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El desarrollo léxico-semántico en el síndrome de Down.

FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA.

ESTRUCTURAS AFECTADAS EN

G. La morfosintaxis: Tal aspecto implica la consecución de un planteamiento formal y sistemático El

4.2. El desarrollo del lenguaje en las personas con síndrome de Down.

4.2.4. El desarrollo léxico-semántico en el síndrome de Down.

El desarrollo del lenguaje es extremadamente lento en los niños con síndrome de Down. Se sabe que el niño con desarrollo normalizado pronuncia las primeras palabras sueltas entre los 9 y los 15 meses y que hacia los 6 años el niño dispone de un vocabulario de comprensión de unas 2500 palabras y de un vocabulario de producción de unas 1250 palabras.

La edad mental aparece como una variable importante en el desarrollo del vocabulario el cual está marcadamente retrasado por lo general en los niños con síndrome de Down. Hay varias razones para que esto ocurra siguiendo a Rondal, (2006).

 Dificultades en la percepción y producción de sonidos y de secuencias canónicas de sonidos del habla, que constituyen las palabras (los fonemas del lenguaje). Por ejemplo, hay problemas muy pertinaces con los conjuntos de consonantes, la detección de las consonantes finales de palabra, la vocalización del final de la palabra y otras dificultades que reducen la inteligibilidad del habla.

 Limitaciones en la memoria a corto plazo, con lo que resulta más difícil la tarea de asociar o la forma con el significado.

 Dificultades para identificar los referentes de las palabras y, por tanto, para construir el significado.

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Realmente, no podemos negar que nos enfrentamos a una tarea particularmente problemática, incluso para los niños de la población ordinaria. Dado que cualquier signo lingüístico podría referirse a varios aspectos de los objetos o de los acontecimientos (forma, función, color, número, partes constituyentes, etc.), y que en los intercambios verbales habituales, no se suele dar por lo general ninguna pista a los niños sobre cuál es el aspecto específico de los objetos o de los acontecimientos al que uno se está refiriendo (Rondal, 2009)

Lenneberg y col. (1964) en un estudio de 61 niños con síndrome de Down no internados llegó a la conclusión que la edad cronológica era mejor indicador del desarrollo del lenguaje que el cociente de inteligencia.

Estos datos están en contradicción con resultados posteriores que señalan que a edades metales equivalentes, los niños con desarrollo normalizado y los niños con síndrome de Down, son capaces de definir y comprender el mismo número de palabras y el vocabulario básico utilizado es relativamente semejante al de los niños con desarrollo normalizado. Las asociaciones de palabras son también del mismo tipo en niños con desarrollo normalizado y niños con síndrome de Down equiparados en edad mental.

Si nos atenemos a la organización cognitiva como base de la adquisición del vocabulario, los datos aportados por Piaget (1966,1969) indican que nunca se produce un aumento sensible del repertorio léxico y de la combinación de dos o más palabras en el mismo enunciado, tanto en niños con desarrollo normalizado y niños con discapacidad, antes de haber llegado en el desarrollo cognitivo sensomotor a los subestadios 5 y 6.

Sin embargo el niño con síndrome de Down, a pesar de haber alcanzado 2 años de edad mental y el estadio VI sensoriomotor de Piaget, no muestra un consistente uso de palabras, de acuerdo con la complejidad cognitiva adquirida, permaneciendo

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lingüísticamente por debajo del nivel que podría esperarse sobre dicha base cognitiva (Cardoso y col., 1985; Rondal, 1986). Muchos niños con síndrome de Down no demuestran un uso consistente de 20 palabras convencionales antes de los 42 o 48 meses de edad cronológica

Algunos trabajos recientes han analizado el lenguaje de estos niños desde el punto de vista de la estructura semántica de base, para ver si esta estructura es comparable a la de los sujetos con desarrollo normalizado a un nivel de desarrollo lingüístico equivalente. Los resultados indican muy claramente que la estructura semántica de base es, en sus grandes líneas, semejante a nivel de desarrollo lingüístico equivalente.

Rondal (1978) estudiando las producciones verbales de un grupo de niños con síndrome de Down de 3 a 12 años de edad cronológica, que fueron equiparados en cuanto a la longitud media de producción verbal (LMPV) a tres niveles:1.00-1.50, 1.75-2.25, 2.50- 3.00, analizando las producciones mediante el modelo semántico de Chafe (1970) y comparadas para los dos grupos en los diferentes niveles sintácticos, concluyó diciendo que los niños con síndrome de Down utilizaban el mismo abanico de relaciones semánticas básicas que los niños con desarrollo normalizado, cuando están en el mismo nivel de desarrollo sintáctico, medido en términos de longitud media de producciones verbales. Igualmente las frecuencias de uso de las diferentes relaciones semánticas fueron similares en los dos grupos de niños en un nivel sintáctico comparable.

Estos estudios fueron confirmados por Layton y Sharifi (1979), quienes además observaron diferencias significativas entre ambos grupos en lo referente a la frecuencia de distintos tipos de verbos, habiendo en los niños con síndrome de Down mayor frecuencia de verbos de acción y de estado y en los niños con desarrollo normalizado, de verbos de proceso, semánticamente más complejos.

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Otras investigaciones (Buium y col., 1974; Tager-Flusberg y col., 1990), llegaron a la conclusión de que la estructura semántica básica sobre la que se apoyan las producciones lingüísticas de los niños con síndrome de Down es esencialmente similar a la que sirve de apoyo al lenguaje de los niños con desarrollo normalizado en un nivel de desarrollo lingüístico comparable.

Estas investigaciones permiten observar que el desarrollo semántico estructural de los niños con síndrome de Down, procede del mismo modo y llega al mismo tipo de organización semántica que el de los niños con desarrollo normalizado, sólo que este desarrollo es más lento y necesita de un intervalo de tiempo mucho más largo en los niños con síndrome de Down.