Ahora que el hombre ha llegado a su actual grado de evolución como encarnado, está en el momento adecuado de hacer un alto en su camino y observar su grado de progreso y, también, la forma como debe de encarar el cambio que va a acontecer en el planeta Tierra en este principio de otra era: La Era de Acuario, la Era de la Luz, la Era de la Sabiduría.
La humanidad ha llegado a una encrucijada en su sendero de evolución. Ha avanzado ya en gran medida en el desarrollo y capacitación de la parte física instintiva y emocional de su materia y ha llegado a afinarla como para poder desarrollar no sólo los cinco sentidos actuales, sino está en las puertas del sexto sentido, que es el de la clarividencia o el tercer ojo, y del séptimo, que es la telepatía o contacto de mente a mente.
Los seres que encarnen vendrán ya con su materia preparada para comenzar a desarrollar esos sentidos lentamente, de a poco, en sus vidas futuras, y para ir incorporando en su mente las experiencias que esos cambios susciten en sus vidas. En la humanidad actual, en aquella parte de la humanidad que ha llegado en su evolución al grado en que puede dar el salto, esos cambios sólo serán posibles si se da cuenta cabal del momento crucial que está viviendo y de la encrucijada en que se encuentra el planeta con su humanidad encarnada. Así, con conciencia clara del momento que está viviendo, podrá enfocar plenamente la realidad del cambio que ya está ocurriendo, y podrá prepararse en la encarnación presente para colaborar a la consecución de este fin.
Todos los encarnados, que por su grado de evolución han llegado a poder participar del cambio, están siendo llamados, están sintiendo la inquietud en su mente, el desasosiego de encontrar la verdad, de saber el porqué han venido a este mundo, para qué viven, cuál es el propósito del vivir, la meta, la realidad, el porqué de su existencia, de dónde vienen y a donde van. El sentir esas inquietudes indica que ya están en la senda correcta de evolución, que ya han evolucionado como para dar el próximo paso, el gran salto, hacia el desarrollo completo de sus materias.
El haber llegado a este punto de desarrollo conlleva a tener un sentido de responsabilidad consigo mismo, con su materia, con desenvolvimiento consciente de los dones y habilidades adquiridas en sus múltiples encarnaciones. Así, la entidad ya está con la madurez
suficiente como para comprender el alcance de sus logros y los pasos que debe de dar para completar los que todavía le falte.
Las entidades, con este grado de evolución ya alcanzado, enfocan el proceso reencarnatorio de una forma
completamente diferente. Como entidades ya
conscientes se proyectan hacia la materia
completamente racionalizada, sin esas trabas que se le presenta a una entidad que aún está en el proceso de identificarse consigo mismo. Pues, son entidades que ya pueden discernir, que están en posición de comprender su naturaleza aunque sea limitadamente. Se asemejan a un niño que ya ha aprendido las primeras letras y está en capacidad de leer por sí solo y de adquirir, si pone interés en ello, sus propios conocimientos.
Tales entidades están en esta vida buscando identificarse con el TODO, con el PADRE, para poder comprender el sentido de su existencia. Los que lleguen a hacerlo, los que encuentren ya su verdad, la verdad que sea permisible a su mente, a su grado de evolución, y se entreguen a ella en sus tres cuerpos actuales, están formando el nexo que los atará con lazos de Amor a la Nueva Era, para pasar a ese otro plano de evolución que ya está en las puertas. Estos seres, ya con ese nexo actual, están comprendiendo la importancia de su desenvolvimiento como encarnados, como fuentes de Luz, de Amor, de conocimientos, de enseñanza viva en su conducta diaria y en su palabra. Adquirirán un nuevo equilibrio, una nueva perspectiva, un nuevo enfoque de las cosas, con el cual conducirán su existencia a una nueva meta, con distintas proyecciones en ella. Con estos
cambios mentales irán también cambiando toda su materia, la irán sutilizando y adecuándola para su futura reencarnación.
Este cambio de era conlleva un cambio en la frecuencia vibratoria del planeta, una aceleración de toda su materia, que no permitirá en su superficie a seres con una frecuencia vibratoria baja; pues, se desintegrarían. Por selección natural, sólo podrán reencarnar en él las entidades que se adecuen a esa nueva frecuencia vibratoria. Las entidades evolucionadas lo saben y sus materias lo presienten, y ese es uno de los motivos del desasosiego actual en la humanidad, ese buscar, esa inquietud constante que sienten las materias en su diario vivir.
Todos los seres que no lleguen a ese grado de adecuación vibratoria, en sus tres cuerpos, no podrán volver a reencarnar en el planeta. Por eso, es muy importante que aceleréis vuestra preparación, que desarrolléis vuestra espiritualidad y vuestra capacidad vibratoria en los tres cuerpos, Material, Astral y, por consecuencia, de la Entidad. Los conocimientos que vais adquiriendo en estas charlitas debéis actualizarlos en la vida presente, no sólo en vuestra mente, sino, también, ponerlos en práctica en vuestra vida diaria, poco a poco, pero con pasos seguros ir incorporándolos a vuestros dos cuerpos, astral y físico, y así con los tres cuerpos unidos, ir elevando vuestras metas hacia la superación espiritual que es el termómetro de la frecuencia vibratoria. A mayor espiritualidad, mayor frecuencia vibratoria.
Esto no conlleva al ascetismo, ¡No lo confundáis! Esto conlleva al equilibrio. Indica que una persona encarnada cumple con sus tres cuerpos: Le da al cuerpo físico lo que éste necesita, pues una materia reprimida no permite una elevación de la frecuencia vibratoria, pero se la da conscientemente, plenamente, dirigiéndolo a cabalidad y cuidándolo al mismo tiempo. Controla sus emociones y sentimientos en el sentido que lo dirige a lo positivo, a lo mejor, y no permite el ingreso de lo que pueda perjudicarlo en su desenvolvimiento: esto significa el desarrollo de cuerpo astral. Y la entidad va dirigiendo todo este desenvolvimiento en forma racional y controlada, para el mejor desarrollo de los tres cuerpos, y va asimilando los conocimientos y conclusiones que estos cuerpos le transmiten.
Esta entidad, que con sabiduría en su medio dirige así el desenvolvimiento y desarrollo de sus tres cuerpos, está preparada ya para la Nueva Era, en que vivirá en un mundo de Armonía, de Amor, de Luz, y en la cual podrá completar el desarrollo de sus sentidos materiales. Y con ese desarrollo dará un paso gigante tanto en la comprensión de la naturaleza del PADRE como en el avance del conocimiento de su propia naturaleza. Tendrá mayor facilidad para integrarse a la Creación, para adecuarse a Ella, para colaborar más estrechamente con la obra que ella representa, y comprenderá mejor la misión para la cual fue creada.