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Implicación de los procesos de memoria: almacenamiento y recuperación.

FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA.

ESTRUCTURAS AFECTADAS EN

2.4.1. El aprendizaje en las personas con Síndrome de Down.

2.4.1.2. Implicación de los procesos de memoria: almacenamiento y recuperación.

Según Flórez (2001c) la memoria es un proceso que nos permite registrar, codificar, consolidar y almacenar la información de modo que, cuando la necesitemos, podamos acceder a ella y evocarla. La memoria a corto plazo es la que nos permite mantener o manejar la información durante un breve período de tiempo, aproximadamente un máximo de treinta segundos.

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Hay un consenso generalizado sobre la existencia de un déficit en la memoria de las personas con síndrome de Down. Por una parte, siguiendo la terminología propuesta por Schacter (1985), quien distingue dos sistemas de memoria (implícita y explícita), las personas con síndrome de Down mantienen intactas las funciones de la memoria implícita o episódica (inconsciente y relacionada con habilidades y hábitos de carácter motórico y cognitivo; por tanto de naturaleza procedimental) mientras tienen empobrecidas las funciones de la memoria explícita (relacionada con episodios, eventos y hechos relacionados con la vida, el mundo o cualquier acontecimiento del pasado; por tanto de naturaleza más bien declarativa) (Alsina y Saiz, 2003; Ballesteros y col., 1999; Soriano y col., 2004).

Además, estos problemas en la Memoria a Corto Plazo en el SD no parecen ser de la misma extensión en el sistema auditivo que en el visual , pues según Pérez y col. (2006) el aspecto más interesante de la MCP en los chicos con Síndrome de Down es que este déficit es mayor en la modalidad auditiva que en la visual hasta el punto de poder asociar este déficit al SD, en el sentido de que estos niños se muestran empobrecidos en estas tareas en relación a otros niños de la misma edad mental. Sin embargo, cuando se aumentan las demandas de procesamiento los chicos con SD muestran también problemas en las habilidades de la memoria de trabajo visoespacial (Lafranchi y col., 2004; Visu-Petra y col., 2007). Respecto a la memoria a corto plazo auditiva, las investigaciones realizadas para evaluar las consecuencias de un peor funcionamiento de este sistema hablan de que retrasa el aprendizaje del vocabulario y cabe esperar que su efecto sea aún mayor sobre el aprendizaje de la gramática, ya que ello requiere habitualmente la capacidad para almacenar una frase completa en la memoria a corto plazo, a fin de procesar su significado (Bucley, 2000; Jiménez y col., 2003).

Nadel en el año 2000, distingue cinco tipos de memorias: de características sensoriales, de habilidades, de valores, de significados y de contextos. Mientras los sujetos

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con síndrome de Down mantienen inalteradas las tres primeras clases de memoria (más relacionadas con la memoria implícita), tendrían afectadas los dos últimas, es decir, la memoria correspondiente a los significados y a los contextos (más cerca de la memoria explícita).

Constentabile y col. (2010) señalan que tanto las funciones relacionadas con el hipocampo como las relacionadas con el córtex prefrontal se encuentran comprometidas en el SD. En este sentido, cabe señalar que se ha informado de un tamaño disminuido de estas áreas en niños, jóvenes y adultos con SD (Nadel, 2000; Constentabile y col. 2010).

Respecto a la implicación de dichas áreas en la memoria, según Maestú y Martín (2007) la localización cerebral del “lazo fonológico” del modelo de Baddeley estaría en áreas fronto- parieto-temporales del hemisferio izquierdo; la “agenda visoespacial” en circuitos fronto-parietales derechos: y el “ejecutivo central” en áreas dorso-laterales- prefrontales. De la misma forma, para Moscovitch (2002) el córtex prefrontal se diferencia de las estructuras diencefálicas y temporales en que mientras que estas últimas son los cimientos sobre los que se asienta la memoria explícita, los lóbulos frontales y sus conexiones son imprescindibles para un funcionamiento estratégico e “inteligente” de esa memoria. Existe, por tanto, una estrecha relación entre la Memoria Operativa y los lóbulos frontales, como han puesto de manifiesto los trabajos de Petrides (1994).

La memoria a corto plazo desempeña un papel fundamental en la actividad cognitiva consciente estableciendo los límites sobre los sistemas de procesamiento de orden superior: procesos cognitivos, lenguaje, lectura y cálculo (Buckley y Bird, 2002; Flórez, 2001g). Esta pobreza en su almacenamiento en la memoria a corto plazo hace que encuentren especial dificultad para la captación inmediata de los mensajes y para su utilización posterior en forma de respuesta tanto más cuanto más prolongado y complejo sea ese mensaje. Estos niños se muestran empobrecidos en estas tareas con relación a

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otros niños de igual edad mental (Jarrold y col., 2000; Jarrold y Baddeley, 1997; Marcell y Weeks, 1988; Jarrold y Baddeley, 2001).

