A pesar de que los trabajos psicofísicos de G. T. Fechner datan de 1860, la mayoría de los psicólogos están de acuerdo en considerar que la Psicología nace como ciencia independiente en el año 1879 con la creación del laboratorio de Psicología de la Universidad de Leipzig, Alemania, por el profesor Wilhelm Wundt (1832- 1920).
La recién nacida ciencia psicológica refleja en su ubicación, su programa y en sus órganos oficiales, sus dos grandes fuentes de origen: la Filosofía y la Fisiología que son, al mismo tiempo, las disciplinas en los que se formó su fundador.
En efecto, Wundt es profesor de Filosofía en la Universidad, y es, en tal calidad, que tiene la ocasión y los medios de fundar el laboratorio de Psicología. Al mismo tiempo, la producción de este laboratorio se recoge en una revista que aparece hasta el año 1903, bajo el nombre de “Estudios Filosóficos”. Por otra parte, la formación universitaria de Wundt consistía en un doctorado en Medicina que obtuvo en la Universidad de Heidelberg en 1856, que le permitió obtener sólidos conocimientos de Anatomía y Fisiología y de consolidar sus intereses por estas disciplinas. Todo lo anterior le facilitó a Wundt, recoger y sistematizar las tendencias del desarrollo científico de la época y fundar la ciencia que se le llamaría “Psicofisiología” o “Psicología Fisiológica”. Para nosotros que estamos acostumbrados a relacionar la Fisiología con aparatos, sistemas y funciones (por ejemplo, el sistema digestivo, cuya función es la digestión), que podríamos llamar “físicos” o “corporales”, resulta un poco desconcertante el término “Psicología Fisiológica” y, somos llevados erróneamente a pensar que por ella se entiende solamente el estudio de los procesos nerviosos que acompañan a los fenómenos psíquicos. Esto no es así. El término “Fisiología” tiene también en este caso un sentido metodológico.
Sobre esto, el propio Wundt señaló: “Como el uso de los métodos experimentales tiene su origen en la manera experimental usada por la Fisiología y especialmente por la Fisiología de los órganos de los sentidos y del sistema nervioso, la Psicología experimental se llama también Psicología Fisiológica” (1) O sea, que esta Psicología experimental era llamada Psicología Fisiológica en primer lugar porque sus métodos tienen su origen en la “manera experimental usada por la fisiología y especialmente por la fisiología de los órganos de los sentidos”.
La fisiología de los órganos de los sentidos trabajaba experimentalmente con el objetivo de dar una “explicación” a los fenómenos psíquicos sensoriales, desde el punto de vista del funcionamiento del sistema nervioso. Se trataba de explicar la visión de los colores o la audición, etc., a través de los procesos nerviosos que ocurrían en los órganos correspondientes. Así la visión de un color por ejemplo, se explicaba por la excitación de ciertas fibras nerviosas, diferentes a aquellos que resultaban excitados cuando el color visto era otro. Lo característico de esta explicación era considerar que algunos procesos complejos (como la visión de los colores) se derivaban de otros más simples (como la excitación de las fibras). Esta explicación característica de la Psicología Fisiológica es, según Wundt, la única posible a cualquier Psicología. “Existe un solo modo de explicación psicológica causal, que consiste en la derivación de los procesos psíquicos más complejos de otros más simples” (2)
Los términos “más complejos” y “más simples” son por supuesto, relativos y, por tanto, lo que es “más complejo” en una relación dada puede resultar “más simple” cuando la relación es distinta. Así la visión de los colores es “más compleja” en relación con la excitación de las fibras, pero es “más simple” en relación con la percepción total del cuadro en que el color aparece. Por eso los procesos nerviosos no son siempre lo más elemental o simple en relación con cualquier proceso psíquico.
El desarrollo de la Psicología a través de esta posición va a consistir en conservar la idea metodológica general de la Psicología Fisiológica, que consiste en explicar los procesos más complejos a través de sus análisis en procesos más simples, pero, al mismo tiempo, este análisis se detendrá al nivel de los procesos propiamente psíquicos sin entrar en el campo de la fisiología del sistema nervioso. En lugar de tratar con procesos más simples de carácter nervioso (excitación, fibras, entre otros) la Psicología tratará ahora con procesos más simples de carácter psicológico (sensación, imágenes, entre otros).
Esta psicología que se ha originado en este proceso se conoce como “estructuralismo” y va a tener su mayor desarrollo en los Estados Unidos a partir de la llegada a este país de Edward Bradford Titchener (1867- 1927) quien durante muchos años enseñó psicología en la Universidad de Cornell.
