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CAPITULO 3: Las representaciones del Profeta Muhammad

3.3 El Mecenazgo

Podemos decir que desde la llegada de la miniatura al mundo musulmán en el siglo XIII hasta finales del siglo XVI, la producción y propiedad de este arte pictórico, estuvo celosamente relacionado con los gobernantes musulmanes como nos lo da a entender el profesor Francis E. Peters: “esas ilustraciones no eran para consumo público, no obstante, eran las valoradas propiedades comisionadas por ricos conocedores”104. Por esta razón, en el capitulo anterior, dijimos que las primeras escuelas y talleres de arte estaban auspiciados por los gobernantes de cada región. En otras palabras, el desarrollo artístico de las miniaturas se dio gracias a un mecenazgo. Según la profesora Judith H. Balfe, el mecenazgo de arte se explica como “el deliberado patrocinio de la creación, producción, preservación, diseminación de las llamadas “bellas artes””105.

El patrocinador es el que goza de los beneficios que puede brindarle el resultado final. Entonces, las personas que otorgaban este patrocinio, tenían el control del producto. Por esta razón, A.H Christie nos habla del nacimiento de “(…) un arte distinto, el “arte de la

104 Peters, F.E. Jesus and Muhammad: Parallel Tracks, Parallel Lives. Oxford University Press2011.P.159. 105 Balfe, Judith H. Paying the Piper: Causes and Consequences of Art Patronage. Board of Trustees of the

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Corte””106. Esto significa, que solo los miembros de la Corte podían apreciar este tipo de arte.

Esto es lo que ocurrió por varios siglos con las artes musulmanas, ya que eran estos patrocinadores los que ayudaron al desarrollo y preservación del arte en varias partes del mundo musulmán. Los califas, los sultanes, visires, etc., eran los dueños del arte y de su elaboración. Justamente, la profesora Widjan Ali, nos da entender cómo se concentraron las producciones artísticas de las miniaturas bajo los principales centros de poder:

“(…) la pintura islámica siempre fue asociada con los principales centros de poder

político. Cortes reales, palacios principescos y residencias de dignatarios estatales fueron puntos focales de la creatividad artística, la cual siempre sufrió cuando el mecenazgo real

era retirado”107.

Primero que todo, las miniaturas eran costosas y solo un número determinado de personas podían pagarlas. Esto se debe sobre toda a que 1) Los materiales tenían que ser fabricados por un artesano o por el mismo artista, 2) ciertos pigmentos eran difíciles de conseguir o de producir y 3) solo un número de personas tenían la formación para pintar miniaturas. De esta manera, personas muy ricas podrían solicitar la producción de una o varias miniaturas. Sin embargo, Bernarn O’Kane indica que entre el siglo XV y el XVI, surgieron talleres comerciales en Shiraz, los cuales realizaban manuscritos en grandes cantidades. No obstante, la calidad de las pinturas era inferior al de las escuelas de las Cortes108.

Pero como la mayoría de atelieres eran sostenidos por los centros de poder, podemos decir que los sultanes, diplomáticos y visires disponían de mayores recursos que el resto de la población. Asimismo, ya habíamos visto que los gobernantes del mundo islámico, concentraban a los artistas y científicos en un solo lugar como lo fue la Casa del

106 Christie, A.H. Artes menores del Islam y su influencia sobre el trabajo en Europa. En El Legado del Islam.

Ediciones Pegagos. Madrid, España. 1958. P.136.

107Ali, Widjan “From the literal to the Spiritual”: The developmente of the Prophet’s Muhammad’s portrayal from the 13th centuryIlkhanid miniatures to 17thcentery ottoman art. EJEOS IV.2001. 11th International

Congress of Turkish art, Utrecht, The Netherlands. 1999. No.7 pp 1-24. P.2.

108O’Kane, Bernarnd. Tesoros del Islam. Maravillas artísticas del mundo musulmán. Editado por Blume.

