto se debe al principio de simpatía o comunicación...”118 En otras palabras, la mente elabora una idea o representación de una impresión con las mismas características que la emoción inicial. Esta transformación de una idea de la pasión en una impresión es lo que se denomina la estructura funcional de la simpatía. Esta estructura puede ser observada única y exclusivamente en la experiencia. Esto se debe a que, “de hecho es evidente que, cuando simpatizamos con las pasiones y sentimientos de los demás, estos movimientos se manifiestan al comienzo de nuestra mente como meras ideas y son concebidas como algo ajeno, igual que cuando concebimos cualquier otro hecho. Es también evidente que las ideas de las afecciones ajenas se transforman en las impresiones mismas que representan, y que las pasiones surgen en conformidad con las imágenes que de ellas nos formamos. Todo estos es objeto de la más sencilla experiencia, y no depende de hipótesis filosófica alguna.”119
Así, la simpatía consiste en la empatía que poseen los sujetos, para detectar los estados mentales de otros, y, como resultado vivir una experiencia muy parecida a la que está viviendo esa persona. Se podría afirmar que, la simpatía permite al sujeto sintonizar con el
118. T: 429. 119. T: 319-320.
estado mental de otro.120 Hume afirma que, “en general podemos decir que las mente de los hombres son espejos unas de otras, y esto no sólo por que cada una de ellas refleja las emociones de las demás, sino también porque la irradiación de las pasiones, sentimientos y opiniones puede ser en muchas ocasiones reverberada, e ir decayendo por grados imperceptibles.”121
En consecuencia, la simpatía es la capacidad que tiene un sujeto para conocer lo que otros están viviendo, cuando son observados. No se puede ignorar que, ésta es una operación de la imaginación a través de la cual una impresión primaria da paso a una idea relacionada con la experiencia del otro que se transforma en una impresión de dolor o placer en correspondencia con el estado observado.122 La simpatía no es algo que un sujeto haga de forma intencional, sino que tiene lugar de forma involuntaria a un nivel irreflexivo. En otras palabras, la razón no juega ningún papel en esta operación. En palabras de Hume, “cuando se infunde por simpatía una cierta afección, al principio es reconocida solamente por sus efectos y signos externos, presentes en el gesto y la conversación, y que dan una idea de esa
120. Cfr. Baille, J. 2000:56. Tewyman, S. 1995:426. Baier, A. 1989:177. En este
punto tanto Baille como Tewyman y Baier, están convencidos que el yo es la pieza fundamental de la teoría de las pasiones y, en consecuencia es un yo anclado en el mundo, gracias al cuerpo, en el mundo de la vida, cuya naturaleza principalmente es pasional. Sise considera a la sociedad como una comunidad de yoes, es en esta instancia donde todos se encuentran preocupados, tanto de sus intereses personales como colectivos. Por esta razón, Hume necesitaba un principio nuevo, a través del cual una preocupación por otro sujeto puede afectar a un sujeto de la misma manera que algo le puede afectar acerca de sí mismo.
121. T: 365.
pasión. Esta idea se convierte entonces en una impresión, adquiriendo de este modo tal grado de fuerza y vivacidad que llega a convertirse en pasión produciendo así una emoción idéntica a la de una afección original.”123
En consecuencia, Hume se muestra muy orgulloso de su nuevo principio y la fuerza que puede ejercer en la mente, “el modo mejor de convencernos <afirma Hume> de esta opinión consiste en lanzar una mirada de conjunto sobre el universo y observar cómo actúa la fuerza de la simpatía en todo el reino animal, así como la fácil comunicación de sentimientos de un ser pensante a otro... esto se ve de forma más notable en el hombre, que es la criatura que más ardiente deseo de sociabilidad tiene en el universo, y que está dotada para ello con las mejores ventajas.”124 En otro texto probablemente, Hume es más enfático y afirma que, “... la simpatía es un principio muy poderoso en la naturaleza humana, que tiene gran influencia en nuestro sentido de la belleza y que origina el sentimiento moral en todas las virtudes artificiales. Partiendo de estos puntos, cabe suponer que la simpatía origine también muchas de las restantes virtudes y que sea la tendencia al bien de la humanidad lo que haga merecedora de nuestra aprobación una cualidad mental.”125
123. T: 317.
124. T: 363. 125. T: 577-578.
En suma, la simpatía es el principio que permite explicar como las creencias, opiniones y convenciones son constituidas al interior de una comunidad. No se puede ignorar que, la explicación que Hume ofrece de la simpatía, se encuentra implícito el mecanismo causal que gobierna la comunicación de la pasión y la opinión de un sujeto a otro, ya que la simpatía es a las pasiones lo que es el principio de asociación a las ideas. Por ello, la simpatía, afirma Mercer, consiste, en la conversión de una idea en su correspondiente impresión.126 En palabras de Hume, “cuando se infunde por simpatía una cierta afección, al principio es reconocida solamente por sus efectos y signos externos, presentes en el gesto y la conversación, y que dan una idea de esa pasión. Esta idea se convierte entonces en una impresión, adquiriendo de este modo tal grado de fuerza y vivacidad que llega a convertirse en pasión, produciendo así una emoción idéntica a la de una afección original.”127 Hume define a la simpatía como un transferencia o comunicación de una emoción, sensación o más aún, una opinión de un sujeto acerca de otro, por ello afirma, categóricamente que, “ni en sí misma ni en sus consecuencias existe cualidad de la naturaleza humana más notable que la inclinación que tenemos a simpatizar con los demás y a recibir al comunicarnos con ellos sus inclinaciones y sentimientos, por diferentes y aún contrarios que sean a los nuestros.”128
126. Cfr. Mercer, P. 1995:442. 127. T: 319.