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El masaje cardiaco

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Se trata del otro de los dos mecanismos de urgencia (junto con la respiración arti- ficial), que forma parte de la reanimación cardiopulmonar, y se aplicará cuando el accidentado no presente pulso cardiaco. Al igual que en la respiración artificial, el masaje cardiaco debe realizarse de forma inmediata, puesto que la ausencia de esta asistencia puede provocar lesiones irreversibles o la muerte.

El masaje cardiaco se llevará a cabo cuando se produzca un paro cardiaco, esto es,

Figura 12. Método de

reanimación de Holger- Nielsen.

frecuentes del paro cardiaco son el infarto de miocardio, las hemorragias abun- dantes (tanto las internas como las externas), el paro respiratorio, el envenena- miento y las electrocuciones.

Existen diferentes signos que pueden indicar la presencia de un paro cardiaco: ausencia de latido cardiaco, carotídeo o femoral; presencia de dilatación en las pupilas y coloración azulada de la piel.

El masaje cardiaco sustituye, durante su realización, la función del corazón, bom- beando sangre al resto del cuerpo, mediante su compresión y descompresión. Si, además de un paro cardiaco, se produce una parada respiratoria, el masaje car- diaco debe combinarse con la reanimación “boca a boca”.

Técnicas de reanimación cardiopulmonar

Como ya se ha explicado, puede darse que la víctima de un accidente sufra, al mis- mo tiempo, una parada respiratoria y cardiaca, es decir, una parada cardiorrespi- ratoria. En estos casos, debe realizarse, a la vez, la respiración artificial y el masa- je cardiaco, esto es, la reanimación cardiopulmonar (RCP). La realización de ambas técnicas variará en función de si las practica un sólo socorrista o si, en cambio, son dos personas las que asisten al accidentado.

La situación ideal para la reanimación cardiorrespiratoria se producirá con la pre- sencia de dos socorristas; en este caso, uno se encargará de realizar la respiración artificial, mientras que el otro completará la reanimación con el masaje cardiaco. El protocolo de actuación será exactamente el mismo que para la respiración arti- ficial y el masaje cardiaco, variando solamente el ritmo de las compresiones, que deberá alternarse con las insuflaciones. Cuando pueda contarse con dos personas, debe actuarse de la forma siguiente:

• 1.Ante todo, debe colocarse al herido en posición supina, sobre una superficie rígida y con el cuello en situación de hiperextensión.

• 2. La persona encargada de aplicar la respiración artificial realiza la primera insuflación.

• 3. Acto seguido, la otra persona, el encargado del masaje cardiaco, realiza 5 compresiones torácicas.

• 4.Tras las compresiones, la primera persona vuelve a insuflar de nuevo.

Si la víctima recupera el pulso y la respiración espontánea, debe ser colocada en la posición lateral de seguridad hasta que el equipo de urgencias se haga cargo de ella. Posición de seguridad lateral

Es la posición de espera y transporte para personas inconscientes no traumáticas, que presentan respiración y pulso estables. En esta posición podemos controlar el vómito y evitamos la caída de la lengua hacia atrás (Figura 13).

Situarse a la derecha del herido

Separar el brazo que está entre el socorrista y el herido.

Situar el brazo cerca de la cabeza tanto como sea posible y dejar libre el lado del giro.

Girarle el brazo izquierdo hacia la cara

Ponerle la mano izquierda sobre la mejilla derecha.

Sin quitarle nuestro soporte de su mano, doblarle la pierna izquierda. Hacer fuerza desde la pierna girándola suavemente.

Rectificar la posición de la cabeza para mantener la vía aérea abierta.

Figura 13. La posición lateral de seguridad es la posición de espera a adoptar para personas

El protocolo de actuación varía sensiblemente cuando la reanimación cardiorres- piratoria debe ser realizada por una sola persona (Figura 14):

• 1. Antes que nada, debe colocarse al herido en posición supina, sobre una superficie rígida y con el cuello en situación de hiperextensión.

• 2. El asistente debe empezar por la respiración artificial, realizando dos fuertes insuflaciones.

• 3.A continuación, se procede a realizar el masaje cardiaco con la aplicación de 15 compresiones torácicas.

• 4.Estos procesos se alternan hasta la recuperación de la víctima o la llegada del personal médico. El accidentado, de nuevo, debe ser colocado en la posición lateral de seguridad si recupera el pulso y la respiración espontánea antes de la presencia del personal sanitario.

