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CAPÍTULO 2: EPISTEMOLOGÍA DE LA GEOGRAFÍA

2.2 El espacio relacional

La Geografía Humanística es transcendental para la investigación; no obstante, es necesario apoyarse en las Geografías Posmodernas que tienen un contexto fenomenológico, existencial y una orientación cultural, apoyándose con la corriente elegida.

El posmodernismo adquiere una amplia visión en relación a los nuevos campos de interés obtenidos por los constantes cambios y creaciones en la sociedad. Los avances tecnológicos y las últimas innovaciones en el mercado, han transformado los espacios, alterando la estrecha relación con el tiempo, el ritmo de vida acelerado, no solo en la vida cotidiano, sino más en los procesos de producción, han causado cambios en el funcionamiento de los territorios. “La mayor parte de los análisis se centran básicamente en la relación innovación/globalización/territorio, considerando que en tales procesos se encuentra la clave de los cambios en las formas de acumulación, de la actual organización de las sociedades y de "la emergencia de una nueva Geografía del desarrollo capitalista" (Harvey, D, 1996).

La sociedad actual, conocida como la sociedad del conocimiento, enfrenta nuevas problemáticas; las más recurrentes se encuentran inmersas en temáticas ambientales, en la pobreza, el terrorismo, en las nuevas pandemias, entre otras. Sobre estas problemáticas la Geografía debe especializar sus temáticas de intervención, buscando maneras de planificar y mitigar los efectos de las dificultades en la sociedad actual. Lamentablemente no todo se ha solucionado y se requiere desarrollar más conocimientos que se distribuyan por todo el planeta. Los cambios en la sociedad son extremadamente dinámicos y propenden a seguir evolucionando. La sociedad actual es digital, y la tendencia es abandonar los objetos analógicos y digitalizar toda la información; cada vez es más rápida y fuerte la transferencia de información. La importancia del conocimiento se ha sobrepuesto al trabajo, a la tierra y al capital, temas fundamentales en la sociedad del consumo; estos tres términos son necesarios también en la actualidad, pero los conocimientos de gestión sobre los procesos garantizan el control y expansión de los mercados.

Se vive en un mundo más rápido, las barreras limítrofes propuestas por los estados se rompen a través de las relaciones sociales ocurrentes en las tecnologías de información y comunicación. La transferencia de conocimientos es cada vez más efectiva. Ninguna teoría económica abarca a las que ocurren dentro de la globalización; más bien se observan diferentes prácticas antes que teorías.

Vivimos en una sociedad con grandes avances tecnológicos, pero eso no es lo que sorprende; lo sorprendente es la revolución e innovación de conceptos, además del cambio en las estructuras sociales y en el comportamiento de las personas.

El comportamiento y la experiencia de las personas han marcado la conformación de nuevas comunidades basadas en la moda, gustos y preferencias. La sociedad está cambiando la percepción del espacio y tiempo, el estudio de los lugares es indispensable para determinar las características específicas en la escala local de la ciudad y empezar a comprender a la sociedad del conocimiento. Los espacios públicos de ocio son fundamentales hoy en día, en especial en el ámbito urbano, los habitantes de la ciudad de Quito demandan estos lugares que con el crecimiento de la urbe se van dispersando, desapareciendo o están descuidados convirtiéndose en focos de inseguridad que afectan al diario vivir de los residentes y a las experiencias de viaje de los turistas.

Dentro del posmodernismo debe haber mucha reflexión, articulación y entendimiento social para comprender la revolución de las metrópolis posmodernas dando atención a los problemas de la sociedad urbana contemporánea, al respecto Soja dice “La organización social y espacial de la postmetrópolis se está convirtiendo en interior-exterior y exterior-interior al mismo tiempo, creando confusión en nuestros modos tradicionales para definir lo urbano, suburbano, exurbano, no urbano, etc” (Soja, 2004).

La Geografía está inmersa en el posmodernismo viendo al espacio como relacional, Valenzuela manifiesta que, “el espacio relacional como lo concibe la geografía posmoderna es el espacio como un conjunto integrado en permanente transición que es a la vez proceso y resultado, y que está representado por las prácticas sociales que lo construyen y re-construyen, y por las instancias de esa construcción que van desde la de la actuación espacial directa, física, a la de la producción simbólica, la proyección o proyecto de espacio y el discurso sobre el mismo” (Valenzuela, 2012). Esa continua construcción hace que la escala local tome fuerza y la existencia de los lugares concretos marque las relaciones entre los actores sociales. El análisis del espacio debe apoyarse de la historia y vincular la duración de los hechos; el apoyo de esta ciencia permite la comprensión del presente.

Los hechos urbanísticos son visuales en el espacio y dependen de los hechos cotidianos de la población; muchos gobiernos aprovechan para promocionar su espacio, a través de sus culturas que son íconos de los pensamientos políticos. En las ciudades se puede visualizar la exclusión social en

los pobladores sobre el medio físico; un caso interesante de análisis es diferenciar las construcciones de los espacios públicos de ocio en Quito, donde la identidad de las clases sociales toma un gran valor en el aspecto económico y demarca la ciudad por diferencias sociales entre el centro, norte y sur.

La manera correcta de abordar el estudio del espacio geográfico es a través del análisis de los problemas, que afectan a los ámbitos biótico, abiótico y humano; pero estos analizados desde la óptica geográfica. Los problemas están localizados en áreas con diferentes dimensiones, desde los macroespacios, hasta los microespacios; cada uno de estos espacios con sus realidades y relaciones concretas. Estos extremos tienen diferentes niveles de magnitud, que van desde amplias zonas de la tierra, continentes, accidentes geográficos específicos, provincias, hasta pequeñas localidades como barrios entre otros. Al decir de Massey, “El espacio es producto de interrelaciones, redes de relaciones, lugar de encuentro, articulaciones múltiples, experiencias y entendimientos sociales” (Massey, D, 2001).

La elección del tema de investigación aparece por la necesidad de fortalecer los estudios geográficos en la ciudad de Quito que, si bien los hay, no ha habido un estudio en particular que ayude a vislumbrar si los espacios de ocio de Quito responden a las necesidades de los residentes y de los visitantes. Se pretende aportar desde la Geografía en la comprensión del aprovechamiento del tiempo libre y la relación con la creación de los espacios de ocio y sus problemáticas propias en las áreas urbanas.