Dr. Napoleón Hill
A medida que un año termina y otro comienza, y mientras el espíritu navideño sigue en el ambiente, detengámonos por un momento y consideremos algunas de las bendiciones por las que debemos estar agradecidos. Hagamos un inventario personal de nuestras recompensas divinas, y consideremos si este año que termina nos ha ayudado a ser una civilización verdaderamente mejor y más avanzada.
No tengo el derecho, ni deseo juzgar el grado de avance que otros hayan logrado, ni las bendiciones que hayan recibido, pero en mi caso personal tengo mucho por lo cual estar muy agradecido.
En primer lugar, he recibido la abundante bendición de la buena salud y fuerza mental y física.
En segundo lugar, tengo dos hijos pequeños y su querida madre que también han tenido la bendición de la salud y fuerza mental y física. Estos seres queridos son una
fuente constante de inspiración para mí en mis esfuerzos por ser un empresario exitoso y un estadounidense leal y patriótico.
En tercer lugar, tengo todo el derecho a trabajar con libertad para mis seres queridos en la vocación de mi elección, en un país que ofrece una gran cantidad de apoyo y protección a quien produce legítimamente para las necesidades humanas.
En cuarto lugar, disfruto de la ciudadanía en un país libre de guerras y que cuida del sufrimiento, un país donde el amor por la paz, el respeto por el hogar y la reverencia a Dios son dominantes en la mente de Su pueblo.
En quinto lugar, disfruto el monumento comercial que he ido construyendo con la ayuda de muchas otras personas, y por medio de mis propias largas horas de esfuerzo y determinación incesante.
No voy a llegar al nuevo año sin ver mis sueños de éxito realizados. En sexto lugar, no tengo nada en contra de nadie en esta Tierra.
Estoy en paz con todos mis semejantes. Estoy en un estado de actitud mental que me deja libre para trabajar de manera eficiente y agresiva durante el nuevo año. Si durante este año que pasó hice buenas obras, espero duplicarlas durante el siguiente. Si durante el año pasado fui útil para cualquier otro ser humano, espero ser el doble de útil durante el nuevo año.
Nota: Esta es una adaptación de un mensaje escrito por Napoleón Hill a principios del año 1915 cuando era Presidente de Betsy Ross Candy Shop System en Chicago, más de dos décadas antes de que publicara su clásico libro de éxito en ventas, Think
“¿Qué te gustaba hacer cuando eras niño? Si piensas con detenimiento, encontrarás cosas que puedes traer de vuelta a la vida: la tranquilidad y diversión que tenías entonces. ¿Sabías que hay algo que tú puedes hacer mejor que la mayoría de personas? ¿Alguna vez has pensado en una empresa, en una forma de querer ayudar a otros, o en ideas para ganar dinero que nunca has puesto en práctica?”. —Greg Etherton
Hacer lo que nos gusta hacer, hace que la vida sea menos tediosa. Recuerda algún evento que deseaste con muchas ansias y disfrutaste el proceso de planificación, tanto como el evento en sí. Al planear algo que nos gusta hacer, las actividades cotidianas cobran una nueva esperanza, junto con la promesa de un futuro mejor. Tal vez este sea el efecto del campo de fuerza que rodea la actitud mental positiva. Al sacar nuestro estado de ánimo del tedio de todos los días, no solo estimulamos nuestro interés en ese momento, sino que también anticipamos nuestro futuro de forma positiva. ¡Y, todos sabemos que atraemos a nosotros aquello en lo que pensamos!
Con frecuencia pienso en el libro de Norman Cousins, The Anatomy of an Illness, y cómo él se trató a sí mismo con dosis diarias de humor. Se dice que cuando estamos en sintonía con lo que nos hace reír, ¡nos damos un masaje de adentro hacia afuera! Y en ese proceso, contribuimos a nuestra propia curación. Esta es una
aplicación de la actitud mental positiva que en realidad opera para nuestro bienestar físico.
Al ver comedias, presentaciones humorísticas y escuchar los actos divertidos de personajes de la radio antiguos, elevamos nuestro ánimo por medio de la risa. El humor elimina el cansancio, agudiza los sentidos, aligera las cargas y despeja la mente. Con solo reír a carcajadas, le demostramos al mundo que estamos cultivando una actitud mental positiva.
Pareciera que la risa de los adultos es cada vez menos frecuente. La risa se está convirtiendo en un arte perdido. Las personas ya no ríen a carcajadas, sino que más bien se quejan en voz alta. Las risas sinceras, no estridentes, tienen una infección contagiosa. Las personas se contagian de risa y permiten que los controle como si estuvieran contagiados de algo físico. La risa nos despierta al lado más brillante de la existencia y nos recuerda que no todo debe ser aburrido y tedioso cuando llegamos a la mediana edad.
Acepta el reto de cultivar el hábito de reír a diario. Mira algo que te haga reír y acostúmbrate a la sensación. Deja que tu respuesta crezca al alimentarla y darle de beber todos los días. Así como una nueva semilla, está a la espera de brotar con tu cuidado y apoyo. Tal vez el fruto de esta risa sea el regalo más sabroso que te hayas dado en mucho tiempo. ¡Adelante! Ríe. Sonríe. Suelta una carcajada. ¡Una gran carcajada! Te sentirás mejor por ello.