LA TEOLOGÍA ECOFEMINISTA
3. La teología ecofeminista
3.1. El ecofeminismo: breve historia y tipologías
El término ecofeminismo lo acuñó en 1974 Francoise d´Eaubonne (París, 1920-2005) con su publicación “Le féminisme ou la mort” con la finalidad de mostrar la alianza de la lucha hacia el cambio de relaciones entre hombres y mujeres con la transformación de nuestras relaciones con el ecosistema. D´Eaubonne fue admiradora y amiga de Simone de Beauvoir, incluso escribió una biografía de ella. En un primer momento fue militante del Partido Comunista, pero lo abandonó porque sentía que el partido ignoraba o despreciaba temáticas como el feminismo, el ecologismo o los movimientos de gays y lesbianas. Fue al abandonar el comunismo que decidió conducir sus reflexiones en torno a una serie de puntos de contacto entre la temática y los intereses del feminismo y los de la ecología.
Uno de los ejes fundamentales de su pensamiento es que fundamenta el lazo entre la ecología y el feminismo a partir de una hipótesis de la historia de la raza humana:
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El lazo que establece D´Eaubonne entre feminismo y ecología se apoya en una hipótesis sobre el pasado de la humanidad. En los albores de nuestra especie no estaba clara la conexión entre la unión sexual y la gestación. El descubrimiento de la función paterna en la procreación habría destronado a la mujer en el imaginario prehistórico, convirtiéndola en un simple terreno que se puede poseer y fecundar. Ya no será una criatura sagrada que por su contacto con lo divino hace posible el nacimiento de la nueva generación, sino un simple objeto de apropiación. Este proceso coincidirá con el inicio de la ganadería y la desaparición de una estructura de clanes que permitía a las mujeres poseer y gestionar los cultivos. Fertilidad y fecundidad se habrían convertido así en capacidades manejadas por los hombres. Surgen, en ese momento, las sociedades patriarcales que excluyen a las mujeres de las instancias de decisión.233
Lo que propone D´Eaubonne234 no es que existiera en la antigüedad una especie de matriarcado, sino sugiere la existencia de sociedades occidentales organizadas en clanes de carácter agrícola y pacífico anteriores a un patriarcado guerrero. En su opinión, estos clanes ponían a la mujer en el centro de la organización social equitativa entre los sexos. El posterior desequilibrio de poder entre hombres y mujeres habría conducido a la crisis ecológica actual. Al convertirse en amo absoluto de la fertilidad de los cuerpos y de la tierra de cultivo, el hombre habría iniciado una carrera expansiva desmedida que terminaría en la superpoblación, la contaminación y el agotamiento de los recursos característicos del mundo actual. Frente a ese análisis nos encontramos, por un lado, con la incapacidad del capitalismo, para responder a las problemáticas ambientales y, por otro, que la única salida, que ve D´Eaubonne, es el ecofeminismo, “que terminará con las estructuras de dominación, competitividad, agresión y “absolutismo” (término que emplea en el sentido de falta de interés) y construirá una sociedad igualitaria y convival tanto entre los individuos como entre éstos y el medio ambiente.”235
Para Mary Mellor, el pensamiento de D´Eaubonne:
Toca ciertas cuestiones que habrían de ser centrales para el movimiento ecofeminista: la crisis de la modernidad, cuando el costo ecológico del “progreso” resultó aparente; una crítica del “hombre patriarcal” (occidental) como la causa de esa crisis; un llamamiento a que las mujeres/la hembra/lo femenino/el feminismo fueran los agentes de cambio. Es el patriarcado más que los hombres per se lo que ve como problema. Las mujeres han de ser el puente hacia un orden social reformado y reformulado. D´Eaubonne afirmaba una afinidad entre las mujeres/la feminidad y una actitud benigna hacia el mundo natural de la que el hombre
233 Puleo, Ecofeminismo para otro mundo posible, 36.
234 Ver: D´Eaubonne, Les femmes Avant le patriarcat. D´Eaubonne, La época del ecofeminismo. 235 Puleo, Ecofeminismo para otro mundo posible, 38.
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patriarcal parecía carecer, mirando al mismo tiempo los cambios sociales para resolver el problema.236
En Francia las ideas de D´Eaubonne fueron criticadas y hasta ridiculizadas. Sin embargo, en Estados Unidos, Australia y Alemania fueron recibidas con bastante interés. En los Estados Unidos encontramos los primeros desarrollos del pensamiento ecofeminista. En general, algunos derivan del feminismo y otros de acciones reivindicativas de protección del medio ambiente y de la mujer (este es el caso, por ejemplo, de Vandana Shiva). Los ecofeminismos que derivan del feminismo vienen especialmente del feminismo de la diferencia, en donde, como vimos en su momento, propende por la reivindicación de los mismos derechos de las mujeres que los hombres, pero se reconocen las diferencias de los roles sexuales. Dentro de los feminismos de la diferencia se podrían mencionar tres: radical, liberal y socialista. Será del radical y socialista que irán surgiendo distintos ecofeminismos y autoras representativas.
