III. DIAGNÓSTICO REGIONAL DEL VALLE DEL MEZQUITAL
3.1 El estado de Hidalgo y su política gubernamental
El estado de Hidalgo cuenta con una población de 2, 665,018 habitantes (INEGI, 2010), de los cuales 1, 285,222 son hombres y 1,379,796 son mujeres, el 52% vive en zonas urbanas y 48% en zonas rurales, esta población se encuentra distribuida en 84 municipios, quedando como el mayor poblado el municipio de Pachuca de Soto con 267,856 habitantes, seguido por Tulancingo de Bravo con 151,582 y Huejutla de Reyes con 122,912. Cuenta aproximadamente con 20, 905 km² de superficie y está dividido por 10 regiones geográficas: Sierra Gorda, Sierra Alta, Sierra Baja, Sierra de Tenango, Cuenca de México, Altiplanicie Pulquera, Valle de Tulancingo, La Huasteca, La Comarca Minera y el Valle del Mezquital. Observar imagen 1.
Un aproximado de 50% de los municipios está catalogado por el INDESOL como zonas de atención prioritaria para el desarrollo social. Ya que el estado contiene uno de los índices de desarrollo humano más bajo del país, correlativamente es uno de los cinco estados con mayor marginación, lo que representa que la mayoría de la población hidalguense tenga condiciones de exclusión, discriminación y acceso diferenciado al ejercicio de derechos humanos fundamentales.
Imagen 2 Regiones Geográficas del estado de Hidalgo
Fuente: Servicio Geológico Mexicano SGM, 2011
Zarco (2006) señala que de 4,596 localidades existentes en Hidalgo el 96% son menores de 2,500 habitantes, y que la gran mayoría están ubicadas en municipios y regiones marginadas; además de que la expulsión de población es generalizada en todos los municipios por falta de empleo, pero no sólo es por la pobreza, sino que estas comunidades y sus habitantes se encuentran en condiciones de exclusión, discriminación y vulnerabilidad con fuerte analfabetismo.
Más del 23% de la población carece de drenaje en sus viviendas, 15% no tiene agua entubada y 23% no tiene luz. El 13% de la población es analfabeta y el 40% de la PEA no percibía ni siquiera un salario mínimo, pues de 366 mil familias existentes en Hidalgo en 2000, 36.2% se encontraban en la línea de extrema pobreza ya que la percepción de ingresos para su mantenimiento era de cero a menos de 2 salarios mínimos, siendo las más vulnerables las regiones indígenas: La Huasteca, Valle del Mezquital y Sierra Tepehua que contienen a 505,878 habitantes, casi una cuarta parte de la población Hidalguense. Llanos (2015) indica que para el 2012 solo el 20.5% de la población se empleaba en actividades
primarias y generaban el 5% del PIB y que por el contrario el 54.3% de la población se emplea en el sector terciario y manufacturero generando el 57% del PIB lo que explica en parte el tránsito de la población de un sector a otro.
La política gubernamental manifestada a través del Plan Estatal de Desarrollo de Hidalgo 2011-2016 gira en torno a tres ejes principales: la competitividad, la productividad y la sustentabilidad con base en la participación y aumento de la inversión pública y privada. El documento señala que de su implementación dependen el mejoramiento de la calidad de vida de las familias y salarios bien remunerados para sus habitantes. Sin embargo no se define en qué consisten varios de los conceptos abordados, la metodología a seguir y la capacidad del gobierno para implementar dichos ejes que se repiten en diversos apartados. En el estado de Hidalgo la dinámica económica y la política pública se centra en “los sectores de mayor importancia que son los de servicios con una aportación al PIB estatal del 34.49%, la industria manufacturera con 28.22%, el comercio con 10.84%, el transporte y las comunicaciones con 7.8%. La industria de la construcción por su parte ha mantenido un rol cada vez más significativo en la economía hidalguense con una participación del 10.93%, finalmente la minería y el sector agropecuario y forestal aportan 7.73% al PIB estatal” (Plan Estatal de Desarrollo, 2011-2016; 82).