La reanimación cardiopulmonar infantil

Las técnicas de reanimación en niños y bebés (Figura 15) no difieren de las que se aplican en adultos, pero deben realizarse de forma más rápida y con menor presión. Al realizar el masaje cardiaco, las compresiones deben aplicarse sobre el centro del esternón, en lugar del tercio inferior como en adultos. En la respira- ción artificial, se sella la nariz y la boca del bebé, aplicando los labios alrededor, y se sopla suavemente en los pulmones, a un ritmo de 20 respiraciones por minu- to. Debe vigilarse el latido cardiaco tras las primeras cuatro insuflaciones. Cuando se lleve a cabo el masaje cardiaco en bebés, se siguen las mismas reco- mendaciones que en adultos, pero aplicando una presión más leve, usando sólo dos dedos, hasta una profundidad de entre 1,5 y 2,5 cm. Para realizar la respira- ción “boca a boca” en niños algo mayores, se cierran los labios alrededor de la

Figura 15. Técnica de

reanimación cardiopul- monar infantil.

boca y de la nariz del niño y se sopla suavemente en los pulmones a un ritmo de 20 respiraciones por minuto. Hay que vigilar el latido del corazón tras las cuatro primeras insuflaciones. Por otra parte, la compresión externa del pecho se reali- za ejerciendo una presión ligera y usando tan sólo una mano. Debe presionarse el pecho, en el centro del esternón, a un ritmo de 100 cpm, llegando a una pro- fundidad de entre 2,5 y 3,5 cm, con 15 compresiones por cada dos ventilaciones.

DESFIBRILIZACIÓN EXTERNA SEMIAUTOMÁTICA (DEA)

La desfibrilación consiste en emitir un impulso de corriente continua al corazón, despolarizando simultáneamente todas las células miocárdicas, pudiendo retomar su ritmo eléctrico normal u otro eficaz. La fibrilación ventricular es la causa más frecuente de muerte súbita.

El Desfibrilador Externo Automático (DEA) (Figura 16) es un aparato electrónico portátil, que diagnostica y trata la parada cardiorrespiratoria cuando es debida a la fibrilación ventricular (en la que el corazón tiene actividad eléctrica pero care- ce de efectividad mecánica) o a una taquicardia ventricular sin pulso (en la que hay actividad eléctrica pero, en este caso, el bombeo sanguíneo es ineficaz), res- tableciendo un ritmo cardiaco efectivo eléctrica y mecánicamente.

El DEAes totalmente ineficaz en la parada cardíaca con asistolia, pues el corazón, en este caso, además de no bombear la sangre, no tiene actividad eléctrica; tam- poco en la Actividad Eléctrica Sin Pulso (AESP), antes denominada Disociación Electromecánica, donde hay actividad eléctrica, que puede ser incluso normal, pero carece de eficacia mecánica. En estos dos últimos casos, únicamente se debe realizar compresión torácica mientras se establecen otras medidas avanzadas. Hay distintos tipos de aparatos según el grado de autonomía del mismo:

El DEA completamente automático: está pensado para ser utilizado por perso- nal no sanitario, de tal forma que, siguiendo sus instrucciones, se colocan los electrodos en el paciente y el aparato, tras determinar el tipo de ritmo cardia- co, aconseja a los asistentes separarse para emitir la descarga eléctrica, o bien, aconseja realizar compresiones torácicas. En los paises desarrollados, la tenden- cia es colocarlos en lugares concurridos para evitar episodios de muerte súbita, dado que su efectividad es máxima en el momento inicial, disminuyendo rápi- damente en los minutos sucesivos.

El DEA semi-automático: pensado para personal paramédico, como socorris- tas, ofrece las instrucciones y el personal activa cada paso. Hay que diferen-

Figura 16. El desfibrila-

dor emite un impulso de corriente al corazón.

ciarlo de los desfibriladores cardio-versores convencionales o manuales, utili- zados por personal médico, en los cuales se visualiza el ritmo cardiaco y, pos- teriormente, es el profesional quien decide el tipo de descarga o la intensi- dad, o bien su realización de forma sincronizada con el ciclo eléctrico cardia- co (emitir la descarga en la despolarización ventricular, en la “R” del electro- cardiograma).

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