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El origen de las disciplinas

dE laS diSCipliNaS

2.1. El origen de las disciplinas

2.1.1. Factores intrínsecos y factores extrínsecos

En realidad, la codificación académica como disciplina de un simple ámbito de estudio puede obedecer a razones muy diferentes. La mayor parte de los estudiosos coinciden al afirmar que las más obvias serían la aparición de un campo nuevo (probablemente, la informática sería un buen ejemplo) o la redefinición de un campo que ya existía (piénsese en la lingüística y en la moderna teoría de la literatura como nuevos enfoques y nuevos modelos para revisar los contenidos de las filologías tradicionales).

En un sentido complementario, también vale la pena recordar aquí la dis- tinción apuntada por Becher y Kogan (1992: 145) entre lo que ellos denominan procesos de fisión y procesos de fusión en la génesis de las nuevas disciplinas: en el primer caso, el incremento de la especialización (después volveremos sobre este fenómeno) conduce a la génesis de un nuevo ámbito disciplinar, mientras que, en el segundo, este resulta de la confluencia de dos o más ámbi- tos preexistentes (y está relacionado directamente con la interdisciplinaridad). Los autores citados ejemplifican el primer caso con el desarrollo de la com- putación como disciplina autónoma respecto a las matemáticas, y el segundo con el de la convergencia disciplinar de la botánica y la zoología en la biolo- gía, con ayuda de la argamasa que proporcionan otros ámbitos, como la gené- tica y la ecología.

No obstante, también es común reconocer que, al lado de las explicaciones más puras, las más relacionadas con los contenidos propios del ámbito de conocimiento que se pretende abordar, no pueden ignorarse algunos otros motivos, mucho más pragmáticos. En general, existe un amplio consenso entre los especialistas al considerar que «there are those disciplines that owe their origins to internal causes, and those which come into being for reasons that lie outside the sphere of purely academic influence» (Becher y Trowler, 2001: 171). A decir verdad, sin salir del ámbito puramente académico, en la génesis de las disciplinas suelen entrar en funcionamento algunos factores que, claramente, tienen poco que ver con las razones científicas más abstrac- tas. Noemi Baron (2005: 269-270) sintetiza todas las afirmaciones anteriores con estas palabras:

Why do academics seek to establish new disciplines? Some motivations are intrinsic to the subject matter at issue, while others are extrinsic, reflecting more political goals.

Oversimplifying somewhat, there are two intrinsic motivations for attempting to forge a new discipline. The first is a felt need to look at old disciplinary questions in new ways. […] A second intrinsic motivation for banding together under a new academic flag is that a field itself is new. [...]

But we should not assume that the standing of a domain of study is solely determined by the nature of the problems being investigated. Academia is renowned for being a political battleground. «Fields of study» typically do not get much university funding. Rarely do they garner separate office space, secretaries, or funding for graduate students. […]

However pure one’s contentive arguments, whether a domain of intellectual pursuit is dubbed an «area of inquiry», a «field», or a «discipline» tends to have less to do with the nature of the academic endeavor itself than with poli- tics and the comfort levels of practitioners.

En efecto, resulta ingenuo considerar que la creación y la consolidación de nuevas disciplinas académicas obedece únicamente a algún tipo de criterio natural, objetivo y, por lo tanto, capaz de suscitar consensos inmediatos. Desde luego, y aunque a escala diferente, esto parece tan plausible en el caso de las titulaciones académicas (los cursos, los grados), como en el de las materias en que se organizan (las asignaturas), e incluso en el de las estructu- ras académico-administrativas que acogen a profesores e investigadores (los departamentos y las facultades), cuya (des)aparición puede obedecer en oca- siones a factores que tengan poco que ver con la naturaleza de los contenidos que deben ser abordados, y mucho con razones tan prosaicas como las que apuntaba la cita anterior.

Al lado de todas esas cuestiones a las que acabamos de referirnos, es preci- so tener en cuenta también, desde luego, un factor fundamental: la (in)existencia de un amplio reconocimiento social y académico para las nuevas disciplinas, esto es, su legitimación. Becher y Trowler (2001: 41) lo expresan en estos términos:

The answer will depend on the extent to which leading academic institutions recognize the hiving off in terms of their organizational structures (whether, that is, they number statistics among their fully-fledged departments), and also on the degree to which a freestanding international community has emerged, with its own professional associations and specialist journals. In some of the typical instances of dispute, certain institutions may have decided to establish departments in a particular field but may find that the intellectual validity of those departments is under challenge from established academic opinion (as has happened in the case of black studies, viniculture and parapsychology).

