• No se han encontrado resultados

2. Consideraciones históricas

2.3. El deportista

Así también debemos definir cuál es el concepto del deportista, en nuestros días, para ello recurrimos al regulado en el diccionario de la Real Academia de la Lengua:

“Persona que practica algún deporte, por afición o profesionalmente” y también “Persona aficionada a los Deportes o entendida en ellos. U. t. c. adj” (Lengua, s.f.).

Así nuestra postura refiere que se trata de una persona que realizada, entrena o practica la actividad deportiva de manera frecuente y que tiene cierto nivel de especialidad superior a lo convencional para desarrollar habilidades propias de su actividad. Así podemos afirmar en palabras de (Varsi, 2008, p. 57), sobre lo que es un deportista:

“Son los que someten su actividad a las reglas de juego. El deportista puede ser:  Profesional, aquel que se dedica voluntariamente a la práctica de un deporte

bajo la dirección de una organización deportiva a cambio de una retribución.  Amateur, quien practica el deporte por puro gusto y satisfacción, sin recibir

retribución alguna. Se realiza sobre todo como parte del entretenimiento”. El deportista siempre ha tenido un lugar privilegiado por ser considerado como “un ídolo de multitudes, casi un héroe” (Varsi, 2008, p. 126), porque su actividad escapa de los limites convencionales, su actividad condice la valía de su persona, lo hace merecedor de cierto aprecio por parte de la población que reconoce en el deportista el nivel de esfuerzo que implica la actividad. Todos podemos hacer deporte, sin embargo gran cantidad de la población es consciente de los niveles de esfuerzo físico y la destreza que conlleva practicarlo, por ello prefiere buscar en ellos, la realización y admiración de su deporte favorito.

Los atletas son vistos como estrellas mediáticas47 o como héroes de su tiempo48

al realizar hazañas que escapan del ámbito deportivo pues están tienen repercusión social e incluso perduran en la historia.

Hablar de los deportistas y su gran influencia hasta nuestros días, es recordar que la historia de la humanidad ha logrado comprender el importante rol del deporte, más aun de los personajes que dentro de él participan y se desenvuelven. Los atletas son ídolos de grandes y chicos, muchos los admiran porque ellos persiguen sus sueños, es decir logran entrenarse todos los días, se esfuerzan por ser mejores, llevan una dieta balanceada, se alimenta saludablemente, poseen un físico adecuado, y cada día se superan a sí mismos, todos estos factores han hecho que la sociedad reconozca el valor de los deportistas y –con la llegada de los medios y la masificación de la publicidad- mucha gente los ha visto como ejemplos a seguir.

Así podríamos hablar del caso de deportistas como Muhammad Ali49 en el boxeo

o Michael Jordan50 en el baloncesto, como el mismo diría en sus propias palabras

47 Así podemos hablar del caso de Usain Bolt, record mundial de velocidad en los 100m y 200 m,

además de poseer el record de los relevos 4x100m con el equipo Jamaiquino, (obtenidos en los juegos olímpicos de Londres 2012), y que al haber conseguido 9 medallas olímpicas, en tres juegos olímpicos consecutivos (Beijing 2008, Londres 2012, Rio de janeiro 2016), así como varias medallas en 5 campeonatos mundiales (2 de plata en el campeonato mundial de Osaka 2007, 3 de oro en los mundiales de Berlín 2009, 2 de oro en el mundial de Daegu 2011, 3 de oro en los mundiales de Moscú 2013 y 3 de oro en los mundiales de Beijing 2015), lo hacen merecedor del título de “mejor atleta de la historia en el mundo del atletismo” y en especial la velocidad. Dicho reconocimiento se ve reflejado en la obtención del título “atleta del año” por varios años consecutivos: 2008, 2009, 2011, 2012, 2013, 2016 así como de otros premios internacionales.

48 En el caso del atleta estadounidense Jesse Owens, quien obtuvo 4 medallas de oro en los

juegos olímpicos de Berlín de 1936 que se dieron en plena época del III Reich bajo el mando de Adolf Hitller. Este atleta de origen afroamericano, consiguió vencer en las pruebas de 100 m, 200 m, 4x100 m, y salto largo en la que –con mayor asiduidad se enfrentó a un alemán- Luz Long, un ejemplo perfecto de la raza aria pues tenía los ojos azules, era rubio y de 1.84 cm; quien lo ayudo para que Owens se pudiera clasificar a la final. En medio de aquel ambiente electrizado por la ideología Nazi que propugnaba la superioridad de la raza Aria, y frente a los ojos de Hitler, Owens demostró que la raza negra podía ser superior a la raza alemana en aquella justa deportiva. Owens y Long entablaron una amistad duradera hasta la muerte del alemán. Años después Owens dijo: "Se podrían fundir todas las medallas y copas que gané, y no valdrían nada frente a la amistad de 24 quilates que hice con Luz Long en aquel momento.". El COI le concedió años a título póstumo la medalla Medalla Pierre de Coubertin (máximo galardón entregado en los juegos olímpicos) a Luz Long por haber tenido el verdadero espíritu deportivo.

acerca del deporte y su éxito: “que me consideraran el mejor jugador o el que más ganaba, hizo que me proponga hacer que todos estuvieran consientes que esos privilegios eran el resultado del trabajo duro […]” (Valdivia, 2012, p. 304); por solo mencionar a dos deportistas conocidos cada uno en su deporte y la repercusión social que han llegado a tener sus acciones.

Y en nuestros tiempos, no solo seguirán existiendo deportistas, sino que existirán mejores perfiles con mayores habilidades y destrezas, pero quizás ya no con el mismo impacto que en el pasado. El deporte no sol se trata de un juego, sino que –y valga la redundancia- entran en juego diversos contextos que convierten a un deporte o deportista en específico, en un héroe de multitudes.