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El escepticismo y la propuesta naturalista

El escepticismo, dicho de modo general, es una postura de pensamiento que duda acerca de la posibilidad del conocimiento. Se puede hablar de dos tipos de escepticismo, global y moderado; el del primer tipo duda de la posibilidad de todo tipo de conocimiento, el del segundo tipo, duda sobre la posibilidad de ciertos sectores del conocimiento, es decir, se dirige hacia ciertas ramas del saber como la ciencia o la metafísica.84

En la argumentación escéptica epistemológica presentada por Descartes, se considera que no podemos saber si todo lo que concebimos como real, lo es, o si es apariencia. Descartes plantea la posibilidad de que toda creencia sea soñada o que sean generadas invariablemente por un genio maligno. Este tipo de escepticismo es radical (global).

La duda escéptica ante la argumentación empirista nos dice que si el conocimiento proviene de la experiencia ¿cómo sé que estoy recogiendo la realidad con fidelidad en mis oraciones? ¿Cómo sé que no son falsas todas las oraciones? ¿Puede ser que me equivoque en todo lo que creo? Este tipo de duda escéptica global atañe directamente a Quine, pues la experiencia, como mencionamos en el capítulo anterior, es la base causal

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para el significado y el conocimiento.

No obstante, es importante reflexionar sobre el tipo de proyecto epistémico al que estaba dirigida la argumentación del escepticismo global. Si el propósito de la epistemología es deducir el conocimiento humano a partir de ciertos principios generales evidentes, o bien, de fundamentar el conocimiento, de darle certeza absoluta; y si podemos dudar de tales principios y pensar que son incorrectos, entonces podemos dudar igualmente de la totalidad del conocimiento (pues se deduce de los principios); o bien, si los principios generales pueden ser erróneos, entonces también lo será la totalidad de nuestro conocimiento

No obstante, dado que Quine rechaza un proyecto epistémico de tal índole, como consecuencia, también rechaza una duda escéptica global.

Quine no rechaza en su totalidad el escepticismo, pues dentro de su proyecto asume un tipo de escepticismo local. Desde una perspectiva naturalizada del conocimiento; el planteamiento escéptico no debe partir de posibilidades lógicas, sino que las dudas deben, o bien, ser acerca de nuestro conocimiento real, o bien debe de partir de situaciones empíricas concretas. El proyecto quineano adopta lo que pocos han adoptado en toda la tradición filosófica: no se refuta al escéptico, sino que se le toma completamente en serio, como quien nos avisa reiteradamente de una amenaza que debemos comprobar con todos los medios humanamente disponibles. La evidencia del error no debe ser distinta de cualquier tipo de evidencia. Para Quine, el escéptico serio puede derribar o refutar la ciencia o sus teorías pero, desde la misma ciencia, invita más bien a la revisabilidad de la ciencia. Quine concede que toda nuestra ciencia puede ser incorrecta, pues asume el compromiso de revisabilidad de la totalidad del conocimiento.85

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En el capítulo anterior expusimos que la revisión de las hipótesis científicas se da a través de las

categóricas observacionales. Si una categórica no resulta implicada por la hipótesis se busca, a través de una serie de criterios, qué conjunto de oraciones puede ser abandonado. Es decir, el modo en el que la ciencia se va revisando es de modo local. No obstante, este modo de proceder, no es incompatible con la tesis quineana de que la totalidad de la ciencia es revisable.

Dado que la evidencia es insuficiente para identificar la unidad responsable del error, se debe buscar una forma de reajustar nuestros esquemas para predecir consecuencias observables, pues es respecto a ellas que se revela el error. Así, Quine restaura la simetría entre posibilidad de error y de verdad.

Sin embargo, al parecer, Quine no se enfrenta al escepticismo extremo:

Los argumentos escépticos de Quine descansan en descubrimientos acerca de la fisiología del ojos y del cerebro. El de Descartes descansa sobre la hipotética posibilidad de que todo sea soñado, o producido por la maquinación de un científico perverso. Es posible que la duda escéptica de este tipo no pueda ser científicamente resuelta.86

El escepticismo extremo duda de los mismos datos proporcionados por la ciencia. Recordemos que para Quine y para los empiristas en general, el conocimiento del mundo externo es mediado por evidencia sensorial la cual, para el escepticismo extremo, puede ser causada de un modo anormal; desde esta perspectiva, la evidencia del científico en su totalidad puede ser falsa, asimismo su conocimiento.

Esta postura extrema es más bien ignorada por Quine. Para él tal duda surge por el sueño de una filosofía primera que él desecha; la búsqueda de la certeza absoluta es para él un sueño irracional. Descartes se preocupa por la posibilidad de un error que quizás nunca llegue a aparecer. La cuestión de la argumentación escéptica es si el conocimiento es posible, lo cual requiere que tengamos alguna concepción sobre aquello que presumimos conocer (por ejemplo, la realidad); no obstante, para el escéptico, tal objeto de conocimiento cartesiano debe ser independiente de las prácticas y procesos cognitivos humanos. Según Quine, ni la ciencia, ni la naturaleza misma del conocimiento, están provistas de recursos para resolver tal ambición.

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”Quine´s sceptical arguments rest upon discoveries about the physiology of the eye and brain. Descartes´s rest upon a hypothetical possibility – that all is a dream, or due to the machinations of the evil scientist. It is

plausible that sceptical doubts of this sort cannot be met scientifically”. Hookway Ch.: “Knowledge and reality”,

Al naturalizar la epistemología, Quine considera que se abandonan los esquemas metafísicos, los cuales dan fuerza al desafío escéptico. Recordemos que para Quine la ontología no es anterior a la teoría, sino que la epistemología y la ontología van de la mano; no hay dudas ni certezas posibles fuera de ellas.

Muchas han observado que el proyecto epistemológico cartesiano se plantea en primera persona, a diferencia del proyecto quineano,87 así es posible que esto nos lleve a diferentes caminos y dudas.

Davidson piensa que siempre que planteemos representaciones (estimulaciones sensoriales o experiencia) que median nuestro conocimiento del mundo, cabrá la posibilidad de que: sean captadas de diferente modo según nuestro esquema conceptual (relativismo), no reporten la realidad adecuadamente o se originen en situaciones anormales (lo cual lleva a plantear dudas escépticas).

Para Davidson, la raíz no sólo del escepticismo, sino del relativismo es la división entre esquema conceptual-contenido empírico no interpretado, o bien, lenguaje-experiencia. Esta división que es nombrada por él, el tercer dogma del empirismo.

3.2. De la distinción analítico-sintético a la distinción esquema conceptual-