Por ello se ha priorizado el desarrollo de la conectividad para facilitar el flujo de bienes y servicios que impulsan “un incremento significativo del emprendimiento, la competitividad, que establezcan esquemas de financiamiento ágiles y oportunos, favorezcan la creación de cadenas productivas, incentiven el uso de tecnologías de vanguardia, incrementen la presencia significativa de la inversión privada y extranjera en la entidad, la ampliación de mercados, la productividad y calidad en las empresas, la industria y los servicios, así como la ampliación y modernización de la infraestructura” (Plan Estatal de Desarrollo, 2011-2016; 82).
En el apartado sobre medio ambiente se señala que debe hacerse un uso adecuado y eficiente de los recursos naturales, partiendo del diagnóstico de que existen altos niveles de erosión y desertificación del suelo, reducción y extinción de especies, contaminación de afluentes, ríos y represas, falta de vegetación y recarga de acuíferos en varias zonas del estado entre las causas que se señalan están el monocultivo recurrente, suelos degradados con baja fertilidad y su escasa capacidad de retención de humedad, falta de diversificación de cultivos y un limitado uso de nuevas variedades mejoradas que ocasionan un bajo valor agregado a la producción; además de los procesos erosivos del agua y del viento sobre una geografía accidentada, la salinización de los suelos por el uso indiscriminado del riego y por la deforestación de zonas boscosas.
Ante dicha problemática se propone la limpieza y rehabilitación de resumideros que faciliten la recarga, así como un ambicioso programa de reforestación con amplia participación de las comunidades y de las organizaciones del sector social hidalguense. Señalando que la deforestación supera actualmente las acciones de reforestación que las diversas dependencias, organizaciones y sector social realizan, pues existe una falta de infraestructura con la tecnología apropiada para la producción de plantas de vivero de calidad, baja sobrevivencia y desabasto en los programas de reforestación. Se señala que debe existir un fortalecimiento ecológico, concepto que no queda claro o por lo menos no se explica en el documento ¿qué es el fortalecimiento ecológico, cómo se determina, y cuáles los instrumentos para medirlo?
Otro de los aspectos que reitera constantemente es el de su territorio y su potencial económico y a que cuenta con una “extensión de 2.1 millones de hectáreas de las cuales el 29% se utilizan en la agricultura, 39% para la ganadería, 22% son áreas forestales, el 9% corresponden a zonas urbanas, caminos, instalaciones, etc. y sólo el 1% es ocupado por cuerpos de agua. La superficie rural es de 1.9 millones de hectáreas (90%) y la urbana de 0.2 millones de hectáreas (10%) (Plan estatal de desarrollo, 2011-2016; 83). Por lo que se
reconoce que la producción rural es fundamental para el funcionamiento de las ciudades y la necesidad de generar un ordenamiento con una visión integral, que tienda a elevar el nivel de vida y el bienestar de las comunidades rurales, y que haga de este espacio, de su población y de sus actividades una parte fundamental del desarrollo de la entidad.
Indicándose que los ordenamientos ecológicos deben ser un referente obligado de los programas municipales de desarrollo urbano y su interconexión con las acciones de ordenamiento territorial en todo el estado, incluso las correspondientes a las zonas metropolitanas ubicadas en la región sur del estado. Lo que permitirá conseguir la debida coherencia de la acción pública desde el ámbito de competencia, elevar la eficacia de los instrumentos administrativos destinados a conseguir un desarrollo urbano de manera sustentable con calidad de servicios públicos y una correcta localización de la inversión bruta fija de capital, según los usos más apropiados del suelo en cada caso.
El plan lo describe de la siguiente manera “garantizar un desarrollo sustentable, desarrollar proyectos tecnológicamente apropiados, económicamente viables y socialmente aceptables, que conserven la tierra, el agua, los recursos genéticos de los reinos animal y vegetal y no degraden el medio ambiente; optimizar el manejo de los recursos hídricos e implementar programas de acercamiento, educación y capacitación, tendientes al conocimiento de su entorno, a fin de que el aprovechamiento de los recursos sea sustentable y se maneje con criterios de protección; así como atender de manera eficiente y oportuna las necesidades concernientes al ordenamiento territorial adecuado y revisar la suficiencia o carencia de normatividad en materia del medio ambiente, ordenamiento territorial y desarrollo urbano” (Plan Estatal de Desarrollo, 2011-2016; 144). Sin embargo no hace mención de la importancia de los conocimientos de las comunidades y de su capacidad de entender más claramente sus problemáticas ambientales a partir de su entorno.