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Conocimiento. Esto es de vital importancia entenderlo, ya que el arte de la miniatura dependía del gusto, deseos e incluso caprichos de los mecenas. Por lo tanto, eran estos individuos quienes mantenían a los artistas. Por ejemplo, se sabe que el Sultán Murad III sentía una particular atracción por el arte de la miniatura. A parte del Siyer-i Nebi, el sultan ordeno hacer un libro en base a sus sueños. Efectivamente, sus artistas elaboraron Kitabü’l- Menamat (El Libro de los Sueños), donde se describe con miniaturas, un número de episodios que ocurrían en los sueños del Sultán109.

De esta forma, por lo menos entre el siglo XIII y el siglo XVI, los mecenas decidían qué y cómo se debía pintar. Por eso, no es de extrañarse que los temas más recurrentes en las miniaturas durante estos siglos sean las victorias militares, sucesiones entre sultanes, ceremonias en las cortes o caserías. Pero ¿que podrían pensar los miembros de la corte al ver imágenes del Profeta Muhammad?

Anteriormente, vimos un número de miniaturas del Profeta Muhammad que fueron elaboradas por artistas persas como lo fue la obra Jami‛ al-Tawarikh (Compendio de Crónicas), escrito por Rashīd al-Dīn Tabīb (1247-1318)110. Entonces, las más altas esferas de la Corte querían tener su propia versión de la vida de Muhammad. Según, A.H Christie, la existencia de las miniaturas en el mundo musulmán se deben a que “ciertas modalidades artísticas faltas de estricta ortodoxia se filtraron cuando algunos soberanos cultos

empezaron a mostrar su afición y un gusto refinado por los libros buenos, (…).”111 De cierta manera el señor Christie tiene razón al decir que hay una falta de “ortodoxia”, ya que en principio solo Dios puede representar figurativamente. No obstante, este autor se limita a la visión de aniconismo vista desde la cultura árabe. Por este motivo, la profesora Widjan

109Felek, Özgen. “(Re)creating image and identity: Dreams and visions as a means of Murad III's self- fashioning”. Dreams and Visions in Islamic Societies in Islamic Societies. Edited by Özgen Felek,Alexander D. Knysh State University of New York Press. Pp 249-279. P.252.

110 Ver página 45.

111 Christie, A.H. Artes menores del Islam y su influencia sobre el trabajo en Europa. En El Legado del Islam.

64 Alí nos recuerda que estas artes son el legado y continuación del arte persa, mogol y turca quienes asumieron el Islam y lo llenaron con significados propios112.

Por otra parte, el doctor Freek Bakker nos señala que la autoridad de la ulema113 no fue absoluta. Esto permitió el desarrollo y la tolerancia a las artes figurativas en ciertas partes del mundo islámico.114

Entonces, los albúmenes de miniaturas eran en su mayoría propiedad de los Sultanes. Así pues, el Sultán decidía a quien mostrarle las miniaturas del Profeta Muhammad. De esta manera, no cualquier persona podía verlas. Por consiguiente, solo los más allegados a este poderoso hombre podían ver las miniaturas como los miembros de su familia y un número reducido de altos cargos115.

Las personas del común están excluidos de ver estas imágenes simplemente porque no cualquiera podía acercarse al Sultán y las miniaturas eran demasiado costosas para la mayoría de la población turco otomana. En conclusión, estas imágenes eran guardadas por el máximo dirigente del sultanato. De esta manera, la ley islámica fue tolerante al desarrollo de la pintura figurativa de la miniatura.

Para el desarrollo de este trabajo, se le pregunto a la profesora Zeren Tanındı116 (via email) dos examinas acerca del Siyer-i Nebi. Las preguntas fueron las siguientes:

1. ¿El Siyer i-Nebi puede ser visto como una especie de "arte privado" ya que nadie podía verlo excepto el sultán debido a la representación del Profeta?

112Ali, Widjan “From the literal to the Spiritual”: The developmente of the Prophet’s Muhammad’s portrayal from the 13th centuryIlkhanid miniatures to 17thcentery ottoman art. EJEOS IV.2001. 11th International

Congress of Turkish art, Utrecht, The Netherlands. 1999. No.7 pp 1-24.

