LOS DIEZ CUERPOS ESPIRITUALES
EL DECIMO CUERPO ESPIRITUAL ES EL CUERPO RADIANTE
El Cuerpo Radiante se proyecta más allá del cuerpo sutil, más allá del aura.
Su medida, su fuerza, su luz; depende de nuestro estado de conciencia, de nuestro estado físico, espiritual y mental. Es nuestro escudo protector y nuestra proyección. Es la fuerza curativa del ser humano, la manifestación, la proyección de la energía interna. Esta energía afecta a los demás.
Tiene el poder de permitir al ser manifestarse a través de su sola presencia. No hace falta hacer nada más que estar ahí; así se puede afectar y cambiar el ambiente en el cual se está. Es un número con mucha capacidad de sanar a los demás (como el número 8) porque también puede controlar la energía pránica y transmitirla a los demás.
A nivel físico, lo que controla el cuerpo radiante, son los cabellos. Estos son una antena de energía, que atraen prana, y crecen naturalmente. Por eso Dios nos ha creado con tantos cabellos sobre la cabeza. En la cabeza tenemos el cerebro, las glándulas. Los cabellos son uno de los elementos que tenemos para el estímulo y la energetización de los centros de conciencia que hay en la cabeza: los centros solares. Por ello, si han visto fotografías de la India, los “Yoguis”, los “Rishi”, llevan unos moños sobre la cabeza, llamados “los moños del Rishi”.
La idea de llevar los cabellos en forma de moño sobre la cabeza es la de canalizar la energía pránica hacia estos centros solares, los centros superiores, de manera que los energetice: la glándula Pituitaria corresponde al sexto chacra y la glándula Pineal al séptimo chacra.
Cuando estas glándulas están energetizadas segregan “serotonina” (composición química que se encuentra en el suero sanguíneo y en las plaquetas de la médula ósea), este agente hace que estos dos chacras se estimulen y la energía fluya. Por lo que concierne al sexto chacra (tercer ojo o glándula Pituitaria) permite que se desarrolle el poder intuitivo y de la clarividencia. Por lo que respecta al séptimo chacra (cima de la cabeza, también llamado “la décima apertura o glándula pineal) se consigue la unión del ser finito con el infinito.
Para los yoguis, representa la puerta de la percepción, este agente, pues, (la serotonina) hace que se abra la mente a otras realidades y/o a la experiencia mística. Es uno de los estímulos para el desarrollo de nuestra conciencia.
Los Sikhs llevan el moño sobre la cabeza. Los hombres lo llevan delante y las mujeres más atrás, por el motivo de que el hombre tiene el centro solar más adelante y la mujer más atrás.
A menudo nos podemos preguntar por qué el hombre tiene pelos en la barba y la mujer no. En la zona del mentón existen centros lunares, éstos son centros energéticos que están
afectados por la energía lunar. Esta fluye con el ciclo de los 28 días de la luna; la mujer está regida por la luna. La mujer fluye físicamente, emocionalmente y espiritualmente con este ritmo de los 28 días del ciclo lunar; tiene la menstruación, etc.
Igualmente como la marea del mar sube y baja con el cambio de la luna, así también la segregación de las glándulas. Todo el funcionamiento de la mujer, físicamente y
psíquicamente está controlado por la luna. En cambio el hombre no, el hombre funciona con la energía solar. El ciclo del hombre es diario, el ciclo de la mujer es mensual, y por esto el hombre, en los centros lunares necesita protección. La barba actúa como una antena de energía, para controlar el flujo de la energía del prana a los centros lunares. La mujer no lo necesita en el mentón porque ya funciona dentro de este ciclo.
Los cabellos, en parte, determinan también nuestra fuerza. ¿Recuerdan la fuerza de Sansón?, le cortaron los cabellos y se quedó sin fuerza. Mas que un cuento, es el
simbolismo de esta fuerza a través de los cabellos. Se los cortaron, se convirtió en un “don nadie”, por lo tanto perdió su luz, su fuerza.
Entre el guerrero, el cuerpo radiante y los cabellos, hay una gran relación; están muy ligados entre sí.
Si este cuerpo radiante es débil, también debilita el aura y la efectividad se reduce a cero y la presencia no tiene impacto alguno, se tiende al fanatismo, porque la presencia no es la manifestación del ser, sino que ha de manifestarse imponiéndose por encima de los demás con sus opiniones. Son aquellas personas que cuando hablan dicen siempre lo que deben hacer por los demás.
En cambio cuando el cuerpo radiante es fuerte, aquella persona ya no precisa demostrar su presencia con opiniones, sino que ésta por sí sola impresionará, tendrá un gran impacto, porque estará rodeada de mucha luz.
Para este cuerpo radiante, también hay el poder del color blanco Recordar lo que hemos explicado del cuerpo espiritual del alma: este color, por más negativo o enfermo que se esté, automáticamente, aumenta el aura treinta centímetros.
En las tradiciones orientales, visten a los muertos de color blanco y el duelo también es blanco y no negro como aquí.