CAPÍTULO II LOS EVENTOS DEPORTIVOS
2.1. El movimiento Olímpico
En 1894, en la parisina Universidad de la Sorbona se celebra el primer congreso Olímpico y a su conclusión se restauran los Juegos Olímpicos pero con escasa participación. Tan solo 13 países se dan cita provocando que dos años después, en 1986, los primeros Juegos Olímpicos de la era moderna se organicen en Atenas. Todo esto no se genera espontáneamente. Viene precedido de un creciente interés por lo que acontece en Inglaterra entorno al fenómeno deportivo. Este fenómeno en aumento unido a la figura de Pierre de Coubertin enciende la chispa del Movimiento Olímpico. Carl Diem dice textualmente del idealista Pierre de Fredy, Barón de Coubertin: “Estaba dotado con un
monstruoso regalo de sabiduría, una excelente memoria, así como bendecido con el más afilado arte de expresión que pueda poseer un espíritu jurista francés” (Diem, 1966, Tomo II, p.403).
Aunque existen referencias anteriores a estos hechos de intentos de restitución de los juegos y del interés que éstos suscitaban en algunos países. Estas propuestas no tuvieron el éxito deseado. Sin embargo, la organización internacional propuesta por el Barón de Coubertin hace mas de un siglo, nació y sigue su crecimiento bajo el nombre de Comité Olímpico Internacional. Dicho Comité, es el precursor de la Carta Olímpica, posee estatutos, normas, reglamentos y estatus jurídico reconocido. El COI es el máximo organismo regulador de los Juegos Olímpicos modernos y de su desarrollo durante los últimos cien años.
Para poder analizar la trayectoria de los Juegos Olímpicos, es necesario realizar un breve recorrido por su historia. Desde el punto de
vista organizativo, Añó (2003) propone cinco etapas para analizar el movimiento Olímpico:
1. Primera etapa (1896-1908). Inicio de los Juegos Olímpicos modernos.
2. Segunda etapa (1912-1932). Consolidación de los Juegos. 3. Tercera etapa (1936-1964). Expansión.
4. Cuarta etapa (1968-1980). Universalización de los Juegos Olímpicos.
5. Quinta etapa (1984-2000). Comercialización de los Juegos Olímpicos.
El primer periodo se caracteriza por la escasa participación de deportistas y la dependencia de las exposiciones universales de la época. Los juegos eran un evento más dentro de las grandes exposiciones universales, quedando relegado a un segundo plano. No obstante, se hicieron grandes avances en lo referente a reglamentación e instauración de algunos de los rituales olímpicos. De manera muy inteligente, Pierre de Coubertin cede la presidencia y el mecenazgo estos difíciles primeros años al griego Dimitri Vikelas. En este periodo se organizaron: Atenas 1896, París 1900, San Louis 1904 y Londres 1908.
A partir de 1912, en la segunda etapa, y ya bajo presidencia de Pierre de Coubertin se decide acertadamente trasladar la sede del COI de Francia a Suiza. Alejando a esta organización de posibles influencias políticas, dotándola de un carácter no gubernamental y construyendo los cimientos del Movimiento Olímpico. La primera Gran Guerra impide que en 1916 Berlín organice sus juegos. En contraposición a este triste momento olímpico, se produce un aumento considerable en la participación internacional y por tanto en el número de deportistas. Los Juegos se desvinculan de las exposiciones y empiezan a construir sus propias instalaciones. Es también en esta época, cuando se crean las nuevas federaciones internacionales y comités olímpicos nacionales. Comienzan a entregarse las medallas, a desfilar por países en la inauguración, a crear carteles conmemorativos, a usar la bandera de los
cinco anillos y la llama olímpica se traslada hasta el estadio. Estos grandes avances se pudieron ver en la organización de: Estocolmo 1912, Amberes 1920, París 1924, Ámsterdam 1928, y los Ángeles 1932.
La denominada etapa de expansión de los Juegos Olímpicos, comprende el periodo entre 1936 y 1964, comienza con el uso político nazi de los juegos de Berlín de 1936. El régimen de Hitler organiza unos juegos con grandes edificaciones y monumentales estadios, pero también con éxitos deportivos y records. En 1937, fallece Pierre de Coubertin, dejando un gran vacío durante los años cuarenta coincidiendo con la Segunda Guerra Mundial. Al Finalizar la guerra, el sueco Sigfrid Edström asume la presidencia del COI (Rodríguez, 2003). La organización de los primeros juegos post conflicto bélico es muy austera, como no podía ser de otra forma. Llegando a vivirse situaciones de racionamiento en comida y ropa durante los Juegos, consecuencia de la dura posguerra. A nivel normativo, destaca en este periodo la férrea normativa sobre el amateurismo. Las sedes fueron: Berlín 1936, Londres 1948, Helsinki 1952, Melbourne 1956, Roma 1960 y Tokio 1964.
La etapa de universalización de los Juegos, también será conocida por la de las cuatro “M” según comenta Rodríguez (2003). Se celebraron los juegos de México 1968, Múnich 1972, Montreal 1976 y Moscú 1980. Por primera vez se retransmite en directo vía satélite para todo el mundo. Y aunque es en este un periodo donde la bonanza económica de los 60 y el aumento de la practica deportiva hace crecer a los Juegos, también es un periodo oscuro de la historia olímpica marcado por boicots, atentados terroristas, reivindicaciones sociales y políticas, huida de deportistas durante los juegos, etc. Para Añó (2003) estos hechos marcaron un antes y un después en el planteamiento organizativo en lo concerniente a la seguridad de los Juegos Olímpicos.
La quinta etapa comienza ampliando la catástrofe vivida en el periodo anterior con el boicot a los Ángeles por parte de la URSS, devolviéndole a los Estados Unidos la afrenta sufrida en 1980 en Moscú. En el mundo del olimpismo hay grandes nombres y hazañas, pero sin
duda alguna uno de los nombres escritos con letras doradas es el de Juan Antonio Samaranch, presidente del COI desde Moscú 1980 hasta el 2001. Samaranch se encuentra a su llegada con una situación tremendamente complicada en sus inicios que sabrá reconducir introduciendo nuevas normativas. Una de ellas fue la eliminación de la regla del amateurismo provocando la profesionalización del deporte. Promovió la participación de algunos sectores que tradicionalmente se encontraban fuera de la orbita olímpica. Promulgó y fomentó el patrocinio, algo que posibilitó la mejora en los contratos de retransmisión televisiva. Todo esto, unido a las mejoras tecnológicas en el campo de la competición han catapultado los Juegos Olímpicos hasta convertirse en el fenómeno que ahora conocemos. En este periodo se organizaron Juegos en Los Ángeles 1984, Seúl 1988, Barcelona 1992, Atlanta 1996 y Sídney 2000.
Tal vez podríamos llamar a la sexta etapa la de la “globalización de los juegos” y no solo por la difusión que las nuevas tecnologías y las redes sociales nos permiten prácticamente en tiempo real. Si no por el poder de inclusión, pacificación, reconciliación y trascendencia a escala mundial que representa la oportunidad de unos Juegos Olímpicos. Pero esta nueva época también tiene sus frentes abiertos como el fantasma del doping que amenaza la limpieza de la competición. En esta sexta etapa en la que Madrid ha intentado tener un espacio sin éxito, se han organizado los siguientes juegos: Atenas 2004, Pekín 2008, Londres 2012, Rio de Janeiro 2016.