2. Heidbreder Edna, Psicologías del siglo XX Edición Revolucionaria Cuba,
2.5. El conductismo 1 Antecedentes.
2.5.2. La Escuela Conductista.
2.5.2.2. El condicionamiento operante de B F Skinner
¿Quién es B.F. Skinner? Burrhus Frederic Skinner nació en 1904 en Pensilvania. Su padre abogado y su madre, una mujer de normas rígidas, sin embargo, prodigaron un ambiente familiar cálido y seguro. Skinner desde pequeño construía sus propios juguetes. En su vida de estudiante tuvo dos etapas: una primera fase donde se sintió a gusto en la escuela y una segunda caracterizada por la rebeldía y la crítica hacia las autoridades escolares. Primero de dedicó a los quehaceres de escritor, abandonando esta orientación cuando consideró que no tenía nada que decir a los demás. Decide estudiar psicología, estudios que realiza en la Universidad de Harvard, donde recibió un doctorado en 1931 y donde adquirió una rigurosa autodisciplina. Fue profesor de la Universidad de Minnesota, luego en la de Indiana, para regresar definitivamente a Harvard, al departamento de psicología, donde cultiva honores y premios convirtiéndose en una de las figuras más sobresalientes en las ciencias conductuales.
La contribución de Skinner a la psicología ha sido tan relevante y decisiva, que es considerado por muchos como la figura más importante de la psicología en ese siglo. Se le ha llamado a Skinner conductista radical, debido a que intenta explicar la conducta sin utilizar variables internas. El poderoso principio que rige el condicionamiento instrumental, denominado también operante, de Skinner, es que la conducta esta determinada y sostenida por sus consecuencias. En el esquema de condicionamiento operante, las conductas que mas interesan son las llamadas operantes o instrumentales, las cuales no son provocadas de forma automática por los estímulos antecedentes, como en el condicionamiento clásico, sino que el individuo sabe que para obtener ciertos resultados se necesita realizar ciertos pasos o actos instrumentales. Skinner llama operantes a los actos instrumentales porque deben operar en el medio para obtener ciertos resultados. Los actos instrumentales son los medios para lograr un objetivo. De ahí que; una conducta se vuelve un acto instrumental u operante si conduce al reforzamiento y, las conductas reforzadas tienden a repetirse.
De acuerdo al esquema del condicionamiento operante, el organismo emite una variedad de conductas pero, una vez que se emite la conducta deseada, se refuerza, y dicho reforzamiento provoca un incremento en la frecuencia de esa conducta Los estímulos antecedentes a las conductas operantes (C.O) se denominan estímulos discriminatorios (E.D). Cuando se emite la conducta deseada esta se refuerza inmediatamente. Los estímulos consecuentes a esta conducta operante o instrumental se denominan estímulos reforzadores (E.R). El esquema descrito representa la conducta exploratoria de una rata en la caja de Skinner. Dentro de la caja hay diferentes estímulos para la rata que esta encerrada en la misma (paredes, bebedero, palanca, etc.). Por consiguiente, la rata puede realizar muchas acciones, es decir, que en esta situación total son posibles diversas conductas azarosas, espontáneas pero, solo cuando ocurre la presión de la palanca la rata recibe un refuerzo, en este caso una bolita de carne (Estimulo.Reforzador). Las consecuencias de la conducta, la obtención de la carne, conducirá a la repetición del acto apretar la palanca, conducta deseada (Acto instrumental u operante)
Estímulo antecedente---Conducta deseada---Estímulo consecuente Estímulo Discriminatorio Estímulo Reforzador
Como puede apreciarse, de acuerdo con estos postulados, una conducta se vuelve un acto instrumental u operante si conduce al reforzamiento. Además, las conductas reforzadas tienden a repetirse. Nótese que en el condicionamiento clásico o de respuesta, como se planteó anteriormente, se incrementan básicamente los efectos del medio, al aumentar la cantidad de estímulos que provocan la misma respuesta; en cambio, en el condicionamiento operante o instrumental se desarrollan o modifican conductas específicas mediante el refuerzo. Skinner se interesa particularmente en controlar la conducta a través de sus consecuencias, es decir, estableciendo contingencias de reforzamiento.
El término contingencia puede definirse como dependencia de. Es el tipo de relación que existe entre un acto operante y el estímulo reforzador. Decir que el reforzamiento es contingente con una conducta operante específica significa que depende de la ocurrencia de esa conducta. Skinner utiliza este término para representar el Programa de reforzamiento.
El Programa de reforzamiento puede definirse como el arreglo en que son proporcionados los estímulos reforzadores a las conductas. Es la disposición particular para la entrega de reforzadores. Se refieren a la regulación del tiempo, secuencia y control del reforzamiento, lo
que a su vez definirá la tasa, intensidad y calidad de la conducta reforzada. Cuando se refuerzan todas las conductas operantes emitidas por un sujeto, se dice que estamos en presencia de un programa de reforzamiento continuo; en cambio, cuando se refuerzan algunas y no otras de las conductas, según criterios de tiempo o en número de respuestas, entonces se está utilizando un programa de reforzamiento intermitente.
