• No se han encontrado resultados

CAPÍTULO 1: MARCO CONCEPTUAL

1.2. EL CUIDADO: EVOLUCIÓN Y REPERCUSIONES

1.2.2. El cuidado, la familia y las personas mayores

Está documentado que en el periodo preindustrial, el trabajo de cuidado de adultos mayores no solo era asumido por las familias, sino por organizaciones comunales y relaciones de vecindad77. Fue posterior a la industrialización cuando

el cuidado se situó dentro del ámbito privado y asumió características de interdependencia intergeneracional; así, para el caso que analizamos, es sujeto de cuidado un adulto mayor que en su momento ejerció labores de cuidado. Además, su cuidado debería efectuarlo un cuidador de una generación posterior77,79. Sin embargo la incorporación de los miembros adultos de la familia

al mercado laboral ha desatado una crisis de cuidado. Menos familiares con capacidad de cuidar están presentes en el hogar y el involucramiento del Estado aún es escaso, en términos de políticas públicas para el área de envejecimiento y dependencia79.

Todo ello pone de manifiesto la paulatina transición del rol de las mujeres, muy valorado en la sociedad preindustrial, y mucho más subsidiario a medida que su actividad se centraba exclusivamente en el cuidado de los hijos y en las tareas del hogar. Con el paso del tiempo, el asentamiento lento de la familia obrera tendió progresivamente a reproducir el modelo familiar burgués, generalizándose la segregación de funciones entre los dos miembros de la pareja, de modo que, el marido comenzó a realizar su actividad fuera del entorno del hogar mientras que la mujer desempeñaba todo el repertorio de tareas domésticas, incluyendo la atención, educación y cuidado de sus hijos y de los miembros dependientes de la familia4.

En estas circunstancias, el ama de casa se constituyó como un pilar invisible de ese orden social. Su contribución, no obstante, llega mucho más lejos si atendemos al valor económico de la mujer en el hogar y como cuidadora a tiempo completo, no por invisible menos real, como demuestran las numerosas investigaciones que exploran y cuantifican esa actividad que, desvinculada del mercado, cobra forma en la llamada contabilidad satélite, complementaria de la nacional82.

Paradójicamente, este enfoque que plantea y reivindica el valor del trabajo no remunerado en el ámbito doméstico convive con su escasa valoración social. Ello explica el alejamiento de las mujeres del modelo tradicional de ama de casa en el momento actual, como muestran los datos de la Encuesta de Población Activa4.

Al principio de los años sesenta del pasado siglo se producen cambios significativos en el entorno familiar occidental que reflejan, y al mismo tiempo constituyen en sí mismos, importantes elementos de transformación social, especialmente evidente al observar la familia, ya que constituye el núcleo básico del entramado social.

Las transformaciones que están experimentando las familias son4,18,83,84:

- La desaparición de la familia extensa, que proporcionaba asistencia y proveía de recursos a todos sus miembros, por núcleos familiares más reducidos.

- El desdibujamiento del perfil de institución permanente de la familia, que se traduce en un incremento del número de separaciones, divorcios y nuevos matrimonios.

- La creciente movilidad geográfica de los distintos miembros de la familia, que aleja a los familiares directos y debilita las redes de solidaridad familiar.

- La variedad de modelos familiares coexistentes (incremento de personas que viven solas, familias monoparentales, uniones de hecho...).

- La democratización en las relaciones intergeneracionales y entre los miembros de la pareja; la permanencia de los hijos en la casa familiar hasta edades que llegan a superar los 30 años.

- Los cambios profundos en la posición social de las mujeres y, por ende, en su rol dentro de la familia.

En los últimos años se ha producido una incorporación progresiva y creciente de la población femenina al mercado laboral, cada vez con mayores cualificaciones y niveles formativos. Sin embargo, la persistencia de la tradicional asignación de roles sociales entre los sexos continúa afectando negativamente a su integración y promoción social y laboral. Las mujeres siguen siendo quienes se ocupan de las tareas domésticas y de las responsabilidades familiares, bien como actividad exclusiva, bien como extensión de la jornada laboral extradoméstica, y son quienes generalmente se responsabilizan de la prestación de cuidados a familiares enfermos, discapacitados y personas mayores, lo que supone, en muchos casos, un importante obstáculo para su integración en el sistema productivo, al ser esta una tarea intensiva en trabajo y en tiempo que se extiende durante largos periodos. Por otra parte, la difícil conciliación entre la vida familiar y el trabajo remunerado retroalimenta el fenómeno del envejecimiento poblacional, pues ha originado el retraso de la maternidad y una brusca y continuada reducción de la misma18,84.

Este conjunto de circunstancias ha sometido a la familia a importantes tensiones de adaptación. La institución familiar sigue cumpliendo sus funciones clásicas, pero se ha visto obligada a hacer frente, además, a nuevas demandas, como resultado del retraso en el proceso de independización de los hijos y de

la mayor carga de cuidados que supone el incremento en el número de personas dependientes18.

Consecuentemente, quienes han comenzado a asumir dichas tareas son grupos no atractivos para el mercado laboral (mujeres adultas de mediana y avanzada edad, entre 45 y 65 años, que cuidan a sus hijos y cónyuge, quienes afrontan además el cuidado de sus mayores)75,78. Esta situación está cambiando,

los adultos mayores pasan a ser proveedores de cuidado para otros adultos mayores dependientes, dejando de ser únicamente receptores de cuidado79,85.

El ejercicio de este rol se realiza generalmente de manera individual a través de un aprendizaje autodidacta86. Es un trabajo constante, y que se realiza por un

periodo considerable de la vida. Las habilidades de cuidado pueden modificarse de manera negativa, dependiendo de las vivencias del cuidador; son relevantes los cambios en sus actividades cotidianas, como el continuo estrés79.