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El pecado desde una nueva perspectiva antropológica

EL PECADO DESDE LA PERSPECTIVA ACTUAL DEL AUTOR.

2.4. El pecado desde una nueva perspectiva antropológica

Una de las grandes diferencias que existe entre la Teología Moral Tradicional y la Teología Moral Actual, es la manera de comprender la realidad humana desde la comprensión del Pecado tanto Original, cómo Personal.

En la Teología Tradicional, se nota que el acento esta más en concebir una Moral aislada de la Antropología, por tanto, pareciera que la Moral hiciera parte de ámbito sagrado y que se “estableciera a partir de los postulados que ofrece la Revelación al cristianismo”113. “Obviamente, esta percepción corresponde a una comprensión inadecuada del mismo cristianismo y de la Iglesia”114, ya que se aleja del contexto histórico del ser humano y de la Revelación, es decir, se hace una lectura separada de la Antropología y de la Revelación, y estas dos realidades, manifiesta el Vaticano II que no se pueden entender de manera

111 Ibíd., p. 194

112 La Teología y Magisterio son dos funciones distintas en la Iglesia, irreductibles la una a la otra.

Por esta razón, el trabajo del teólogo/a no consiste en repetir lo que enseña el Magisterio. "Una de las tareas del teólogo es ciertamente la de interpretar correctamente los textos del Magisterio, y para ello dispone de reglas hermenéuticas" (Ins. DV Nº 34).

La Teología es considerada por el Papa Juan Pablo II como una función específica en la Iglesia, distinta del Magisterio y dotada de una irrenunciable autonomía.

Se excluye que surjan tensiones y conflictos entre Magisterio y Teología. Para lo cual es lógico que se busque dentro de la Iglesia una solución conciliadora. (Múnera DUQUE, Alberto. En Articulo: Magisterio y Teología. p. 2.

113 Múnera DUQUE, Alberto. Moral Como Antropología Teológica. En: Teológica Xaveriana.

Vol. 33, Nº 3-4. Bogotá. 1983. p. 305

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aislada; de tal manera que, pareciera que “las normas que parecen en la Sagrada escritura, debieran asumirse como Palabra directa de Dios, con carácter de revelación de obligatoria ejecución, lo cual supuesta la exégesis es ya inadmisible”115 . Para dar respuesta de quién es el hombre, de cómo actúa hay que partir de Dios, no se puede estudiar al hombre sin estudiar a Dios; no se puede hacer Antropología Teológica, sin comprender el misterio de la Revelación.

Con el Vaticano II, se da una nueva comprensión del que-hacer teológico, y se propone una nueva Moral116 que este en función de la Antropología; una Moral que ponga al hombre y a la mujer en el centro de la Revelación, para que desde allí, será leída e interpretada su historia, es decir: “Ese ser humano interpretado desde la teología y desde la fe, es decir, en esa antropología teológica, se percibe lo que es el origen del ser humano, de dónde venimos, de Cristo”117.

“La Teología Moral es ante todo una Antropología Teológica, es decir, no se puede hablar de Teología Moral, sin hablar de lo que es el ser humano, en el contexto de la Revelación y de la Fe, primero hay que conocer lo que es la realidad de la Revelación, después hay que conocer en que consiste la Fe cristiana, cual es la realidad de la fe, y desde allí, desde la Revelación y la fe, se interpreta al ser humano, esa interpretación la llamamos Antropología Teológica, sobre el ser humano, pero es teológica”118. Este paso es necesario, para no caer en lo de siempre, en formular e impartir “conceptos doctrinales, leyes, explicaciones proverbios, reflexiones, etc., referentes al hombre; sino

115 MÚNERA, DUQUE, Alberto. Tendencias Actuales de la Teología Moral. Op. cit., p. 200 116 “La moral es la ciencia que se refiere al comportamiento del ser humano, en esa perspectiva

antropológica y teológica. Para el Padre Múnera, la moral no es un sistema de mandamientos, no es un sistema normativo, sino que desde la revelación y la fe, es el seguimiento de Cristo, que es lo que permite al ser humano interpretar su origen, constituirse en otro Cristo y terminar escatológicamente en Cristo; entonces la Moral es una maravilla, porque toca toda la dimensión del ser humano”. En: Anexo A. p. 117.

117Ver anexo A. p. 117. 118Ver anexo A. p. 117.

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que el objeto de la revelación es Dios mismo y su voluntad es que el hombre participe de su divinidad”119.

La Teología actual como estamos viendo, se presenta en perspectivas totalmente diferentes a la tradicional, puesto que la centralidad de esta propuesta radica en una Antropología que considere al hombre y a la mujer en su “realidad histórica, evolutiva, cambiante, situada en contextos específicos, de todo orden político, sociológico, cultural filosófico, religioso, teológico, etc.”120.