113 Ulema: grupo de eruditos musulmanes que se dedican al estudio de la teología musulmana y de la Sharia.

Ipsirli,, M. The Ottoman Ulema (scholars). Foundation for Science, Technology and Civilisation. Manchester, United Kingdom. 2004.

114Bakker, Freek L. The Challenge of the Silver Screen: An Analysis of the Cinematic Portraits of Jesus, Rama, Buddha and Muhammad. Studies in religion and the arts. University of Utrecht, the Netherlands. 2009.P. 212.

115 Christie, A.H. Artes menores del Islam y su influencia sobre el trabajo en Europa. En El Legado del Islam.

Ediciones Pegagos. Madrid, España. 1953.

65 2. ¿El Siyer i-Nebi tenía un propósito político o era un tipo de arte para las élites

turcas?

Efectivamente, la profesora Tanındı respondió a las dos preguntas:

1. “Siyer-i Nebi (…) fue elaborado en el taller de la Corte bajo las ordenes del sultán.

(…) Los altos oficiales de la Corte y los niños del sultán, podían mirar a Siyer-i

Nebi”.

2. El texto Siyer-i Nebi es la historia ilustrada de la vida del Profeta, no fue reproducido para fines religiosos.117

A partir del siglo XVII, la imagen del Profeta Muhammad se volvió cada vez más “abstracta” y sus atributos físicos eran cada vez menos notorios. En otras palabras, se solía representar a Muhammad y a su familia como una llama. Por lo tanto, La luz de Muhammad ocupaba la totalidad de su cuerpo y no se pueden ver sus atributos físicos. No obstante, hubo unas cuantas excepciones de este caso donde si se ve al Profeta Muhammad descubierto como un ser humano. Sin embargo, estas imágenes son extremadamente particulares y raras para este siglo. Ya para el siglo XIX, la miniatura perdió popularidad entre las Cortes musulmanas118. Esto se debió a dos motivos: primero, los avances tecnológicos aportados por la imprenta y la fotografía se impusieron sobre la pintura miniaturista. Por otra parte, la caída de los antiguos sultanatos provoco la desaparición del mecenazgo119.

117 Tanındı, Z. (2013, 9 de Febrero) entrevista virtual con Cimadevilla, J. Estambul-Bogotá (El email se

encuentra indexado en los anexos, P.78).

118 Papadopoulos, Alexandre. El Islam y el arte musulmán. Editorial Gustavo Gili, SA. Barcelona. 1977.

Pp.126-127.

119Ali, Widjan “From the literal to the Spiritual”: The developmente of the Prophet’s Muhammad’s portrayal from the 13th centuryIlkhanid miniatures to 17thcentery ottoman art. EJEOS IV.2001. 11th International Congress of Turkish art, Utrecht, The Netherlands. 1999. No.7 pp 1-24.

66 Conclusiones

Primero, comprendimos que el arte musulmana no es monolítico y, por lo tanto, no es aniconista. Cada sociedad musulmana tiene sus propias manifestaciones y cosmovisiones que las hace diferentes la una de las otras. Por este motivo, las miniaturas fueron toleradas por distintas sociedades musulmanas. Las miniaturas no se ven como reliquias sagradas u objetos de idolatría. Por el contrario, el arte era una manera de mostrar estatus y poder por parte de las diversas Cortes musulmanas. Por este motivo, este estilo pictórico era empleado como un tipo de regalo diplomático, o hacían parte de las riquezas de la Corte. De esta manera, el mecenazgo permitió el desarrollo del arte musulmán. Pero no solo eso: las miniaturas también fueron el medio para preservar historias, arte y ciencias de los turcos, mogoles y persas. Los miniaturistas no querían crear objetos de adoración o de idolatría. De esta manera, los artistas nunca hicieron Shirk ya que sabían que 1) la ley islámica lo prohíbe 2) sabían que nunca alcanzarían una representación perfecta del mundo real. Finalmente, las miniaturas no solo fueron objetos de apreciación estética, sino también métodos para contar la historia de los sultanes y de la Corte. Muchas de estas representaciones, ayudaron a comprender la vida en la Corte: las percepciones sociales y culturales, las relaciones internacionales, la apariencia física de los sultanes y diplomáticos entre muchas otras cosas. Entonces, no solamente es la continuación del arte turco, persa y mogol, sino que también es la prolongación de un método para contar la historia de varios sucesos relacionados con la vida de los sultanes.