Del feminismo radical vamos a encontrar los primeros desarrollos del ecofeminismo, especialmente en los Estados Unidos, en la década de los 70. Las autoras más representativas son Mary Daly237 (1928-2010) y Susan Griffin238 (1943). Dichas autoras consideran que la causa fundamental de la crisis ambiental es la dominación del varón y, por ende, una de las soluciones se encuentra en el protagonismo de las mujeres no solo frente a sus reivindicaciones sino a las de la naturaleza. Del feminismo liberal no hay un desarrollo hacia el ecofeminismo. Por el contrario, del feminismo socialista encontramos un número de pensadoras y ramas ecofeministas amplio. Aquí podríamos mencionar la figura de Ynestra King. En marzo de 1980, en Amherst, Massachusetts, se celebró la conferencia: Women and
life on Earth: Ecofeminist in the 80s. El contexto de esta reunión fue el accidente que sufrió
la central nuclear de Three Mile Island (ubicada en el estado de Pensilvania) en 1979. En este evento se analizaron las relaciones entre ecología, salud, feminismo y militarización. Esta
236 Mellor, Feminismo y ecología, 63.
237 Una sucinta, pero completa introducción a su pensamiento lo encontramos en el libro editado por Teologanda y San Pablo: Azcury, Mazzini, Raimondo (cords), Antología de textos de autoras en América Latina, el Caribe
y los Estados Unidos, 172-179.
238 Dentro de los libros más importantes de esta filósofa, ensayista y dramaturga en el ámbito del ecofeminismo, se podría citar: Woman and Nature: the Roaring Inside Her y Ecofeminist treatise.
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conferencia fue organizada por la escritora Grace Paley (1922-2007) y la pensadora ecofeminista Ynestra King.239
Para Mary Mellor240 en los Estados Unidos se desarrollaron dos grandes corrientes de pensamiento ecofeminista: una cultural y otra socialista. En relación con la primera, que también es conocida como radical o espiritual, se fundamenta en el nexo entre las mujeres y el mundo natural; la segunda, socialista, es una vertiente más política, con más activismo y orientadas a aspectos más sociales. En esta segunda línea sobresalen las figuras de Mary Mellor, Carolyn Merchant y Evely Fox Keller. Para Barbara Holland-Cunz241 el ecofeminismo socialista afirma que los problemas medioambientales son intrínsecos al patriarcado y al capitalismo, que justifican la explotación para conseguir el progreso. Proponen una nueva sociedad socialista que garantice la unidad entre géneros y naturaleza, que posibilite la calidad de vida para todos.
3.1.1. Tipologías
Son varias las tipologías242 que se han propuesto en relación con los ecofeminismos. Para Sandra Bustillos243 pueden ser agrupados en dos grandes áreas:
1. Ecofeminismos espiritualistas o esencialistas: para la autora es un ecofeminismo con fuertes identificaciones con corrientes espirituales y religiosas, especialmente cristianas, hindúes y el culto de las diosas madres. “Pugnan por la recuperación del principio femenino subyacente a la relación mujeres-naturaleza, que implica armonía, solidaridad, sustentabilidad y diversidad; parten de una crítica al desarrollo técnico
239 La obra de esta ecofeminista norteamericana es inmensa, solo por referencia, podríamos citar: What is
Ecofeminism; Healing the wounds: Feminism, ecology, and nature/culture dualism; Dangerous intersections: Feminism, population and environment; The ecology of feminism and the feminismof ecology.
240 Mellor, Feminismo y ecología, 64-65. 241 Holland-Cunz, Ecofeminismos, 41.
242 Albareda, Mujer, ecología y sostenibilidad, 127-140; Bustillos, Mujeres de Tierra. Ambientalismo,
feminismo y ecofeminismo, 59-76; Del Bravo, El ecofeminismo: un reencuentro con la naturaleza, 18-30;
Holland-Cunz, Ecofeminismos, 45-57; Puleo, “Feminismo y ecología. Un repaso a las diversas corrientes del ecofeminismo”, 36-39.