De todos modos, insistiendo en la cuestión de la legitimación, conviene recordar en este punto que la coherencia de una disciplina (la justificación científica para su existencia académica) puede llegar a responder tan solo a una lógica académica, a un constructo teórico en el que cobra sentido, inclu- so más allá de su capacidad de explicarse a sí misma o del hecho de que lo objetivo de su génesis no sea más que un espejismo. Con las palabras de Pierre Bourdieu (1984: 64-65):

We know that the ideological constructions which artistic or political individu- als or groups can produce, to give their ‘choices’ in the most diverse domains – political, aesthetic, ethical – the appearance of coherence, appear in fact as combinations of logical disparate elements which only cohere through the integrating force of common dispositions or positions; so that disciplines, like history or philosophy, art or literature, which grant autonomy to constructions that cannot contain intrinsically either their whole explanation or their whole raison d’être, or which, like aesthetics, ethics or the philosophy of law, tend to show as grounded in the coherence of reason things which in fact are based on belief or, in short, on the orthodoxy of a group, simply reproduce the specific effect of these constructions which resides precisely in the illusion of their purely rational genesis, free from any determination.

2.1.2. la especialización

Sin dejar de lado la cuestión del origen de las nuevas disciplinas, recupe- remos ahora la cita anterior de Baron, a propósito de las motivaciones intrín- secas y extrínsecas que intervienen en el mismo. De entre las primeras, una de las más previsibles sería la especialización, que eventualmente conduciría al desarrollo de nuevas disciplinas autónomas, a partir del cultivo de algún aspecto relacionado con la matriz original de las mismas. En realidad, algunos autores incluso prefieren reservar el concepto de disciplina para la dimensión formativa y el de especialidad para la investigadora. Desde esa perspectiva, además, las especialidades científicas podrían corresponderse con una única disciplina, o bien con una intersección de varias de ellas. Para Chubin (1976: 448):

Specialization is the hallmark of modern science. With the institutionalization of science in universities […], the fragmentation of knowledge into intellec- tual provinces called disciplines was legitimated. Disciplines, and the bureau- cratic structures that support them, namely academic departments, are charged with the training and certification of new scientists. Research that satisfies certification requirements, like all research, rarely contributes to the advance-

ment of knowledge in a whole discipline; rather, it originates from and impinges upon problems that are neither in conformity to the theories and methods of a single discipline nor discipline-wide in scope and profundity. In short, disciplines form the teaching domain of science, while smaller intel- lectual units (nestled within and between disciplines) comprise the research domain. Within the sociology of science, these units have been termed «scien- tifc specialties».

Desde nuestro punto de vista, podríamos imaginar que la génesis de las diferentes especialidades en que se organiza cada uno de los campos discipli- nares (o sus intersecciones) debería responder a una lógica armónica con la génesis de los mismos. Eso es, exactamente, lo que parece desprenderse de las palabras de Ruscio (1985, ápud Becher y Trowler, 2001: 66), a propósito de las razones de la especialización:

There are epistemological reasons: the sheer volume of knowledge and its rapid expansion compel a scientist to carve out his own niche of expertise. There are also sociological reasons: Academics achieve status within the pro- fession by advancing knowledge, a dynamic that requires precise contribu- tions. Institutions of higher education themselves compete for status, reinforc- ing the individual’s motivation.

En efecto, parece legítimo considerar que la configuración de nuevos espacios científico-académicos, disciplinas y especialidades (nuevas orienta- ciones de las que podrían nacer nuevas disciplinas) sería, como mínimo, el resultado de una combinación de factores epistemológicos, como la tendencia a la acumulación y a la expansión del conocimiento, que incluye su especia- lización, y factores sociales, como la presión institucional para primar el conocimiento especializado. Una de las manifestaciones más obvias de esta última, a nivel individual, es la estrecha relación que existe entre originalidad y prestigio, en lo que a la actividad investigadora se refiere,2 Becher y Kogan (1992: 107) lo explican muy gráficamente:

Academic reputations depend, largely if not exclusively, on estimates of capa- bility and originality in research: and originality is most easily established by tackling problems that no one else has tackled. The areas of knowledge that