2.1.1. Objeto de la Psicología Estructuralista.
“La Psicología puede ser definida como la ciencia de los procesos mentales” nos dice el propio Titchener. (3)
El término “proceso” en esta definición atiende a una característica de los objetos mentales; se refiere a que estos objetos no son estáticos, sino que se desarrollan en el tiempo. Una idea cualquiera, o un sentimiento del cual el hombre tiene conciencia, no permanecen iguales a sí mismo durante todo el tiempo, en un momento son más claros que en otro, o atendemos más a unos aspectos que a otros, o resulta más intenso, etc. Incluso en el caso de un sentimiento o una emoción puede trazarse una curva en el tiempo que recoja el desarrollo de este proceso. Por su parte, el término “mental” identifica la naturaleza de estos objetos diferenciándolos de otros objetos y, en primer lugar, de los objetos físicos.
La característica “mental” está directamente ligado al sujeto, es decir, que estos procesos son mentales en tanto están ligados indisolublemente al sujeto. En efecto, tomemos por caso el color. Un color cualquiera, como objeto físico, es un cierto tipo de onda luminosa, pero cuando esta onda es percibida por el sujeto, tiene lugar un proceso mental y entonces en la conciencia se presenta el color. El color es, por tanto, un objeto mental en tanto su existencia como proceso depende de la existencia de la mente.
El espacio es también un objeto físico en cuanto puede darse de él una medida invariable; el espacio como objeto mental, no tiene la misma estabilidad o invariabilidad; el trayecto hasta el trabajo o la casa por ejemplo, puede “parecernos” más o menos largo en función del estado de nuestra mente.
De modo que la Psicología, según lo entiende el estructuralismo trata de estos procesos mentales.
El adjetivo “mentales” supone el sustantivo “mente”. ¿Podría decirse, entonces, que son mentales los procesos de la mente? El estructuralista respondería negativamente a esta pregunta, porque la mente no es nada más que la suma de los procesos mentales.
El conjunto de los procesos mentales que ocurre en un momento dado forma la conciencia del sujeto; y la suma de esta conciencia a lo largo de la vida forma su mente.
Notemos entonces que lo que tiene lugar realmente son los procesos; que si tomamos el conjunto de los procesos que ocurren en un momento determinado y la vemos como en un cuadro, inmóvil, tenemos la conciencia y si, después, tomamos el conjunto de “las conciencias” a lo largo de la vida del hombre tenemos el cuadro completo de la mente.
Luego, “mi conciencia es la suma de los procesos mentales que componen mi experiencia en este momento.” (4) O, dicho de otro modo, un corte transversal, un momento en el eterno devenir de los procesos mentales.
Luego no se cae en ninguna contradicción cuando se dice, al mismo tiempo, que la Psicología Estructuralista estudia la conciencia y los procesos mentales. La Psicología estudia la conciencia en tanto toma los procesos en un instante particular, o sea, como el cuadro que los distintos procesos forman y que se les presentan al sujeto como una experiencia.
En el contenido de este cuadro, las ideas, sentimientos, imágenes, entre otros, que se dan simultáneamente en el espíritu del sujeto, es lo que constituye el campo propio de estudio del estructuralismo, y es por ello que el objeto del estructuralismo también se define como los “estados de conciencia”, es decir, el contenido que se encuentra en la conciencia en un momento determinado.
2.1.2. Problemas y métodos de la Psicología Estructuralista.
Como hemos dicho antes, el estructuralismo toma de la fisiología la idea metodológica general que consiste en explicar los procesos más complejos descomponiéndolos en otros más simples, que son los elementos.
De este modo, y como una hipótesis de partida el estructuralismo considera los estados mentales como objetos complejos, es decir, susceptibles de ser analizados o descompuestos en elementos. O sea, que de acuerdo con la hipótesis estructuralista, los estados de conciencia se componen de procesos más simples combinados de distintas formas.
En relación con esto el propio Titchener nos dice: “El objetivo del psicólogo es triple. Él busca (1ro.) analizar la experiencia mental concreta (actual) en sus componentes más simples, (2do.) descubrir como se combinan esos elementos, cuáles son las leyes, que gobiernan su combinación y (3ro.) ponerlas en conexión con sus condiciones fisiológicas (corporales).”(5) Explicaremos cada uno de ellos:
1. El análisis de la experiencia mental concreta (la conciencia) en sus componentes más simples conduce a los “elementos” de la conciencia; un elemento es precisamente eso, el componente más simple; y el componente más simple es aquel que, a su vez, no está compuesto por otros elementos. Los elementos de la conciencia son de dos tipos: sensaciones (o imágenes) y afecciones (o sentimientos). Este análisis aplicado al caso de la ira podría ser el siguiente: “Ella contiene, en general, la idea de la persona con quien estamos disgustados, la idea del acto que nos ha disgustado, la idea de nuestra acción de revancha, un conjunto de sensaciones corporales, el rubor de la cara, la tendencia a apretar los puños, la excitación de todo el sistema muscular- nos “sentimos
más fuertes” bajo la ira” (6) Cada una de las “ideas” de que hemos hablado anteriormente es un proceso complejo que, por tanto, se descompone en una serie de procesos más simples que son los elementos finales del complejo total que llamamos “ira”.