Los programas de reforzamiento intermitente pueden ser divididos en dos tipos: los programas de intervalo y los programas de razón. Lo programas de intervalo que a su vez pueden ser fijos (I.F) o variados (I.V), especifican condiciones de tiempo para administrar los estímulos reforzadores. Un programa de (I.F 5 minutos), quiere decir que la primera ocurrencia de la respuesta de nuestro interés, que acontezca después de un período de cinco minutos, debe ser reforzada, no antes ni después de este tiempo. En los programas de razón, que igualmente pueden ser fijos (RF) o variables (RV), se plantea que las conductas serán reforzadas, toda vez que hayan ocurrido un número determinado de estas. Los programas de intervalo y de razón, en sus dos modalidades cada uno, tiene efectos diferenciales en la tasa de ocurrencia de las respuestas. De estos programas de reforzamiento básicos, pueden hacerse múltiples arreglos y sofisticaciones.
Extinción o debilitamiento de la conducta y castigo
La extinción, el debilitamiento o la disminución de la frecuencia de una conducta, puede lograrse mediante la falta de los resultados habituales de la misma; es decir, dejar de presentar el estímulo reforzante, el no reforzamiento, conduce a disminuir la ocurrencia de la conducta. Por ejemplo, dejar de elogiar el gesto de caballerosidad. Otro procedimiento relacionado con el anterior es el castigo, el cual se define como las consecuencias indeseables producidas por la conducta, es decir la presencia de un estimulo aversivo posterior a una conducta. Por ejemplo reclamar la presencia de los padres de un alumno por no hacer la tarea; o las consecuencias deseables eliminadas por la conducta. Por ejemplo no poder ver la televisión. Al igual que en la extinción el castigo produce que la conducta disminuya en su frecuencia o se debilite, aunque su uso ha sido cuestionado por los propios conductistas ya que puede producir subproductos desfavorables. Por ejemplo: un maestro criticón y regañón, puede inducir emociones negativas en sus alumnos y esto contrarrestara el efecto de cualquier reforzamiento positivo. En este sentido, Skinner prefiere el uso de reforzadores positivos para fomentar la conducta.
Tipos de refuerzos
Reforzamiento positivo, incrementa la posibilidad de ocurrencia de la conducta porque se desea alcanzar por el sujeto. Estos pueden ser a su vez aprendidos o no aprendidos; primarios y secundarios; incondicionados y condicionados. Reforzamiento negativo, este también incrementa la posibilidad de ocurrencia de la conducta, en tanto la conducta elimina o evita un estímulo desagradable o aversivo, de esta forma, la eliminación o evitación del estímulo indeseado refuerzan las conductas operantes efectivas. Ejemplo, el examen final como estímulo aversivo incrementa el estudio sistemático ya que los alumnos que durante el curso obtengan buenas evaluaciones no tienen que someterse a esta evaluación o; una corriente de aire molesta, incrementa la conducta de cerrar la ventana. Se diferencia del castigo en que este último agrega algo desagradable a la conducta para debilitarla o eliminarla en tanto que el reforzamiento negativo se diseña para fortalecer la conducta de evitacion o escape, agregando algo desagradable que la conducta puede eliminar.
Reforzamiento diferencial
Con anterioridad se precisó que para condicionar un operante es necesario que la conducta o el acto sea emitido previamente a la aparición de un refuerzo pero, cuando se quiere introducir una conducta nueva o compleja, este método resulta ineficaz. Para este tipo de cometido se requiere de otro método llamado método de aproximaciones sucesivas o moldeamiento de la conducta, el cual consiste en reforzar paulatinamente conductas cada vez mas parecidas a la conducta esperada, sugiere la capacidad del alfarero para modelar el barro. Se utiliza la técnica de reforzamiento diferencial, reforzando solo las conductas deseadas y no otras. Por ejemplo: un alumno emite algunas conductas agresivas; dado que usted tiene poder reforzante, debe poder modelar la conducta de ese alumno, reforzando solo las conductas no agresivas con aprobación, sonrisas, alabanzas o atención y permanecer en silencio, voltearse, interrumpir o cambiar de tema cuando su alumno emite conductas agresivas
El encadenamiento sería entonces, la formación de secuencias complejas de operantes simples mediante el uso de reforzadores de forma progresiva.
Algunos criterios para el logro de la persona ideal
En correspondencia con los postulados básicos de este enfoque, Skinner no propuso un estado ideal de personalidad y de vida sino, que se detuvo en los factores que determinan las conductas, centrándose en un medio ideal. Asocia tanto la conducta normal como la anormal a
factores del medio. Por ejemplo, un niño puede tener problemas en sus relaciones sociales como resultado de una falta de habilidad social apropiada, quizás por no haberse relacionado con niños de su edad y por consiguiente no disfrutar de los reforzadores asociados con las relaciones sociales normales.
Skinner considera que los seres humanos son en gran medida lo que el medio hace de ellos, en consecuencia, lo que se necesita es manejar el medio de manera que la conducta esté bajo control. El medio determina la conducta. Cambie y mejore el medio y ocurrirá la conducta deseada. La persona buena es producto de un buen medio. Quienes tienen poder de reforzamiento sobre otros pueden utilizar ese poder, según este autor, para provocar conductas deseables utilizando los reforzadores de la forma más eficiente posible. El autor no está de acuerdo por el uso tan difundido del control aversivo y sostiene que los controladores de la conducta; como los padres, profesores y autoridades legales deberían confiar mas en los efectos poderosos de los reforzadores positivos para el moldeamiento de la conducta.