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occidental que ha colonizado al mundo, y en particular a las mujeres.”244 Entre sus principales representantes están: Carolyn Merchant, Vandana Shiva o Ivone Gebara.
2. Ecofeminismos constructivistas: introducen elementos de carácter contextual en el análisis. “Consideran que la relación mujer-naturaleza se construye a través de una serie de mediaciones derivadas de las estrategias utilizadas por las mujeres para cumplir con sus responsabilidades en sus familias y sus comunidades, que implican relaciones de género diferenciadas entre hombres y mujeres en los procesos de producción y reproducción social. Según esta corriente, la relación mujeres- naturaleza está atravesada por aspectos de la cultura material que se traduce en la construcción de una conciencia ambiental.”245 Dentro de las representantes podríamos mencionar a Bina Agarwal y Val Plumwood.
Silvia Albareda Triana246 postula una clasificación con cinco tipos:
1. Ecofeminismo radical: Las pensadoras de este tipo destacan las conexiones históricas, biológicas y sociales entre la naturaleza y las mujeres. Muchas de las autoras identifican la naturaleza con la madre tierra. Se encuentran algunos planteamientos acientíficos y demasiado biologistas. Incluso, son radicales al declarar que la diferencia de los sexos es tan grande que no es posible la comunicación entre ellos. Por estas razones este primer ecofeminismo fue muy criticado y considerado demasiado esencialista. Entre sus representantes está Mary Daly y Susan Griffin.
2. Ecofeminismos del sur: también es conocido como ecofeminismo teórico práctico. Una de las características fundamentales de esta corriente, según Albareda Triana, es que no ha surgido tanto de una investigación académica sobre feminismo y ecología, sino “del encuentro por parte de mujeres con graves problemas ecológicos que provocan la muerte y la enfermedad en sus hijos.”247 No busca anular las diferencias
244 Ibíd., 70. 245 Ibíd., 71.
246 Albareda, Mujer, ecología y sostenibilidad, 128. 247 Ibíd., 129.
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biológicas entre hombres y mujeres, sino propende por la complementariedad e interdependencia. Se hace un énfasis especial en la capacidad de la mujer de ser sustentadora y cuidadora de la vida natural. Entre las ecofeministas más destacadas sobresalen Vandana Shiva248, María Mies, Wangari Maathai y grupos como Chipko y Navdanya en la India y Green Belt Movement en África.
3. Ecofeminismo socialista: Una de las características fundamentales es que busca destruir los dualismos naturaleza-cultura y desarrollar una nueva metodología científica feminista. Algunas representantes de este tipo de ecofeminismo como Carolyn Merchant249 identifican la naturaleza con la figura de mujer y madre y considera, además, que las ciencias naturales modernas se basan en la subordinación de la naturaleza como un organismo vivo. Hacen una denuncia de una visión mecanicista y capitalista del mundo y se proponen una visión distinta que no se queda solo en la teoría, sino que requiere un activismo. Las principales representantes son Ynestra King, Mary Mellor, Carolyn Merchant, Evely Fox Keller, Ariel Kay Salleh, Barbara Holland-Cunz, Irene Diamond.
4. Ecofeminismos de la Teología de la liberación: este ecofeminismo podría ser incluido en los del sur o en el social, sin embargo, para Albareda Triana, se puede colocar como un tipo aparte por la relación que tiene con la teología de la liberación. No tanto en el sentido de continuidad sino por la nueva perspectiva que abre a esta rama de la teología: La liberación que debe incluir a las mujeres y a la naturaleza. El contexto de América Latina le dará unos elementos propios. Esta propuesta ecofeminista del continente la desarrollaremos más adelante. Entre sus principales representantes podríamos citar a Ivone Gebara, Rosemary Radford Ruether.
5. Ecofeminismo constructivista: una de las particularidades de este tipo, según, Albareda Triana, es que no surge de un feminismo. Además, no están de acuerdo con
248 Uno de los textos de referencia de este tipo de ecofeminismo es: Mies y Suiva, Ecofeminismo. Teoría, crítica
y perspectivas. Publicado en 1997 pero con una nueva edición en el año 2013.
249 Uno de sus libros más importantes es: Merchant, The Death of Nature: Women, Ecology and the Scientific
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el nombre de “ecofeminismo”, sino que proponen mejor el de feminismo medioambientalista o feminismo ecologista. Proponen anular las fronteras de los dualismos y realizar una reconceptualización de las categorías mismas. Otro elemento que es que consideran que los análisis económicos deben incluirse en el feminismo ecologista para que sea una reflexión más eficaz. Dos de sus mayores pensadoras son Bina Agarwall y Val Plumwood.