Entonces, para evitar un conflicto entre las representaciones artísticas de las miniaturas frente a las bases religiosas del Islam, la imagen del Profeta Muhammad fue respetada –su rostro era cubierto por un velo y en ninguna de las miniaturas, se representa directamente a Dios. -. En el caso del Siyer-i Nebi, fue reservada exclusivamente para los más allegados al Sultán, como parte de una colección privada. Así pues, las imágenes del Profeta Muhammad que fueron elaboradas en los talleres musulmanes, se limitaron a una esfera muy pequeña donde los más cercanos a la máxima autoridad turco otomana, podían apreciarlas. Esto se debe a que la representación del Profeta Muhammad podrían haber causado controversia entre la población si estas hubiesen sido expuestas.

67 La profesora Ali Widjan afirma que solo una minoría de musulmanes no aceptaría representaciones figurativas de ningún tipo. No obstante, la mayoría podría ofenderse con imágenes del Profeta Muhammad120. Por esta razón, las representaciones del Profeta Muhammad siempre van a generar algún tipo de controversia entre los musulmanes y no musulmanes. Aunque el presente trabajo demostró que existen representaciones de Muhammad desde el arte musulmana, seguirán existiendo orientaciones religiosas y musulmanes que encuentren esto ofensivo. Por otra parte, puede que las representaciones musulmanas sean rescatadas y expuestas como una continuación del arte y la historia de los pueblos que toleraron estas imágenes. A pesar de la lenta depreciación de la miniatura entre las cortes musulmanas, varios artistas musulmanes siguieron representando al Profeta Muhammad. Por ejemplo, a partir del siglo XIX, algunas representaciones fueron utilizadas con fines educativos. Según Oya Pancaroğlu, algunas imágenes contemporáneas del Profeta Muhammad han sido empleadas como "como instrumentos en la formación ética más que trampas que conduce a la idolatría"121.

Para el siglo XX, la vida del Profeta Muhammad ha sido llevada al cine de la mano de musulmanes. La primera vez fue en 1977 bajo el nombre The Message (El Mensaje) 122. La segunda, fue una producción animada que se llamó Muhammad The Last Prophet

(Muhammad: El Ultimo Profeta), la cual fue estrenada en 2002 por medio la casa productora RichCrest Animation Studios. En ambas películas, no aparece físicamente Muhammad. Justamente, es el mensaje del Islam el que se transmite, no la imagen del Profeta. Por lo tanto, la imagen del Profeta Muhammad es respetada en ambas producciones cinematográficas. Lo importante es que se le respete sus atributos físicos y espirituales en todo momento. También, es substancial que su imagen no se vuelva un objeto de idolatría.

120Ali, Widjan “From the literal to the Spiritual”: The developmente of the Prophet’s Muhammad’s portrayal from the 13th centuryIlkhanid miniatures to 17thcentery ottoman art. EJEOS IV.2001. 11th International

Congress of Turkish art, Utrecht, The Netherlands. 1999. No.7 pp 1-24. P .2.

121“Pancaroğlu, “Signs in the Horizons,” 40.” Extraido de Gruber, Christiane. Between logos (Kalmia) and light (Nür): Representations of the Prophet Muhammad in Islamic Painting. Muqarnas. Volumen 6. 2009. P.254.

122 Bakker, Freek L. The Challenge of the Silver Screen: An Analysis of the Cinematic Portraits of Jesus, Rama, Buddha and Muhammad. Studies in religion and the arts. University of Utrecht, the Netherlands. 2009. P.213.

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