Las sensaciones son los elementos de las ideas. “Todas las sensaciones nos llegan a través de determinados órganos corporales: el frío por los órganos de la temperatura en la piel, el azul por los órganos sensitivos en la retina del ojo (...).”(7)
Pero no podemos confundir la sensación con la percepción, la primera es un proceso simple, mientras que la segunda es un proceso complejo, es decir, que puede analizarse en elementos componentes. No tenemos la sensación sino la percepción del libro (o de cualquier otra cosa); la imagen perceptual del libro que vemos es un proceso complejo en el que intervienen sensaciones de color, recuerdos (imágenes) de sensaciones, anteriores con otros libros, etc.
Las sensaciones resultan completamente elementales en el sentido de que una sensación de color, por ejemplo, no puede descomponerse en elementos más simples: en ella no intervienen recuerdos, ni imágenes, ni siquiera otras sensaciones. Ella es lo que es como resultado de la excitación del órgano corporal correspondiente sin la participación de ningún otro componente mental.
El otro tipo de elemento de la conciencia son las afecciones: “Los procesos conscientes correspondientes con los procesos corporales generales- procesos que no están confinados a órganos determinados- se llaman afecciones” (8)
Esos procesos corporales generales son de dos tipos, los procesos constructivos (anabolismo) y los procesos de descomposición (catabolismo). Por tanto, las afecciones son también de dos clases: placer y displacer. Estas son las únicas cualidades de la afección. Las afecciones son los elementos característicos de las emociones y los sentimientos, como las sensaciones lo son de las percepciones y de las ideas.
2- Después de analizar la conciencia en sus elementos componentes, la tarea del psicólogo consiste (siempre según el estructuralismo) en determinar las leyes que rigen las diferentes combinaciones de estos procesos.
Como ya hemos dicho, las sensaciones son los elementos componentes de las ideas y las percepciones, en las que se encuentran asociados.
Titchener enuncia la ley de la asociación en los siguientes términos: “Todas las conexiones establecidas entre las sensaciones por la formación de ideas tienden a persistir aún cuando hayan cesado las condiciones originales de la conexión.” (9)
De este modo en la percepción, las sensaciones actuales que provoca el estímulo se ven suplementado por una serie de imágenes asociadas: así en la percepción visual de la naranja intervienen imágenes de textura, aunque no lo tocamos, de sabor aunque no la gustemos, de olor aunque su perfume no llegue a nosotros, etc.
La asociación es por tanto una ley que rige los procesos psíquicos estableciendo que aquellos elementos o ideas que se han dado juntos en la experiencia del sujeto, tenderán a aparecer siempre juntos aún cuando ya no se presenten como estímulos; la presencia de uno de ellos por si sola evocará en la conciencia aquel otro con el que se encuentra “asociado”.
Esto es lo que sucede con las ideas que son las formaciones complejas que se producen por la combinación de las sensaciones (o sensaciones e imágenes); la combinación de las afecciones en las emociones y los sentimientos es un tanto más compleja, en ella no parecen intervenir solamente mecanismos asociativos. En líneas generales, Titchener distingue en la emoción y el sentimiento un contenido intelectual (que tiene que ver con lo que causa la emoción o el sentimiento), en el que intervienen los elementos sensoriales más el afecto placentero o displacentero o, más el conjunto de sensaciones orgánicas provenientes de los cambios fisiológicos y posturales propios de la emoción.
Tomemos por ejemplo, la siguiente situación: el sujeto oye el chirrido de los frenos de un auto seguido de un grito, inmediatamente todo esto se combina en su conciencia con otras imágenes y surge la idea del “accidente”. Una vez que se encuentra allí esta idea de la situación, “el organismo”, obedeciendo a leyes biológicas debe sentirla como placentera o displacentera. Es decir, que el elemento afectivo a partir del cual se forma la emoción se añade a la idea, obedeciendo a leyes biológicas y no a mecanismos asociativos; después de esto, todo el proceso de formación de la emoción sigue también las leyes de la asociación.
3- El tercer aspecto del problema del psicólogo consiste en relacionar los procesos