Pero el aspecto más interesante de la memoria a corto plazo de los niños con síndrome de Down es que este déficit es mayor en la modalidad auditiva que en la visual, hasta el punto de poder asociar este déficit verbal al síndrome de Down en el sentido de que estos niños se muestran empobrecidos en estas tareas con relación a otros niños de igual edad mental (Jarrold y col., 2000; Jarrold y Baddeley, 1997; Marcell y Weeks, 1988; Jarrold y Baddeley, 2001).

Las personas con síndrome de Down presentan las siguientes características relacionadas con la memoria a corto plazo:

 Dificultad para retener y almacenar brevemente la información para responder de forma inmediata con una operación mental o motriz (Flórez, 1999b).

 Carencia de iniciativa para recurrir a estrategias que faciliten la retención (Flórez, 1999b; Laws, 1995; López Melero, 1999).

Algunos autores explican los déficit de MCP verbal en términos de ineficiencia o ausencia de ensayos del material verbal, dado que las personas con síndrome de Down, no realizan estos ensayos de forma espontánea (Jarrold y col., 2000). Con un entrenamiento continuado desde pequeños es probable que su tasa de retención pueda aumentar. Es en este aspecto donde los programas de intervención o estimulación psicopedagógicos deben hacer más hincapié, enseñándoles estrategias de repetición y consolidación, especialmente del material verbal.

La memoria a largo plazo MLP) es fundamental en el aprendizaje, es importante para la elaboración de conceptos, para la generalización, para el diseño de estrategias, en

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definitiva, para el conocimiento. En el síndrome de Down es lógico que falle este tipo de memoria, debido a la gravedad de alteraciones en el hipocampo áreas afines en la corteza prefrontal o su expansión a los sistemas de comunicación intersináptica.

Las características de la memoria a largo plazo en las personas con síndrome de Down se pueden concretar en (Flórez, 1999c; Flórez, 2001f):

 Escasa capacidad para indicar con precisión hechos y fechas.

 Dificultad para generalizar una experiencia de modo que les sirva para situaciones familiares.

 Problemas para recordar conceptos que parecían comprendidos y aprendidos.  Lentitud para captar la información y responder a ella.

 Necesitan más tiempo para programar actos futuros.

Gran parte de este aprendizaje utiliza condicionamientos y asociaciones entre estímulos y respuestas. Factores como premio y castigo, satisfacción y motivación son altamente eficaces en estos procesos de aprendizaje. Los sistemas cerebrales que intervienen en este tipo de aprendizaje son el estriado y cerebelo, que suelen estar bastante desarrollados en el momento del nacimiento (Flórez, 2002a) y que, generalmente, se encuentran bien conservados (Flórez, 1999c).

Otro aspecto muy estudiado relacionado con la memoria es el concerniente al procesamiento de la información en sus dos variantes: simultáneo y sucesivo. El procesamiento de la información simultáneo implica la integración de los estímulos en grupo, en síntesis, de forma que cada elemento de la tarea está interrelacionado con otro (Molina y Arraiz, 1993; Sánchez, 1996). El procesamiento sucesivo incluye la integración de estímulos en un orden serial, en una serie específica, en la que cada elemento está

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relacionado sólo con el siguiente y en el que el sistema activa consecutivamente los componentes (Molina y Arraiz, 1993).

Las personas con síndrome de Down obtienen puntuaciones más bajas tanto en actividades de procesamiento secuencial como simultáneo, en comparación con personas sin discapacidad intelectual (Molina y Arraiz, 1993; Pueschel y col., 1987) y personas que presentan daño cerebral o discapacidad intelectual de etiología desconocida (Hartley, 1986; Molina y Arraiz, 1993). Respecto al tipo de procesamiento, simultáneo o sucesivo, en el que las personas con síndrome de Down obtienen más éxito existe cierta controversia. El estudio de Hartley (1986) confirma que las personas con síndrome de Down obtienen más éxito en tareas relacionadas con el procesamiento simultáneo, sin embargo, otros estudios no encuentran diferencias significativas entre procesamiento secuencial y simultáneo en personas con síndrome de Down (Powell y col., 1997; Pueschel y col., 1987).

Las carencias en los sistemas de MCP y MLP y sus distintos subsistemas pueden determinar la retención y posterior evocación de las palabras. En este sentido, hemos de resaltar el papel de la memoria auditiva a corto plazo. Si la retención de la información sensorial es deficiente, la comprensión será igualmente deficiente, afectando también a la producción de una respuesta verbal. Así, el aprendizaje de nuevo vocabulario y la capacidad de lectura se ven altamente afectados por este sistema de memoria (Hodapp y col., 2000).