Múnera insiste en la importancia de asumir la propuesta antropológica rahneriana, en la cual el ser humano desde su “aparición evolutiva en la historia como creatura de Dios de quien recibe al inicio de los tiempos su entidad existencial trascendental en una conciencia capaz de captar al otro como referente, con quien establece una relación positiva o negativa de amor o de rechazo”121, es decir que, la Gracia de Dios ha estado siempre en la existencia del hombre y la mujer y que gracias a ese don inefable, éste tiene la capacidad de acoger al otro con las limitantes que tenga, en una actitud de amor, o de rechazarlo.

“En este contexto, el obrar del ser humano, el que-hacer del ser humano, desde su libre conciencia, y libre libertad o libre voluntad, ese que hacer u obrar humano, esto es lo que se llama moral, es decir, es todo el elemento comportamental del ser humano, de su ser, en Gracia, y es para Cristo, para transformarse en Cristo, y en Cristo llegar al Padre”122. Esta realidad o designio de Dios, de que el ser humano sea otro Cristo, constituye la apertura ontológica del ser humano a la divinidad en el campo de la conciencia y de la libertad.

119 MÚNERA, DUQUE, Alberto. Moral Como Antropología Teológica. Op. cit., p. 308 120 MÚNERA, DUQUE, Alberto Tendencias Actuales de la Teología Moral. Op. cit., p. 202. 121 Ibíd., Pág. 203.

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“Podemos intuir que en la antropología rahneriana la Gracia y el Pecado Original, existen simultáneamente desde el comienzo de la humanidad y la salvación crística se hace posible también desde siempre y en todos los tiempos, cuando el ser humano responde positivamente a la ofertan por el bien del otro, por el amor”123; con este argumento, se describe la concepción tradicional en la que el hombre y la mujer gozaban de la Gracia divina y que de pronto llego el Pecado y desvirtúo la Gracia, queda abolida, pues desde el inicio de la humanidad como lo argumenta el Padre Múnera, ha existido la Gracia y el Pecado, y que la Gracia es una Gracia crística.

Esta realidad dual claramente expuesta en el primer apartado, nos permite comprender más profundamente el plan de Dios. “El plan de Dios no es el Pecado, no es remediar el Pecado, el plan de Dios es la salvación del ser humano. La salvación del ser humano es una propuesta positiva de alcanzar la vida eterna, de ser Dios, este plan esta desde siempre en Cristo Jesús, todo fue creado, en Cristo, por Cristo y para Cristo”124.

La Teología del Pecado, alcanza aquí una nueva dimensión, pues si bien se nos ha insistido en las consecuencias del Pecado, esta nueva reflexión, nos quiere mostrar las consecuencias de la Gracia, en aquel que la acoja. Pues bien, si todos nosotros somos Gracia y Pecado a la vez, estamos en la condición de libertad, de optar por la Gracia o por el Pecado. Si opto por el Pecado, estoy manifestando clara y conscientemente un rechazo a Cristo y con ello rompo con la “Opción Fundamental” de encarnar a Cristo en la vida. Pero si mi opción es la Gracia, entonces, ratifico que mi opción es por Cristo, por su Palabra y por sus obras; por tanto, diremos con Pablo, “ya no soy yo quien vive, sino es Cristo quien bien en mi”. Sintetizando, “cuando una persona en el fondo de su ser opta libremente, en una disposición y orientación de su vida por el bien o por el mal, allí realiza su respuesta a la oferta de la Gracia”125.

123MÚNERA DUQUE, Alberto. Tendencias Actuales de la Teología Moral. Op. cit., p. 2013. Cf:

Ver anexo A. p. 116.

124Ver anexo B. p. 116.

125 MUNERA DUQUE, Alberto. Tendencias Actuales de la Teología Moral. Op. cit., p. 204. Cf:

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Esto no quiere decir que esta opción, se exprese explícitamente y que con ello se tenga la vida eterna asegurada, el hombre y la mujer debe esforzarse continuamente por mantener encendido la luz del Evangelio de Cristo en su vida, y aunque en el camino se tengan tropiezos, dudas, errores, mientras se mantenga firme y vigente la opción fundamental, no tenemos por que dudar o tener miedo, así se tenga que repetir nuevamente con Pablo: “hago el mal que no quiero hacer”; “de allí que no es estrictamente la bondad o la maldad particular de un actuar concreto circunstancial el que determine la bondad o maldad intrínseca de la persona. Porque algún comportamiento puede no ser conforme a la direccionalidad propuesta por la opción fundamental”126; lo central y más importante es mantener viva la “opción fundamental” que cada persona ha hecho libre y conscientemente.

El Vaticano II le dio la razón a esta propuesta rahneriana, cuando dice en el Lumen G Nº 16: Todo ser humano, aun no conociendo a Cristo y a un antes de Cristo históricamente hablando, puede alcanzar la salvación”, es decir puede llegar a la vida eterna, a ser parte, hijo e hija de Dios, participe de la divinidad, en Cristo y por Cristo, con hacer el bien que le presenta la conciencia. No plantea el asunto desde el Pecado, sino desde la conciencia como camino de salvación en Cristo, ahora la salvación de Cristo es la salvación del Pecado127.