2. El anáisis de los conceptos de reconocimiento y de originalidad en la práctica científica, y de las relaciones entre ambos, son un tema recurrente en la sociología de la ciencia, y ya están pre- sentes, desde luego, en los trabajos seminales de Robert K. Merton (v. Merton, 1957).

have already been well explored are, for the most part, to be avoided. The best promise for making a reputation lies in hitherto neglected or undeveloped pieces of intelectual territory. Much like frontiersmen in newly discovered lands, academics seek to corner a patch of ground which they can cultivate unmolested by others. This process of identifying one’s own specialism helps to account for the fragmentation of disciplinary groupings.

Esa acotación y desarrollo del propio campo que estimularía la especiali- zación y, eventualmente, la génesis disciplinar tendría como recompensa para su(s) cultivador(es) un aumento de lo que Bourdieu denomina su capital cien- tífico, entendido como un capital simbólico que es producto de actos de (re)conocimiento que realizan agentes que forman parte de un dado campo científico, de acuerdo con las reglas del mismo.3 El ejemplo más habitual de atribución de reconocimiento es, claro está, el sistema de citas. Bourdieu (2001: 80-81) concluye que:

[...] o peso simbólico de um cientista tende a variar segundo o valor distintivo dos seus contributos e a originalidade que os pares concorrentes reconhecem ao seu contributo distintivo. O conceito de visibility, em uso na tradição uni- versitaria americana, evoca bem o valor diferencial desse capital que, concen- trado num nome próprio conhecido e reconhecido, destaca o seu portador do fundo indiferenciado no qual se confunde o comum dos investigadores anóni- mos (segundo a oposição forma/fundo que está no centro da teoria da percep- ção: daí, certamente, o rendimento particular das metáforas perceptivas, cuja matriz é a oposição entre o brilhante e o obscuro, na maioria das taxinomias escolares).

Cabría añadir aún que el prestigio, entendido como factor psicosocial, no debe hacernos olvidar el papel que corresponde al «refuerzo a la motivación individual» ejercido por las instituciones, al que se referían Becher y Kogan. Sirva como ejemplo el caso español, en el que existe un organismo estatal (la Comisión Nacional de Evaluación de la Actividad Investigadora, cneai) encargado de valorar la actividad de los investigadores, al objeto de recom- pensar la calidad de la misma (utilizando indicadores de impacto estandariza- dos que incluyen el número y la calidad de las citas) con gratificaciones

3. Con palabras más sencillas, aunque igualmente eficaces, Storer (1967: 77) afirmaba unos años antes, de un modo muy gráfico, que «[...] we have within science a kind of coinage that, while different from monetary units, serves much the same function for scientists that money serves for businessmen. Recognition is a kind of abstract, scarce commodity that circulates within science and serves as an incentive for scientific effort».

económicas. Como relatan Jiménez-Contreras, de Moya y Delgado (2003: 124):4

The general approach of the cneai falls within the Mertonian scheme of scien- tific functioning, according to which one of the main driving forces behind scientists’ academic behaviour is the motivation to achieve recognition by one’s peers. According to some authors, this approach not only explains scien- tists’ academic behaviour, but also foments the general coherence and func- tioning of the system from an economic perspective.

En cuanto a los factores epistemológicos, que antes citábamos, debemos a Law una conocida clasificación de las especializaciones que distingue tres grandes categorías: aquellas que están basadas en la aplicación de nuevas técnicas y nuevos métodos, las que tienen su origen en el desarrollo de nuevos modelos teóricos y, por último, aquellas que resultan de concentrar la atención en una parcela determinada de conocimiento, o un conjunto de problemas específicos. Con sus propias palabras (Law, 1973: 302):

It is now possible to distinguish between three different types of specialty. A technique- or methods-based specialty [...] constitutes an interacting group of scientists, whose solidarity rests on the basis of shared scientific gadgetry, and its development. Misuse of the method is liable to result in severe negative sanctioning for the deviant, while preferred subject matters are defined only indirectly in relation to the strongly held methodological standards. Only those exemplars which can be employed in relation to the gadgetry are used. Theory- based specialties are defined in terms of a shared formalism-members are those whose main standards concern theory and its development, and exem- plars relating to various gadgetries and problems will arise out of that central concern with theory. Subject matter specialties have as members those who work on a particular subject matter or problem. Members of such a specialty are prepared to use a variety of techniques and theories, none of which may be preferred, in general.

