Capítulo IV: La obra narrativa de Julio Ramón Ribeyro
4.3. Las técnicas narrativas en los cuentos de Ribeyro
4.3.12. El no ocultamiento de la persona del escritor
Ribeyro considera que la vida real es la más grande aventura de nuestra vida, existe una abolición de la separación entre el autor y el narrador.
4.4.Las novelas
4.4.1. Crónica de San Gabriel
Es la primera novela de Ribeyro y trata del desarrollo moral y sicológico de Lucho el protagonista. La experiencia de este recién llegado al espacio andino se transformó en un azaroso y dramático rito de iniciación a la vida. En esta novela de aprendizaje Ribeyro escruta la degeneración moral y económica de un sector social que, después de haber disfrutado irresponsablemente de un estilo de vida alegre y desenfadada, se ve abrumado por una velada pero latente violencia que sólo puede generar un cambio radical: el colapso de las tradicionales estructuras sociales.
Lucho, un huérfano nativo de Lima, narra en primera persona los acontecimientos durante su permanencia de un año en la hacienda San Gabriel y al vincularse
emocionalmente con su prima Leticia empieza a percibir relaciones hostiles entre indios y mestizos y se da cuenta de la precaria situación económica de la aparentemente opulenta
hacienda. Descubre la encubierta promiscuidad de hombres y mujeres y es testigo de los excesos de una clase social que se confunde en medio del alcohol y cree en la
preeminencia de Lima.
Leticia, una joven egocéntrica prometida en matrimonio a un joven acaudalado por quien ella no siente nada. Es caprichosa e irascible, goza en particular jugando con los sentimientos de Lucho, quien a sus quince años se siente atraído por los modales indómitos y crueles de ella. Muy pronto sus sentimientos del muchacho se tornan
ambiguos por la naturaleza caprichosa de la joven y por sus juegos peligrosos. Finalmente Lucho llega a la conclusión d que Leticia es un extraño mundo de mentiras y artificios, de abluciones, juegos destructivos.
Los juegos de Leticia ocultan su verdadero agonismo y su desarrollo psicológico se ve atrofiado porque ella ha percibido la excesiva indulgencia de sus padres como un abandono tácito. La angustia de tortura a esta joven la lleva a provocarse un aborto que la deja en condición crítica. Otro personaje es Leonardo que al enterarse que va a perder la hacienda, se homologa a la confusión que suele paralizar a los personajes ribeyrianos, porque es incapaz de actuar y su último recurso es tan disparatado como una broma de adolescente. El juicio inmaduro de Leonardo lo lleva a despilfarrar lo que le queda de dinero agasajando a los tasadores de la hacienda con la fútil esperanza de poder impresionarlo. Leonardo pierde su poder y fortuna e incluso a su esposa Enma. Felipe, el tío de Lucho, es una criatura irresponsable que vive para satisfacer sus caprichos y deseos sin respetar alianzas ni sopesar los posibles resultados de sus acciones. Para él la vida significa placer y gratificación inmediata y todas las mujeres incluso su cuñada y sobrina, se convierten en objeto de su lujuria.
evitando así replicar un ser abusivo y oportunista como su tío, en consecuencia, Lucho es el único personaje capaz de tomar una decisión acertada.
Felipe es el estereotipo del personaje que encarna las prácticas machistas que han conducido a la explotación sexual de la mujer peruana. Los hombres seducen a cuantas mujeres son posibles por su manifiesta virilidad. Por lo contrario, la mujer intenta proteger su virginidad para mantener así un lugar decente dentro de la sociedad. En tal sentido, las mujeres ribeyrianas, a pesar de tolerar los desmanes del macho, logran alcanzar un nivel de dignidad que se consideraría trastocado en un medio ambiente sano, pero que en este universo es una marca de prestigio que se le niega al varón.
La narrativa de Ribeyro apunta al alcoholismo, con toda su consecuencia negativas, como uno de los principales promotores del fracaso de sus protagonistas. La
intoxicación y la degradación son el común denominador de la experiencia del adulto en San Gabriel. A lo largo de la novela encontramos innumerables referencias a la
intoxicación y a los festejos. No hay ningún capítulo donde el lector no encuentre bebidas o fiesta.
Gutiérrez (1999) da una opinión especial sobre la relación de la novela con el aspecto social:
Crónica de San Gabriel el mudo indígena y los problemas sociales son
presentados de manera tangencial y comuna mirada rápida. Pues todo el interés del narrador se centra en un grupo humano que pertenece al mundo feuda-´patriarcal, al cual, por lo demás, el joven se siente ligado por lazos familiares. Por encima de su condición de forastero y de su mirada crítica, el narrador testigo se siente fascinado por el caduco esplendor de ese reino y se siente solidario con él cuando
una revuelta indígena amenaza su estabilidad. (…) Más allá de sus probables fallas como novela formativa y el candor de la filosofía que anima el relato y que el despiadado trabajo del tiempo pone en evidencia, CSG m e sigue pareciendo una novela bella, escrita con un deliberado tono menor, acorde con el raigal
escepticismo del autor quien excluyó del mundo narrado cualquier vestigio de grandeza (p.112).