Capítulo 3: Comunidades virtuales de práctica
3.3. El diseño de una comunidad de práctica virtual
Por ser una comunidad de práctica una “institución humana”, natural, espontánea y auto-dirigida, se considera significativo para su diseño incluir los siguientes ítems (Wenger, Mc Dermott y Znyder, 2002):
1. Diseñar para la evolución
Las comunidades son orgánicas, por lo que los elementos de su estructura deben ser catalizadores para su natural evolución. Principalmente, deben ser atractivas para miembros potenciales. Dado que las comunidades de práctica se construyen sobre una red existente, y evolucionan más allá de cualquier diseño, el propósito del mismo no es imponer una estructura, sino ayudar en su desarrollo.
Los elementos que se incluyen en un principio son los apropiados para ese instante de la vida de la comunidad, pero la evolución de las interacciones, la cohesión de sus miembros y los tipos de conocimiento que se comparte, demandarán los ajustes necesarios y es aquí donde el papel del moderador cobra vital importancia.
2. Abrir un diálogo entre las perspectivas internas y externas
El diseño de la comunidad debe incluir tanto el desarrollo de las inquietudes internas de sus miembros, como la posibilidad de investigar lo que sucede en otras comunidades, para aportar posibles vías de solución, siendo el moderador el principal gestor de esta tarea.
3. Invitar a diferentes niveles de participación
La buena arquitectura de la comunidad permite la interacción en diferentes niveles de participación. Diferentes motivos pueden llevar a las personas a participar en una comunidad. Por ejemplo, les interesa el tema en discusión, necesitan solucionar un problema particular, desean conseguir adeptos para llevar a cabo un proyecto y otros por la oportunidad de mejorar sus habilidades. Esta realidad implica que no siempre todos los miembros de la comunidad participan con la misma intensidad, determinándose así la necesidad de delimitar roles entre los miembros de la comunidad:
1) Moderador
2) Grupo principal (GPP): integrado por los miembros que participan activamente en todas las actividades planteadas en la comunidad. 3) Grupo activo (GA): formado por miembros que se interesan solo por
algunas actividades.
4) Grupo periférico (GPE): se incluyen aquellas personas que participan en raras ocasiones, que en general se mantienen al margen de las discusiones, solo visitan la comunidad. Las razones de esta actitud pueden ser: sentir que sus aportes no son relevantes para la comunidad, no tienen tiempo de contribuir más activamente, se acercan solo para aprender de los debates, se comunican personalmente con algunos miembros.
4. Desarrollar espacios públicos y privados
Las comunidades dinámicas son ricas en conexiones que ocurren tanto en el espacio público -foros generales, abiertos no solo a los miembros de la comunidad-, como el privado -foros particulares para explorar inquietudes, aportar nuevas ideas, aplicar herramientas tecnológicas, entre otros-. Los foros generales, se desarrollan en
espacios públicos donde la gente puede palpar la experiencia de ser parte de la comunidad y ver quién más participa (sentido de pertenencia).
El diseño debe prestar especial atención a los espacios privados, pues ellos constituyen el corazón de la comunidad, deben ofrecer la posibilidad de que los miembros puedan discutir cuestiones técnicas y ayudarse entre sí ofreciendo el valioso recurso de su experiencia. En ellos el moderador debe proponer discusiones para asegurar la exposición y participación espontánea, ya que de estos debates aparecerán temas, aportes útiles que suman en la búsqueda de soluciones. Ambos espacios deben estar interrelacionados.
5. Enfocar en el valor
La clave de la existencia de las comunidades y su perpetuidad en el tiempo es que agregan valor a la organización, a la comunidad que sirven y a los miembros en sí mismos. Los principios de valor provienen en su mayoría de centrarse en problemas actuales y las necesidades de sus miembros. Un elemento clave para el valor de la comunidad es alentar a sus miembros.
6. Combinar la familiaridad y el entusiasmo
A medida que la comunidad madura, va desarrollando una rutina o familiaridad, esto crea un nivel esperado de confort, sentido de pertenencia e invita a la discusión constructiva, ya que los miembros se conocen lo suficiente. Pero necesitan de la controversia y el desafío para vivir, para seguir evolucionando y seguir generando valor. Para ello, es necesario introducir o invitar personas que traigan el desafío y la controversia adentro de la comunidad, como ser un orador o un especialista de un tema en particular. La rutina provee el sentido de estabilidad necesario para la construcción de relaciones y conexiones, los eventos desafiantes la adrenalina común.
7. Crear un ritmo para la comunidad
El ritmo de la comunidad es su mayor indicador de vida, y se combina en varios ritmos a la vez: la sincronía entre la familiaridad y el desafío, la frecuencia de las interacciones privadas, el flujo de la participación de los miembros entre centro y periferia y la evolución de la comunidad, son las cosas que marcan su ritmo. Crear las condiciones para un "buen" ritmo, es la esencia para la supervivencia natural de la misma. Otras estrategias a tener en cuenta, para decidir el tipo de soporte tecnológico adecuado para su desarrollo son: aprovechar los recursos que ya se tienen y utilizar un soporte tecnológico orientado a la comunidad.
Wenger considera que a la hora del diseño, primero se deben tener en cuenta las cuestiones de orden social, cultural y organizacional, y posteriormente las características tecnológicas reconociendo que no existe un entorno perfecto. Pero, es necesario saber qué puede hacer la tecnología y cuáles son las áreas donde puede ayudar en la construcción de una comunidad de práctica.
Juárez Pacheco (2004) sistematiza algunas de las opciones en línea para el diseño de una comunidad, siguiendo las recomendaciones de Wenger:
Una página principal para mantener su existencia y describir su dominio y actividades.
Un espacio de conversación (chat) para la discusión en línea.
Capacidad para exponer preguntas de interés de la comunidad o de un subconjunto de ésta.
Un directorio de miembros con información sobre sus áreas de habilidades técnicas en el dominio.
En algunos casos, un espacio de trabajo compartido para colaboración, discusión o reuniones electrónicas sincrónicas.
Un almacén de documentos para su base de conocimientos.
Un motor de búsquedas ágil y práctico.
Herramientas de administración, particularmente para el coordinador pero también para la comunidad en general, que incluyen la capacidad de realizar un control tanto de la participación de todos los miembros, como del tráfico de contenidos.
La habilidad para desagregar subcomunidades, subgrupos y equipos de proyectos.
Al diseñar una comunidad virtual de práctica para docentes, es necesario que a los elementos mencionados, se sumen las siguientes características:
fácil de aprender y usar para usuarios no expertos,
integrable con el software de uso habitual de los miembros de la comunidad, y
en lo posible utilizar productos de libre acceso, para evitar que los costos de inversión empañen la acción de conformar la CVPD.