4. Cfr., sobre el impacto de la bibliometría en el sistema científico, Weingart (2005), con refe- rencias al caso español, precisamente a partir de Jiménez-Contreras, de Moya y Delgado (2003). En el caso de la traducción (en sentido amplio), del que después nos ocuparemos aquí, existen algunos trabajos (aunque todavía escasos) relacionados con el ámbito de la cienciometría. V., por ejemplo, gile (2000, 2005), grbi´c y Pöllabauer (2008).

Becher y Trowler (2001: 72) nos proponen una serie de ejemplos muy ilustrativos de las clasificaciones que resultan de aplicar el esquema de Law en algunos ámbitos disciplinarios:

Within economics, monetarism is a theory-based specialism, econometrics is defined in terms of technique, and labour economics is a subject field. Modern languages also encompasses all three types of specialism: deconstruction among the theoretical approaches, practical criticism as a methodology and language, period and genre as dimensions of subject matter.

Por otro lado, es interesante notar que, como sugieren los mismos autores, a partir del trabajo de Bucher y Strauss (1961), la triple distinción entre espe- cialidades configuradas a partir de la técnica, de la teoría o de un área concre- ta (technique, theory and subjetc matter specialties, para Law, 1973: 276) también podría alcanzar, lógicamente, a la práctica profesional, especialmen- te en lo que se refiere al hecho de que (Bucher y Strauss, 1961: 328)

One of the most profound divisions among members of a profession is in their methodology and technique. [...] Specialties frequently arise around the exploitation of a new method or technique, like radiology in medicine, but as time goes by they may segmentalize further along methodological perspec- tives.5

Por supuesto, también las sugerencias de Law pueden afinarse, y su clasi- ficación no debe tomarse como una serie de compartimentos estancos. Sirva como ejemplo la obviedad que apunta Wray (2005: 159), a propósito del mismo trabajo seminal de Law: «[...] developments in instrumentation are often tied to conceptual developments. That is, developments in instrumenta- tion often either: (1) depend upon conceptual developments; or (2) occur

5. Aunque sea en una simple nota, queremos hacer notar que la cita de Bucher y Strauss que recogen Becher y Trowler mezcla, sin que se advierta al lector de ese hecho, fragmentos de va- rias páginas y párrafos del artículo citado (no así la que nosotros reproducimos). Dado que el resultado parece coherente con las explicaciones de los primeros autores (y, claro está, con las de los segundos), no merece la pena insistir sobre ello. En otro orden de cosas, en el mismo trabajo de Bucher y Strauss encontramos otro comentario que, aunque tenga un valor poco más que anecdótico queremos recuperar, dado que en estas páginas nosotros también nos referimos en di- versas ocasiones al ejemplo de la medicina para ilustrar alguna explicación: «Medicine is usually considered the prototype of the professions, the one upon which current sociological conceptions of professions tend to be based; hence, our illustrative points in this paper will be taken from medicine, but they could just as pertinently have come from some other professions» (Bucher y Strauss, 1961: 326).

simultaneous with conceptual developments». En cualquier caso, y para sin- tetizar todas las referencias anteriores, parece que podríamos asumir los siguientes corolarios:

• En el origen y el desarrollo de la especialización suelen combinarse fac- tores sociales y epistémicos.

• Los primeros pueden tener una dimensión individual de partida (la busca de la originalidad, relacionada con el prestigio; el intento de conseguir posiciones académicas beneficiosas), y también pueden estar relaciona- dos con la dinámica institucional (en la forma de presiones o recompen- sas para favorecer la investigación de vanguardia y el desarrollo de nuevas áreas).

• En cuanto a los factores relacionados con la obtención de conocimiento, conviene tener en cuenta que la especialización puede ser una conse- cuencia natural de la acumulación del mismo, pero también puede estar relacionada con los avances tecnológicos, con la aparición de nuevas perspectivas metodológicas, de marcos teóricos originales o de la acota- ción de campos novedosos. y, por supuesto, nada prejuzga el orden en la intervención de todos estos factores –por ejemplo, el desarrollo tecno- lógico puede ser posterior a la especialización, o ambos pueden discurrir en paralelo–, que también suelen alcanzar a la actividad profesional.