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7.2. El detalle como sustancia

7.2.1. El estatuto del detalle

Hemos señalado anteriormente que en la pornografía, la construcción de la mostración de las secuencias de los actos sexuales procede en niveles de detallado.

En principio, y tal vez se trate de la proximidad del modelo clasificatorio cinematográfico, que surge como una suerte de naturalidad retomar el procedimiento descrito en la pornografía como el de detallar, y a ese tipo de plano como detalle. Los realizadores audiovisuales entienden por Plano Detalle a la captación de un objeto o parte del cuerpo, que es tomado particularmente y que ocupa la mayor parte del cuadro, y que funciona generalmente como manera de subrayar la importancia dramática de ese objeto o rasgo u acción de la parte del cuerpo. Ese procedimiento es el que parece operar en la pornografía. Pero tal vez merezca un mayor detenimiento.

Lo que está en juego, es la manera de construir la relación parte y todo. Tomaremos las categorías de análisis propuestas por Omar Calabresse126, quien propone un análisis comparativo respecto de dos grandes procedimientos: el del detallado y el de la fragmentación. Es claro, que la presencia de ambas categorías trabajadas comparativamente se debe a que si bien ellas se definen en oposición a un todo, a su vez, es la oposición entre ellas las que las define y particulariza. Ambas definen procedimientos y efectos de sentido.

Al primero, el detalle, Calabresse lo denomina como “práctica del asesino”. Está vinculado a la acción del corte; es decir, al cortar de. Implica un exhibir particularizadamente el deslizamiento de la mirada sobre una parte del todo que antes no era apreciada. Al segundo lo llama práctica del detective, en tanto que se opera en la ruptura, esto es, con el objeto roto, el que será luego definido, explicado, por su relación con una totalidad que lo supone como

parte de, pero que opera en ausencia127, y no en presencia, que es el caso del detalle. El detalle incluye al procedimiento por el cual es construido: se debe oponer un todo ya mostrado a la parte detallada, para que la consideración de su naturaleza de detalle exista. A su vez, esta presencia de la operación del detallar implica la presencia de marcas de una instancia enunciadora que indica el lugar donde posar la mirada para “hacer detalle”. Calabresse lo desarrolla del siguiente modo: «Hay otro mecanismo implícito en la operación de detallar, y este pronombre revela bien el modo con que se construye el discurso por detalles. Precisamente porque producir detalles depende de una acción explícita de un sujeto sobre un objeto y del hecho de que entero y parte estén «copresentes», el discurso por detalles prevé la aparición de marcas de la enunciación, es decir, el yo-aquí –ahora de la producción del discurso»128

Por otra parte, “práctica del detective”, el fragmento, que como parte sin referente del todo que les dio origen, sólo puede ser explicado como “pieza de”, por un discurso histórico y no por la presencia de rasgos enunciativos en el texto. Los fragmentos, como pedazos arrancados, pueden reconstruir al todo (discurso que lo contiene), pero no pueden ocupar el lugar de una mirada que subraya, porque no hay gesto, sólo resultados. «A diferencia del detalle, el fragmento, aun perteneciendo a un entero precedente, no contempla su presencia para ser definido; más bien: el entero está in absentia»129. señala el autor, y más adelante expresa que: «Por estas razones el fragmento no es introducido en el discurso dejando huellas de enunciación. El discurso mediante fragmento o en el fragmento no expresa un sujeto, un tiempo, un espacio de la enunciación (excepto cuando se examina en detalle)»130.

127 Ibíd.

128 Ibíd. .Las cursivas son del autor. 129

Ibíd. Las cursivas son del autor.

Consideramos que la figura que opera en la pornografía es la del detalle. Ahora bien, cómo se lo construye en el campo de la pornografía.

En los films pornográficos y principalmente en “las secuencias del acto”, las partes de los cuerpos de los actantes aparecen de pronto como si una lupa imaginaria pasara y revelara a las zonas del cuerpo que participan de la acción de tipo sexual en toda su mayor dimensión posible. Una suerte de ostentación del lugar protagónico de esas presencias en el desarrollo de la escena. Se procede procurando una cierta contextualización previa, un plano general, de situación, un plano entero del cuerpo del actante, para pasar luego a ese signo en la pantalla, ese plano detalle, esa porción aumentada de una parte del cuerpo del actante en el film. Las partes del cuerpo en desarrollo de la acción, sobre las que se acentúa la mirada - acentuar en tanto que detallar es indicar una nueva forma de mirar lo que antes en el todo permanecía sin pormenores-, corresponden esencialmente a las zonas genitales que participan del desarrollo de la acción de tipo sexual. En la mujer se detallan: la vagina, los pechos, los labios, el ano, los dedos, y todo parte que esté participando de la acción de tipo sexual, o que lo sea posteriormente. En el hombre se detallan: el pene, los testículos, la lengua, los dedos, el semen. Evidentemente, el procedimiento anterior de contextualización, construye al todo y hace que ese reencuadre, esa reubicación de la mirada, funcione como un marcado, como un subrayado. Es en este sentido que la operación de detallar, en tanto que indicios de una selección, designan a sujeto textual, el enunciador, que opera sobre esos determinados subrayados de zonas, y en ese camino es que implica la presencia de fuertes marcas de la enunciación 131. Dichas marcas proceden como ostentaciones de esa presencia.

131 Ibíd. Hay que señalar que si bien todo discurso supone las instancias enunciativas, cierto desarrollo de cine de

ficción más institucionalizado se ha destacado por construir un discurso donde tanto el enunciador como el enunciatrio pareen ser “disimulados”, Metz habla de una enunciación “transparente”, en tanto que otros