Dr. Napoleón Hill
La fuerza cósmica del hábito controla todas las relaciones humanas y determina si una persona tendrá éxito o fracasará en su vida laboral. La naturaleza usa esta fuerza como el medio por el cual todo ser se ve forzado a hacer parte del entorno en el que vive y se mueve a diario.
Todos estamos gobernados por hábitos. Los aceptamos debido a pensamientos y experiencias repetitivos. Así es como controlamos nuestro destino en la Tierra, en la medida en que controlemos nuestros pensamientos. Como ya lo hemos visto, nuestros hábitos de pensamiento, nuestra actitud mental, son lo único que cada persona tiene el derecho de controlar por completo.
Creas patrones de pensamiento al repetir ciertas ideas o comportamientos, y la fuerza cósmica del hábito se hace cargo de esos patrones, haciéndolos más o menos permanentes (dependiendo de la intensidad con la que los repetimos o practicamos), hasta que los vuelvas a ordenar de manera consciente.
El hombre es el único ser equipado con el poder de elegir, por medio del cual establece sus propios patrones o hábitos de pensamiento y comportamiento, o los romper y reorganiza según su voluntad.
Pero, aunque el Creador le ha dado al hombre el privilegio de controlar sus pensamientos, también lo ha sometido a la fuerza cósmica del hábito mediante la cual
sus hábitos de pensamiento inevitablemente deben vestirse a sí mismos con su equivalente físico. La fuerza del hábito no determina los pensamientos que deba expresar un hombre, en lugar de esto controla lo que piense y haga, y vela por que esos pensamientos y acciones cumplan con la medida de su creación.
Si los pensamientos dominantes de un hombre son de pobreza, la fuerza del hábito traduce estos pensamientos a términos físicos de miseria y necesidad. Pero si los pensamientos de un hombre son de felicidad y contentamiento, paz mental y abundancia financiera, esa misma fuerza los transformará en su contraparte física. El hombre construye el patrón por medio de sus pensamientos dominantes, mientras que la fuerza cósmica del hábito crea el molde según los patrones desarrollados por el hombre.
“Ir la milla extra es la iniciativa personal en acción. Ya es lo suficientemente difícil recorrer la primera milla cuando no se tiene motivación para triunfar, mucho más lo es recorrer la milla extra. Dado que el concepto de ir la milla extra suele ser confuso, y hasta ofensivo para quienes lo escuchan por primera vez, esto sugiere que la automotivación es menos común de lo que quisiéramos creer”.
—Christopher Lake
¿Eres de los que inician sus proyectos? ¿De los que los terminan? Lo ideal es que deberías ser ambas cosas, pero la mayoría de personas cae en la categoría de los que nada más los “inician”, y terminan quedándose allí. A diferencia de los deportes, esta no es una buena posición para jugar en la vida porque cuando eres de los que comienzan pero no de los que terminan, nunca alcanzas tu potencial de grandeza. Los que apenas inician, tienen entusiasmo pero les falta persistencia. Sueñan con el resultado, pero nunca idean un plan organizado para alcanzar el fin que tienen en mente. Flaquean y caen, pero no se levantan. No prosiguen hacia adelante ni hacia arriba porque la lucha parece demasiado dura. Si alguna de estas descripciones se aplica a ti, entonces es muy probable que estés destinado a permanecer en el lado del fracaso del río de la vida que el Dr. Hill describe. Alcanzarás la otra orilla del éxito solamente respaldando tu iniciativa personal con persistencia y valentía.
el plan de estudios de tres etapas para alcanzar la certificación como líderes, pero pocas terminan el proceso. Lo que sucede con la mayoría es que la vida interviene y renuncian cuando es más fácil renunciar que persistir. Dinero, tiempo, dificultades personales, etc. Todas excusas “legítimas” para no terminar, pero en realidad, la causa de fondo es la falta de iniciativa personal. La vida nos pasa a todos y cada uno de nosotros, pero los que triunfan están convencidos de sus sueños y tienen la fortaleza para esforzarse por alcanzarlos. Se necesitan agallas para alcanzar la gloria.
El Dr. Napoleón Hill dijo: “La mente que está formada para recibir, atrae aquello que necesita, así como un imán atrae limaduras de acero”. Para recibir debes estar dispuesto a comenzar, y cuando el canal ya esté abierto debido a tu comienzo, tu mente atraerá los medios y métodos necesarios para completar cualquier tarea que te propongas.
La iniciativa personal respaldada con una acción sostenida, y con persistencia, es la llave que abre la puerta del éxito. Sin un motivo y un plan personalizado para lograrlo, seguirás siendo de aquellos que apenas “inician” en la vida. Comienza hoy mismo con la intensión de completar algo, cualquier meta que quieras lograr, y ahora mismo escribe un plan paso a paso para lograrla. Esta es la parte más importante del proceso porque cuando ya tienes el plan a seguir en tu camino, todo lo que tienes que hacer es dar comienzo al viaje dando un paso a la vez. Y en poco tiempo serás de los que “terminan”, habrás cruzado el río de la vida, llegando a la rivera del éxito, en lugar de ser arrastrado por las actuales distracciones que se presentan en todo camino.